7 de enero de 1810.

La peligrosa ociosidad en que se encuentra mi Alfonso me tiene inquieta.

En estos momentos, es cuando necesito para él todo el socorro divino que

siempre he solicitado.

Sus pasiones empiezan a desarrollarse; temo que su juventud y su vida

sean demasiado borrascosas; le veo de continuo melancólico y agitado; no

sé lo que pretende. ¡Ah! quisiera encontrar el medio para tenerlo

contento. Nos critican por haberle dejado ir a pasar el invierno a Lyón,

fiados en su buena fe; pero los que tal hacen desconocen las razones que

hemos tenido para ello. Muchas veces conviene dejar que diga el mundo lo

que quiera y hacer lo que nosotros creamos mejor. El parece que desea

adquirir relaciones y tiene afición al estudio; contando con recursos

suficientes, es mucho más fácil en una población grande ocupar el

tiempo, huyendo de los peligros de la ociosidad, que en una población

pequeña, donde hay que hacer siempre la misma cosa. Por otra parte,

estoy muy contenta de que todo el mundo no lo vea así, porque siendo,

como es, de aspecto gallardo y elevada estatura, podría también tentar a

los agentes del Emperador para que no admitiesen en reemplazo suyo el

substituto que le hemos comprado para que sirva en el ejército.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 124 / 235 题