Milly, 17 junio de 1804.
Estoy tranquila; he recibido carta de mi hermana, en la que me da
mejores noticias de mi madre. Creo que está ya en completa
convalecencia; habla asimismo de ir a vivir a Mont-Mirail. Ayer mi
marido recibió otra carta de mi hermana que me ha llenado de inquietud.
Dice que en dos días la enfermedad de nuestra madre se ha agravado
seriamente. Temo un fatal desenlace.
* * * * *
Esta triste confirmación ha venido en el preciso momento en que la
señorita de Monceau y mis hijos iban a regalarme un ramillete. Tan
infausta nueva ha envenenado el placer que semejante agasajo nos
preparaba. Debía ir yo, por lo tanto, a comer a Monceau, pero no he
querido ir, mandando sólo a mis hijos con su padre.