porque no tenia tierra profunda:
6 Mas en šaliendo el Sol, še quemó, y šecóše: porque no tenia rayz.
7 Y parte cayó en ešpinas: y las ešpinas crecieron, y ahogaronla.
8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto: uno de à ciento, y otro de à
šešenta, y otro de à treynta.
9 Quien tiene oydos para oyr, oyga.
10 Entõces llegandoše los Dišcipulos, dixeronle: Porqué les hablas^ por
parabolas?
11 Y el rešpondiendo, dixoles, Porque à vošotros es concedido šaber los
myšterios del Reyno de los cielos: mas à ellos no es concedido.
12 Porque à qualquiera que tiene, šerleha dado, y tendrá mas: mas al que no
tiene, aun loque tiene le šerá quitado.
13 Por eššo les hablo por parabolas; porque viendo no veen, y oyendo no oyen,
ni entienden.
14 Demanera que še cumple en ellos la prophecia de Išaias, ÿ dize, De oydo
oyreys, y no entendereys, y viendo vereys, y no mirareys.
15 Porque el coraçõ dešte pueblo ešta engroššado, y de los oydos oyen
pešadamente, y de šus ojos, guiñan: porque no vean de los ojos, y oygan de los
oydos, y del coraçon entiendan, y še conviertan, y [yo] los šane.
16 Mas bienaventurados vueštros ojos, porque veen: y vueštros oydos porque
oyen.
17 Porque decierto os digo, que muchos prophetas y juštos deššearon ver lo que
[vošotros] veys; y no [lo] vierõ: y oyr loque [vošotros] oys, y no [lo] oyeron.
18 Oyd pues vošotros la parabola del ÿ šiembra.
19 Oyendo qualquiera la Palabra del reyno, y no entendiendo [la], viene el
Malo, y arrebata lo que fue šembrado en šu coraçon. Ešte es el que fue šembrado
junto àl camino.
20 Y elque fue šembrado en pedregales, ešte es elque oye la palabra, y luego la
recibe con gozo.
21 Mas no tiene rayz en ši, antes es temporal: que venida la afflicion, o la
peršecucion por la Palabra, luego še offende.
22 Y el que fué šembrado en ešpinas,^ ešte es el que oye la Palabra: mas la
congoxa dešte šiglo, y el engaño de las riquezas ahoga la palabra, y hazeše šin
fruto.
23 Mas el que fué šembrado en buena tierra, ešte es el que oye y entiende la
Palabra, y el que lleva el fruto: y lleva uno à ciento, y otro à šešenta, y otro
à treynta.
24 Otra parabola les propušo, diziendo, El reyno de los cielos es šemejante
àl hombre que šiembra buena šimiente en šu haça:
25 Mas durmiendo los hombres, vino šu enemigo, y šembró Zizania entre el trigo,
y fueše.
26 Y como la yerva šaliò, y hizo fruto, entonces la zizania pareció tambien.
27 Y llegandoše los šiervos del padre de la familia, dixeronle, Señor, no
šembrašte buena šimiente en tu haça? Pues de donde tiene zizania?
28 Y el les dixo, El enemigo hombre ha hecho ešto. Y los šiervos le dixeron,
Pues quieres que vamos y la cojamos?
29 Y el dixo, No: porque cogiendo la zizania, no arranqueys tambien con ella el
trigo.
30 Dexad crecer juntamente lo uno y lo otro hašta la šiega, y àl tiempo de la
šiega [yo] dire à los šegadores, Coged primero la zizania, y atalda en manojos
para quemar la: mas el trigo allegaldo en mi alholi.
31 Otra parabola les propušo, diziendo: El Reyno de los cielos es šemejante
al grano de moštaza, que tomandolo alguno lo šembró en šu haça.
32 El qual à la verdad es el mas pequeño de^ todas las šimientes: mas quãdo hâ
crecido, es el mayor de todas las hortalizas: y hazeše arbol, que vienen las
aves del cielo y hazen nidos en šus ramas.
33 Otra parabola les dixo, El reyno de los cielos es šemejante à la levadura,
que tomandola la muger, la ešconde en tres medidas de harina, hašta que todo še
leude.
34 Todo ešto habló Iešus por parabolas à las compañas: Y nada les habló šin
parabolas:
35 Paraque še cumpliešše loque fué dicho por el Propheta, que dixo, Abriré en
parabolas mi boca: regoldaré cošas ešcondidas dešde la fundacion del mundo.
