CUESTA; PANTOJA, _enteramente vestido de negro. Entra en escena
meditabundo, abstraído_.
CUESTA. Amigo Pantoja, Dios le guarde. ¿Vamos bien?
PANTOJA (_suspira_). Viviendo, amigo, que es como decir: esperando.
CUESTA. Esperando mejor vida...
PANTOJA. Padeciendo en ésta todo lo que el Señor disponga para hacernos
dignos de la otra.
CUESTA. ¿Y de salud?
PANTOJA. Mal y bien. Mal, porque me afligen desazones y achaques; bien,
porque me agrada el dolor, y el sufrimiento me regocija. (_Inquieto y
como dominado de una idea fija, mira hacia el jardín._)
CUESTA. Ascético estáis.
PANTOJA. ¡Pero esa loquilla...! Véala usted correteando con los chicos
del portero, con los niños de Máximo y con otros de la vecindad. Cuando
la dejan explayarse en las travesuras infantiles, está Electra en sus
glorias.
CUESTA. ¡Adorable muñeca! Quiera Dios hacer de ella una mujer de mérito.
PANTOJA. De la muñeca graciosa, de la niña voluble, podrá salir un ángel
más fácilmente que saldría de la mujer.
CUESTA. No le entiendo a usted, amigo Pantoja.
PANTOJA. Me entiendo yo... Mire, mire como juegan. (_Alarmado._) ¡Jesús
me valga![12] ¿A quién veo allí? ¿Es el Marqués de Ronda?
CUESTA. Él mismo.
PANTOJA. Ese corrumpido corruptor. Tenorio[13] de la generación pasada,
no se decide a jubilarse por no dar un disgusto a Satanás.[14]
CUESTA. Para que pueda decirse una vez más que no hay paraíso sin
serpiente.
PANTOJA. ¡Oh, no! ¡Serpiente ya teníamos! (_Nervioso y displicente, se
pasea por la escena._)
CUESTA. Otra cosa: ¿no se ha enterado usted de la millonada que les
traigo?
PANTOJA (_sin prestar gran atención al asunto, fijándose en otra idea
que no manifiesta_). Sí, ya sé... ya... Hemos ganado una enormidad.
CUESTA. Evarista completará su magna obra de piedad...
PANTOJA (_maquinalmente_). Sí.
CUESTA. Y usted dedicará mayores recursos a San José[15] de la
Penitencia.
PANTOJA. Sí... (_Repitiendo una idea fija._) Serpiente ya teníamos.
(_Alto._) ¿Qué me decía usted, amigo Cuesta?
CUESTA. Que...
PANTOJA. Perdone usted... ¿Es cierto que el vecino de enfrente, nuestro
maravilloso sabio, inventor y casi taumaturgo, piensa mudar de
residencia?
CUESTA. ¿Quién? ¿Máximo? Creo que sí. Parece que en Bilbao[16] y en
Barcelona[17] acogen con entusiasmo sus admirables estudios para nuevas
aplicaciones de la electricidad; y le ofrecen cuantos capitales necesite
para plantear estas novedades.
PANTOJA (_meditabundo_). ¡Oh!... Capital, dentro de mis medios, yo se lo
daría, con tal que...