Oye, señor, oye, espera;

Que aunque agradezco y estimo

El don que á mis plantas pones,

Ni le acepto ni le admito;

Que de púrpura manchado

Y entre flores escondido,

Tanto me estremezco, tanto

En verle me atemorizo,

Que muda y helada creo,

Torpe el labio, el pecho frio,

Que soy de aquesos jardines

Estatua de mármol vivo.

Mas rompiendo á mi silencio

Las prisiones y los grillos

Con que en cárceles de hielo

El temor los ha tenido,

Quiero declararme, y quiero

Argüirte que no ha sido

Cuerda determinacion

(Si bien de tu amor indicio)

La que contigo has tomado

Y ejecutado conmigo.

Dejo á una parte si es bien

El darse por entendido

Hoy mi amor de que yo sea

Del tuyo sujeto digno;

Y creyéndote cortés

(Pues por amante y marido

Me está tan bien el creerlo),

En mi argumento prosigo,

Sin tocar si es bien ó mal

Tampoco haberlo creido;

Pues por verdad ó mentira,

Ya tú en esta parte has dicho

Que el prevenirlo es cordura,

Esperarlo desatino,

Y providencia discreta

No esperarlo y prevenirlo.

Y así, esto aparte dejando,

Vuelvo á mi argumento, y digo:

Si ese sangriento puñal

Es el que cruel y esquivo

El hado esquivo y cruel

Contra mi pecho previno,

¿Quién te persuadió, Tetrarca,

Quién te informó, quién te dijo

Que era la seguridad

De mi vida traer conmigo

La ejecucion de mi muerte,

Y que podrán ser amigos,

Ni hacer buena compañía

La vida y el homicidio?

Si este mi suerte amenaza

Con asombros, ¿es arbitrio

Para excusar que se encuentren,

Hacer que anden un camino

Los dos, siguiéndose siempre

El acaso y el peligro?

¿Fuera buena prevencion

En el humano sentido,

Para estorbar que se abrase

Este supremo edificio,

Acompañarle del fuego?

¿Fuera acierto conocido

Para excusar que un espejo

No se quiebre, junto á él mismo

Poner piedras en que encuentre?

Pues piensa que es esto mismo

Lo que intentas, pues intentas

Que nunca estén divididos

Ese puñal y este pecho;

Y han de ser siempre enemigos,

Por más que juntos los vea,

Seguridad y peligro,

Vida, muerte y impiedad,

Sombra y luz, virtud y vicio,

Homicidio y homicida,

Torre y fuego, piedra y vidrio.

Confieso que la razon

Es fuerte, cuando advertido

Dices que no es ocultarle

Remedio, cuando le vimos

Volver del mar á tus manos;

Y que será gran martirio,

Confieso tambien, estar

Dudando siempre afligido

Un pecho, «¿quién será ahora

Dueño de los hados mios?»

Pero entre apartarle tanto

Que ignore quién habrá sido,

Y acercarle tanto, que

Sepa que viene conmigo,

Hay un medio, que es ponerle

Con tal dueño y en tal sitio,

Que lo sepa y no lo tema.

Tú lo has de traer ceñido;

Pues si del juicio me acuerdo,

El mágico no me dijo

Que tú darias la muerte

A lo que más has querido

Con él, sino que con él

Moriria; y pues colijo

Que otro podrá aborrecer

Lo que tú quieres, delito

Fuera, echándole de tí,

Dar armas á tu enemigo,

Pues podrá venir á manos

De quien me haya aborrecido.

Y así, señor, yo te ruego,

Y así, señor, te suplico

Que tú, alcaide de mi vida,

Traigas el puñal contigo.

Con eso seguramente

Sabré que aquel tiempo vivo

Que tú le tienes. Que escuches

El argumento te pido.

O tú me quieres ó no:

Si me quieres, no peligro,

Pues á lo que tú más quieres

No has de dar muerte tú mismo.

Si no me quieres, no soy

A quien arrastra el destino

De tu amor, y al mismo instante

De la amenaza me libro.

Luego olvidada ó querida,

Mi seguridad te pido,

Mis temores desvanezco,

Mis quietudes facilito,

Mis deseos aseguro,

Mis contentos solicito,

Mis recelos acobardo,

Mis esperanzas animo,

Cuando tu amor y mi vida

Triunfen de muerte y olvido.

TETRARC.

Tanto tu vida deseo,

Que á ser tu alcaide me obligo.