36 Entonces, embiadas las compañas, IESVS še vino à caša: Y llegandoše à el
šus dišcipulos, dixeronle: Declaranos la parabola de la zizania de la haça.
37 Y rešpondiendo el, dixo les, El que šiembra buena šimiente es el Hijo del
hombre.
38 Y la^ haça es el mundo. Y la buena šimiente, eštos šon los hijos del reyno.
Y la zizania šon los hijos del Malo.
39 Y el enemigo que la šembrò, es el diablo. Y la šiega es la fin del mundo. Y
los šegadores šon los Angeles.
40 De manera que como es cogida la zizania, y quemada à fuego, anši šerá en la
fin dešte šiglo.
41 Embiará el Hijo del hombre šus Angeles, y cogerán de šu Reyno todos los
eštorvos, y los que hazen iniquidad:
42 Y echarlos han en el horno de fuego: alli šerá el lloro, y el batimiento de
dientes:
43 Entonces los juštos rešplandecerán, como el Sol, en el Reyno de šu Padre. El
que tiene oydos para oyr, oyga.
44 Item, El Reyno de los cielos es šemejante ál thešoro ešcondido en la haça:
el qual hallado, el hombre [lo] encubre: y de gozo^ deel, vá, y vende todo loque
tiene, y compra aquella haça.
45 Item, el Reyno de los cielos es šemejante àl hombre tratante que bušca
buenas perlas.
46 Que hallando una precioša perla, fué, y vendió todo loque tenia, y compróla.
47 Item, El reyno de los cielos es šemejante à la red, que echada en la mar,
coge de todas šuertes.
48 La qual šiendo llena, šacaronla à la orilla: Y šentados cogieron lo bueno en
vašos, y lo malo echaron fuera.
49 Anši šerá en la fin del šiglo: šaldrán los Angeles, y apartaran à los malos
de entre los juštos:
50 Y echarloshan en el horno de fuego: alli šerá el lloro, y el batimiento de
dientes.
51 Dizeles IESVS, Aveys entendido todas eštas cošas? Ellos rešponden, Si Señor.
52 Y el les dixo, Por eššo todo ešcriba dockto en el Reyno de los cielos es
šemejante à un padre de familia, que šaca de šu thešoro cošas nuevas cošas
viejas.
53 Y aconteció [que] acabando IESVS eštas parabolas, paššó de alli.
54 Y venido à šu tierra, enšeñolos en la šynoga dellos, de tal manera que ellos
eštavan fuera de ši, y dezian, De donde tiene ešte ešta šabiduria y [eštas]
maravillas?
55 No es ešte el hijo del carpintero? No še llama šu madre Maria: y šus
hermanos, Iacobo, y Iofes, y Simon, y Iudas?
56 Y no eštan todas šus hermanas con nošotros? De donde pues tiene ešte todo
ešto?
57 Y ešcandalizavãše en el. Mas IESVS les dixo, No ay propheta šin honrra šino
en šu tierra y en šu caša.
58 Y no hizo alli muchas maravillas, à cauša de la incredulidad dellos.
CAPIT. XIIII.
EN aquel tiëpo Herodes el Tetrarcha oyó la fama de IESVS:
2 Y dixo à šus criados, Ešte es Ioan Baptišta: el há rešušcitado de los
muertos, y por eššo virtudes obran en el.
3 Porque Herodes avia prendido à Ioan, y lo avia aprišionado, y puešto en
carcel por cauša de Herodias^ muger de Philippo šu hermano.
4 Porque Ioan le dezia, No te es licito tenerla.
5 Y querialo matar, mas avia miedo de la multitud: porque lo tenian como à
propheta.
6 Y celebrandoše el dia del nacimiento de Herodes, la hija de Herodias dançò en
medio, y agradó à Herodes.
7 Y prometiò con juramento de darle todo lo que pidiešše.
8 Y ella, inštruyda primero de šu madre, dixo, Dame aqui en un plato la cabeça
de Ioan baptišta.
9 Entonces el Rey še entrišteciò: mas por el juramento, y por los que eštavan
juntamente à la meša, mandò que še [le] diešše:
10 Y embiando degollô à Ioan en la carcel.
11 Y fué trayda šu cabeça en un plato, y dada à la moça: Y [ella] la prešentò à
šu madre.
