solamente a las almas vulgares, la sonrisa con que me encantas sea
rosa mística! y sean las miradas tuyas el argentino «pax tecum».
No son ya tus gráciles gracias de doncella las que me cautivan. Del
Arcángel la espada reluciente decapitó a la Lujuria que hiere y que
hiela: lo que adoro es tu corazón.»
* * * * *
Después llegó a mis manos, en el «Mercure de France», un poema simbólico
y extraño, de un sentimiento profundamente pagano, hondo y audaz.
«Sagramor» y «Belkiss» me hechizaron luego.
«Sagramor» comienza en prosa, en la prosa musical y artística de de
Castro. Sagramor es un pastor al principio. Luego, caballero, recorrerá
todas las cimas de la vida, en busca de la felicidad. Goza del amor, de
las grandezas mundanas, de la variedad de paisajes y cielos, de las
victorias de la fama: Como un eco del Eclesiastés debía repetirle a cada
instante la vanidad de las cosas humanas. ¿Qué le consolará de la
desesperanza, cuando ha hallado polvo y ceniza? Ni la ciencia, ni la luz
del creyente, ni la voz de la triste Naturaleza. Hay una virgen fiel que
podría salvarle y acogerle: la Muerte; pero la Muerte no le abre sus
brazos. A través de soberbios episodios, en mágicos versos, desfila una
sucesión de visiones y de símbolos que va a parar al obscuro reino de la
invencible Desilusión, a la fatal miseria del Tedio. En lo más amargo
del desencanto, Sagramor quiere consolarse con el recuerdo de su primera
y dulce pasión, Cecilia, que apenas surge un instante, «creatura bella
bianco vestita», y desaparece. Oid las voces que llegan de tanto en
tanto, a invitarle al goce de la existencia:
PRIMERA VOZ
O viandante que estáis llorando, ¿por qué lloras? Ven conmigo; reiremos
cantando las horas. ¡Ven, no tardes; yo soy el Amor; quiero dar alas a
tus deseos! ¡De lindas bocas, copas en flor, beberás dulces, suaves
besos!
SAGRAMOR
¿Besos...? Los besos, hojas vertiginosas, son venenos. Deshojan rosas
sobre las bocas, pero abren llagas en el corazón...
SEGUNDA VOZ
He aquí oro, llénate de oro, toma, no llores... Con los ducados de este
tesoro, tendrás palacios, gemas y flores... Mira, ve cuán rubio es el
oro y cómo resplandece...
SAGRAMOR
¿Oro...? ¿y para qué? La Felicidad no la vende nadie.
TERCERA VOZ
¿Por qué lanzas tan lamentables quejas, con tan tétrico y angustioso
tono? ¡Viajemos! gozaremos bellos días...
SAGRAMOR
El mundo es pequeño. Lo he recorrido ya todo.
CUARTA VOZ
Soy la Gloria, alegre genio de un radioso país solar... ¡Tú serás el
mayor poeta del mundo!
SAGRAMOR
Dicen que el mundo está para concluir...
QUINTA VOZ
Serás un sabio: desde mi albergue verás pronto aclarado todo.
SAGRAMOR
Si hubiera conservado mi ignorancia, no me habría sentido tan
desventurado...
SEXTA VOZ
Yo soy la muerte victoriosa, madre del misterio, madre del secreto...
SAGRAMOR
¡Oh, no me toques! ¡Vete! ¡Tengo miedo de ti!
SÉPTIMA VOZ
¡Yo soy la vida! Ya que el morir te da miedo, te daré mil años.
SAGRAMOR
¡No, Dios mío! ¡No he sufrido ya tantos atroces desengaños!
MUCHAS VOCES
¿Quieres los más raros, los más dulces placeres? ¿Quieres ser estrella,
quieres ser rey? Responde. ¿Qué quieres?
SAGRAMOR
No sé... No sé...
* * * * *
Un delicado poema suyo:--«La Monja y el Ruiseñor», que dedicó a su amigo
el conde Robert de Montesquiou-Fezensac,--otro exquisito de Francia. Os
traduciré fielmente esos preciosos versos.
