35 & Y aconteció, que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto

al camino mendigando,

36 El cual como oyó la multitud que pasaba, preguntaba qué era aquello.

37 Y le dijeron: que Jesus Nazareno pasaba.

38 Entónces dió voces, diciendo: Jesus, Hijo de David, ten misericordia de

mí.

39 Y los que iban delante, le reñian para que callase; empero él clamaba

mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.

40 Jesus entónces parándose mandó traerle á sí. Y como él llegó, le

preguntó,

41 Diciendo: )Qué quieres que te haga? Y el dijo: Señor, que vea yo.

42 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha hecho salvo.

43 Y luego vió y le seguia glorificando á Dios, y todo el pueblo como vió

[esto,] dió alabanza á Dios.

CAPITULO 19.

HABIENDO entrado [Jesus,] pasaba por Jericó.

2 Y, he aquí, un varon llamado Zaqueo, el cual era príncipe de los

publicanos, y era rico.

3 Y procuraba ver á Jesus quién fuese, mas no podia á causa de la multitud,

porque era pequeño de estatura.

4 Y corriendo delante, se subió en un árbol sicómoro para verle; porque

habia de pasar por allí.

5 Y como vino á aquel lugar Jesus, mirando le vió, y le dijo: Zaqueo, dáte

priesa, desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa.

6 Entónces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.

7 Y viendo [esto] todos, murmuraban, diciendo, que habia entrado á posar con

un hombre pecador.

8 Entónces Zaqueo, puesto en pié, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de

mis bienes doy á los pobres, y si en algo he defraudado á alguno, [se lo]

vuelvo con los cuatro tantos.

9 Y Jesus le dijo: Hoy ha venido la salvacion á esta casa; por cuanto

tambien él es hijo de Abraham.

10 Porque el Hijo del hombre vino á buscar, y á salvar lo que se habia

perdido.

11 & Y oyendo ellos estas cosas, prosiguiendo él, dijo una parábola, por

cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser

manifestado el reino de Dios.

12 Dijo pues: Un hombre noble se partió á una tierra léjos, á tomar para sí

un reino, y volver.

13 Y llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y les dijo: Negociád

entre tanto que vengo.

14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de él una embajada,

diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

15 Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á

aquellos siervos, á los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia

negociado cada uno.

16 Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Y él le dice: Está bien buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel,

ten autoridad sobre diez ciudades.

18 Y vino el segundo, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.

19 Y asimismo á este dijo: Tú tambien sé sobre cinco ciudades.

20 Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada

en un pañizuelo.

21 Porque tuve miedo de tí, pues que eres hombre severo: tomas lo que no

pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entónces él le dijo: Mal siervo, por tu boca te juzgo: sabias que yo era

hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23 )Por qué pues no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con

el logro?

24 Y dijo á los que estaban presentes: Quitádle la mina, y dadla al que

tiene las diez minas.

25 (Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.)

26 Porque yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que

no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

27 Mas á aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre ellos,

traéd[los] acá, y degollád[los] delante de mí.

28 & Y dicho esto, iba delante subiendo á Jerusalem.

29 Y aconteció, que llegando cerca de Betfage, y de Betania, al monte que se

llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos,

30 Diciendo: Id á la aldea [que está] delante, en la cual como entrareis,

hallaréis un pollino atado en el cual ningun hombre jamas se ha sentado:

desatádle, y traéd[le acá.]

31 Y si alguien os preguntare: )Por qué [le] desatáis? le diréis así:

Porque el Señor le ha menester.

32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron, como él les dijo.

33 Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: )Por qué desatáis

el pollino?

34 Y ellos dijeron: Porque el Señor le ha menester.

35 Y le trajeron á Jesus; y echando [ellos] sus ropas sobre el pollino,

pusieron encima á Jesus.

36 Y yendo él, tendian sus vestidos por el camino.

37 Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda

la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzaron á alabar á Dios á

gran voz por todas las maravillas que habian visto.

38 Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Señor: paz en el cielo,

y gloria en las alturas.

