Grato ha de sernos contemplar desde la playa el vasto mar agitado
por el aquilón, y presenciar desde tierra la desesperada lucha que
el náufrago sostenga con la tempestad, no porque gocemos con el
infortunio ajeno, sino porque nos consideremos libres de peligros que
tan próximos veamos: también será grato asistir desde lejos sin temores
ni zozobras á las contiendas inhumanas de dos ejércitos que en el campo
se destrocen; pero todavía ha de ser más agradable estar en posesión
de las doctrinas de los pensadores, y observar serenamente desde
esas alturas del saber las agitaciones de los hombres que sin guía
buscan á tientas los caminos del bienestar, y para hallarlos pretenden
supremacías de nobleza ó distinciones de genio y pasan días y noches
entre afanes é inquietudes que les permitan acumular riquezas.