educacion de los negros por la Administracion de libertos y las
sociedades emancipadoras impone y encanta, mayor sorpresa y aun más
satisfaccion debe producir el ardor con que esos mismos libertos, cuya
instruccion era un crímen (y como tal perseguido, dos ó tres años antes,
en Estados como las Carolinas, Missisipí y Luisiana), despues de 1863
toman en Georgia la iniciativa para fundar escuelas, crean por sí solos
26 en Tejas, y cuando la autoridad de Luisiana suprime el impuesto
especial que en aquel Estado se pagó casi desde 1861 para la enseñanza
de los negros y de que se aprovecharon hasta 50.000 libertos, estos
elevan al Gobierno peticiones cuajadas de innumerables cruces (señales
de pobres esclavos de ayer que no conocian aún lo más elemental de la
escritura) para que se creara una contribucion que los negros solo
pagarian, destinada al sostenimiento de las escuelas de color del
Estado. ¡Y sin embargo, estas escuelas eran quemadas y arrasadas por los
blancos! ¡Y los blancos se estremecian llenos de horror ante el crédito
de 3 millones de dollars que el Congreso votó para la compra de terrenos
destinados á aquellos establecimientos de instruccion y á otros de
beneficencia, como asilos de huérfanos! ¡Y Mr. Peabody, el célebre
filántropo, fué rudamente calumniado por haber destinado otro millon de
pesos á esta misma nobilísima y patriótica empresa! ¡Qué contraste tan
elocuente y tan favorable á la raza ofendida y deshonrada![38]
[38] _Jouveaux._ L'Amerique actuelle. 1870.
Así, mientras Mr. Alvord escribia: «un millon por lo ménos de los cinco
de libertos (principalmente la nueva generacion) están perfectamente
dispuestos para el estudio,» otro viajero inglés, Mr. Zincke, que á pies
juntillas creia en la inferioridad fundamental de la raza negra, no
titubeaba en consignar en su _Last Winter in the United States_ las
siguientes palabras:
«Confieso mi asombro á la vista de la vivacidad de espíritu de aquellos
cuatrocientos niños de color. En poco tiempo habian adquirido una suma
de conocimientos verdaderamente notable. Jamás, en ninguna otra escuela
de Inglaterra (y muchas he visitado), encontré una semejante prontitud
para comprender el sentido de las lecciones leidas ante ellos; jamás oí
observaciones tan juiciosas y que demostraran una tan clara inteligencia
del texto.»
De todo esto resulta que sin poderse negar el abandono de muchas fincas
á primera hora, la vagancia de muchos negros que se encontraron libres
en medio del fragor de la lucha, la aficion de los libertos más cultos á
abandonar los trabajos del campo por el servicio de las ciudades, y, en
fin, todas las contrariedades anejas á la violentísima trasformacion de
la vida social del Sur, es de todo punto falso que los negros huyesen
del trabajo, en el sentido de que este suceso viniera á revestir el
carácter de un hecho general. Y de igual manera es inexacto que solo el
vicio y la ignorancia hubieran sustituido en aquellas comarcas al
imperio del látigo.
Respecto de los capitales y de la industria existentes en el Sur antes
de 1861, ya se ha dicho que la última era de poca importancia y los
primeros se hallaban comprometidos totalmente en la agricultura--en
particular en el cultivo del algodon, la caña, el tabaco, el maíz, etc.,
etc. Bastaria el mero hecho de la trasformacion del trabajo esclavo en
trabajo libre, para que todo el órden económico de la sociedad sudista
se hubiese resentido profundamente; pero como si esto no fuera
suficiente, la guerra se encargó de causar todos los estragos y todas
las perturbaciones imaginables. No en balde los ejércitos de Mac-Dowel,
de Lee, de Sherman, de Sheridan, de Grant y de tantos otros, recorrieron
una y cien veces los territorios más ricos del Sur; y como en otro
capítulo he indicado, para el logro de su empeño no repararon los
sudistas en sacrificios pecuniarios, llegando, despues de todo, á
constituir una deuda de muchos millones de dollars, repudiada hasta hoy
por el Congreso de la República[39].