¡Ojalá fuera verdad,

No prevencion, este estilo,

Para que nunca murieras!

Y así á tus voces movido,

En tu nombre, dulce esposa,

Segunda vez me le ciño. _(Tocan dentro cajas.)_

Pero ¡válganme los cielos!

¿Qué alboroto, que rüido

Es este?

MARIENE.

El cielo parece

Que se hunde de sus quicios.

TETRARC.

¡Qué asombro!

MARIENE.

¡Qué confusion!

ESCENA XIV.

FILIPO Y LIBIA, _cada uno por su lado_.--EL TETRARCA, MARIENE.

FILIPO.

Señor.

LIBIA.

Señora.

TETRARC.

Filipo,

¿Qué es esto?

MARIENE.

¿Qué es esto, Libia?

LIBIA.

No sé si sabré decirlo.

FILIPO.

Gente del emperador

Otaviano, tu enemigo,

A Jerusalen ocupa;

Y ya todos sus vecinos,

Sabiendo que Antonio es muerto,

Parciales y divididos

Te buscan para prenderte,

Diciendo á voces que has sido

La causa de sus traiciones.

MARIENE.

¡Ay de mí!

TETRARC.

¡Pierdo el sentido!

MARIENE.

Huye, señor: ese monte

Sea tu sagrado asilo,

Porque mejor las desdichas

Se vencen en los principios.

TETRARC.

¿Qué es huir? Viven los cielos,

Que tengo de recibirlos.

MARIENE.

Mira, señor...

TETRARC.

¿Qué he de ver?

MARIENE.

Que es un vulgo...

TETRARC.

Ya lo miro.

MARIENE.

Alborotado.

TETRARC.

¿Qué importa?

MARIENE.

Tu vida...

TETRARC.

Mi vida libro...

MARIENE.

¿Cómo?

TETRARC.

Poniéndome...

MARIENE.

¿Dónde?

TETRARC.

Delante dél.

MARIENE.

Es delirio.

TETRARC.

No es.

MARIENE.

¿Por qué?

TETRARC.

Porque con verme,

Verás que su orgullo rindo.

_(Vuelven á tocar.)_

Adios, esposa, que ya

Segunda vez dan aviso

Las cajas.

MARIENE.

Tente.

TETRARC.

¿Qué temes?

MARIENE.

Temo, señor, tu peligro,

Que vas solo.

TETRARC.

No voy tal:

Tú vas, señora, conmigo,

Y este acero, que me basta

(Si es de la muerte ministro)

A ser asombro del mundo,

A ser rayo, á ser prodigio.

JORNADA SEGUNDA.

_Sala del palacio de Ménfis._

ESCENA PRIMERA.

DOS SOLDADOS ROMANOS, _con un retrato grande de Mariene_.

SOLD. 1.°

Ya que en sus melancolías

No hay cosa que le divierta

Más, que en varios trajes ver

Repetida esta belleza,

Y este es el primer retrato

De cuantos de la pequeña

Lámina al lienzo pasó

Del noble arte la excelencia,

Pongámosle de su cuarto

Sobre el marco de esa puerta,

Para que cuando entre y salga

A todas horas le vea.

SOLD. 2.°

Bien has prevenido.

SOLD. 1.°

Pues

Sea presto, que ya llega. _(Cuélganle.)_

SOLD. 2.°

Con la prisa que me das,

No sé si bien puesto queda.

¡Quiera Dios que no se caiga,

Vencido el clavo ó la cuerda!

ESCENA II.

OTAVIANO.--DICHOS.

OTAVIAN.

_(Para sí.)_ Pasion tan desesperada,

Que al primer paso tropieza

En un imposible, y cae

En otro, queriendo ciega

Dar una esperanza viva

En una hermosura muerta,

Bien se ve que no es pasion,

Sino locura, y de tema

Tan invencible, que triunfos,

Aplausos, lauros y empresas

No la alivian, puesto que

Ni todo ni parte sean

A echar de mí una aprension

Tan rebeldemente necia.

SOLD. 1.°

Como mandaste, señor,

Que en todo Ménfis se hicieran

De este pequeño retrato

_(Vuélvele el pequeño.)_

Várias copias, traje esta,

_(Señala el grande.)_

Por ser la más parecida.

OTAVIAN.

Dices bien, pues no pudiera

Haberla mejor sacado

El pincel, cuando corriera

Las líneas y los bosquejos

Al lienzo desde mi idea.

