Y determinaron, que sin perder instantes, se le pase á S. E. por medio
de una diputacion, que ha de componerse de los Señores, D. Manuel José
de Ocampo y el Dr. D. Tomas Manuel de Anchorena: á quienes se encarga
muy especialmente, le hagan comprender el fin que se ha propuesto este
Cabildo con semejante arbítrio, y cuanto interesa á la quietud pública y
á la salud del pueblo el que se lleve á su término, quedando abierto el
acuerdo hasta que regresen.
Regresaron los Señores Diputados y espusieron, que el Exmo. Sr. D.
Baltazar Hidalgo de Cisneros se habia allanado de palabra, no solo al
arbítrio que se le proponia, sino tambien á no tomar la menor parte en
el mando, siempre que ello se considerase necesario para la quietud
pública, bien y felicidad de estas provincias: pero que juzgaba por muy
conveniente el que se tratase el asunto con los Comandantes de los
cuerpos de esta guarnicion, respecto á que la resolucion del Exmo.
Cabildo, no parecía en todo conforme con los deseos del pueblo,
manifestados por mayoría de votos: y que de cualquier modo estaba
resignado en la voluntad del Ayuntamiento, á quien dirigía la
contestacion que entregaban, y es del tenor siguiente.--