[39] Mr. Boutet, en un artículo de _l'Annuarie Encyclopedique_,
1865-66, dice que las demandas de indemnizacion presentadas al
Gobierno federal por ciudadanos leales del Sur, con motivo de las
pérdidas sufridas durante la guerra, subieron á 300 millones de
dollars: que la deuda confederada llegó á 4.000 millones: que la
pérdida de las cosechas de arroz, tabaco, algodon, etc., se
evaluaron en 900 millones: la de la propiedad esclava en 2.500
millones; y las producidas por los estragos generales de la guerra
en 900. Total de pérdidas: 4.300 millones--con más otros 4.000 de
la deuda ó sea 8.300 millones de dollars.
De todas estas causas resultó: primero, el abandono de muchas fincas;
segundo, la confiscacion de otras con arreglo á la ley de 1862, y
tercero, la ruina de muchos hacendados, que al fin y á la postre se
quedaron solo con el suelo de sus posesiones y sin los recursos
metálicos necesarios para pagar los jornales de sus obreros.
Por fortuna, el _Freedmen's Bureau_ se aprovechó del abandono y
confiscacion de las fincas para repartirlas entre los libertos, con
ciertas condiciones; y respecto de la situacion precaria de los dueños,
hay que advertir que esto determinó, unas veces, la enajenacion de una
buena parte de las inmensas haciendas del Sur, imposibles ya de cómoda
explotacion, como sucedió, por ejemplo, en el Tennessee y la Virginia;
otras veces, la situacion del gran cultivo por el pequeño cultivo y la
aparcería, como en Georgia; en no pocas ocasiones, la participacion de
los libertos en los productos de la finca, como en las dos Carolinas
(principalmente la del Norte) y en el Missisipí,--si bien, á decir
verdad, los libertos preferian de ordinario el jornal á las
eventualidades de la cosecha; y en fin, frecuentemente, un mayor cuidado
de parte de los plantadores que, con la mira de atraer brazos,
levantaban verdaderos barrios de obreros (aunque las casas por lo comun
no pasaran de barracas) en la proximidad de sus posesiones.
Naturalmente, esto no fué obra de un dia, como no lo fué la sustitucion
de las huertas y de la explotacion de frutales, en las inmediaciones de
las ciudades y las villas, por el cultivo del algodon; ni la
competencia establecida entre los terrenos viejos del E. y los nuevos
del O. dedicados tambien á aquella planta: ni el gusto que por la
produccion directa de los géneros exportables se desarrolló entre los
blancos, apartados antes de todo trabajo agrícola y en particular del
algodon, la caña y el tabaco; ni el establecimiento de sociedades
agrícolas y el progreso de la agricultura, allí donde precisamente
aparecia más atrasada, como en Georgia; ni el aumento del valor de las
fincas que en los primeros dias de la abolicion bajaron
extraordinariamente, ya por el abandono ó la prisa de dividir y de
vender sus primitivos dueños,--que pusieron de este modo al alcance de
muchos libertos la propiedad territorial, disminuyendo el número de
obreros,--ya por la súbita carencia de brazos que sostuvieran la
produccion, harto comprometida desde el instante en que la guerra habia
reducido los 400.000 esclavos mayores de diez y siete años y menores de
cuarenta y cinco que se atribuian al Sur antes de 1861, á 200.000
hombres aptos para las rudas faenas de la industria y del campo; ni, en
fin, la importancia que tomaron los _poor whites_ y el elemento blanco
inmigrante, que comenzó á bajar al Sur una vez rehabilitado el
trabajo[40].
[40] _Boutet_, Les Etats Unis, etc.--1865-66.
