(V. F. Rodríguez Marín, _Barahona_, pág. 425.)
[384] Supónese esta genealogía: El espíritu engendra el amor, y del
amor, en maridaje con la envidia, nacen los celos; estos, que son el
_monstruo_ parido por la envidia, son _el nieto cruel_ que encendiendo
el amor matan el alma --dan vida al padre y matan al abuelo.
[385] «Hermosísima alegoría por todo el terceto, y no sé si se hallará
en la lengua latina otra más ilustre y bien tratada que esta.»
(Herrera, _Anotaciones_, pág. 209.)
[386] _A Mario Galeota._ Soneto núm. XXXV en las ediciones de Azara y
Castro. Expedición a Túnez contra Barbarroja. El 14 de julio de 1535,
el ejército del Emperador se apoderó del fuerte de la Goleta, y estuvo
en aquella empresa Garcilaso con su hermano D. Pedro Laso, el Marqués
de Lombay, D. Diego Hurtado de Mendoza y otros muchos caballeros
ilustres. Doce guerreros, Garcilaso entre ellos, se atrevieron a
acometer ochenta caballos númidas que les provocaban; fue el aprieto
grande; nuestro poeta fue socorrido por Federico Carraffa, napolitano,
y por el César en persona, que sabiendo el peligro en que se encontraba
le ayudó con sus hombres y peleó a su lado. Garcilaso salió herido de
dos lanzadas, en la mano diestra y en la cara; esta le interesó la
lengua, dejándole cierto defecto de pronunciación que le agraciaba.
(Cienfuegos, _Vida del Grande San Francisco de Borja_, pág. 50;
Navarrete, págs. 62, 65 y 66.)
[387] Alude a la leyenda de la famosa espada que Dionisio I, tirano de
Siracusa, hizo colgar, suspendiéndola de un cabello, sobre la cabeza de
Damocles, en tanto que le rodeaba de todo el regalo y la suntuosidad
de un rey, para dar a entender a aquel cortesano cuán poco envidiables
eran las grandezas que tanto le elogiaba, teniendo que gozarlas bajo
la constante amenaza de un peligro mortal: el odio, la envidia, la
ambición.
[388] Como esto es lo que dijo D. Diego Hurtado de Mendoza en su carta
IX, tercetos 33-36, dirigida a don Diego Laso (_Auts. Esps. Poetas
líricos de los siglos XVI y XVII_, Madrid, 1854, tomo I, pág. 65):
«Dulce ver es de tierra un bravo viento...
No porque el mal ajeno te contente,
Mas porque, en la verdad, es dulce cosa
Carecer del dolor que el otro siente...»
Garcilaso y Mendoza, según Herrera, imitaron aquí a Lucrecio.
(_Anotaciones_, pág. 211.)
[389] _A Boscán, desde la Goleta._ Soneto núm. XXXIII, en Azara y
Castro. Por lo que Garcilaso dice en estos últimos versos de este
soneto, se ha supuesto que debió tener alguna aventura galante en
la Goleta, durante la curación de sus heridas (Cienfuegos, _o. c._,
lib. II, pág. 50; Navarrete, pág. 66, nota 1); me parece que no hay
suficiente fundamento para esta conjetura; el 14 de julio, con la
toma de la Goleta, o acaso después, en alguna escaramuza, fue herido
Garcilaso, el 20 se sometió Túnez, y el 12 de agosto regresaron
las tropas a España; ciertamente, en menos de un mes que Garcilaso
estuvo en la Goleta, y con heridas que le tuvieron _a los umbrales
de la muerte_ (Navarrete, pág. 65), ¿qué aventuras galantes había de
tener?... más lógico es relacionar estas quejas de su alma _temerosa_
y estas incertidumbres de sus esperanzas, con los temores y las
incertidumbres de que pocos días después hablaba a Boscán en la Eleg.
II, por la suerte que en su ausencia hubiera podido seguir el _nido_
que su corazón había dejado en Nápoles.