De los argentinos plátanos a la sombra
La linda monja, que antes fuera princesa,
Deja vagar sus ojos por el paisaje...
Vese el monasterio, a lo lejos, entre las hojas...
Allá, en un balcón que domina las aguas,
Las otras monjas ríen, contemplando
El polífono mar, tan agitado,
Que de las olas los límpidos aljófares
Sobre la tela de los hábitos cintilan,
Dando a aquellas pobrecillas el aspecto
De reinas que se divierten en una boda.
La princesa real, que se hizo monja,
Que una corona trocó por cilicios,
Y las fiestas por la dulce paz del claustro,
Lejos de las compañeras sonrientes
Jamás a las diversiones de ellas se junta.
Cuando no duerme o reza, su vida
Es vagar por el encierro,
Tan ajena a sí misma, tan suspensa
Cual si las nieblas de un sueño atravesase...
La monja piensa...
Un día, siendo novicia,
Al despertar, sus claros ojos vieron
Cerca de sí un ruiseñor dulcísimo
Que le dijo:
«Soy yo, el alma tuya,
Que esta forma tomé, para, volando,
Recorrer distantes, luminosos países,
Cuyos prodigios mil y mil encantos
Vendré a contarte en las serenas noches...»
Entonces, el ruiseñor batió las alas;
Pero nunca más volvió a su dueña
Que por volverle a ver se desespera,
Sufriendo tanto que llorosa juzga
Haber tenido quizá dos almas,
Porque, huyendo la una, no sentiría
Tales penas, si no le quedase otra.
Apágase el día...
He aquí que al nacer la luna
Entre las aves que vuelven a sus nidos
A la esbelta monja se acerca un ruiseñor
Mirándola y remirándola, hasta que rompe
En un argentino cantar:
«¿No me conoces?
Soy yo, tu alma... ten paciencia
Si de ti me he apartado por tanto tiempo.
¡Ah! Pero tú no calculas, amiga mía,
Cuán lindas cosas he visto, qué lindas cosas
Traigo que contarte...»
La paz de la noche
Se aterciopela por los tranquilos prados;
Y entonces la monja que en transporte lánguido
Parece oir allí celestes coros,
A la linda monja cuyos ojos mansos
Se van cerrando en mística voluptuosidad,
El airoso ruiseñor cuenta los viajes
Que hizo por las estrellas diamantinas...
¡Oh! ¡qué dulce cantar! Cantar tan lindo
Que el sol nació, subió, y en fin hundióse,
Sin que la monja en su curso reparase
Toda abstraída al oir el divino canto...
¡Y el canto no termina! Y la luna blanca
De nuevo surge en el aire, de nuevo expira,
Nuevamente el sol brilla y palidece,
Y siempre el canto encanta a la monja.
El canto celestial la va llevando
Por divinos jardines maravillosos
Donde los pálidos ángeles sonrientes,
Con aéreos vestidos de perfumes,
Andan curando heridas mariposas.
Llévala el canto por la vía láctea,
Donde hay floresta, blancas, todas blancas,
Y donde en lagos de leche pasan cisnes
Arrastrando de los serafines extáticos
Las barcas de cristal llenas de lirios...
¡Y el ruiseñor no cesa! Cuenta, cuenta
Maravillas, prodigios, esplendores...
Y la linda monja, al oirlo, sueña, sueña...
Sin comer ni dormir, días y días...
Muere por fin el otoño, llega el invierno,
Cae nieve, el frío corta, mas la monja
Sólo oye al ruiseñor... y nada siente...
Muere el invierno, llega la primavera,
Retorna el verano y pasan meses,
Pasan años, ciclones, tempestades,
¡Y el ruiseñor no cesa! cuenta... canta...
Y la linda monja al oirlo, sueña, sueña...
¡Oh, qué delicia aquella! ¡Qué delicia!
De sus compañeras queda apenas
El frío polvo en las frías sepulturas,
Y el fuego destruyó todo el convento
--¡Y sin embargo, la monja no sabe nada!