Pero donde la fuerza de estos hechos se palpa es en la produccion
general del país. A la atencion del actual ministro de los
Estados-Unidos en Madrid (general Sickles) debo un _Report_ de carácter
semi-oficial, sobre las consecuencias de las medidas emancipadoras de
1863 y 1865.
Hé aquí los datos que arroja este _Report_:
«_Algodon._ En 1869 la cosecha del algodon fué de 2.500.000 balas de 400
libras cada una.
En 1869, el mismo territorio produjo 3.200.000 balas.
En 1871, lo recolectado hasta 1.º de Junio (esto es, durante nueve meses
del actual _año algodonero_) fué ya más de 3.800.000 balas; de modo que
en 1.º de Setiembre podrian llegar estas á 4 millones.
El término medio de 1850 á 1860 en tiempos de la esclavitud, fué de
_tres_ millones.
_Tabaco._ En 1866, el primer año despues de la paz y el primero
industrial despues de la emancipacion, se produjeron 307.934.000 libras
de tabaco.
El término medio de 1850 á 60 fué de 261.000.000 de libras.
_Maiz._ En 1867, la produccion fué de 400 millones de _buskels_ de 50
libras cada uno.
El término medio de 1850 á 60 fué de 300 millones de buskels: y la mejor
cosecha del tiempo de la esclavitud no pasó de 435 millones.
_Arroz._ En la Luisiana, uno de los primeros Estados arroceros, el año
que más se produjo fué el de 1869-70, con el trabajo libre.
_Caña de azúcar._ El área del territorio de los Estados-Unidos donde la
caña se cultiva, está sujeto á los desbordamientos del Missisipí y del
rio Rojo. Esta region necesita ser protegida contra las inundaciones por
_levees_ ó diques, los cuales fueron tan maltratados durante la guerra,
que el cultivo del azúcar vino á ser comparativamente impracticable,
despues de la emancipacion. El peligro de la pérdida fué tan grande, que
los plantadores del área expuesta á las inundaciones, solo cultivaron la
caña en el sitio más seguro. Además es preciso advertir que muchas de
las fábricas de azúcar que pertenecian á las plantaciones, fueron
destrozadas en el curso de la guerra, y que los menguados recursos de
los plantadores impidieron frecuentemente su restablecimiento, y dejaron
el sitio á otras cosechas de ménos gastos.
Sobre esto hay que constar que mucha de la caña recientemente producida,
se ha usado para trasplantar y renovar campos abandonados ó devastados
durante el conflicto. Así es imposible hacer una comparacion entre los
resultados del trabajo libre y el trabajo esclavo en el particular de la
caña de azúcar.
Sin embargo, aparece que en proporcion del área plantada y el número de
trabajadores empleados, y haciendo la parte debida á las consideraciones
antes apuntadas, el producto de la caña de azúcar con el trabajo libre
no ha sido ménos lisonjero que el cultivo del algodon y del tabaco»[41].
[41] Memorandum in relation to the abolition of Slavery in the
United States.
Fué pasado al Ministerio de Estado de España en 1871.
Más concretamente sobre la produccion del azúcar, da noticias un
corresponsal que el _New-York Herald_ ha enviado recientemente á los
Estados del Sur de la República norte-americana. «Durante el período de
esclavitud, la produccion anual del azúcar fué de 200.000 á 300.000
hogsheads. Esta cifra bajó despues de la guerra casi á 30.000; pero el
monto ha ido subiendo gradualmente, y este año (1872) ha pasado de
100.000 hgds»[42].
[42] New-York Herald, 14 Diciembre 1872.
Ya en este terreno de las cifras, seria indiscreto prescindir de las que
consignan dos publicaciones de verdadera importancia.