¿Que nunca me hayas sabido,

O con maña ó con cautela,

De Aristóbolo, quién fuese

Alma de deidad tan bella?

SOLD. 1.°

Con ese intento mil veces

A la torre que le encierra

De guarda entré; pero nunca

Lo supe; que de manera

Aristóbolo ha perdido

El juicio desde que en ella

Está, que es en vano ya

Que á nada en razon atienda.

OTAVIAN.

¿Qué dices?

SOLD. 1.°

Que solamente

Desatinos dice y piensa.

OTAVIAN.

No me espanto ¡ay infelice!

Si la causa que le fuerza

A perder el juicio ha sido

Perder esta hermosa prenda.

¿Cómo es compatible, ¡oh rara

Beldad! que un delirio sientan

Dos, el uno porque te halle,

Y el otro porque te pierda?

¡Qué mal hice cuando necio,

De amor y de su violencia,

Culpé á Antonio que adorase

A aquella gitana,[12] á aquella

Que en los teatros del mundo

Hizo la mayor tragedia!

¡Oh qué bien vengado está

De mi altivez y soberbia!

Pues para mayor trofeo,

Con instrumento se venga

Tan fácil como un retrato,

Y ese de una beldad muerta.

[12] Egitana (_de Egito ó Egipto_), egipcia.

_(Tocan dentro cajas destempladas.)_

¿Pero qué es aquesto? Cuando

Triste pronuncia mi lengua

_Muerta beldad_, me responden

Las cajas y las trompetas

Destempladas. ¿Si los cielos,

Si los montes, si las selvas,

Si los vientos, si los mares,

Cuando mi voz les acuerda

De igual pérdida la ruina,

Compadecidos celebran

De esa difunta hermosura

Repetidas las exequias?

_(Vuelven á sonar las cajas.)_

Otra vez ¡piadosos cielos!

Suena el rumor de más cerca.

Ved quién ese pavor causa.

SOLD. 1.°

Mucho extraño que las señas

No te lo digan, pues es

Ceremonia usada esta

De los bárbaros gitanos,

Siempre que rendida ó presa

Alguna persona real

En su corte sale y entra.

OTAVIAN.

¿Pues quién entra ó sale hoy,

O preso ó rendido en ella?

ESCENA III.

UN CAPITAN.--DICHOS.

CAPITAN.

_(Que ha oido la pregunta de Otaviano.)_

El Tetrarca, á quien tú diste

Orden de que yo le prenda.

Y viendo cuánto supone

Virey que por tí gobierna,

Usando la ceremonia

De que con sus armas venga,

Y con salva se reciba,

Bien que trágica y funesta,

Llega á tus piés.

_(Vuelven á tocar cajas destempladas.)_

ESCENA IV.

EL TETRARCA, _en medio de_ SOLDADOS.--DICHOS.

OTAVIAN.

Más estimo

Ver postrada esa soberbia,

Que el alto triunfo con que

Roma recibirme espera.

Quede él solo, y los demas

Salgan, Patricio, allá fuera;

Que por si acaso mi enojo

Tras sí mis acciones lleva,

No quiero que nadie airado

Con un rendido me vea.

Templad vos, pues sois mi espejo,

Mi cólera.

_(Mira el retrato que tiene en la mano.)_

TETRARC.

(_Ap._ ¡Suerte adversa!

¿A qué más pudo llegar

De tus ceños la influencia?)

Invicto Otaviano, cuyo

Nombre en láminas eternas

El tiempo escriba, dictado

De las plumas y las lenguas,

A tus piés llego ofendido,

Porque para que vinieran

Mi lealtad y mi valor

A rendirte esta obediencia,

No era menester que fuesen

Por mí; que el que se respeta

Por fuerza cuando por gusto

Puede, á sí mismo se afrenta,

Pues quita á la voluntad

Lo que le añade á la fuerza.

Dáme tu mano. (_Ap._ Mas ¡cielos

_(Otaviano le alarga una, y el Tetrarca al ir á besársela repara en el

retrato que Otaviano tiene en la otra.)_

Divinos! al besar ésta,

¿Qué es lo que en la otra miro?

¿Habrá en el mundo quien beba

Dos venenos á dos manos,

Y á un mismo tiempo los sienta

En los labios y en los ojos?)

_(Vuelve Otaviano la espalda, y Heródes le sigue de rodillas.)_

OTAVIAN.