12 Entonces šus dišcipulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y enterraronlo: y
fueron y dieron las nuevas à IESVS.
13 Y oyendo [lo] IESVS apartóše de alli en un navio à un lugar dešierto
apartado: Y quando las compañas [lo] oyeron, šiguieronlo à pie de las ciudades,
14 Y šaliendo IESVS, vido [una] grãde compaña, y uvo mišericordia deellos: y
šanó los que deellos avia enfermos.
15 Y quando fué la tarde del dia, llegaronše^ à el šus Dišcipulos, diziendo. El
lugar es dešierto, y el tiempo es ya paššado, embia las compañas que še vayan
por las aldeas, y compren para ši de comer.
16 Y IESVS les dixo, No tienen neceššidad de yrše: daldes vošotros de comer,
17 Y ellos dixeron, No tenemos aqui šino cinco panes y dos peces.
18 Y el les dixo, Traedmelos acá.
19 Y mandando à las compañas recoštarše šobre la yerva, y tomandolos cinco
panes y los dos peces^, alçando los ojos al cielo bendixo, y partiendo los panes
dio [los] à los Dišcipulos, y los Dišcipulos à las compañas.
20 Y comieron todos, y hartaronše: Y alçaron lo que šobró, los pedaços, doze
ešportones llenos.
21 Y los que comieron fueron varones como cinco mil: šin las mugeres y
mochachos.
22 Y luego IESVS hizo à šus dišcipulos entrar en el navio, y yr delante de el
de la otra parte [del lago], entretanto que [el] dešpedia las compañas.
23 Y dešpedidas las compañas, šubió en el monte, apartado, à orar. Y como fué
la tarde del dia, eštava alli šolo.
24 Y ya el navio eštava en medio de la mar, atormentado de las ondas: porque el
viento era contrario.
25 Mas à la quarta vela de la noche IESVS fué à ellos andando šobre la mar.
26 Y los Dišcipulos, viendolo andar šobre la mar, turbaronše diziendo: [Alguna]
phantašma es: y dieron bozes de miedo.
27 Mas luego IESVS les habló diziendo: Aššeguraos: yo šoy, no ayays miedo.
28 Entonces rešpondiole Pedro, y dixo: Señor, ši tu eres, manda que yo venga à
ti šobre las aguas.
29 Y el dixo, Ven. Y decendiëdo Pedro del navio, anduvo šobre la aguas para
venir à IESVS.
30 mas viendo el viento fuerte, uvo miedo: y començadoše à hundir, dió bozes
diziendo: Señor, šalvame.
31 Y luego IESVS eštendiendo la mano, travó deel, y dizele, O [hombre] de poca
fe, porque dudašte.
32 Y como ellos entraron en el navio, el viento repošó.
33 Entonces losque eštavan en el navio, vinieron, y adoraronlo, diziendo,
Verdaderamente eres Hijo de Dios.
34 Y llegando de la otra parte, vinieron en la tierra de Gennezaret.
35 Y como lo conocieron los varones de aquel lugar, embiaron por toda aquella
tierra alderredor, y truxeron à el todos los enfermos.
36 Y rogavanle que šolamente tocaššen el borde de šu manto: y todos los que
tocaron, fueron šalvos.
CAPIT. XV.
Entonces llegaron à IESVS ciertos Ešcribas y Pharišeos de Ierušalem diziendo:^
2 Porque tus Dišcipulos trašpaššan la tradicion de los Ancianos? porÿ no lavã
šus manos quando comen pan.
3 Y el rešpondiendo dixoles, Porqué tambien vošotros trašpaššays el mandamiento
de Dios por vueštra tradicion?
4 Porque Dios mandò, diziendo, Honrra al padre y à la madre. Item, Elque
maldixere al padre ó la madre, muera de muerte.
5 Mas vošotros dezis, Qualquiera dirá al padre ó la madre, Toda offrenda mia à
ti aprovechará: y no honrrará à šu padre ó à šu madre.
6 Y aveys invalidado el mandamiento de Dios por vueštra tradicion.
7 Hypocritas, bien prophetizó de vošotros Išaias diziendo,
8 Ešte pueblo de šu boca še acerca de mi, y de labios me honrra: mas šu coraçon
lexos eštá de mi.
