Estas generaciones de que inmediatamente procedemos habían tomado una

postura fatal. Ya en el Quijote se vence el fiel de la balanza poética

del lado de la amargura para no recobrarse por completo hasta ahora.

Pero este siglo, nuestro padre, ha sentido una perversa fruición en el

pesimismo: se ha revolcado en él, ha apurado su vaso y ha comprimido el

mundo de manera que nada levantado pudo quedar en pié. Sale de toda esta

centuria hacia nosotros como una bocanada de rencor.

Las ciencias naturales basadas en el determinismo habían conquistado

durante los primeros lustros el campo de la biología. Darwin cree haber

conseguido aprisionar lo vital--nuestra última esperanza--dentro de la

necesidad física. La vida desciende a no más que materia. La fisiología

a mecánica.

El organismo que parecía una unidad independiente, capaz de obrar por sí

mismo, es inserto en el medio físico, como una figura en un tapíz. Ya

no es él quien se mueve sino el medio en él. Nuestras acciones no pasan

de reacciones. No hay libertad, originalidad. Vivir es adaptarse:

adaptarse es dejar que el contorno material penetre en nosotros, nos

desaloje de nosotros mismos. Adaptación es sumisión y renuncia. Darwin

barre los héroes de sobre el haz de la tierra.

Llega la hora del «roman experimental». Zola no aprende su poesía en

Homero ni en Shakespeare sino en Claudio Bernard. Se trata siempre de

hablarnos del hombre. Pero como ahora el hombre no es sujeto de sus

actos sino que es movido por el medio en que vive, la novela buscará la

representación del medio. El medio es el único protagonista.

Se habla de producir el «ambiente.» Se somete el arte a una policía: la

verosimilitud. ¿Pero es que la tragedia no tiene su interna,

independiente verosimilitud? ¿No hay un _vero_ estético--lo bello? ¿Y

una similitud a lo bello? Ahí está, que no lo hay, según el positivismo:

lo bello es lo verosimil y lo verdadero es sólo la física. La novela

aspira a fisiología.

Una noche en el _père Lachaise_, Bouvard y Pécuchet entierran la

poesía--en honor a la verosimilitud y al determinismo.

ÍNDICE

Págs.

LECTOR... 11

MEDITACIÓN PRELIMINAR 65

MEDITACIÓN PRIMERA 137

ESTE LIBRO

SE ACABÓ DE IMPRIMIR

EN LA IMPRENTA CLÁSICA ESPAÑOLA

DE MADRID

EL DÍA 21 DE JULIO

DE 1914.

NOTAS:

[1] _Vieja y nueva política_, págs. 22-24.

[2] Estas palabras no implican por mi parte un desdén caprichoso hacia

ambos autores, que sería incorrecto. Señalan meramente un grave defecto

de su obra que pudo coexistir con no pocas virtudes.

[3] Hace poco tiempo--una tarde de primavera, caminando por una galiana

de Extremadura, en un ancho paisaje de olivos, a quien daba unción

dramática el vuelo solemne de unas águilas, y, al fondo, el azul

encorvamiento de la sierra de Gata--, quiso Pío Baroja, mi entrañable

amigo, convencerme de que admiramos sólo lo que no comprendemos, que

la admiración es efecto de la incomprensión. No logró convencerme, y

no habiéndolo conseguido él, es difícil que me convenza otro. Hay, sí,

incomprensión en la raíz del acto admirativo, pero es una incomprensión

positiva: cuanto más comprendemos del genio más nos queda por

comprender.

[4] Para mí el punto en que nace este concepto de la cultura

mediterránea--es decir, no latina--, es el problema histórico planteado

por las relaciones entre la cultura cretense y la griega. En Creta

desemboca la civilización oriental y se inicia otra que no es la

griega. Mientras Grecia es cretense no es helénica.

[5] _Franz Wickhoff-Werke_, tomo III, 52-53.

[6] _Correspondence_, II, 305.

[7] _Verdad y Poesía_, libro 6.º

[8] Cicerón--De paradox.

[9] Un amplio desarrollo de estas relaciones entre el pensar, la

atención y el amor, así como de las distancias entre el amor y el

impulso sexual--puede verse en el libro en preparación _La estética de

«Myo Cid»_--capítulo VI: «Diálogo del amor a orillas del Duero».

[10] Véase en _La Estética de «Myo Cid»_ la exposición de esta idea

y un ensayo panorámico sobre la cultura de España interpretada como

cultura fronteriza.

[11] Platón, véase _Fedon_, 100 D, 101 D.

[12] Véase el diálogo _Teetetos_.

[13] El concepto de _proporción_, de _medida_ que acude siempre

al labio heleno cuando habla de arte, ostenta bien a la vista su

musculatura matemática.

[14] «Se creía que lo más sagrado es lo inmemorial, lo

antiquísimo»--dice Aristóteles refiriéndose al pensamiento mítico.

Metafísica. 983, b. 33.

[15] «Ma pauvre _Bovary_ sans doute souffre et pleure dans vingts

villages de France a la fois, a cette heure même».--FLAUBERT:

_Correspondance_, II, 284.

[16] La figura de Apolonio está hecha con material de la historia de

Antioco.

[17] Aún esto diría yo que, en cierto modo, se conserva. Pero me

vería obligado a escribir muchas páginas aquí innecesarias, sobre esa

misteriosa especie de alucinación que yace, a no dudarlo, en el placer

sentido cuando leemos un libro de aventuras.

[18] En un cuaderno de _La Crítica_ cita Croce la definición que un

italiano da del _latoso_: es, dice, el que nos quita la soledad y no

nos da la compañía.

[19] Desde el principio nos hemos desentendido del lirismo, que es una

gravitación estética independiente.

[20] Para Aristóteles y la Edad Media es posible lo que no envuelve en

sí contradicción. Lo «_compossíbile_» necesita más. Para Aristóteles es

posible el centauro: para nosotros no, porque no lo tolera la biología.

[21] En pintura se hace más patente aún la intención del realismo.

Rafael, Miguel Angel pintan las formas de las cosas. _La_ forma es

siempre ideal--una imagen del recuerdo o una construcción nuestra.

Velázquez busca la impresión de las cosas. La impresión es informe

y acentúa la materia--raso, terciopelo, lienzo, madera, protoplasma

orgánico--, de que están hechas las cosas.

[22] La historia de amor--los _Erotici_--procede de la comedia nueva.

_Willamowitz-Moellendorf_ en _Greek historical writing_, (1908), p. p.

22-23.

[23] Cita Bergson un ejemplo curioso. La reina de Prusia entra en el

cuarto donde está Napoleón. Llega furibunda, ululante y conminatoria.

Napoleón se limita a rogarle que tome asiento. Sentada la reina,

enmudece; el «rôle» trágico no puede afirmarse en la postura burguesa

propia de una visita, y se abate sobre quien lo llevaba.

[24] _Correspondence_, II, 16.

[25] Ibid. 370.

[26] Ibid. 159.

[27] Loc. cit. II. 261.

[28] _Correspondence_, III, 67-68. Véase lo que escribe sobre

su _Diccionario de lugares comunes_: _Gustavus Flaubertus,

Bourgeoisophobus_.

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Meditaciones del Quijote · 第 8 / 8 段