Puesto que ya estoy curado,

Detenernos será error.

Vámonos, ántes que corra

Voz de que estamos aquí.

¿Están ahí los otros?

SARG.

Sí.

CAPITAN.

Pues la fuga nos socorra

Del riesgo de estos villanos;

Que si se llega á saber

Que estoy aquí, habrá de ser

Fuerza apelar á las manos.

ESCENA VI.

REBOLLEDO.--EL CAPITAN, EL SARGENTO.

REBOLL.

La justicia aquí se ha entrado.

CAPITAN.

¿Qué tiene que ver conmigo

Justicia ordinaria?

REBOLL.

Digo

Que ahora hasta aquí ha llegado.

CAPITAN.

Nada me puede á mí estar

Mejor: llegando á saber

Que estoy aquí, no hay temer

A la gente del lugar;

Que la justicia, es forzoso

Remitirme en esta tierra

A mi consejo de guerra:

Con que, aunque el lance es penoso,

Tengo mi seguridad.

REBOLL.

Sin duda, se ha querellado

El villano.

CAPITAN.

Eso he pensado.

ESCENA VII.

CRESPO, EL ESCRIBANO, LABRADORES.--DICHOS.

CRESPO.

_(Dentro.)_ Todas las puertas tomad,

Y no me salga de aquí

Soldado que aquí estuviere;

Y al que salirse quisiere,

Matadle.

CAPITAN.

Pues ¿cómo así

Entrais? (_Ap._ Mas ¡qué es lo que veo!)

_(Sale Pedro Crespo con vara, y labradores con él.)_

CRESPO.

¿Cómo no? A mi parecer,

La justicia ¿ha menester

Más licencia?

CAPITAN.

A lo que creo,

La justicia (cuando vos

De ayer acá lo seais)

No tiene, si lo mirais,

Que ver conmigo.

CRESPO.

Por Dios,

Señor, que no os altereis;

Que sólo á una diligencia

Vengo, con vuestra licencia,

Aquí, y que solo os quedeis

Importa.

CAPITAN.

_(Al Sargento y á Rebolledo.)_

Salíos de aquí.

CRESPO.

_(A los labradores.)_

Salíos vosotros tambien.

(_Ap. al Escribano._ Con esos soldados ten

Gran cuidado.)

ESCRIB.

Harélo así.

_(Vanse los labradores, el Sargento, Rebolledo y el Escribano.)_

ESCENA VIII.

CRESPO, EL CAPITAN.

CRESPO.

Ya que yo, como justicia,

Me valí de su respeto

Para obligaros á oirme,

La vara á esta parte dejo,

Y como un hombre no más,

Deciros mis penas quiero,

_(Arrima la vara.)_

Y puesto que estamos solos,

Señor Don Álvaro, hablemos

Más claramente los dos,

Sin que tantos sentimientos

Como han estado encerrados

En las cárceles del pecho

Acierten á quebrantar

Las prisiones del silencio.

Yo soy un hombre de bien,

Que á escoger mi nacimiento,

No dejara (es Dios testigo)

Un escrúpulo, un defecto

En mí, que suplir pudiera

La ambicion de mi deseo.

Siempre acá entre mis iguales

Me he tratado con respeto:

De mí hacen estimacion

El cabildo y el concejo.

Tengo muy bastante hacienda,

Porque no hay, gracias al cielo,

Otro labrador más rico

En todos aquestos pueblos

De la comarca; mi hija

Se ha criado, á lo que pienso,

Con la mejor opinion,

Virtud y recogimiento

Del mundo: tal madre tuvo:

Téngala Dios en el cielo.

Bien pienso que bastará,

Señor, para abono desto,

El ser rico, y no haber quien

Me murmure; ser modesto,

Y no haber quien me baldone;

Y mayormente, viviendo

En un lugar corto, donde

Otra falta no tenemos

Mas que saber unos de otros

Las faltas y los defectos,

Y ¡pluguiera á Dios, señor,

Que se quedara en saberlos!

Si es muy hermosa mi hija,

Díganlo vuestros extremos...