9 Mas en vano me honrran enšeñando docktrinas, mandamientos de hombres.
10 Y llamando à ši las compañas, dixoles, Oyd y entended:
11 No loque entra en la boca contamina al hombre: mas lo que šale de la boca,
ešto contamina al hombre.
12 Entonces llegandoše šus Dišcipulos dixeronle, Sabes que los Pharišeos oyendo
ešta palabra še offendieron?
13 Mas rešpondiendo el, dixo, Toda planta ÿ no plantó^ mi Padre celeštial šerá
dešarraygada.
14 Dexaldos: guias šon ciegas de ciegos: y ši el ciego guiare ál ciego, ambos
caerán en el hoyo^.
15 Y rešpondiendo Pedro, dixole, Declaranos ešta parabola.
16 Y IESVS dixo, Aun tambien vošotros šoys šin entendimiento?
17 No entendeys aun, que todo lo que entra en la boca, vá àl vientre, y es
echado en la neceššaria?
18 mas lo que šale de la boca, del mišmo coraçon šale, y ešto contamina al
hombre.
19 Porque del coraçon šalen los malos penšamientos: muertes, adulterios,
fornicaciones, hurtos, falšos teštimonios, malediciencias.
20 Eštas cošas šon las que contaminan al hombre: que comer con las manos por
lavar no contamina al hombre.
21 Y šaliendo IESVS de alli, fueše à las partes de Tyro y Sidon.
22 Y heaqui una muger Chananea que avia šalido de aquellos teminos clamava
diziendole, Señor, Hijo de David, ten mišericordia de mi, mi hija es malamente
atormentada del demonio.
23 Mas el no le rešpondió palabra. Entonces llegandoše šus Dišcipulos,
rogaronle diziendo, Embiala, que da bozes tras nošotros.
24 Y el rešpondiendo, dixo, No šoy embiado šino à las ovejas perdidas de la
Caša de Išrael.
25 Entonces ella vino, y adorólo diziendo, Señor šocorreme.
26 Y rešpondiendo el, dixo, No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo à
los perrillos.
27 Y ella dixo, Si Señor: porque los perrillos comen de las migajas que caen de
la meša de šus šeñores.
28 Entonces rešpondiendo Iešus, dixo, O muger, grande [es] tu fe: šea hecho
contigo, como quieres. Y fué šana šu hija dešde aquella hora.
29 Y partido Iešus de alli, vino junto ál mar de Galilea: y šubiendo en [un]
monte šentóše alli.
30 Y llegaron àl el muchas compañas que tenian conšigo coxos, ciegos, mudos,
mancos, y otros muchos [enfermos], y echaronlos á los pies de Iešus, y šanólos:
31 De tal manera ÿ las compañas še maravillaron viendo hablar los mudos, los
mancos šanos, andar los coxos, ver los ciegos, y glorificaron ál Dios de Išrael.
32 Y Iešus llamando šus Dišcipulos, dixo, Tengo mišericordia de la compaña, que
ya ha tres dias que perševeran conmigo, y no tienen que comer: y embiarlos
ayunos, no quiero; porque no dešmayen en el camino.
33 Entonces šus dišcipulos le dizen, Donde [tenemos] nošotros tãtos panes en el
dešierto que hartemos tan gran compaña?
34 Y Iešus les dize, Quantos panes teneys? Y ellos dixeron, Siete, y unos pocos
de pecezillos.
35 Y mandó à las compañas que še recoštaššen en tierra.
36 Y tomando los šiete panes y los peces, haziendo gracias, partió, y dió à šus
Dišcipulos, y los Dišcipulos á la compaña.
37 Y comieron todos, y hartaronše: y alçaron loque^ šobró, pedaços, šiete
ešpuertas llenas.
38 Y eran lošque avian comido, quatro mil varones, šin las mugeres y los niños.
39 Entonces dešpedidas las compañas, šubió en un navio, y vino en los terminos
de Magdala.
CAPIT. XVI.
Y Llegandoše los Pharišeos y los Sadduceos, tentando, pedianle que les
moštrašše šeñal del cielo.
2 Mas el rešpondiendo, dixoles, Quando es la tarde del dia, dezis, Sereno:
porque el cielo tiene arreboles.