Si informado no estuviera

De mi razon, á la tuya

Bastante crédito diera;

Pero si son destempladas

Cláusulas, que no concuerdan,

Esa afectada humildad

Con tu traidora soberbia;

No violencia, no rigor

La prevencion te parezca;

Que con vasallos que son

De los de viva quien venza,

Fuerza es que la voluntad

Se aproveche de la fuerza.

TETRARC.

(_Ap._ ¡Mortal estoy! Dadme, dioses,

Valor, que quizá no es ella.--

¡Que agora me la ocultase!)

Si contra mí te aconseja

Quien pretende...

OTAVIAN.

No presumas

Que mal advertido hiciera

Extremos tales; de tí

Sé la ambicion con que intentas

Conspirar al sacro imperio,

A cuyo efecto la guerra

Mantenias, dando á Antonio

Los socorros para ella.

Estas firmas te convencen:

De ellas lo sé. Llega, llega,

Míralas bien, tuyas son.

Míralas.

_(Saca unas cartas, y preséntaselas puestas encima del retrato.)_

TETRARC.

Ya miro, al verlas,

Mi muerte más declarada

De lo que áun tú mismo piensas,

Pues... yo... si...

OTAVIAN.

Esa turbacion

Es ya segunda evidencia.

Pero quien á un Idumeo

Honró, baja estirpe hebrea,

Rebelada de sus nobles

Tribus, esto y más merezca.

Y así, miéntras el castigo

A los demas escarmienta,

Sabe que soy Otaviano,

Que soy el único César

De Roma, y el Nilo y Tíber

Humildes mis plantan besan;

Y que á cuantos contra mí

Con traiciones, con cautelas

Quieran conspirar, negando

A mi poder la obediencia,

Seré yo quien los corone

De laurel, para que sean,

Con un impulso á mis plantas,

Con una accion á mis huellas,

Dos trofeos de una vez,

Mi laurel y su cabeza.

_(Vase Octaviano hácia la puerta sobre la cual está el retrato.)_

TETRARC.

_(Ap.)_ ¡Que esto escuchen mis oidos,

Y aquesto mis ojos vean,

Sin que el dolor me despeñe!

Yo he de morir, cosa es cierta,

A sus manos ó á mis celos:

Pues él á mis celos muera,

Y á mis manos; que una vida

Tan grande, no es bien se venda

A menor precio.

_(Al entrarse Otaviano, va á herirle Heródes; cae el retrato en medio

de los dos, y se queda clavado en él el puñal.)_

OTAVIAN.

_(Volviendo.)_ ¿Qué es esto?

TETRARC.

Desesperada impaciencia,

Que ha de costarme el decirla

Aun mucho más que el hacerla.

OTAVIAN.

¡Tú con el desnudo acero,

Cuando yo la espalda vuelta,

Y entre tu acero y mi espalda

Esta hermosa imágen puesta!

¡Turbado tú, yo seguro,

Y ella herida! ¡Tú con muestras

De venganzas, yo de agravios,

Y ella de piedades! ¡Muerta

Tú la accion, yo vivo al riesgo,

Y ella ofendida! Vive ella

(Que como á deidad que adoro,

Bien puedo este obsequio hacerla),

Que este sacrílego acero,

Ya que horrores representa,

El instrumento ha de ser,

Pues lo fué de tu violencia,

_(Quita el puñal del retrato.)_

De tu castigo: vea el mundo

Que el que me agravia, me venga.

¡Hola!

ESCENA V.

EL CAPITAN, SOLDADOS.--OTAVIANO, EL TETRARCA.

CAPITAN.

Señor.

OTAVIAN.

A la torre,

Donde su hermano se encierra,

Llevad tambien al Tetrarca,

Donde sólo un criado tenga

De los que le hayan seguido.

TETRARC.

Cuando mi sepulcro sea,

La vida debo á un puñal,

Yo le pagaré con ella.

OTAVIAN.

Y yo la vida á un retrato;

Y pues que de otra manera

No puedo, con adorarle

Tambien pagaré mi deuda. _(Vanse.)_

* * * * *

_Prision en una torre de Ménfis._

ESCENA VI.

DOS SOLDADOS, Y POLIDORO, _paseándose_.

SOLD. 1.º

Grande es tu melancolía.

POLIDOR.

¿Melancolía decís,

Bergantonazo? Mentís.

SOLD. 1.º

Pues ¿qué es eso?

POLIDOR.