Aunque pudiera, al decirlo,

Con mayores sentimientos

Llorarlo, porque esto fué

Mi desdicha.--No apuremos

Toda la ponzoña al vaso;

Quédese algo al sufrimiento.

--No hemos de dejar, señor,

Salirse con todo al tiempo;

Algo hemos de hacer nosotros

Para encubrir sus defectos.

Este, ya veis si es bien grande;

Pues aunque encubrirle quiero,

No puedo; que sabe Dios

Que á poder estar secreto

Y sepultado en mí mismo,

No viniera á lo que vengo;

Que todo esto remitiera,

Por no hablar, al sufrimiento.

Deseando pues remediar

Agravio tan manifiesto,

Buscar remedio á mi afrenta,

Es venganza, no es remedio:

Y vagando de uno en otro,

Uno solamente advierto,

Que á mí me está bien, y á vos

No mal; y es, que desde luego

Os tomeis toda mi hacienda,

Sin que para mi sustento

Ni el de mi hijo (á quien yo

Traeré á echar á los piés vuestros)

Reserve un maravedí,

Sino quedarnos pidiendo

Limosna, cuando no haya

Otro camino, otro medio

Con que poder sustentarnos.

Y si quereis desde luego

Poner una S y un clavo

Hoy á los dos y vendernos,

Será aquesta cantidad

Más del dote que os ofrezco.

Restaurad una opinion

Que habeis quitado. No creo

Que desluzcais vuestro honor,

Porque los merecimientos

Que vuestros hijos, señor,

Perdieren por ser mis nietos,

Ganarán con más ventaja,

Señor, por ser hijos vuestros.

En Castilla, el refran dice

Que el caballo (y es lo cierto)

Lleva la silla.--Mirad _(De rodillas.)_

Que á vuestros piés os lo ruego

De rodillas, y llorando

Sobre estas canas, que el pecho,

Viendo nieve y agua, piensa

Que se me están derritiendo.

¿Qué os pido? Un honor os pido,

Que me quitasteis vos mesmo;

Y con ser mio, parece,

Segun os le estoy pidiendo

Con humildad, que no es mio

Lo que os pido, sino vuestro.

Mirad que puedo tomarle

Por mis manos, y no quiero,

Sino que vos me le deis.

CAPITAN.

Ya me falta el sufrimiento.

Viejo cansado y prolijo,

Agradeced que no os doy

La muerte á mis manos hoy,

Por vos y por vuestro hijo;

Porque quiero que debais

No andar con vos más cruel,

A la beldad de Isabel.

Si vengar solicitais

Por armas vuestra opinion,

Poco tengo que temer;

Si por justicia ha de ser,

No teneis jurisdiccion.

CRESPO.

¿Que en fin, no os mueve mi llanto?

CAPITAN.

Llanto no se ha de creer

De viejo, niño y mujer.

CRESPO.

¿Que no pueda dolor tanto

Mereceros un consuelo?

CAPITAN.

¿Qué más consuelo quereis,

Pues con la vida volveis?

CRESPO.

Mirad que echado en el suelo,

Mi honor á voces os pido.

CAPITAN.

¡Qué enfado!

CRESPO.

Mirad que soy

Alcalde en Zalamea hoy.

CAPITAN.

Sobre mí no habeis tenido

Jurisdiccion: el consejo

De guerra enviará por mí.

CRESPO.

¿En eso os resolveis?

CAPITAN.

Sí,

Caduco y cansado viejo.

CRESPO.

¿No hay remedio?

CAPITAN.

Sí, el callar

Es el mejor para vos.

CRESPO.

¿No otro?

CAPITAN.

No.

CRESPO.

Pues juro á Dios,

Que me lo habeis de pagar.--

¡Hola! _(Levántase y toma la vara.)_

ESCENA IX.

LABRADORES.--CRESPO, EL CAPITAN.

UN LAB.

_(Dentro.)_ ¡Señor!

CAPITAN.

_(Ap.)_ ¿Qué querrán

Estos villanos hacer?

_(Salen los labradores.)_

LABRADS.

¿Qué es lo que mandas?

CRESPO.

Prender

Mando al señor Capitan.

CAPITAN.

¡Buenos son vuestros extremos!