El _Annuaire Enciclopedique de 1866-67_, en su artículo
_Estados-Unidos_, dice:
«El departamento de agricultura de Washington anuncia oficialmente que
jamás ha tenido que registrar una perspectiva tan generalmente favorable
de cosechas de toda especie. Hay, sobre los productos del año anterior
(1866), un aumento evaluado en cerca de 500 millones de dollars. La
cosecha del trigo ha sido la más considerable que jamás se ha logrado en
los Estados-Unidos. Ha alcanzado la cantidad de 225 millones
_boisseaux_, mientras que el año último estos no habian pasado de 180
millones. En una larga série de años, el término medio de la produccion
fué de 5 _boisseaux_ por 5 1/2 habitantes; en 1867 es de 6.
»La cosecha de algodon que en 1862 habia descendido á 72.500 balas, en
vez de 2.580.000, cifra la más elevada del período anterior, pasaba de
2.500.000 en 1867-68: un aumento de 750.000 (más de un tercio) respecto
de 1866, en cuyo año la produccion total habia sido más de 1.750.000
balas, repartidas de este modo: Texas, 300.000; Missisipí, 270.000;
Alabama, 220.000; Georgia, 205.000; Arkansas, 182.000; Tennesse,
148.000; Luisiana, 109.000; Carolina del Sur, 102.000; Carolina del
Norte, 91.000; Florida, 36.000, y el resto 87.000.
La industria no ha quedado atrás, etc., etc.»
Por otra parte, en el _Report_ presentado por mister B. F. Nourse, como
comisionado de los Estados-Unidos en la última Exposicion de París,
aparecen estos datos relativos al algodon:
_Trabajo esclavo._
1858-59 4.019.000 balas.
1859-60 4.861.000
1860-61 3.850.000
_Trabajo libre._
1866 1.900.000 balas.
1867 2.340.000
1868 2.380.000
Ultimamente, si de estas noticias generales quiere venirse á pormenores,
la observacion de M. Sommers ofrece abundantes datos.
Se trata de Virginia.
«Las cosechas de tabaco en los cuatro años anteriores y los cuatro
siguientes á la guerra, fueron estas:
1856-57 52.909 Hhds.
1857-58 72.720
1858-59 68.593
1859-60 76.950
1866-67 43.717
1867-68 47.211
1868-69 47.400
1869-70 33.721
El término medio del valor de cada _hhd._ era 150 dollars. La última
cosecha fué excepcionalmente corta; pero su deficiencia será compensada,
así en lo relativo á la cantidad como á la calidad, por la cosecha
próxima, dado lo favorable que este año (1870) ha sido al algodon. El
_Tobacco Exchanges_ ha calculado que la cosecha de este año podrá dar al
mercado de 50.000 á 60.000 _hhds._ de Virginia superior. En Virginia
hay dedicados al cultivo de la planta algodonera 120.000 acres.
La cosecha del algodon habia sido antes de la guerra de 10 á 12.000
balas de 400 libras cada una, si bien por el puerto de Norfolk habia
entrado mucha mayor cantidad procedente de otros Estados. En donde el
abandono del cultivo y la baja de la produccion se ha notado más ha sido
en la produccion del trigo. En 1860 Virginia producia 13.130.977
_buskels_; en 1868 la cosecha subia solo á 6.914.000.»
Hablando de la Luisiana, dice el mismo escritor:
«El rápido restablecimiento de los negocios en Nueva Orleans no se
muestra en ningun otro ramo mejor que en el algodon; si bien para
comprender debidamente este hecho conviene reparar que Nueva Orleans
figura en el extremo Sur de la faja algodonera (_Cotton Belt_), y que es
muy escaso el algodon que se produce en un espacio de 100 millas
alrededor de la ciudad. En virtud de su ventajosa situacion geográfica
(sobre el Missisipí y sus tributarios, que recorren las más ricas
comarcas, y penetran por el E. y el O. en las tierras cultivadas hasta
los límites septentrionales de la region algodonera; y al propio tiempo
cerca de la desembocadura del gran rio, como para dar salida al Golfo y
al Atlántico), Nueva Orleans, enfrente de la interseccion de las líneas
de ferro-carriles que la unen á otras plazas y ponen á disposicion de
ésta la magnífica vía fluvial norte-americana, ha llegado á ser el
mercado de cerca de un tercio de todo el algodon que se produce en los
Estados-Unidos. La exportacion de este producto llegó en 1860-61 á la
enorme suma de 1.915.852 balas, cifra algo excepcional, pero que
demuestra donde hay seguridad de hallar la salida de una gran cosecha.