Hipocondría;

Que un príncipe como yo

No habia de adolecer

Vulgarmente, ni tener

Mal que tiene un sastre.

SOLD. 1.º

No

Te enojes de eso.

POLIDOR.

Sí quiero,

Que estar triste solamente,

No es achaque competente

De un príncipe prisionero:

Y más si se considera

La grande superchería

Con que de noche y de dia

Me tratan.

SOLD. 2.º

¿De qué manera?

POLIDOR.

¿De qué manera, picaño?

¿Qué príncipe se perdiera,

Donde una infanta no hubiera

Que condolida á su daño

Con músicas le avisara

Desde el cubo del terrero,

Y á pagar de su dinero

Las guardas le sobornara,

Para que una noche oscura,

En dos caballos los dos,

Por parque, á la paz de Dios

Se fuesen á su ventura?

SOLD. 2.º

Si estuviera por acá

(_Ap._ Así saber algo trato)

La dama de aquel retrato.

Quizá ella...

POLIDOR.

Claro está

Que mirara por su honor;

Y caso que allá estuviera

Preso un infante, y no hubiera

Tenídole mucho amor;

Las desdichas acabadas

De esta mi prision cruel,

Por no haberse ido con él

La matara yo á patadas,

Segun la adoro; y sospecho

Que si donde estoy supiera,

Estrafalaria viniera

Por mí.

SOLD. 2.º

Lo medio está hecho,

Porque yo compadecido

Aderezo te traeré

De escribir. _(Vase.)_

SOLD. 1.º

Yo un propio haré,

Al punto que haya sabido

Dónde se ha de encaminar

La carta.

POLIDOR.

¿Qué dices?

SOLD. 1.º

Digo

Lo que por tí á hacer me obligo.

POLIDOR.

Mil abrazos te he de dar

Miéntras, habiendo avisado

Y librádome mi dama,

Te hago el hombre de más fama.

SOLD. 1.º

No es aquese mi cuidado;

(_Ap._ Que más que espero de tí,

De Otaviano espero, pues

Con eso sabrá quién es

Dueño del retrato.) _(Sale el Soldado 2.º)_

SOLD. 2.º

Aquí

Hay ya de escribir recado.

POLIDOR.

¿Con su tinta y pluma?

SOLD. 2.º

En él

Se dice todo.

POLIDOR.

¿Hay papel?

SOLD. 2.º

Tambien.

POLIDOR.

¿Batido y cortado?

SOLD. 2.º

No, pero el que bastará.

POLIDOR.

¿Polvos?

SOLD. 2.º

Polvos hay.

POLIDOR.

¿Oblea,

Lacre y sello?

SOLD. 2.º

Sí.

POLIDOR.

Pues ea,

Llegadme el bufete acá. _(Llégansele.)_

La silla. _(La llegan.)_

SOLD. 2.º

Ya está llegada.

POLIDOR.

¿Papel, tinta y pluma aquí

No hay? ¿Polvos y sello?

LOS DOS.

Sí.

POLIDOR.

Pues áun no tenemos nada.

SOLD. 1.º

¿Qué falta que prevenir?

POLIDOR.

Lo mejor.

SOLD. 2.º

Sepa qué fué,

Volando por ello iré.

POLIDOR.

El que yo no sé escribir.

SOLD. 1.º

¿Ahora sale con eso

El tonto...

SOLD. 2.º

El loco...

SOLD. 1.º

El menguado?

_(Maltrátanle y échanle á rodar la capa y el sombrero.)_

POLIDOR.

¿Quién vió príncipe aporreado?

ESCENA VII.

EL TETRARCA, EL CAPITAN.--POLIDORO, LOS DOS SOLDADOS.

CAPITAN.

Esta es la torre en que preso

Aristóbolo está: en ella

Dejarte el César mandó.

SOLD. 2.º

_(Aparte á su compañero.)_

Gente en la prision entró.

SOLD. 1.º

No vean que le atropella

Nuestro enojo; que han mandado

Con respeto le tratemos.

SOLD. 2.º

Que le servimos mostremos.

_(Vuelven á poner á Polidoro la capa y el sombrero, fingiendo que le

sirven.)_

CAPITAN.

¿Cómo tu Alteza ha pasado

La noche?

POLIDOR.

Mal, y peor

La mañana; que á porrazos

Aquestos picaronazos

Me han muerto. _(Da tras ellos.)_

CAPITAN.

Tente, señor;

¿Qué haces?