Con un hombre como yo,

Y en servicio del Rey, no

Se puede hacer.

CRESPO.

Probaremos.

De aquí, si no es preso ó muerto,

No saldreis.

CAPITAN.

Yo os apercibo

Que soy un capitan vivo.

CRESPO.

¿Soy yo acaso alcalde muerto?

Dáos al instante á prision.

CAPITAN.

No me puedo defender:

Fuerza es dejarme prender.

Al Rey desta sinrazon

Me quejaré.

CRESPO.

Yo tambien

De esotra:--y áun bien que está

Cerca de aquí, y nos oirá

A los dos.--Dejar es bien

Esa espada.

CAPITAN.

No es razon

Que...

CRESPO.

¿Cómo no, si vais preso?

CAPITAN.

Tratad con respeto...

CRESPO.

Eso

Está muy puesto en razon.

Con respeto le llevad

A las casas, en efeto,

Del concejo; y con respeto

Un par de grillos le echad

Y una cadena; y tened,

Con respeto, gran cuidado

Que no hable á ningun soldado;

Y á esos dos tambien poned

En la cárcel; que es razon,

Y aparte, porque despues,

Con respeto, á todos tres

Les tomen la confesion.

Y aquí para entre los dos,

Si hallo harto paño, en efeto,

Con muchísimo respeto

Os he de ahorcar, juro á Dios.

CAPITAN.

¡Ah villanos con poder!

_(Vanse los labradores con el Capitan.)_

ESCENA X.

REBOLLEDO, LA CHISPA, EL ESCRIBANO.--CRESPO.

ESCRIB.

Este paje, este soldado

Son á los que mi cuidado

Sólo ha podido prender;

Que otro se puso en huida.

CRESPO.

Este el pícaro es que canta:

Con un paso de garganta

No ha de hacer otro en su vida.

REBOLL.

¿Pues qué delito es, señor,

El cantar?

CRESPO.

Que es virtud siento,

Y tanto, que un instrumento

Tengo en que canteis mejor.

Resolveos á decir...

REBOLL.

¿Qué?

CRESPO.

Cuanto anoche pasó...

REBOLL.

Tu hija mejor que yo

Lo sabe.

CRESPO.

O has de morir.

CHISPA.

_(Ap. á él.)_ Rebolledo, determina

Negarlo punto por punto:

Serás, si niegas, asunto

Para una jacarandina

Que cantaré.

CRESPO.

A vos despues

Tambien os harán cantar.

CHISPA.

A mí no me pueden dar

Tormento.

CRESPO.

Sepamos pues,

¿Por qué?

CHISPA.

Eso es cosa asentada,

Y que no hay ley que tal mande.

CRESPO.

¿Qué causa teneis?

CHISPA.

Bien grande.

CRESPO.

Decid, ¿cuál?

CHISPA.

Estoy preñada.

CRESPO.

¿Hay cosa más atrevida?

Mas la cólera me inquieta.

¿No sois paje de jineta?

CHISPA.

No, señor, sino de brida.

CRESPO.

Resolveos á decir

Vuestros dichos.

CHISPA.

Sí diremos

Aun más de lo que sabemos;

Que peor será morir.

CRESPO.

Eso excusará á los dos

Del tormento.

CHISPA.

Si es así,

Pues para cantar nací,

He de cantar, vive Dios:

_(Canta.)_ _Tormento me quieren dar._

REBOLL.

_(Canta.)_ _¿Y qué quieren darme á mí?_

CRESPO.

¿Qué haceis?

CHISPA.

Templar desde aquí,

Pues que vamos á cantar. _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en casa de Crespo._

ESCENA XI.

JUAN.

Desde que al traidor herí

En el monte, desde que

Riñendo con él (porque

Llegaron tantos) volví

La espalda, el monte he corrido,

La espesura he penetrado,

Y á mi hermana no he encontrado.

En efecto, me he atrevido

A venirme hasta el lugar

Y entrar dentro de mi casa,

Donde todo lo que pasa

A mi padre he de contar.

Veré lo que me aconseja

Que haga ¡cielos! en favor

De mi vida y de mi honor.

ESCENA XII.

INÉS, ISABEL, _muy triste_.--JUAN.