Oyendo al ruiseñor no vió el incendio
Ni los dobles oyó que anunciaran
De las otras monjas la distante muerte...
Nuevos años se extinguen...
Una guerra
Tuvo lugar allí, muy cerca de ella,
Que nada oyó ni vió, escuchando el canto:
Ni el funesto estridor de las granadas,
Ni los suspiros vanos de los moribundos,
Ni la sangre que a sus pies iba corriendo...
¡Un día, al fin, el ruiseñor se calló!
De los argentinos plátanos a la sombra
La monja despertó, suavemente
Y murió, como un niño que se duerme,
Mientras el ruiseñor volaba, ledo,
Para el país que tanto le deslumbrara...
El ruiseñor había cantado trescientos años...
Si no habéis podido juzgar de la melodía original del verso, de seguro
os habrá complacido esa deliciosa fábula. Si os fijáis bien, podréis
encontrar que ese ruiseñor es hermano de aquel que oyó el monje de la
leyenda; pero confesaréis que ambos pájaros paradisíacos cantan unánimes
con igual divina gracia.
Y he aquí que llegamos a la obra principal de Eugenio de Castro,
«Belkiss», traducida ya a varios idiomas y celebrada como una verdadera
obra maestra.
Léese en el «Libro de los Reyes», en la parte del reinado de Salomón:
«Et ingressa Jerusalem multo cum comitatu, et divitiis, camelis
portantibus aromata, et aurum infinitum nimis, et gemmas pretiosas,
venit ad regem Salomonen, et locuta est ei universa quæ habebat in corde
suo.» Y más adelante: «Rex autem Salomon, dedit reginæ Saba omnia quæ
voluit et petivit ab eo; exceptis his, quæ ultro obtulerat ei numere
regio. Quæ reserva est, et abiit in terram suam cum servis suis.» Es esa
reina de Saba, la Makheda de la Etiopía de cuya descendencia se gloria
el negus Menelik, la Belkiss arábiga. Al solo nombrar a la reina de Saba
sentiréis como un soplo perfumado de ungüentos bíblicos, miraréis en
vuestra imaginación un espectáculo suntuoso de poderío oriental; tiendas
regias, camellos enjaezados de oro, desnudas negras adolescentes con
flabeles de plumas de pavos-reales; piedras preciosas y telas de
incomparable riqueza. ¡Y bien! Eugenio de Castro ha evocado mágicamente
la misteriosa y bella persona. La reina de Saba de Axum y del Hymiar se
anima, llena de una vida ardiente, en fabulosas decoraciones, imperiosa
de amor, simbólica víctima de una fatalidad irreductible.
Es un poema dialogado, en prosa martillada por un Flaubert nervioso y
soñador, y en donde la reminiscencia de Mæterlink queda inundada en un
torbellino de luz milagrosa, y en una harmonía musical, cálida y
vibrante. Lo pintoresco, las acotaciones, en su elegancia arqueológica
nos llevan a recodar ciertas páginas, de «Herodias» o de la «Tentación
de San Antonio.» Belkiss en sus suntuosos triunfos, habrá de padecer
después el ineludible dolor. Para que David nazca ella pasará sobre la
experiencia y sabiduría de Jophesamin, su mentor o ayo; y sentirá
primero la tempestad de amor en su sexo y en su corazón; y hará el viaje
a Jerusalem, entre prodigios y misterios, y sentirá por fin el beso del
adorado rey, y temblará cuando contemple bajo sus pies las azucenas
sangrientas.
Una sucesión de escenas fastuosas se desarrolla al eco de una wagneriana
orquestación verbal. Puede asegurarse sin temor a equivocación, que los
primeros «músicos,» en el sentido pitagórico y en el sentido wagneriano,
del arte de la palabra, son hoy Gabriel D’Annunzio y Eugenio de Castro.
