MARQUÉS. ¡Han comido! (_Observando la mesa._)

MÁXIMO. Un arroz delicioso, hecho por ella.

MARQUÉS. ¡Bendita sea mil veces! (_Muy desconsolado._) ¡Pero, hombre!

¡No haberme convidado! Vamos, no se lo perdono a usted.

MÁXIMO. ¡Si esto ha sido una improvisación! ¿Por qué no pasó usted

antes, cuando estuvo en la fábrica...?

MARQUÉS. Es verdad... Mía es la culpa.

MÁXIMO. Tomaremos café. Y perdone, querido Marqués, que le reciba y le

obsequie en esta pobreza estudiantil.

MARQUÉS. Ya lo he dicho: no acabo de comprender que usted, hombre

acaudalado, teniendo arriba tan magníficas habitaciones...

MÁXIMO. Es muy sencillo... La ciencia y el hábito del estudio me

recluyen en esta madriguera. He puesto a mis hijos en los aposentos

bajos para tenerlos cerca de mí, y aquí vivo, como un ermitaño.

MARQUÉS. Sin acordarse de que es rico...

MÁXIMO. Mi opulencia es la sencillez, mi lujo la sobriedad, mi reposo el

trabajo, y así he de vivir mientras esté solo.

MARQUÉS. La soledad toca a su fin. Hay que determinarse. En fin, mi

querido amigo, vengo a prevenir a usted... (_Entra Electra con el

café._) ¡Oh, la encantadora divinidad casera!

ELECTRA (_avanza cuidadosa con la bandeja en que trae el servicio,

temiendo que se le caiga alguna pieza._) Por Dios, Marqués, no me riña.

MARQUÉS. ¡Reñir yo!

ELECTRA. Ni me haga reír. Temo hacer un destrozo.

¡Cuidado! (_El Marqués toma de sus manos la bandeja._)

MARQUÉS. Aquí estoy yo para impedir cualquier catástrofe. (_Pone todo en

la mesa._) No tengo porque reñir, hija mía. En otra parte[69] me

asustaría esta libertad. En la morada de la honradez laboriosa, de la

caballerosidad más exquisita, no me causa temor.

Electra · 第 114 / 170 题