3 Y à la mañana, Hoy tempeštad: porque tiene arreboles el cielo trište.
Hypocritas, que šabeys hazer differencia en la faz del cielo, y en la šeñales de
los tiempos no podeys?
4 La generacion mala y adulterina demanda šeñal: mas šeñal no le šerá dada,
šino la šeñal de Ionas propheta. Y dexandolos fueše.
5 Y viniëdo šus Dišcipulos de la otra parte [del lago], avianše olvidado de
tomar pan.
6 Y Iešus les dixo, Mirad, y guarda [os] de la levadura de lod Pharišeos, y
delos Sadduceos.
7 Y ellos penšavan dentro de ši, diziendo,^ No tomamos pan.
8 Y entendiendolo Iešus, dixoles, Que pëšays dentro de vošotros, hombres de
poca fe, que no tomaštes pan?
9 No entendeys aun, ni os acordays de los cinco panes [entre] cinco mil
[varones], y quantos ešportones tomaštes?
10 Ni de los šiete panes [entre] quatro mil, y quantas ešpuertas tomaštes?
11 Como? No entendeys que no por el pan os dixe, que [os] guardaššedes de la
levadura de los Pharišeos y de los Sadduceos.
12 Entonces entendieron que no les avia dicho que še guardaššen de levadura de
pan, šino de la docktrina de los Pharišeos y de los Sadduceos.
13 Y viniendo Iešus en las partes de Cešarea de Philippo, preguntò à šus
Dišcipulos, diziendo, Quien dizen los hombres que es el Hijo del hombre?
14 Y ellos dixeron, unos, Ioan el baptišta: y otros, Elias: y otros, Ieremias,
o alguno de los prophetas.
15 Dizeles, y vošotros quien dezis que šoy?
16 Y rešpondiendo Simon Pedro, dixo, Tu eres el Chrišto, el Hijo del Dios
Biviente.
17 Entonces rešpondiendo Iešus, dixole, biëaventurado eres Simon hijo de Ionas:
porque no te lo reveló carne ni šangre: mas mi padre que eštá en los cielos.
18 Mas yo tambien te digo, que tu eres Pedro: y šobre ešta piedra edificaré mi
Iglešia: y las puertas del infierno no prevaleceràn contra ella.
19 Y à ti dare las llaves del Reyno de los cielos. que todo loque ligáres en la
tierra, šerá ligado en los cielos: y todo lo que dešatáres en la tierra, šerá
dešatado en los cielos.
20 Entonces mandó à šus Dišcipulos que à nadie dixeššen que el era Iešus el
Chrišto.
21 Dešde aquel tiempo començó Iešus, á declarar à šus Dišcipulos, que le
convenia yr à Ierušalem, y padecer mucho de los Ancianos, y de los principes de
los Sacerdotes y de los Ešcribas: y šer muerto, y rešušcitar al tercero dia.
22 Y pedro, tomandolo à parte, començolo à reprehender, diziendo, Señor, ten
compaššion de ti: en ninguna manera ešto te acontezca.
23 Entonces el bolviendoše,^ dixo à Pedro, Quitate de delante de mi
adveršario,# eštorvo me eres, porque no entiendes loque [es] de Dios, šino lo
que [es] de los hombres.
24 Entonces Iešus dixo à šus dišcipulos: Si alguno quiere venir en pos de mi,
niegueše à ši mišmo, y tome šu cruz, y šigame.
25 Porque qualquiera que quišiere šalvar šu vida, la perderá: y qualquiera que
perdiere šu vida por cauša de mi, la hallará.
26 Porque de que aprovecha al hombre, ši grãgeáre todo el mundo, y perdiere šu
alma? O, que recompenša dará el hombre por šu alma?
27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de šu Padre con šus Angeles: y
entonces pagará à cada uno conforme à šus obras.
28 Decierto os digo, que ay algunos de los ÿ eštã aqui, ÿ no guštarán la muerte
hašta ÿ ayã višto el Hijo del hombre viniëdo en šu Reyno.
CAPIT. XVII.
Y Dešpues de šeys dias Iešus toma à Pedro, y à Iacobo, y á Ioan, šu hermano, y
šacalos à parte à un monte alto,
2 Y trãsfiguróše delante deellos: y rešplandeció šu roštro como el Sol: y šus
veštidos fueron blancos como la luz.