Quisiera daros una idea de ese poema--que ha rendido la indiferencia
oficial en Portugal,--donde a los veintisiete años ha sido su autor
elegido miembro de la Real academia de Lisboa, y que ha arrancado
aplausos fraternales en todos los puntos del globo en que existen
cultivadores del arte puro. Mas tendría que ser demasiado profuso, y
prefiero aconsejaros, como quien recomienda una especie rara de flor, o
un delicioso licor exótico, que leáis Belkiss, en la versión de Picca,
en italiano, que es de todo punto admirable, o, en el bello librito
arcaico impreso en Coimbra por Francisco Franca Amado. Y tened presente
que hay que acercarse a nuestro autor con deseo, sinceridad y nobleza
estéticas. Os repetiré las palabras del crítico italiano: «Ciertamente,
la poesía de Eugenio de Castro es poesía aristocrática, es poesía
decadente, y por lo tanto, no puede gustar sino a un público restricto
y selecto, que, en los refinamientos de las ideas y de las sensaciones,
en la variedad sabia y musical de los ritmos, halla una singular
voluptuosidad del espíritu. El común de los lectores, acostumbrados a
los azucarados jarabes de los poetitas sentimentales, o solamente de
gusto austero y que no aprecian sino la leche y el vino vigoroso de los
autores clásicos, vale más que no acerquen los labios a las ánforas
curiosamente arabescadas y pomposamente gemadas de los cantos ya
amorosos, ya místicos, ya desesperados del poeta de Coimbra; ya que en
ellos está contenido un violento licor que quema y disgusta a quien no
está hecho a las fuertes drogas de cierta refinada y excepcional
literatura modernísima.»
Se trata, pues, de un «raro.» Y será asombro curioso el de aquellos que
lean a Eugenio de Castro con la preocupación de moda de los que creen
que toda obra simbolista es un pozo de sombra. «Belkiss» está lleno de
luz.
Señores: He concluído esta conferencia sobre el poeta Eugenio de Castro
y la literatura portuguesa.
[imagen]
ÍNDICE
_Páginas._
Prólogo 7
El arte en silencio 9
Edgar Allan Poe 17
Leconte de Lisle 33
Paul Verlaine 53
El conde Matías Augusto de Villiers de
L’Isle Adam 63
León Bloy 77
Jean Richepin 91
Jean Moreas 103
Rachilde 123
George d’Esparbés 135
Augusto de Armas 143
Laurent Tailhade 149
Fra Domenico Cavalca 157
Eduardo Dubus 167
Teodoro Hannon 179
El conde de Lautréamont 189
Paul Adam 199
Max Nordau 205
Ibsen 217
José Martí 233
Eugenio de Castro 245
[imagen:
ACABÓSE
DE IMPRIMIR
ESTE LIBRO EN
MADRID, EN LA
TIPOGRAFÍA YAGÜES
EL DÍA XVI
DE ENERO
DEL AÑO
MCMXVIII
]
PRIMERA Y UNICA EDICION
DE LAS
OBRAS COMPLETAS
DEL GLORIOSO POETA HISPANO-AMERICANO
RUBÉN DARÍO
(EDITADAS POR SU HIJO RUBÉN)
cuidadosamente seleccionadas, corregidas e impresas en tomos de 300 a
400 páginas, con magníficas decoraciones del insigne artista
ENRIQUE OCHOA
Se publicará un volumen mensual.
Para la adquisición de estas colecciones se admiten suscripciones a los
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En España En el Extranjero
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En rústica 40 ptas. 45 pesetas
En tela con planchas doradas 52 » 55 »
En pasta española 58 » 62 »
_Volumen suelto:_
En rústica 3,50 ptas.
En tela con planchas doradas 4,50 »
En pasta española 5,00 »
Las suscripciones, tanto a España como al Extranjero, se servirán =FRANCO
DE PORTE= y se cobrarán por
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EDICION ESPECIAL PARA BIBLIOFILOS
Además se hará una tirada extraordinaria de cien colecciones numeradas,
impresas en papel fabricado especialmente y encuadernadas en pergamino,
que se servirán únicamente por suscripción, en las mismas condiciones
que las anteriores, al precio de
DIEZ PESETAS CADA TOMO
En cada tomo se harán constar los nombres de los suscriptores a todas
las colecciones, tanto de la edición corriente como de ésta,
especialmente dedicada a bibliófilos, la cual llevará además, si así lo
desea el interesado, su nombre o iniciales en la tapa de encuadernación,
sin ningún otro adorno; pero si el suscriptor desea que la tapa vaya
decorada a mano por el Sr. Ochoa, habrá de aumentar otras 10 pesetas por
este trabajo. Cada tomo llevará distinta decoración.
