ESCENA IV

EVARISTA, MÁXIMO, DON URBANO, _el_ MARQUÉS, PANTOJA.

PANTOJA (_avanzando despacio_). Señores, perdónenme si les he hecho

esperar.

MÁXIMO. Enterado el señor de Pantoja del objeto que nos trae a La

Penitencia,[106] no necesitaremos repetirlo.

MARQUÉS (_benigno_). No lo repetimos por no mortificar a usted, que ya

dará por perdida la batalla.

PANTOJA (_sereno, sin jactancia_). Yo no pierdo nunca.

MÁXIMO. Es mucho decir.

PANTOJA. Y aseguro que Electra, que sabe ya despreciar los bienes

terrenos, no aceptará la herencia.

MÁXIMO (_conteniendo su ira_). ¡Oh!...

EVARISTA. Ya lo ves: este hombre no se rinde.

PANTOJA. No me rindo... nunca, nunca.

MÁXIMO. Ya lo veo. (_Sin poder contenerse._) Hay que matarle.

PANTOJA. Venga esa muerte.

MARQUÉS. No llegaremos a tanto.

PANTOJA. Lleguen ustedes a donde quieran, siempre me encontrarán en mi

puesto, inconmovible.

MARQUÉS. Confiamos en la Ley.

PANTOJA. Confío en Dios.

MÁXIMO. La Ley es Dios... o debe serlo.

PANTOJA. ¡Ah! señores de la Ley, yo les digo que Electra, adaptándose

fácilmente a esta vida de pureza, encariñada ya con la oración, con la

dulce paz religiosa, no desea, no, abandonar esta casa.

MÁXIMO(_impaciente_). ¿Podremos verla?

PANTOJA. Ahora precisamente no.

MÁXIMO (_queriendo protestar airadamente_). ¡Oh!

PANTOJA. Tenga usted calma.

MÁXIMO. No puedo tenerla.

EVARISTA. Es la hora del coro. Quiere decir San Salvador que después del

rezo...

PANTOJA. Justo... Y para que se persuadan de que nada temo, pueden

traer, a más del notario, al señor delegado del Gobierno. Mandaré abrir

las puertas del edificio... permitiré a ustedes que hablen cuanto gusten

con Electra, y si ella quiere salir, salga en buena hora...

MARQUÉS. ¿Lo hará usted como lo dice?

PANTOJA. ¿Cómo no, si confío en Dios? (_Se miran en silencio Pantoja y

Máximo._)

MÁXIMO. Yo también.

PANTOJA. Pues si confía, aquí le espero.

Electra · 第 153 / 170 题