No abrigo la esperanza de que mis recuerdos lleguen a constituir un
libro interesante; los he escrito en mis ratos de ocio y no tengo
pretensiones de filósofo, ni de literato.
No obstante, creo que nadie que me lea perderá su tiempo, pues, por lo
menos, se distraerá con casos y cosas que quizás habrá mirado sin ver y
que yo en el curso de mi vida me vi obligado a observar en razón de mi
temperamento o de mis necesidades.