Para suscripciones y pedidos de ejemplares, dirigirse a la casa
administradora de esta edición.
EDITORIAL MUNDO LATINO
Barbieri, 1 duplicado.--Apartado 502
MADRID
Las librerías de España y América deberán dirigir sus pedidos a la
SOCIEDAD GENERAL ESPAÑOLA DE LIBRERÍA,
DIARIOS, REVISTAS Y PUBLICACIONES (S. A.)
------FERRAZ, 21------ MADRID------
NOTAS:
[1] Ingram.
[2] Miss. Royster--citada por Ingram.
[3] Miss. Heywod.--Ibid.
[4] Mrs. Weiss.--Ibid.
[5] Tiene, no obstante, un himno a María en Poems and Essays.
[6] Spinoza. Tratado teológico-político.
[7] Santo Tomás. Teodicia, XLI.
[8] V. Pontavice.
[9] Pontavice. Vida de Villiers.
[10] Le «Dixième cercle de l’Enfer.»
[11] Max Simón.
* * * * *
Los errores corregidos por el transcriptor:
de las perrogativas sociales=> de las prerrogativas sociales {pg 9}
por por ese aspecto=> por ese aspecto {pg 12}
disertación de mas de un=> disertación de más de un {pg 12}
Ya en libro de Job=> Ya en el libro de Job {pg 28}
marmóreos bajorelieves=> marmóreos bajorrelieves {pg 34}
la india y sus pagodas=> la India y sus pagodas {pg 39}
crismen=> crimen {pg 42}
encantadora y vivida=> encantadora y vívida {pg 43}
El sueño del cóndor=> El sueño del condor {pg 47}
Ya no padeceses=> Ya no padeces {pg 53}
Barbey de’Aurevilly=> Barbey d’Aurevilly {pg 54}
trágico de Villon=> trágico de Villón {pg 59}
los principes antiguos=> los príncipes antiguos {pg 63}
de nolilísima familia=> de nobilísima familia {pg 65}
su llegada causo asombro=> su llegada causó asombro {pg 66}
se posieron a buscar un joven=> se pusieron a buscar un joven {pg 68}
respladeciente y lleno=> resplandeciente y lleno {pg 72}
mejores que el homdre=> mejores que el hombre {pg 80}
fulminantes escatalogias=> fulminantes escatologías {pg 81}
Leód Bloy=> León Bloy {pg 84}
gala de biceps=> gala de bíceps {pg 91}
del amor epidermico=> del amor epidérmico {pg 94}
sacrilegos cuadros imaginarios=> sacrílegos cuadros imaginarios {pg 95}
cosas viejas y bien sabidos=> cosas viejas y bien sabidas {pg 99}
espejear antes mis ojos=> espejear ante mis ojos {pg 106}
Qué hay distancia=> Que hay distancia {pg 109}
Syrtis inhospita=> Syrtis inhóspita {pg 110}
sheis made of truth=> she is made of truth {pg 117}
grace in an simplicty=> grace in and simplicity {pg 118}
guerra a Stendahl y a Tolstoi=> guerra a Stendhal y a Tolstoi {pg 138}
regase su troncó=> regase su tronco {pg 146}
nagnificencias del catolicismo=> magnificencias del catolicismo {pg 151}
ds cinname et de myrrhe=> de cinname et de myrrhe {pg 154}
con los dientes y y la arrojó=> con los dientes y la arrojó {pg 160}
salir estrindentes=> salir estridentes {pg 161}
Cuando la publicacién=> Cuando la publicación {pg 170}
del Eclesiastes=> del Eclesiastés {pg 173}
avant davoir été=> avant d’avoir été {pg 177}
M. Théodre Hannon, un poéte=> M. Théodore Hannon, un poète {pg 179}
los poetas y estritores=> los poetas y escritores {pg 179}
curiosísmo y originalísimo=> curiosísimo y originalísimo {pg 180}
