ELECTRA, PATROS, _con una cesta de flores que acaban de coger_.
ELECTRA (_sacando del bolsillo una carta_). Déjame aquí las flores y
toma la carta.
PATROS (_deja las flores_). Y van tres hoy.
ELECTRA (_escogiendo las flores pequeñas, forma con ellas tres
ramitos_). No caben en el tiempo las infinitas cosas que Máximo y yo
tenemos que decirnos.
PATROS. Bendito sea Dios, que de la noche a la mañana ha dado tanta
felicidad a la señorita.
ELECTRA. Anoche pidió mi mano. Hoy decidirán mis tíos la fecha de
nuestra boda.
PATROS. Y entre tanto, carta va, carta viene.
ELECTRA. En estas horas de impaciencia febril, Máximo y yo no podemos
privarnos de la comunicación escrita. En mi carta de las ocho y quince
le decía cosas muy serias; en la de las nueve y veinticinco le decía que
no se descuide en dar a Lolín la cucharadita de jarabe cada dos horas, y
en ésta que ahora llevas le advierto que mi tía está en misa, que aún
tardará en venir. Tienen que hablar... naturalmente...
PATROS. Ya... Hasta las once no volverá de misa la señora...
ELECTRA. Y a las once iré yo con el tío. (_Atando los tres ramitos_).
Ea, ya están. Éste para él, y éstos para los nenes. A cada uno el suyo
para que no se peleen... (_Disponiéndose a componer el ramo grande._)
Ahora el ramo para la Virgen de los Dolores...[80] Vete y vuelve pronto
para que me ayudes... Espérate por la contestación, que aunque sólo sea
de dos palabras me colmará de alegría.