PERSPECTIVAS

Seguir a un pícaro en nuestras calles, tan llenas de movimiento, es un

trabajo que no valora sino el que lo realiza.

Como él siempre está sobreaviso y teme que lo _embroquen_--conozcan,

observen,--camina una cuadra y la desanda para ver si alguien lo sigue,

da quinientas vueltas antes de llegar a un punto deseado, penetra a las

casas a preguntar por don Fulano o don Zutano--un nombre supuesto--para

_darle el esquinazo_--lo que equivale a despistar--a algún empleado

que pasa y lo conoce.

Cuando van dos colegas juntos, nunca caminan a la par. Uno va delante y

el otro un poco atrás, y si son tomados afectan no conocerse.

Un día iban dos pillos de estos por una calle: el sargento Gómez conocía

a uno y no al otro, y, como a pesar de su seriedad guaraní, era chacotón

y alegre, atajó al que no conocía y le dijo:

--¿En qué trabaja usted?

--¡Soy marmolero, señor!

El otro pícaro, viendo que no lo conocían, se paró a ver en qué concluía

el asunto.

--¡Marmolero... bueno! ¿Conoce a Fulano?

--¡No, señor!

--Bueno... ¡Fulano es un raspa[73] de la peor clase... es ese que está

ahí... conózcalo!

Memorias de un vigilante · 第 34 / 56 题