POLIDOR.

Reñir, vive Apolo,

A manera de valiente

Al uso, que habla si hay gente,

Y calla cuando está solo.

CAPITAN.

Advierte que á estar contigo

Viene el Tetrarca tu hermano.

POLIDOR.

¿El Te... qué?

CAPITAN.

El Tetrarca.

POLIDOR.

_(Ap.)_ En vano

Es ya excusarse el castigo De

haber tal engaño hecho.

CAPITAN.

_(A Heródes.)_ Llegad: bien podeis llegar

Con Aristóbolo á hablar.

_(Adelántase Heródes.)_

TETRARC.

(_Ap._ ¡Qué miro! Mas sospecho

Que hay algun secreto aquí,

Pues con su nombre no ignoro

Que esté preso Polidoro

Para grande fin; y así,

Disimular me conviene.)

Dáme en mis últimos plazos,

Aristóbolo, los brazos...

POLIDOR.

_(Ap.)_ Borracho el Tetrarca viene:

¡Aristóbolo me llama!

TETRARC.

Ya que en mis penas el cielo

No me deja otro consuelo

Que ver mentida la fama

Que de tu muerte corrió.

POLIDOR.

_(Ap.)_ ¡Vive Dios, que insiste en ello!

¿Qué fuera que sin sabello[13]

Fuese Aristóbolo yo?

[13] _Seroit-ce bien moi qui me tromperois, et serois-je devenu

médecin sans m’en etre apperçu?_ (¿Si seré yo médico, y no habré

reparado en ello?) Muchos años ántes que Molière escribiera este

chiste, corria ya impreso en España el de Calderon, que hoy

apénas es conocido, cuando todos repiten el del escritor frances.

CAPITAN.

_(Ap. á los soldados.)_ Dejarlos solos es bien,

Que hablen los dos, pues es llano

Que á algun efecto Otaviano

Quiso que juntos estén.

_(Vanse el Capitan y soldados.)_

ESCENA VIII.

EL TETRARCA, POLIDORO.

TETRARC.

¿Estamos ya solos?

POLIDOR.

Sí.

TETRARC.

¿Qué es aquesto, Polidoro?

POLIDOR.

Un fingimiento que lloro.

TETRARC.

¿De qué suerte?

POLIDOR.

Escucha.

TETRARC.

Dí.

POLIDOR.

Porque este traje lucido

Me dió mi amo, es lo primero;

Que parece caballero

Un pícaro bien vestido.

Lo segundo, porque el dia

Que el César triunfante entró,

Y á Antonio y Cleopatra halló

En su fatal bobería,

Prisioneros nos hicieron,

Y como iba galan yo,

Con la caja en que guardó

Cartas y joyas, creyeron

Que era Aristóbolo. Él

El engaño prosiguió,

Con que él me Aristoboló,

Y yo le Polidoré.

Qué fué dél, no sé; que están

Mis ánsias con luz tan ciega,

Sin ver si vienen ni van,

En un callejon Noruega,

Aprendiendo á gavilan.

TETRARC.

Ya que de aqueso informado

Estoy, á un lado te aparta:

Que tengo que hablar conmigo.

POLIDOR.

Esa es la dicha más rara

De un buen hablador, hallarse

Con quien no le diga nada,

Y le oiga cuánto él diga. _(Vase.)_

ESCENA IX.

EL TETRARCA.

Ya que solo me veo, salgan

En lágrimas y suspiros,

Sin estruendo de palabras,

A los labios y á los ojos

Tan cautelosas mis ánsias,

Que saliendo de ella, áun no

Las eche ménos el alma.

¿Qué es esto, cielos, qué es esto,

¡Ay de mí! que por mí pasa?

Que bien será menester

Que vuestra autoridad valga

Mi crédito, porque es tal

El tropel de mis desgracias,

Que áun pasando á la experiencia,

Se me queda en la ignorancia.

Dejo aparte que del sacro

Laurel pierda la esperanza;

Dejo haberme convencido

De mis designios mis cartas;

Dejo el castigo forzoso

De accion tan desesperada

Como que á morir matando

Me despeñase mi saña;

Pues la desesperacion,

Designios y ambicion paran

Solo en pensar que ya tengo

El cuchillo á la garganta;

Y voy á que otro dolor

Es tal, que el morir no basta

Para acabar con él, puesto

Que en mi frase se adelanta

De _á la garganta el cuchillo_;

Pues dirá desde hoy mi patria

Que, _el cuchillo al corazon_,

Murió su infeliz Tetrarca.