Tan pronto como terminó la guerra, aparece la preeminencia de Nueva
Orleans. La exportacion en 1865-66 fué de 768.545 balas, y el año último
(1869-70) subió á 1.185.050, de cuya suma, medio millon se envió á
Liverpool, un cuarto de millon fué al Havre, 115.000 balas á New-York,
53.000 á Boston, 70.000 á Bremen, y algunas pequeñas partidas á
Veracruz y á varios centros manufactureros próximos á San Petersburgo.
Este año (1870), ya á la mitad de la estacion, se han desembarcado
850.000 balas.
* * * * *
Mientras Nueva Orleans así vuelve á ocupar su antiguo puesto por lo que
hace al algodon, es chocante que en el azúcar, el primer producto de
Luisiana, el restablecimiento sea flojo y lentísimo. La exportacion de
azúcar y mieles de Nueva Orleans no puede dar un criterio de general
progreso como en el caso del algodon, porque el azúcar de Luisiana es
consumido principalmente no solo en el propio país, si que en las
comarcas del Oeste, con las cuales Nueva Orleans tiene relaciones
marítimas tan naturales como indisputables.
* * * * *
En 1866-67 se exportaron de Nueva Orleans 2.529 _hhds._ y 2.199
_barrels_ de azúcar con 21.893 b. de miel. En 1869-70 se exportaron
1.805 _hhds._ y 4.094 b. azúcar con 42.212 b. miel. Segun un informe
publicado con anuencia del comercio, la produccion azucarera en 1861-62,
por el método antiguo (_old process of open Kettles_) fué de 389.264
_hhds._--y segun el procedimiento nuevo (_of refining and clarifying_)
de 7.146.--Total, 528.321.500 lbs. En 1868-70, la produccion del azúcar
bajo el primer concepto fué de 73.471 _hhds._ y bajo el segundo, de
13.619.--Total, 99.452.946 lbs.
De modo que mientras la produccion algodonera en los Estados del Sur ha
casi alcanzado en cinco años el nivel que tenia antes de la guerra, la
produccion del azúcar apenas es de un quinto de lo que era en 1861-62 y
lo que habia sido, con algunas fluctuaciones, muchos años antes. El
contraste es tan notable y de ningun modo atribuible á dificultad alguna
del trabajo libre que implica algunos especiales obstáculos que afectan
á este ramo de la produccion de Luisiana y exigen investigacion muy
esmerada y detenida[43].
[43] Recuérdese lo que hace poco he dicho de las inundaciones del
Missisipí.
* * * * *
El mercado de tabaco de Nueva Orleans, aunque con más aparente razon,
recobra con lentitud la importancia que tenia antes de la guerra. Las
entradas de tabaco en este puerto en 1859-60 fueron 80.955 _hhds._ En
1867-68 (despues de haber desaparecido casi totalmente durante la
guerra) subian solo á 15.304: en 1868-69 aumentaron hasta 28.026: y otra
vez disminuyeron en 1869-70 hasta quedar en 19.093. Las entradas y
exportaciones de tabaco en Nueva Orleans quedan por bajo de las
ordinarias en los últimos cincuenta años--excepcion hecha de los cinco
de la guerra. La razon principal está en que los comerciantes de
Nueva-York, llevando sus capitales á los cosecheros del Oeste cuando
Nueva Orleans estaba bloqueada, consiguieron afirmar allí su influencia,
que hoy mantienen con tenacidad, y Louisville, aprovechando el mismo
estado de cosas, se convirtió en uno de los mayores mercados de tabaco
de los Estados-Unidos...[44]
[44] Sommers.--The Southern, etc. Chap. IV y XVIII.