INÉS.

Tanto sentimiento deja;

Que vivir tan afligida,

No es vivir, matarte es.

ISABEL.

¿Pues quién te ha dicho ¡ay Inés!

Que no aborrezco la vida?

JUAN.

Diré á mi padre... (_Ap._ ¡Ay de mí!

¿No es esta Isabel? Es llano

Pues ¿qué espero?) _(Saca la daga.)_

INÉS.

¡Primo!

ISABEL.

¡Hermano!

¿Qué intentas?

JUAN.

Vengar así

La ocasion en que hoy has puesto

Mi vida y mi honor.

ISABEL.

Advierte...

JUAN.

¡Tengo de darte la muerte,

Viven los cielos!

ESCENA XIII.

CRESPO, LABRADORES.--DICHOS.

CRESPO.

¿Qué es esto?

JUAN.

Es satisfacer, señor,

Una injuria, y es vengar

Una ofensa y castigar...

CRESPO.

Basta, basta; que es error

Que os atrevais á venir...

JUAN.

¿Qué es lo que mirando estoy?

CRESPO.

Delante así de mí hoy,

Acabando ahora de herir

En el monte un capitan.

JUAN.

Señor, si le hice esa ofensa,

Que fué en honrada defensa,

De tu honor...

CRESPO.

Ea, basta, Juan.--

Hola, llevadle tambien

Preso.

JUAN.

¿A tu hijo, señor,

Tratas con tanto rigor?

CRESPO.

Y áun á mi padre tambien

Con tal rigor le tratara.

(_Ap._ Aquesto es asegurar

Su vida, y han de pensar

Que es la justicia más rara

Del mundo.)

JUAN.

Escucha por qué,

Habiendo un traidor herido,

A mi hermana he pretendido

Matar tambien.

CRESPO.

Ya lo sé;

Pero no basta sabello

Yo como yo; que ha de ser

Como alcalde, y he de hacer

Informacion sobre ello.

Y hasta que conste qué culpa

Te resulta del proceso,

Tengo de tenerte preso.

(_Ap._ Yo le hallaré la disculpa.)

JUAN.

Nadie entender solicita

Tu fin, pues sin honra ya,

Prendes á quien te la da,

Guardando á quien te la quita.

_(Llévanle preso.)_

ESCENA XIV.

CRESPO, ISABEL, INÉS.

CRESPO.

Isabel, entra á firmar

Esta querella que has dado

Contra aquel que te ha injuriado.

ISABEL.

Tú, que quisiste ocultar

La ofensa que el alma llora,

¡Así intentas publicarla!

Pues no consigues vengarla,

Consigue el callarla ahora.

CRESPO.

No: ya que como quisiera,

Me quita esta obligacion

Satisfacer mi opinion,

Ha de ser desta manera. _(Vase Isabel.)_

Inés, pon ahí esa vara;

Que pues por bien no ha querido

Ver el caso concluido,

Querrá por mal. _(Vase Inés.)_

ESCENA XV.

DON LOPE, SOLDADOS.--CRESPO.

D. LOPE.

_(Dentro.)_ Pára pára.

CRESPO.

¿Qué es aquesto? ¿Quién, quién hoy

Se apea en mi casa así?

Pero ¿quién se ha entrado aquí?

_(Salen Don Lope y soldados.)_

D. LOPE.

¡Oh Pedro Crespo! Yo soy;

Que volviendo á este lugar

De la mitad del camino

(Donde me trae, imagino,

Un grandísimo pesar),

No era bien ir á apearme

A otra parte, siendo vos

Tan mi amigo.

CRESPO.

Guárdeos Dios;

Que siempre tratais de honrarme.

D. LOPE.

Vuestro hijo no ha parecido

Por allá.

CRESPO.

Presto sabreis

La ocasion: la que teneis,

Señor, de haberos venido,

Me haced merced de contar;

Que venís mortal, señor.

D. LOPE.

La desvergüenza es mayor

Que se puede imaginar.

Es el mayor desatino

Que hombre ninguno intentó.

Un soldado me alcanzó

Y me dijo en el camino...

--Que estoy perdido, os confieso,

De cólera.