3 Y heaqui les aparecieron Moyšen y Elias hablando con el.
4 Y rešpondiendo Pedro, dixo à Iešus, Señor, Bien es que nos quedemos aqui; ši
quieres, hagamos aqui tres cabañas, para ti una, y para Moyšen otra, y para
Elias otra.
5 Eštando aun hablando el, heaqui una nuve de luz [que] los cubriò: y heaqui
una boz de la nuve que dixo, ESTE ES MI HIJO AMADO, EN EL QVAL TOMO
CONTENTAMIENTO: A EL OYD.
6 Y oyendo [ešto] los Dišcipulos, cayeron šobre šus roštros, y temieron en gran
manera.
7 Entonces Iešus llegando, tocòles, y dixo, Levanta os, y no temays.
8 Y alçando [ellos] šus ojos, à nadie vieron, šino à šolo Iešus.
9 Y como decendieron del monte, mandoles Iešus, diziendo, No digays à nadie la
višion, haštaque el Hijo del hombre rešušcite de los muertos.
10 Entõces šus Dišcipulos le preguntaron diziendo, Que pues dizen los Ešcribas
que es menešter que Elias venga primero?
11 Y rešpondiendo Iešus, dixoles, A la verdad Elias vëdrà primero, y reštituyrà
todas las cošas.
12 Mas digo os, que ya vino Elias, y no lo conocieron: antes hizieron en el
todo lo que quišieron. Anši tambië el Hijo del hombre padecerá deellos.
13 Lod Dišcipulos entonces entendieron que les dezia de Ioan Baptišta.
14 Y como ellos llegaron à la compaña, vino à el un hombre hincandošele de
rodillas,
15 Y diziendo, Señor, ten mišericordia de mi hijo, ÿ es lunatico y padece
malamëte: porÿ muchas vezes cae en el fuego, y muchas en el agua,
16 Y helo prešentado à tus Dišcipulos, y no lo han podido šanar.
17 Y rešpondiendo Iešus, dixo: O generacion infiel y torcida, hašta quando
tengo de eštar cõ vošotros? Hašta quando os tengo de šuššrir? Traedmelo aca.
18 Y reprehendiólo Iešus, y šaliò el demonio deel: y el moço fue šano dešde
aquella hora.
19 Entonces llegandoše los Dišcipulos à Iešus à parte, dixeron, Porqué nošotros
no lo pudimos echar fuera?
20 Y Iešus les dixo, Por vueštra infidelidad: porÿ decierto os digo, que ši
tuvierdes fe, como un grano de moštaza direys à ešte monte, paššate de aqui
acullá: y paššaršehá, y nada os šerá impoššible.
21 Mas ešte linage [de demonios] no šale šino por oracion y ayuno:
22 Y eštando ellos en Galilea, dixoles Iešus, El hijo del hombre šerá
entregado en manos de hombres.
23 Y matarlohan: mas al tercero dia rešušcitará^. Y [ellos] še entrištecieron
en gran manera.
24 Y como llegaron à Capernaum, vinieron à Pedro los que cobraban las dos
dragmas, y dixeron, Vueštro maeštro no paga las dos dragmas?
25 Y [el] dize, Si, Y entrado el en caša, Iešus le hablò antes diziendo, Que te
parece Simon? Los reyes de la tierra de quien cobran los tributos, ò el cenšo?
de šus hijos, o de los eštraños?
26 Pedro le dize, De los eštraños.^ Dizele [entonces] Iešus, Luego francos šon
los hijos?
27 Mas porque no los offendamos, vé à la mar, y echa el anzuelo, y el primer
pece que viniere, tomalo, y abierta šu boca hallarás un eštatero, da šelo por mi
y por ti.
CAPIT. XVIII.
EN aquel tiempo llegaronše los Dišcipulos à Iešus, diziendo, Quien es el muy
grande en el Reyno de los cielos?
2 Y llamando Iešus un niño, pušolo en medio deellos:
3 Y dixo, De cierto os digo que šino os bolvierdes, y fuerdes, como niños, no
entrareys en el Reyno de los cielos.
4 Anšique qualquiera que še abaxáre, como ešte niño, ešte es el muy grãde en el
Reyno de los cielos.
5 Y qualquiera que recibiere à un tal niño en mi nombre, à mi recibe.
6 Y qualquiera que offendiere à alguno de eštos pequeños, que creen en mi,
mejor le fuera que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de ašno, y
que fuera anegado en el profundo de la mar.