En un sentido análogo se expresa Mr. Harrison Reed, Gobernador de
Florida, consultado sobre los efectos de la abolicion en este Estado,
por el Cónsul de España en Nueva Orleans, D. Cárlos Pie.
Escribe en 29 de Marzo de 1871 y dice: «Antes y despues de la abolicion,
la teoría del Sur era que los negros no trabajarian sino por la fuerza,
y que el algodon, el gran producto del Sur, no podia ser obra del
trabajo libre. La falsedad de este argumento ha sido demostrada por la
cosecha de 1870, la cual iguala al término medio de los últimos cuatro
años antes de que la guerra destruyese el trabajo servil.
Tambien se sostenia que en libertad y sin el cuidado de sus amos, los
esclavos se tornarian en vagos y disolutos, expuestos al hambre y la
muerte; de modo que pronto la raza seria exterminada. Y se aseguraba que
la reduccion producida por esta desmoralizacion seria en 1870 igual á la
mitad de la poblacion de 1860. ¿Cuáles han sido los hechos?
Aunque algunos miles de negros han perecido durante la guerra y otros
han muerto por falta de socorros y frecuentemente víctimas de la
venganza de sus despechados y rabiosos amos que aún poseian el suelo,
sin embargo, el censo que acaba ahora de hacerse establece que la
poblacion de los Estados algodoneros ha aumentado desde 1860 en 8 3/4
por 100.
En el Estado de Florida, el aumento de poblacion y de riqueza durante
los tres últimos años de gobierno republicano no tiene análogo en su
anterior historia. El aumento de poblacion ha sido, por lo ménos, de 50
por 100, y en recursos industriales más de 200 por 100.
El inevitable efecto de la esclavitud es concentrar la riqueza en manos
de unos pocos, mientras el efecto de la libertad es completamente el
opuesto--difundir la riqueza entre las masas. La esclavitud rebaja el
trabajo á la categoría de una mera regla. Mientras la libertad lo
ennoblece y hace de él un conveniente asociado de la cultura moral
intelectual..., etc.»[45]
[45] Anti Slavery Reporter.--Vol. 17, 1871.
* * * * *
Hora es ya de resumir, despues de haber dejado hablar á autoridades
competentes, por lo conocedoras de la cuestion, por el estudio
especialísimo que de ella han hecho, así como por su desinterés ó
imparcialidad--generalmente hablando.
Visto está que la abolicion encontró el terreno fatalmente preparado, no
solo por las pasiones políticas, si que por los estragos de una de las
más colosales guerras de la Edad moderna.
Visto está que en su desarrollo tropezó constantemente con las
dificultades extraordinarias que le suscitaba y oponia la cuestion
política de la reconstruccion del Sur.
Visto está que decretada la abolicion en 1865, en todos los Estados, aún
no ha trascurrido el segundo período de espera y reparacion que exigen
todas las reformas, para que sus efectos puedan ser debidamente
apreciados en la época de calma y de equilibrio que nunca amanece hasta
el año décimo.
Y, sin embargo, sólo son hechos ciertos, positivos, incontestables:
Que la produccion del algodon, en cifra, cuando ménos, es ya igual á la
de los buenos años de la esclavitud.
Que el tabaco se repone rápidamente y que si las cifras relativas al
azúcar no son al parecer tan consoladoras, débese á circunstancias
excepcionales,--prescindiendo de que son muchos los que aseguran que hoy
se produce más, habiendo en cuenta que los terrenos ahora dedicados á la
caña son ménos que los dedicados á la misma hace seis años.