CRESPO.

Proseguí.

D. LOPE.

Que un alcaldillo de aquí

Al Capitan tiene preso.--

Y ¡vive Dios! no he sentido

En toda aquesta jornada

Esta pierna excomulgada,

Sino es hoy, que me ha impedido

El haber ántes llegado

Donde el castigo le dé.

¡Vive Jesucristo, que

Al grande desvergonzado

A palos le he de matar!

CRESPO.

Pues habeis venido en balde,

Porque pienso que el alcalde

No se los dejará dar.

D. LOPE.

Pues dárselos, sin que deje

Dárselos.

CRESPO.

Malo lo veo;

Ni que haya en el mundo creo

Quien tan mal os aconseje.

¿Sabeis por qué le prendió?

D. LOPE.

No; mas sea lo que fuere,

Justicia la parte espere

De mí; que tambien sé yo

Degollar, si es necesario.

CRESPO.

Vos no debeis de alcanzar,

Señor, lo que en un lugar

Es un alcalde ordinario.

D. LOPE.

¿Será más que un villanote?

CRESPO.

Un villanote será,

Que si cabezudo da

En que ha de darle garrote,

Par Dios, se salga con ello.

D. LOPE.

No se saldrá tal, par Dios;

Y si por ventura vos,

Si sale ó no, quereis vello,

Decid dónde vive ó no.

CRESPO.

Bien cerca vive de aquí.

D. LOPE.

Pues á decirme vení

Quién es el alcalde.

CRESPO.

Yo.

D. LOPE.

¡Vive Dios, que si sospecho!...

CRESPO.

¡Vive Dios, como os lo he dicho!

D. LOPE.

Pues, Crespo, lo dicho dicho.

CRESPO.

Pues, señor, lo hecho hecho.

D. LOPE.

Yo por el preso he venido,

Y á castigar este exceso.

CRESPO.

Pues yo acá le tengo preso

Por lo que acá ha sucedido.

D. LOPE.

¿Vos sabeis que á servir pasa

Al Rey, y soy su juez yo?

CRESPO.

¿Vos sabeis que me robó

A mi hija de mi casa?

D. LOPE.

¿Vos sabeis que mi valor

Dueño desta causa ha sido?

CRESPO.

¿Vos sabeis cómo atrevido

Robó en un monte mi honor?

D. LOPE.

¿Vos sabeis cuánto os prefiere

El cargo que he gobernado?

CRESPO.

¿Vos sabeis que le he rogado

Con la paz, y no la quiere?

D. LOPE.

Que os entrais, es bien se arguya,

En otra jurisdiccion.

CRESPO.

Él se me entró en mi opinion,

Sin ser jurisdiccion suya.

D. LOPE.

Yo sabré satisfacer,

Obligándome á la paga.

CRESPO.

Jamás pedí á nadie que haga

Lo que yo me puedo hacer.

D. LOPE.

Yo me he de llevar el preso.

Ya estoy en ello empeñado.

CRESPO.

Yo por acá he sustanciado

El proceso.

D. LOPE.

¿Qué es proceso?

CRESPO.

Unos pliegos de papel

Que voy juntando, en razon

De hacer la averiguacion

De la causa.

D. LOPE.

Iré por él

A la cárcel.

CRESPO.

No embarazo

Que vais: solo se repare,

Que hay órden que al que llegare

Le den un arcabuzazo.

D. LOPE.

Como esas balas estoy

Enseñado yo á esperar.

Mas no se ha de aventurar

Nada en esta accion de hoy.--

Hola, soldado, id volando,

Y á todas las compañías

Que alojadas estos dias

Han estado y van marchando,

Decid que bien ordenadas

Lleguen aquí en escuadrones,

Con balas en los cañones

Y con las cuerdas caladas.

UN SOLD.

No fué menester llamar

La gente; que habiendo oido

Aquesto que ha sucedido,

Se han entrado en el lugar.

D. LOPE.

Pues vive Dios, que he de ver

Si me dan el preso ó no.

CRESPO.

Pues vive Dios, que ántes yo

Haré lo que se ha de hacer. _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala de la cárcel._

ESCENA XVI.