[390] Hasta aquí llegan los sonetos en Herrera; los seis últimos,
desde el XXX inclusive, los admitió como auténticos por opinión común
y por afirmación de D. Antonio Puertocarrero, yerno de Garcilaso; pero
desechó los tres siguientes por no parecerle tan segura su autenticidad
(_Anotaciones_, pág. 206); yo pongo también estos siguiendo una
costumbre establecida; conservo estrictamente el texto del Brocense,
_Opera Omnia_, Genevae, 1766, tomo IV.
[391] De este soneto, como del XXXII y XXXVIII, decía el Brocense «que
se tienen por de Garcilaso, de un libro de mano».
[392] Tamayo admite este soneto como auténtico; el Brocense lo
considera dudoso; Herrera y Azara lo rechazan, y Castro lo tiene por
indigno de Garcilaso. Verdaderamente, con tan desdichado juego de
_sentir_, _siento_, _sienta_, _sentillo_ y _sello_, su autor acertó a
decir poco de provecho; tal vez no es sino un pobre soneto advenedizo,
que debe su fortuna al desconocido editor de aquel libro de mano en que
lo encontró el Brocense, figurando entre las demás composiciones de
Garcilaso como hijo de la misma mano.
[393] Estas pocas composiciones al estilo antiguo de Castilla, acaso
no fueron las únicas que escribió Garcilaso, pero la ruina que alcanzó
seguramente a todas las poesías de nuestro poeta, por causa de su
orfandad, debió señalarse en las de este género, como más humildes
y menos estimadas. Herrera no las acogió en su edición. Los versos
cortos, ante la magnificencia del endecasílabo italiano, vinieron a
creerse incapaces de conceptos graves, y por esto, y por ser vicio
común dar más estima a las cosas extrañas que a las nuestras, cayeron
en menosprecio. (Tamayo, fols. 80-82.) Según Castro, esta primera
Canción lleva en un manuscrito de Iriarte el siguiente epígrafe: _A
doña Isabel Freyra, porque se casó con un hombre fuera de su condición._
[394] En otras ediciones lleva este epígrafe: _A una partida_.
[395] Epígrafe: _Traduciendo cuatro versos de Ovidio_.
[396] «A una señora que andando él y otro paseando, les echó una red
empezada y un uso comenzado a hilar en él, y dijo que aquello había
trabajado todo el día.» En el citado manuscrito de Iriarte, según
Castro, decía: _A D.ª Mencía de la Cerda que le dio una red y díjole
que aquello había hilado aquel día._
[397] «Glosa de Garci-Lasso sobre este villancico», dice el Brocense;
el villancico solo lo forman los tres primeros versos, y dice Castro
que, según se ve en las obras de Boscán, esta copla fue escrita a D.
Luis de la Cueva porque bailó en palacio con una dama que llamaban la
Pájara. Boscán, el Duque de Alba y otros muchos caballeros escribieron
a propósito del mismo asunto.
[398] «En un códice de poesías varias que perteneció al célebre
anticuario aragonés D. Vicencio Juan de Lastanosa, y más tarde a los
Iriartes, se leen estas redondillas: _A Boscán, porque estando en
Alemaña danzó en unas bodas_.» Las publicó Gayangos, notas a Ticknor,
tomo II, pág. 488. El Sr. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág.
479, supone que Boscán debió ir a Alemania acompañando al Duque de
Alba, como Garcilaso, cuando el socorro de Viena, 1532, aunque el poeta
no le menciona en la descripción que de aquel viaje dejó en la Eg. II.
[399] Esta carta escribió Garcilaso de la Vega en 1533, hallándose en
Barcelona como emisario del Virrey de Nápoles; sirve de prólogo a la
traducción de _El Cortesano_ hecha por Boscán, y es la única muestra
que la áurea pluma de nuestro poeta dejó de la excelencia de su prosa.
D.ª Jerónima Palova de Almogávar, parienta, acaso de Boscán, a juzgar
por el segundo apellido, es la misma a quien este dedicó su libro.
Sigo el texto dado por D. Tomás Tamayo de Vargas en su edición de
_Garcilaso_, Madrid, 1622. El Brocense, Herrera, Azara y Castro no
publicaron esta carta.