39 Entónces algunos de los Fariseos de entre la multitud le dijeron:

Maestro, reprende á tus discípulos.

40 Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras

clamarán.

41 Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,

42 Diciendo: [(Ah,] si tú conocieses, á lo ménos en este tu dia, lo que

[toca] á tu paz! mas ahora está encubierto á tus ojos.

43 Porque vendrán dias sobre tí, que tus enemigos te cercarán con trinchera;

y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho;

44 Y te derribarán á tierra, y á tus hijos, [los que están] dentro de tí, y

no dejarán en tí piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu

visitacion.

45 Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendian y

compraban en él,

46 Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oracion es; mas vosotros la

habéis hecho cueva de ladrones.

47 Y enseñaba cada dia en el templo, mas los príncipes de los sacerdotes, y

los escribas, y los príncipes del pueblo procuraban matarle.

48 Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso

oyéndole.

CAPITULO 20.

Y ACONTECIÓ un dia, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el

evangelio, sobrevinieron los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con

los ancianos,

2 Y le hablaron, diciendo: Dínos )con qué autoridad haces estas cosas: ó

quién es el que te ha dado esta autoridad?

3 Respondiendo entónces Jesus, les dijo: Preguntaros he yo tambien una

palabra; respondédme:

4 )El bautismo de Juan era del cielo, ó de los hombres?

5 Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá:

)Por qué pues no le creisteis?

6 Y si dijéremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están

ciertos que Juan era un profeta.

7 Y respondieron, que no sabian de dónde [habia sido.]

8 Entónces Jesus les dijo: Ni yo os digo tampoco con qué autoridad hago yo

estas cosas.

9 & Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y

la arrendó á [unos] labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

10 Y al tiempo oportuno envió un siervo á los labradores, para que le diesen

del fruto de la viña, mas los labradores hiriéndole, [le] enviaron vacío.

11 Y volvió á enviar otro siervo; y ellos á este tambien herido y afrentado,

[le] enviaron vacío.

12 Y volvió á enviar al tercer siervo; y tambien á este echaron herido.

13 Entónces el señor de la viña dijo: )Qué haré? enviaré mi Hijo amado:

quizá cuando á este vieren, [le] tendrán respeto.

14 Mas los labradores viéndole pensaron entre sí, diciendo: Este es el

heredero: veníd, matémosle, para que la herencia sea nuestra.

15 Y echándole fuera de la viña, [le] mataron: )Qué pues les hará el señor

de la viña?

16 Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como

ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.

17 Mas él mirándolos, dice: )Qué pues es lo que está escrito: La piedra que

desecharon los edificadores, esta vino á ser cabeza de la esquina?

18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra será quebrantado; mas sobre el

que la piedra cayere, le desmenuzará.

19 Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano

en aquella hora, mas tuvieron miedo del pueblo, porque entendieron que contra

ellos habia dicho esta parábola.

20 & Y acechándo[le,] enviaron espiones que se simulasen justos, para tomarle

en sus palabras, para que así le entregasen á la jurisdiccion y á la potestad

del presidente:

21 Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas

bien; y que no tienes respeto á la persona [de nadie,] ántes enseñas el camino

de Dios con verdad.

22 )Nos es lícito dar tributo á César, ó no?

23 Mas él, entendida la astucia de ellos, les dijo: )Por qué me tentáis?

24 Mostrádme una moneda )De quién tiene la imágen, y la inscripcion? Y

respondiendo, dijeron: De César.

25 Entónces les dijo: Pues dad a César lo que es de César; y lo que es de

Dios, á Dios.

26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: ántes

maravillados de su respuesta, callaron.

27 & Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurreccion,

le preguntaron,

28 Diciendo: Maestro, Moises nos escribió: Si el hermano de alguno muriere

teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante

simiente á su hermano.

29 Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

30 Y la tomó el segundo, el cual tambien murió sin hijos.

31 Y la tomó el tercero: así mismo tambien todos siete; y no dejaron

simiente, y murieron.

32 Y á la postre de todos murió tambien la mujer.

33 En la resurreccion, pues )mujer de cuál de ellos será? porque los siete

la tuvieron por mujer.