DON LOPE, EL ESCRIBANO, SOLDADOS, CRESPO, _todos dentro_.

_(Suenan cajas.)_

D. LOPE.

Esta es la cárcel, soldados,

Adonde está el Capitan:

Si no os le dan, al momento

Poned fuego y la abrasad,

Y si se pone en defensa

El lugar, todo el lugar.

ESCRIB.

Ya, aunque la cárcel enciendan,

No han de darle libertad.

SOLDS.

Mueran aquestos villanos.

CRESPO.

¿Que mueran? Pues ¡qué! ¿no hay más?

D. LOPE.

Socorro les ha venido.

Romped la cárcel: llegad,

Romped la puerta.

ESCENA XVII.

_Salen los_ SOLDADOS Y DON LOPE _por un lado; y por otro,_ EL REY,

CRESPO, LABRADORES Y ACOMPAÑAMIENTO.

REY.

¿Qué es esto?

Pues ¡desta manera estáis,

Viniendo yo!

D. LOPE.

Esta es, señor.

La mayor temeridad

De un villano, que vió el mundo.

Y, vive Dios, que á no entrar

En el lugar tan aprisa,

Señor, vuestra Majestad,

Que habia de hallar luminarias,

Puestas por todo el lugar.

REY.

¿Qué ha sucedido?

D. LOPE.

Un alcalde

Ha prendido un capitan,

Y viniendo yo por él,

No le quieren entregar.

REY.

¿Quién es el alcalde?

CRESPO.

Yo.

REY.

¿Y qué disculpa me dais?

CRESPO.

Este proceso, en quien bien

Probado el delito está,

Digno de muerte, por ser

Una doncella robar,

Forzarla en un despoblado,

Y no quererse casar

Con ella, habiendo su padre

Rogádole con la paz.

D. LOPE.

Este es el alcalde, y es

Su padre.

CRESPO.

No importa en tal

Caso, porque si un extraño

Se viniera á querellar,

¿No habia de hacer justicia?

Sí: pues ¿qué mas se me da

Hacer por mi hija lo mismo

Que hiciera por los demas?

Fuera de que, como he preso

Un hijo mio, es verdad

Que no escuchara á mi hija,

Pues era la sangre igual...[6]

Mírese si está bien hecha

La causa, miren si hay

Quien diga que yo haya hecho

En ella alguna maldad,

Si he inducido algun testigo,

Si está escrito algo de más

De lo que he dicho, y entónces

Me den muerte.

[6] Ha de faltar algo: en otros muchos pasajes de la comedia

creemos que sucede lo mismo, ó que está viciado el texto.

REY.

Bien está

Sentenciado; pero vos

No teneis autoridad

De ejecutar la sentencia

Que toca á otro tribunal.

Allá hay justicia, y así

Remitid el preso.

CRESPO.

Mal

Podré, señor, remitirle,

Porque como por acá

No hay más que sola una audiencia,

Cualquiera sentencia que hay,

La ejecuta ella, y así

Está ejecutada ya.

REY.

¿Qué decís?

CRESPO.

Si no creeis

Que es esto, señor, verdad,

Volved los ojos, y vedlo.

Aqueste es el Capitan.

_(Abren una puerta, y aparece dado garrote en una silla el Capitan.)_

REY.

Pues ¿cómo así os atrevisteis?...

CRESPO.

Vos habeis dicho que está

Bien dada aquesta sentencia:

Luego esto no está hecho mal.

REY.

El consejo ¿no supiera

La sentencia ejecutar?

CRESPO.

Toda la justicia vuestra

Es solo un cuerpo no más:

Si éste tiene muchas manos,

Decid, ¿qué más se me da

Matar con aquesta un hombre

Que estotra habia de matar?

Y ¿qué importa errar lo ménos,

Quien ha acertado lo más?

REY.

Pues ya que aquesto es así,

¿Por qué, como á capitan

Y caballero, no hicisteis

Degollarle?

CRESPO.

¿Eso dudais?

Señor, como los hidalgos

Viven tan bien por acá,

El verdugo que tenemos

No ha aprendido á degollar.