Que la masa de obreros es menor que en 1860, los capitales menores y
menor la extension de las fincas dedicadas á la produccion de la caña y
del tabaco en particular.
Que la bondad del género, sobre todo del algodon, ha aumentado,
distinguiéndose particularmente el producido por los pequeños
cultivadores.
Que la propiedad se ha dividido difundiéndose la riqueza por todas las
clases y creando por donde quiera sólidos intereses.
* * * * *
Esto así, ¿con qué derecho se habla del fracaso de la abolicion en los
Estados-Unidos?
Cuando el gran Lincoln lanzaba su decreto de libertad para 4 millones de
esclavos y dirigia su último mensaje al Congreso norte-americano,
exclamaba:
«Hace cuatro años en esta misma época, nos inquietaban las amenazas de
guerra civil. Todos temian esta guerra y procuraban evitarla. Mientras
yo leia aquí el discurso de inauguracion con el único deseo de salvar la
Union, agentes insurrectos venian á esta misma ciudad á destruir la
Union sin guerra, por medio de negociaciones. Ambos partidos rechazaban
la lucha; pero uno de ellos estaba resuelto á entablarla antes de
consentir en la continuacion de la Union; el otro estaba resuelto á
aceptarla, si era indispensable para que la nacion no pereciese.
Todo el mundo sabia que el interés de la esclavitud era en el fondo la
causa de la guerra. Fortificar, perpetuar, extender ese interés; tal era
el objeto de los que querían destruir la Union. Nosotros solo queriamos
poner un límite á la estension territorial de la esclavitud.
Ninguno de los dos partidos creia que la lucha fuese tan larga y
terrible. Ninguno imaginaba que la causa que la motivó pudiera
desaparecer antes de la terminacion de la lucha.
En los dos partidos se lee la misma Biblia; se dirigen oraciones al
mismo Dios, invocando su omnipotente auxilio. _Tal vez parezca extraño
que los hombres se atrevan á pedir el auxilio de un Dios justo, mientras
amasan su pan con el sudor de la frente de otros hombres hermanos
suyos_; pero no juzguemos para no ser juzgados. Las plegarias de los dos
partidos no podian ser oidas, ninguna merecia serlo completamente. El
Todopoderoso tiene sus propios designios. ¡Ay del mundo por el
escándalo! Sobre todo ¡ay de aquel que le da ocasion y lo sostiene! La
esclavitud americana era uno de esos escándalos, y la guerra civil es
tal vez el castigo impuesto al Norte y al Sur de la Union, porque ambos
de ese escándalo son responsables.
Esperamos en el fondo de nuestro corazon y oramos ardientemente para que
este azote terrible de la guerra se aparte de nosotros. _Pero si Dios
quiere que la guerra continúe hasta que hayan sido destruidas las
riquezas acumuladas por doscientos años de trabajo gratuito impuesto á
los esclavos; si Dios quiere que por cada gota de sangre humana
arrancada por el látigo brote otra gota de sangre al golpe de la espada,
humillémonos y repitamos: «Los juicios de Dios son la verdad y la
justicia.»_
Sin ódio hácia nadie, con amor para todos, con firmeza en el derecho,
tal como Dios nos permite verlo, esforcémonos para acabar la obra
comenzada, cerrando las heridas de la nacion, tomando bajo nuestra
proteccion á los que han sufrido el peso de la batalla y á sus viudas y
huérfanos, y haciendo cuanto sea necesario para establecer una paz
sincera y durable entre nuestro pueblo y las demás naciones.»
Pues bien, los tiempos han llegado. Los juicios de Dios se han cumplido.
La esclavitud ha sido estirpada y hoy los Estados-Unidos de América
presentan, tranquilos, ricos, felices y orgullosos á la admiracion del
mundo, los nombres de Washington y de Lincoln, la Constitucion de 1789 y
las enmiendas 13 y 15 de 1868 y 1870!!
FIN.