La chinoise aux fueurs des bronzes En allume ses ongles d’or Et sa gorge
çitrine où dort Le désir insensè des bonzes. La japonaise en ses rançons
Se sert de tes acres salives.=> La chinoise aux lueurs des bronzes En
allume ses ongles d’or Et sa gorge citrine où dort Le désir insensé des
bonzes. La japonaise en ses rançons Se sert de tes âcres salives. {pg
181}
Le sandrigham, l’Ylang-Ylang, la violette De ma pále Beuté font une
cassolette Vivante sur laquelle errent mes sens rodeurs=> Le sandrigham,
l’Ylang-Ylang, la violette de ma pâle Beauté font une cassolette vivante
sur laquelle errent mes sens rôdeurs. {pg 183}
palabras humedas=> palabras húmedas {pg 190}
es demasido vago=> es demasiado vago {pg 191}
Adieu viellard=> Adieu vieillard {pg 194}
antigo colaborador=> antiguo colaborador {pg 201}
a la destruccción=> a la destrucción {pg 203}
socialistas, aristocráticas fantochesas=> socialistas, aristocrácticas
fantochesas {pg 203}
según Waltter Scott=> según Walter Scott {pg 206}
Le Brigandage de la Médicine=> Le Brigandage de la Médecine {pg 206}
Aqui de las comparaciones=> Aquí de las comparaciones {pg 208}
al lado de ese había=> al lado de ése había {pg 209}
dirigir su escalpedo hacia Verlaine=> dirigir su escalpelo hacia
Verlaine {pg 209}
Jesucrito=> Jesucristo {pg 209}
lógicamente en su deshaucio=> lógicamente en su desahucio {pg 211}
escribe su diagóstic=> escribe su diagóstic {pg 212}
On y recontre aussi Mendés A qui nul rythme ne resiste, Qu’il chante
l,Olimpe ou l’Ades.=> On y rencontre aussi Mendés A qui nul rythme ne
resiste, Qu’il chante l’Olimpe ou l’Ades. {pg 213}
Si, Dorian Gray es loco rematado=> Sí, Dorian Gray es loco rematado {pg
213}
Heda Gabler=> Hedda Gabler {pg 213}
el católico Barbey d’Aureville=> el católico Barbey d’Aurevilly {pg 213}
ser el apostol=> ser el apóstol {pg 225}
¿Cual sería el poeta=> ¿Cuál sería el poeta {pg 227}
el gusto fracés=> el gusto francés {pg 229}
oborrecimiento de los tontos=> aborrecimiento de los tontos {pg 237}
cuadrigas de metáforas=> cuádrigas de metáforas {pg 239}
Ei despois vem Diniz, que bem parece Do bravo Affonso, estirpe nolbe e
dina; Con quen a fama grande se escurece Da liberalidade Alexandrina:
Com este o reino próspero florece (Alcançada já a paz aurea divina) En
constituiçoes, leis e costumes, Na terra já tranquilla claros lumes.=>
Eis depois vem Dinis, que bem parece Do bravo Afonso estirpe nobre e
dina, Com quem a fama grande se escurece Da liberalidade Alexandrina.
Com este o Reino próspero florece (Alcançada já a paz áurea divina) Em
constituições, leis e costumes, Na terra já tranquila claros lumes. {pg
247-8}
una produccción=> una producción {pg 251}
el gélico cortejo=> el gélido cortejo {pg 256}
tus graciles gracias=> tus gráciles gracias {pg 256}
reluciente dedecapitó=> reluciente decapitó {pg 256}
un eco del Eclesiastes=> un eco del Eclesiastés {pg 257}
Gabriel D’Anunnzio=> Gabriel D’Annunzio {pg 264}