[400] «Andando yo en estas dudas, Vuestra Merced ha sido la que me
ha hecho determinar, mandándome que le tradujese; y así todos los
inconvenientes han cesado, y solo he tenido ojo a serviros.» (Boscán,
_Carta-dedicatoria a D.ª Jerónima Palova_.)
[401] «Mas como estas cosas me movían a hacello, así otras muchas me
detenían que no lo hiciese, y la más principal era una opinión que
siempre tuve de parecerme vanidad baja y de hombres de pocas letras
andar romanzando libros; que aun para hacerse bien vale poco, cuanto
más haciéndose tan mal que ya no hay cosa más lejos de lo que se
traduce que lo que es traducido... viendo yo esto, y acordándome del
mal que he dicho muchas veces de estos romancistas (aunque traducir
este libro no es propiamente romanzalle, sino mudalle de una lengua
vulgar en otra quizá tan buena), no se me levantaban los brazos a esta
traducción.» (Boscán, _ibid._)
[402] Y aun antes de que viniese a manos de Boscán, puesto que
Garcilaso fue quien lo envió a su amigo desde Italia: «No ha muchos
días que me envió Garcilaso de la Vega, como Vuestra Merced sabe, este
libro llamado _El Cortesano_, compuesto en lengua italiana por el Conde
Baltasar Castellón.» (Boscán, _ibid._)
[403] El famoso autor de _Il Cortegiano_, Baltasar Castiglione, nació
en tierra de Mantua, el 6 de diciembre de 1478, y murió en Toledo
el 2 de febrero de 1529, siendo Nuncio en España del Papa Clemente
VII, en cuyo tiempo las tropas imperiales saquearon a Roma. El Conde
Castiglione «fue hombre de armas y hombre de corte, aventajado en todos
los ejercicios y deportes caballerescos, maestro en el arte de la
conversación y en todo primor de urbana galantería; profesor sutil de
aquella filosofía de amor que la escuela platónica de Florencia había
renovado doctamente; curioso especulador de la belleza en los cuerpos,
en las almas y en las puras ideas; conocedor fino en las artes del
diseño; amigo y consejero de Rafael, en quien parece haber inoculado
su propio idealismo estético; pensador político y ameno moralista;
poeta lírico y dramático y organizador de fiestas áulicas: todas estas
cosas era Castiglione, sin sombra de pedantismo, con aquella cultura
íntegra y multiforme, con aquella serena visión del mundo que renovaba
los prodigios de la antigüedad en algunos espíritus selectos del siglo
XVI». (M. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, págs. 80-81.) Primera
edición de su obra: _Il Libro del Cortegiano_ | _del Conte Baldesar_ |
_Castiglione_ (Escudo del impresor con el áncora aldina.) Colofón: _In
Venetia, nelle case d’Aldo Romano, et d’Andrea d’Asola_ | _suo Suocero
nell’ anno MDXXVIII_ | _del mese d’aprile_. La más sabia edición y
comentario: _Il Cortegiano del Conte Baldesar Castiglione, annotato e
illustrato da Vittorio Cian. Firenze, Sansoni, 1894_.
[404] _Libros que matan hombres_; ¿aludirá a los de Caballerías? Sería
de notar tan temprana protesta.
[405] «Yo no terné fin en la traducción deste libro a ser tan estrecho
que me apriete a sacalle palabra por palabra; antes, si alguna cosa en
él se ofreciere, que en su lengua parezca bien y en la nuestra mal, no
dejaré de mudarla o de callarla.» (Boscán, _ibid._)
[406] «El sujeto del libro es tal, y su proceso tan bueno, que quien
le leyere será muy delicado si entre tantas y tan buenas cosas no
perdonare algunas pequeñas, compensando las unas con las otras.»
(Boscán, _ibid._)
[407] Publicó Boscán su traducción en 1534: _Los cuatro libros del
Cortesano, compuestos en italiano por el Conde Baltasar_ | _Castellón,
y agora nuevamente traducidos en len_ | _gua castellana por Boscán_.
