XXI

Pero alguien, con la exigencia inexorable de todos los que leen, querrá

saber de Blanca. Blanca, la linda porteña, corre la vida fácil y

elegante, pero duerme con los ojos abiertos, porque cuando los cierra,

la cara de un viejo idiota y paralítico la observa con una sonrisa

inmóvil y el brazo rígido de su hija muerta se levanta sobre ella como

una eterna amenaza.

La gran aldea; costumbres bonaerenses · 第 25 / 26 题