NARTICOFORO, capitan DANTE, GERASTO, capitan PANTALEONE.
NARTICOFORO. Ecco il vecchio mio inimico, capitan Dante; bisogna
mostrar valore!
DANTE. Boto á Dios que soy la mayor gallina covarde que hay en el
mundo. Pero yo dissimularé cuando pudiere.
PANTALEONE. Yo estoy aquí.
DANTE. Y yo también estoy aquí.
PANTALEONE. ¡Sus, á las armas!
DANTE. ¡Sus, á las manos!
PANTALEONE. Llegaos, fanfarron.
DANTE. Llegaos, picarazo.
PANTALEONE. Sino os llegais vos, llegareme yo.
DANTE. Yo os vendré a encontrar.
PANTALEONE. ¿Pero que hace esta mi espada tanto tiempo en la vaina?
DANTE. Yo quiero que provais una estocadilla de esta mi chabasca que
sabe mejor hallar la via del corazon que la tienta del cirujano la
herida.
PANTALEONE. ¡Ay, pecador de mí! la sangre me se hiela y el corazon me
da más badajadas, que el reloj de Palacio.
DANTE. Yo tiemblo de temor. Esfuérzate, traidor, y haz de las tripas
corazon.
PANTALEONE. Oh, serán más duras tus carnes y huesos que esta mi
espada.
DANTE. ¡Oh cuanto tardo a matarte! pues tengo menester d'essos tus
huesos para hacer un par de dados.
PANTALEONE. Y yo he menester de esse tu pellejo para hacer un zurron
de traer naipes.
DANTE. Esta stocada no repararas, que passará una torre, aunque sea la
de Babilonia, de una parte á otra.
PANTALEONE. A este revés no tendrás reparo, que juro portará una
galera por través.
DANTE. Yo te arrebataré d'essos cabellos, y te arrojaré cinco jornadas
más acullá de los montes Pirineos.
PANTALEONE. ¡Ah, villano montañero!
DANTE. ¡Ah, ladron ciudadano!
PANTALEONE. Oh, beso las manos de V. M., señor capitan don Juan
Hurtado de Mendoza, de Ribera, de Castilla.
DANTE. Beso a V. M. mil veces las manos y los pies, señor capitan don
Pedro Manriquez, Leyna, Guzman, Padilla y Cervellon.
PANTALEONE. ¿Pues como en estas partes y tanto tiempo que no le he
visto?
DANTE. Vengo de las Indias del Perú, donde habiendo yo acabado de
conquistarlas, dejado he en aquellas partes muy grandes palacios y
rentas, y por remuneracion de mis servicios me ha dado el rey don
Felipe un capitanazgo de infantaria en este reino, con ventaja de
quinientos mil maravedis; y mientras los venia á gozar, los bandoleros
me desbalijaron por el camino; y por está desgracia me hallo en la
manera que me veis.
PANTALEONE. Y yo también me he hallado en la conquista del reino de
Portugal, y por merced de mis grandes y señalados servicios
susodichos, me tiene aquí entretenido con paga conveniente á mi
persona.
DANTE. Pensaban estos viejonazos que por los hijos de puta de sus ojos
bellidos nos habriamos aquí de agujiar y despedazar.
PANTALEONE. Si, por cierto, allanado estaba la cuenta.
GERASTO. Forastiero, questi bravi per non azzuffarsi e porsi a
pericolo di ferirsi, si sono accordati insieme.
NARTICOFORO. Cosí mi pare, e videre videor trattato da un barbagianni.
GERASTO. Poco anzi diceva che si chiamava Pantaleone e or dice che si
chiama don Pedro Caravaial.
NARTICOFORO. Oh, come arei a caro che la rabbia che avevamo contro
noi, la disfogassimo contro loro!
GERASTO. Io son del medesimo parere.
NARTICOFORO. Io ho sotto il mio baculo magistrale.
GERASTO. Io ho un legno qui presso.
NARTICOFORO. Orsú, diamogli adosso!
GERASTO. Adosso!
DANTE. ¿Que haceis? teneos, viejos mohosos, picaros ¡á tras, á tras!
PANTALEONE. ¡Válame Dios, que estos vellacones no quieren irse de mi
presencia, que juro que si pongo mano á la mi espada, os haré mil
pedazos!
GERASTO. Ah, furfanti!
NARTICOFORO. Ah, poltronacci!
PANTALEONE. ¡Teneos, teneos!
GERASTO. Orsú, la rabbia l'abbiamo sfogata con costoro.
NARTICOFORO. Sí bene; ma io exoptava dilucidarmi del vostro fatto.
GERASTO. Ecco, sia lodato Iddio, chi ci torrá d'ogni dubbio.
NARTICOFORO. Ecco chi ne può dilucidar del tutto.