Al corazon dije, y dije

Bien; que él es á quien traspasa

Ver en poder de Otaviano

A Marïene retratada,

Y en dos partes, como quien

Dice que la luna clara

De un espejo, si está entera,

Hace un rostro, y si quebrada,

Dos; mostrando que en abusos

De supersticiones várias,

El espejo que se quiebra

Siempre agüeros amenaza;

Y es el mayor haber visto

A Mariene con dos caras.

Bien discurro yo que en una

Hermosura soberana,

Por soberana hermosura

Solamente la retratan,

Sin más intencion que el serlo,

O la excelencia ó la gala

Del artífice; bien creo

Que al verla, el no recatarla

De mí, es ignorar quién sea;

Que ser mi esposa y mostrarla

Era cosa muy indigna

Para hecha cara á cara,

Cuando no por mí, por ella;

Pero todo esto no salva

El que no tenga interior

Afecto ¡ay de mí! de amarla

Quien no contento con una

En la mano, otra en la sala,

Jura por ella el haber

De tomar de mí venganza.

Y pasando á que el puñal

En su pecho... _(Tocan cajas dentro.)_

¿Mas qué cajas

A marchar tocan? ¿Habrá

Quien en esta triste estancia

Me diga qué marcha es esta?

ESCENA X.

FILIPO.--EL TETRARCA.

FILIPO.

Sí.

TETRARC.

¿Quién?

FILIPO.

Yo, á quien adelanta

Su lealtad á ser, señor,

El criado que se manda

Que sólo te asista.

TETRARC.

¡Oh, cuánto

El ser tú quien me acompaña,

Estimo!

FILIPO.

No es leal el que

No lo es hasta las aras;

Y así, aqueste breve tiempo

Que le queda á tu esperanza

De vida (pues se presume

Que ántes que de Egipto salga

Otaviano, su rigor

En tí ejecute), mis canas,

Mi amor, mi fe, mi alma y vida

Vienen á ver qué me encargas.

TETRARC.

¿Tan breve y tan cierta es

Mi muerte?

FILIPO.

El que su jornada

Apresure, lo adivina.

TETRARC.

¿Cómo?

FILIPO.

Como hace la marcha

Á Jerusalen, por si hay,

Muerto tú, novedad.

TETRARC.

Calla,

Filipo, no me lo digas;

Que tú eres el que me matas

Antes que él.

FILIPO.

¿Yo, señor?

TETRARC.

Sí,

Pues tú el morir me adelantas.

¡Á Jerusalen el César,

Donde (¡los cielos me valgan!)

Halle á Marïene viva,

Quien la idolatró pintada!

¡Él victorioso, yo muerto,

Y ella querida! ¿Qué aguarda

Mi desesperado amor?

_(Quiere quitar la espada á Filipo.)_

FILIPO.

¿Qué haces?

TETRARC.

Quitarte la espada

Para arrojarme sobre ella;

Que más valor y más causa

Tengo yo que Antonio.

FILIPO.

Mira...

TETRARC.

Sí haré, si me das palabra

De hacer por mí una fineza.

FILIPO.

No habrá cosa que no haga

Yo por tí.

TETRARC.

¿Si es prodigiosa?

FILIPO.

Ningun prodigio me espanta.

TETRARC.

¿Si es terrible?

FILIPO.

Que lo sea.

TETRARC.

¿Cruel?

FILIPO.

¿Qué importa?

TETRARC.

¿Temeraria?

FILIPO.

Valor tengo para todo.

TETRARC.

¿Fiera?

FILIPO.

Nada me acobarda.

TETRARC.

¿Y si es bárbara?

FILIPO.

Tampoco.

TETRARC.

Pues escucha. Pero aguarda,

Que es tal la resolucion,

Que para representarla

A los teatros del mundo,

Como al fin trágica farsa,

Pues hay recado, quiero ántes,

Con escribirla ensayarla.

_(Pónese á escribir.)_

FILIPO.

_(Ap.)_ ¿Qué será resolucion,

Que con prevenciones tantas

Piensa? Apénas dos renglones

Escribe y cierra la carta,

Cuando á mí vuelve.

TETRARC.

Oye agora.

FILIPO.

Sí haré con vida y con alma.

TETRARC.

Teatro selecto, tomo 2 de 4 · 第 12 / 19 段