34 Entónces respondiendo Jesus, les dijo: Los hijos de este siglo se casan,

y se dan en casamiento;

35 Mas los que fueron tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurreccion

de los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento.

36 Porque no pueden ya más morir, porque son iguales á los ángeles, y son

hijos de Dios, siendo hijos de la resurreccion.

37 Y que los muertos hayan de resucitar, Moises aun lo enseñó junto al

zarzal, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de

Jacob.

38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, sino de vivos, porque todos viven en

[cuanto á] él.

39 Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

40 Y no osaron más preguntarle algo.

41 & Y él les dijo: )Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi

Señor: Asiéntate á mi diestra,

43 Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus piés.

44 Así que David le llama Señor, )cómo pues es su hijo?

45 Y oyéndolo todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

46 Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las

salutaciones en las plazas; y las primeras sillas en las sinagogas; y los

primeros asientos en las cenas:

47 Que devoran las casas de las viudas, simulando larga oracion: estos

recibirán mayor condenacion.

CAPITULO 21.

Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro.

2 Y vió tambien á una viuda pobre, que echaba allí dos blancas.

3 Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre echó mas que todos.

4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios,

mas esta de su pobreza echó todo su sustento que tenia.

5 & Y á unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y

dones, dijo;

6 [De] estas cosas que veis, dias vendrán, en que no quedará piedra sobre

piedra que no sea derribada.

7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, )cuándo será esto? )Y qué señal

[habrá] cuándo estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?

8 El entónces dijo: Mirád, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi

nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y el tiempo está cerca: por tanto no

vayáis en pos de ellos.

9 Empero cuando oyereis de guerras y sediciones, no os espantéis; porque es

menester que estas cosas acontezcan primero; mas no luego [será] el fin.

10 Entónces les dijo: Se levantará nacion contra nacion, y reino contra

reino;

11 Y habrá grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y

habrá prodigios, y grandes señales del cielo.

12 Mas ántes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán,

entregándo[os] á las sinagogas, y á las cárceles, trayéndoos ánte los reyes, y

a los presidentes, por causa de mi nombre.

13 Y os será esto para testimonio.

14 Ponéd pues en vuestros corazones de no pensar ántes como hayáis de

responder.

15 Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir, ni

contradecir todos los que se os opondrán.

16 Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y

amigos; y matarán [á algunos] de vosotros.

17 Y seréis aborrecidos de todos, por causa de mi nombre.

18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.

19 En vuestra paciencia poseéd vuestras almas.

20 Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabéd entónces que su

destruccion ha llegado.

21 Entónces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes, y los que

estuvieren en medio de ella, váyanse; y los que en las [otras] regiones no

entren en ella.

22 Porque estos son dias de venganza, para que se cumplan todas las cosas

que están escritas.

23 Mas, (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias! porque

habrá apretura grande sobre la tierra, é ira sobre este pueblo.

24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos por todas las

naciones; y Jerusalem será hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de

los Gentiles sean cumplidos.

25 Entónces habrá señales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en

la tierra apretura de naciones, con perplejidad; bramando la mar y las ondas;

26 Secándose los hombres á causa del temor, y esperando las cosas que

sobrevendrán á la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos

serán conmovidas.

27 Y entónces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y

grande gloria.

28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirád y levantád vuestras

cabezas; porque vuestra redencion está cerca.

29 Y les dijo tambien una parábola: Mirád la higuera y todos los árboles:

30 Cuando ya brotan, viéndolos, de vosotros mismos entendéis que el verano

está ya cerca:

31 Así tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, entendéd que está

cerca el reino de Dios.

32 De cierto os digo, que no pasará esta generacion, hasta que todo sea

hecho.

33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

34 & Y mirád por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de

glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de improviso

sobre vosotros aquel dia.

35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la haz de

toda la tierra.

36 Velád, pues, orando á todo tiempo, que seáis habidos dignos de evitar

todas estas cosas que han de venir, y de estar en pié delante del Hijo del

hombre.

37 Y enseñaba entre dia en el templo; y de noche saliendo, estábase en el

monte que se llama de las Olivas.

