MÁXIMO. Gracias, señor Marqués. (_Les sirve el café._)

MARQUÉS. No lo aprecian del mismo modo los señores de enfrente... La

noticia de lo que aquí pasa ha llegado al Asilo de Santa Clara,[70]

fundación de María Requesens. Confusión y alarma de los García Yuste.

Allá está reunido todo el Cónclave.[71]

ELECTRA. ¡Dios tenga piedad de mí!

MARQUÉS. Hija mía, calma.

MÁXIMO. Tú déjate, déjanos a nosotros.

MARQUÉS. Por mi parte, para todas las contingencias que pueda traer esta

travesurilla, tienen ustedes en mí un amigo incondicional, un defensor

valiente.

ELECTRA (_cariñosa_). ¡Oh, Marqués, qué bueno es usted!

MÁXIMO. ¡Qué bueno!

ELECTRA. ¿Y qué tienen que decir de mi café?

MARQUÉS. Que es digno de Júpiter,[72] el papá de los Dioses. En el

Olimpo[73] no lo sirvieron nunca mejor. ¡Benditas las manos que lo han

hecho! Conceda Dios a mi vejez el consuelo de repetir estas dulces

sobremesas entre las dos personas... (_Muy cariñoso, tocando las manos

de uno y otra._) entre los dos amigos que ahora me escuchan, me atienden

y me agasajan.

ELECTRA. ¡Oh, qué hermosa esperanza!

MARQUÉS. Me voy a permitir, querido Máximo, emplear con usted un signo

de confianza. No lo lleve usted a mal... Mis canas me autorizan...

MÁXIMO. Lo adivino, Marqués.

MARQUÉS. Desde este momento queda establecida la siguiente reforma...

social. Le tuteo a usted, es decir, a ti.

MÁXIMO. Lo considero como una gran honra.

ELECTRA. ¿Y a mí por qué no?

MARQUÉS. (_a Máximo_). ¿Qué te parece? ¿También a ella?...

MÁXIMO. Sí, sí... bajo mi responsabilidad.

ELECTRA (_aplaudiendo_). Bravo, bravo.

MARQUÉS (_muy satisfecho_). Bien, amigos míos: correspondo a vuestra

confianza participándoos que el Cónclave prepara contra vosotros

resoluciones de una severidad inaudita.

ELECTRA. Dios mío, ¿por qué?

MARQUÉS. Los señores de García Yuste, muy santos y muy buenos... Dios

les conserve... se han lanzado a la navegación por lo infinito, y

queriendo subir, subir muy alto, han arrojado el lastre, que es la

lógica terrestre. (_Máximo hace signos de asentimiento._)

ELECTRA. No entiendo...

MARQUÉS. Ese lastre, ese plomo, la lógica terrestre, la lógica humana,

lo recogemos nosotros.

MÁXIMO (_riendo_). Está bien, muy bien.

ELECTRA (_aplaudiendo sin entenderlo_). Lastre, plomo recogido... lógica

humana... Muy bien.

MARQUÉS. Dueños de esa fuerza, la santa lógica, es urgente que nos

preparemos para desbaratar los planes del enemigo. Primera determinación

nuestra: (_a Electra_) que vuelvas a tu casa... No te asustes. No irás

sola.

ELECTRA. ¡Ay! respiro.

MARQUÉS. Iremos contigo los dos profesores de lógica terrestre que

estamos aquí.

ELECTRA (_gozosa_). ¡Dios mío, qué felicidad! Yo entre los dos,

conducida por la pareja de la Guardia civil.[74]

MÁXIMO (_al Marqués_). ¿No le parece a usted que debemos ir de día, para

que se vea con qué arrogancia desafían estos criminales la plena luz?

MARQUÉS. ¡Oh, no! Opino que vayamos después de anochecido para que se

vea que nuestra honradez no teme la obscuridad.

MÁXIMO. ¡Excelente idea! De noche.

ELECTRA. De noche.

MARIANO (_asomándose a la puerta de la izquierda_). ¡Señor, al blanco

incipiente!

ELECTRA (_con alegría infantil_). ¡La fusión! (_Dice esto con alegría

inconsciente._)

MÁXIMO (_a Mariano_). No puedo ahora. Avísame en el punto del blanco

resplandeciente. (_Vase Mariano._)

MARQUÉS (_con solemnidad, tomando una copa_). Permitidme, amigos del

alma, que brinde por la feliz unión, por el perfecto himeneo de esos

benditos metales.

MÁXIMO (_con entusiasmo, alzando la copa_). Brindo por nuestro primer

metalúrgico, el noble Marqués de Ronda.

ELECTRA (_con emoción muy viva, brindando_). ¡Por el grande y cariñoso

amigo! (_Aparece Pantoja por la derecha, viniendo del jardín. Permanece

en la puerta contemplando con frío estupor la escena._)

Electra · 第 115 / 170 题