Y esa es querella del muerto,

Que toca á su autoridad,

Y hasta que él mismo se queje,

No les toca á los demas.

REY.

Don Lope, aquesto ya es hecho.

Bien dada la muerte está;

Que errar lo ménos no importa,

Si acertó lo principal.

Aquí no quede soldado

Alguno, y haced marchar

Con brevedad; que me importa

Llegar presto á Portugal.--

Vos, por alcalde perpétuo

De aquesta villa os quedad.

CRESPO.

Solo vos á la justicia

Tanto supierais honrar.

_(Vase el Rey y el acompañamiento.)_

D. LOPE.

Agradeced al buen tiempo

Que llegó su Majestad.

CRESPO.

Par Dios, aunque no llegara,

No tenía remedio ya.

D. LOPE.

¿No fuera mejor hablarme,

Dando el preso, y remediar

El honor de vuestra hija?

CRESPO.

En un convento entrará;

Que ha elegido y tiene esposo

Que no mira en calidad.

D. LOPE.

Pues dadme los demas presos.

CRESPO.

Al momento los sacad. _(Vase el Escribano.)_

ESCENA XVIII.

REBOLLEDO, LA CHISPA, SOLDADOS; _despues_, JUAN.--DON LOPE, CRESPO,

SOLDADOS Y LABRADORES.

D. LOPE.

Vuestro hijo falta, porque

Siendo mi soldado ya,

No ha de quedar preso.

CRESPO.

Quiero

Tambien, señor, castigar

El desacato que tuvo

De herir á su capitan;

Que aunque es verdad que su honor

A esto le pudo obligar,

De otra manera pudiera.

D. LOPE.

Pedro Crespo, bien está.

Llamadle.

CRESPO.

Ya él está aquí.

_(Sale Juan.)_

JUAN.

Las plantas, señor, me dad;

Que á ser vuestro esclavo iré.

REBOLL.

Yo no pienso ya cantar

En mi vida.

CHISPA.

Pues yo sí,

Cuantas veces á mirar

Llegue el pasado instrumento.

CRESPO.

Con que fin el autor da

A esta historia verdadera:

Sus defectos perdonad.

EL MAYOR MONSTRUO LOS CELOS.

PERSONAS.

EL TETRARCA HERODES.

OTAVIANO.

ARISTÓBOLO.

FILIPO, _viejo_.

TOLOMEO.

UN CAPITAN.

POLIDORO, _gracioso_.

MARIENE.

SIRENE.

LIBIA.

ARMINDA.

_Soldados romanos._

_Soldados judíos._

_Músicos._

_Criados._

_Judíos, damas._

_Acompañamiento._

_La escena es en las cercanías de Joppe, en Ménfis y en Jerusalen._

JORNADA PRIMERA.

_Sala de una quinta á orillas del mar en la playa de Joppe (ó Jafa.)_

ESCENA PRIMERA.

EL TETRARCA, MARIENE, LIBIA, SIRENE, FILIPO, CRIADOS, MÚSICOS.

_(Música.)_

_La divina Marïene,_

_El sol de Jerusalen,_

_Por divertir sus tristezas,_

_Vió el campo al amanecer._

_Las aves, fuentes y flores_

_La dan dulce parabien,_

_Repitiendo, por servirla,_

_Al aire una y otra vez:_

_Sea triunfo de sus manos_

_Lo que es pompa de sus piés._

_Fuentes, sus espejos sed,_

_Corred, corred, corred:_

_Aves, su luz saludad,_

_Volad, volad:_

_Flores, paso prevenid,_

_Vivid, vivid._

TETRARC.

Hermosa Marïene,

Á quien el orbe de zafir previene

Ya soberano asiento,

Como estrella añadida al firmamento:

No con tanta tristeza

Turbes el rosicler de tu belleza.

¿Qué deseas? ¿Qué quieres?

¿Qué envidias? ¿Qué te falta? ¿Tú no eres,

Amada gloria mia,

Reina en Jerusalen? Su monarquía,

En cuanto ciñe el sol, el mar abarca,

¿No me aclama su ínclito monarca,

Como dan testimonio

Letras de Marco Antonio

Y firmas de Otaviano,

Porque los dos intentan, aunque en vano,

Repartir el imperio

Que dilata y extiende su hemisferio

Desde el Tíber al Nilo?