(Escudo de las armas reales.) _Con privilegio imperial por diez
años._ Colofón: _Aquí se acaban los cuatro libros del Cortesa_ | _no,
compuestos en italiano por el Conde Baltasar Castellon, y traducidos en
lengua castellana por Boscán, imprimidos en_ | _la muy noble ciudad de
Barcelona por Pedro Mon_ | _pezat, imprimidor. A dos del presente mes
de abril_ | _Mil y quinientos treinta y cuatro_. Fol. gót., 113 hojas.
[408] Don Eustaquio Fernández de Navarrete, hablando de la traducción
de _El Cortesano_ dice: «Al ver la gran ventaja que su elegante y
castiza prosa lleva, no solo a los duros y penosos versos del autor
(Boscán), sino aun a la de los prólogos que acompañan sus poesías,
hemos sospechado que en esta perfección debió tener parte la mano de
Garcilaso. Este, por empeño de Boscán, estuvo presente a la última
línea, y aunque por modestia nos diga que asistió _más como hombre
acogido a razón que como ayudador de ninguna enmienda_, no cabe duda de
que sus consejos y advertencias serían de grande utilidad al traductor.
Nos dice, además, que él tomó a su cargo la copia que se remitió a D.ª
Jerónima --esto parece decir en las dos últimas líneas--; y en ella su
gusto y conocimiento de la lengua, es posible corrigiesen todo aquello
que ofendiese a sus delicados oídos, dando así a esta obra un sabor de
elegancia de que carecen las obras de Boscán.» _Vida de Garcilaso_,
Col. de documentos inéditos para la Historia de España, tomo XVI, pág.
165. Todo esto es mera conjetura, y es, a mi juicio, querer deducir
demasiado de las palabras de Garcilaso; para menguar de tal modo a
Boscán la gloria de su trabajo se necesitan pruebas más seguras; por
otra parte, la carta de Boscán, muestra cierta de su prosa, a D.ª
Jerónima Palova, está evidentemente a la altura de la de Garcilaso y no
desdice del estilo de lo demás del libro; por estas razones, acaso, el
Sr. Menéndez y Pelayo en su libro _Juan Boscán_ no hizo mención de las
sospechas de Navarrete.
[409] «De antiguo viene la costumbre de los prólogos ajustados por mano
amiga al talle de la obra, pero pocos habrá tan galanos y discretos
como este y tan finamente justos. El fallo de Garcilaso quedó como
inapelable.» (M. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 114.)
[410] Don Álvaro de Bazán, Capitán General de las Galeras de España,
aportó en Génova el 19 de mayo de 1536 con 3000 soldados españoles,
reclamados por el Emperador para la guerra que se preparaba contra el
rey francés. Garcilaso fue nombrado Maestre de Campo de estos soldados,
y hallándose en Génova para recibirles, escribió al Emperador la
presente carta dándole cuenta de su gestión. El Sr. Navarrete puso
al frente de su _Vida de Garcilaso_ un facsímil de esta carta que se
conserva autógrafa. Dicho facsímil transcribo conservando todos sus
detalles para que pueda tenerse más fiel idea del original.
[411] S. C. C. M. Sacra Cesárea Católica Majestad.
[412] El _Príncipe_ a quien Garcilaso se refiere es el famoso Capitán
Andrea Doria, de cuya autoridad dependía él por orden del Emperador.
[413] Era embajador español en Génova el caballero don Gómez Suárez de
Figueroa.
[414] _Nuestro Señor_ la _Sacra_ persona de _Vuestra Majestad_, etc.
[415] _Srios_, señoríos.
[416] En el sobre dice: _A la S. C. C. M. del Emperador Rey nuestro
Señor_.
[417] Sigo el texto dado por Tamayo, el cual, a propósito de este
epigrama de Garcilaso, dice: «De sus versos latinos, celebrados por el
Bembo, Tansillo, Jovio y Boscán nos quedó por muestra un elegantísimo
epigrama al fin del _Caballero Determinado_ de D. Fernando de Acuña,
que es tal que no se puede mejorar en invención, elocución y gallardía.»