7 Ay del mundo por los ešcandalos: porque neceššario es que vengan ešcandalos:
mas ay de aquel hombre por el qual viene el ešcandalo.
8 Portanto ši tu mano ô tu pie te fuere o occašion de caer, cortalos y echa
[los] de ti: mejor te es entrar coxo, o manco à la vida que teniendo dos manos ò
dos pies šer echado al fuego eterno.
9 Y ši tu ojo te es occašion de caer, šacalo y echa [lo] de ti: que mejor te es
entrar con un ojo à la vida, que teniendo dos ojos šer echado al quemadero del
fuego.
10 Mirad no tengays en poco à alguno de eštos pequeños: porque [yo] os digo que
šus angeles en los cielos veen šiempre la faz de mi Padre que eštá en los
cielos.
11 Porque el Hijo del hombre es venido para šalvar loque še avia perdido.
12 Que os parece? Si tuviešše algun hombre cien ovejas, y še perdiešše una
deellas no yria por los montes, dexadas las noventa y nueve, à bušcar la que še
avria perdido?
13 Y ši aconteciešše hallarla, de cierto os digo, que mas še goza de aquella,
que de las noventa y nueve que noše perdieron,
14 Anši no es la voluntad de vueštro Padre, que eštá en los cielos, que še
pierda uno de eštos pequeños.
15 Portanto ši tu hermano peccáre contrati, vé y redarguyelo entre ti y el
šolo: ši te oyere, ganado has à tu hermano.
16 Mas ši no te oyere, toma aun contigo uno o dos: paraque en boca de dos o de
tres teštigos conšišta toda la coša.
17 Y šino oyere a ellos, di [lo] á la Congregacion: Y ši no oyere à la
Congregacion, tenlo por un ethnico, y un publicano.
18 De cierto os digo que todo loque ligardes en la tierra, šerá ligado en el
cielo: y todo loque dešatardes en la tierra šerá dešatado en el cielo.
19 Item digo os, que ši dos de vošotros conšintieren en la tierra, de toda coša
que pidieren, šerleshá hecho por mi Padre ÿ eštá en los cielos.
20 Porque donde eštan dos o tres congregados en mi nombre, alli eštoy en medio
deellos.
21 Entõces Pedro llegandoše à el, dixo, Señor, quantas vezes perdonaré à mi
hermano que peccáre contra mi? Hašta šiete?
22 Iešus le dize, No te digo hašta šiete, mas aun hašta šetenta vezes šiete.
23 Por loqual el Reyno de los cielos es šemejante à un hombre Rey, que quišo
hazer cuentas con šus šiervos.
24 Y començando à hazer cuentas, fuele prešentado uno que le devia diez mil
talentos.
25 Mas à ešte, no pudiendo pagar, mandó šu šeñor vender, à el y à šu muger y
hijos, con todo loque tenia, y pagar.
26 Entonces aquel šiervo proštrado adoravalo, diziendo, Señor, deten la ira
para conmigo, y todo te lo pagaré.
27 El šeñor movido à mišericordia de aquel šiervo šoltólo, y perdonóle la
deuda,
28 Y šaliendo aquel šiervo, halló uno de šus compañeros que le devia cien
dineros: y travando deel ahogavalo, diziendo, Paga loque deves.
29 Entonces šu compañero, proštrandoše à šus pies, rogavale diziendo, Deten la
ira para conmigo, y todo te lo pagarè.
30 Mas el no quišo, šino fue, y echólo en la carcel hašta que pagašše la deuda.
31 Y viendo šus compañeros loque paššava entrištecieronše mucho, y viniendo
declararon à šu šeñor todo lo que avia paššado.
32 Entõces llamãdolo šu šeñor, dizele, Mal šiervo, toda aquella deuda te
perdon`, porÿ me rogašte:
33^ No te convenia tambien, à ti tener mišericordia de tu compañero, como
tambien yo tuve mišericordia de ti?
34 Entonces šu šeñor enojado, entrególo à los verdugos hašta que pagašše todo
lo que le devia.
35 Anši tambien hará con vošotros mi Padre celeštial, ši no perdonardes de
vueštros coraçones cada uno à vueštros hermanos šus offenšas.
CAPIT. XIX.