Y yo, con cauto pecho y doble estilo,

¿De Antonio no defiendo

La parte, porque así turbar pretendo

La paz, y que la guerra

Dure, porque despues cuando la tierra

De sus huestes padezca atormentada

Y el mar cansado de una y otra armada,

Pueda yo declararme,

Y en Roma, tú á mi lado, coronarme?

Tu hermano y Tolomeo,

¿No son á quien les fío mi deseo

Y ley de mi albedrío,

Pues con los dos socorro á Antonio envío?

Y en tanto ¡oh cielo hermoso!

Que al triunfo llega el dia venturoso,

¿No estás de mí adorada?

¿De mis gentes no estas idolatrada?

¿No habitas esta quinta,

Que sobre el mar de Joppe el cielo pinta?

Pues no tan fácilmente

Se postre todo el sol á un accidente;

Liberal restituya tu alegría

Su luz al alba, su esplendor al dia,

Su fragancia á las flores,

Al campo sus colores,

Sus matices á Flora,

Sus perlas á la aurora,

Su música á las aves,

Mi vida á mí, pues con discursos graves

A celos me ocasionan tus desvelos.--

No sé qué más decir, ya dije celos.

MARIENE.

Tetrarca generoso,

Mi dueño amante y mi galan esposo,

Ingrata al cielo fuera

Y á mi ventura ingrata, si rindiera

El sentimiento mio

A pequeño accidente su albedrío.

La pena que me aflige,

De causa ¡ay cielos! superior se rige,

Tanto, que es todo el cielo

Depósito infeliz de mi desvelo,

Pues todo el cielo escribe

Mi desdicha, que en él grabada vive

En papel de cristal con letras de oro.

No con causa menor mi muerte lloro.

TETRARC.

Ménos entiendo ahora yo y más dudo

El mio y tu dolor; y si es que pudo

Tanto mi amor contigo,

Hazme ya de tu mal, mi bien, testigo.

Sepa tu pena yo, porque la llore,

Y más tiempo no ignore

Muerte, que ya con mis sentidos lucha.

MARIENE.

Nunca pensé decirlo; pero escucha.

Un doctísimo hebreo

Tiene Jerusalen, cuyo deseo

Siempre ha sido, estudioso

Apresurar al tiempo presuroso

La edad, como si fuera

Menester acordarle que corriera.

Este, pues, vigilante,

En láminas leyendo de diamante

Caracteres de estrellas,

Hoy los futuros contingentes dellas

A todos adelanta:

Tanta es la fuerza de su estudio, tanta,

Que es oráculo vivo

De todo ese cuaderno fugitivo

Que en círculos de nieve

Un soplo inspira y un aliento bebe.

Yo, que mujer nací (con esto digo

Que amiga de saber), docto testigo

Le hice de tu fortuna y mi fortuna,

Porque viendo que al orbe de la luna

Hoy empinas la frente,

El futuro previne contingente.

Con el mio juzgó tu nacimiento,

Y á los delirios de la suerte atento,

Halló... Aquí el labio mio

Torpe, muda la voz, el pecho frio,

Se desmaya, se cansa y desfallece,

Y aquí todo mi cuerpo se estremece.

Halló, en fin, que sería

Trofeo injusto yo ¡qué tiranía!

De un monstruo el más cruel, horrible y fuerte

Del mundo: halló tambien que daria muerte

(¿Qué daño no se teme prevenido?)

Ese puñal, que ahora traes ceñido,

A lo que más en este mundo amares.

¡Mira si tales penas, si pesares

Tan grandes, es forzoso

Que tengan mi discurso temeroso,

Muerta la vida y vivo el sentimiento!

Pues infaustos los dos, con fin sangriento,

Por ley de nuestros hados,

Vivimos á desdichas destinados:

Tú, porque ese puñal será homicida

De lo que más amares en tu vida;

Y yo, siendo con llanto tan profundo,

Trofeo del mayor monstruo del mundo.

TETRARC.

Teatro selecto, tomo 2 de 4 · 第 10 / 19 段