EL CAUDILLO

Don Ignacio era el hombre de la oposición en Pago Chico. Las

autoridades lo miraban como su bestia negra, y el pueblo, siempre

descontento, tenía puestas en él sus esperanzas, seguíalo en todas sus

empresas políticas, le daba á defender sus intereses. Sin D. Ignacio,

Pago Chico hubiera sido un cementerio de vivos; con él, siquiera se

ejercía el derecho del pataleo.

No era D. Ignacio muy largo, pero alguno de sus correligionarios

hallaba modo de lograrle préstamos y donativos, ya para sus necesidades

personales, ya para lo mismo, pero bajo el pretexto de gastos de

propaganda. Él se sometía refunfuñando, pues, ¿cómo ser jefe de partido

si se comienza por descontentar á los partidarios? Pero apuntaba... Su

viejo cuaderno de notas, tenía páginas como ésta:

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