38 Y todo el pueblo venia á él por la mañana, para oirle en el templo.

CAPITULO 22.

ESTABA cerca el dia de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la

páscua.

2 Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban cómo le

matarian; mas tenian miedo del pueblo.

3 Y entró Satanas en Júdas, que tenia por sobrenombre Iscariote, el cual era

uno del número de los doce.

4 Y fué, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados,

de como se le entregaria.

5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.

6 Y prometió, y buscaba oportunidad para entregarle á ellos sin estar

presente la multitud.

7 & Y vino el dia de los panes sin levadura, en el cual era menester matar la

páscua.

8 Y envió á Pedro, y á Juan diciendo: Id, aparejádnos la páscua para que

comamos.

9 Y ellos le dijeron: )Dónde quieres que la aparejemos?

10 Y él les dijo: He aquí como entraréis en la ciudad, os encontrará un

hombre que lleva un cántaro de agua: seguídle hasta la casa donde entrare;

11 Y decíd al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: )Dónde

está el aposento donde tengo de comer la páscua con mis discípulos?

12 Entónces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejád[la] allí.

13 Y yendo ellos halláronlo todo como les habia dicho; y aparejaron la

páscua.

14 Y como fué hora, se sentó [á la mesa;] y con él los doce apóstoles.

15 Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta páscua ántes que

padezca.

16 Porque os digo, que no comeré más de ella, hasta que sea cumplido en el

reino de Dios.

17 Y tomando la copa, habiendo hecho gracias, dijo: Tomád esto, y

distribuíd[lo] entre vosotros.

18 Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid hasta que el reino de

Dios venga.

19 Y tomando pan, habiendo hecho gracias, [lo] rompió y les dió, diciendo:

Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; hacéd esto en memoria de mí.

20 Asimismo tambien la copa, despues que hubo cenado, diciendo: Esta copa

[es] el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama.

21 Con todo eso, he aquí, la mano del que me entrega [está] conmigo en la

mesa.

22 Y á la verdad el Hijo del hombre va segun lo que está determinado; empero

(ay de aquel hombre por el cual es entregado!

23 Ellos entónces comenzaron á preguntar entre sí, cuál de ellos seria el

que habia de hacer esto.

24 & Y hubo tambien entre ellos una contienda, quién de ellos parecia ser el

mayor.

25 Entónces él les dijo: los reyes de las naciones se enseñorean de ellas; y

los que sobre ellas tienen potestad son llamados bienhechores:

26 Mas vosotros, no así: ántes el que es mayor entre vosotros, sea como el

más mozo; y el que precede, como el que sirve.

27 Porque )cuál [es] mayor, el que se asienta á la mesa, ó el que sirve?

)No es el que se asienta á la mesa? mas yo soy entre vosotros como el que

sirve.

28 Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis

tentaciones:

29 Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó á mí;

30 Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os asentéis sobre

tronos juzgando á las doce tribus de Israel.

31 & Dijo tambien el Señor: Simon, Simon, he aquí, [que] Satanas os ha pedido

para zarandearos como á trigo;

32 Mas yo he rogado por tí que tu fé no falte; y tú cuando te conviertas,

confirma á tus hermanos.

33 Y él le dijo: Señor, dispuesto estoy á ir contigo tanto á la cárcel, como

á la muerte.

34 Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy, ántes que tú

niegues tres veces que me conoces.

35 Y á ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos,

)os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.

36 Entónces les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tóme[la;] y tambien

[su] alforja y el que no tiene espada, venda su capa y cómprela.

37 Porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mí aquello que está

escrito: Y con los malos fué contado; porque lo que [está escrito] de mi, [su]

cumplimiento tiene.

38 Entónces ellos dijeron: Señor, he aquí, dos espadas [hay] aquí. Y él les

dijo: Basta.

39 & Y saliendo, se fué, segun su costumbre, al monte de las Olivas; y sus

discípulos tambien le siguieron.

40 Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orád para que no entréis en

tentacion.

41 Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas,

oró,

42 Diciendo: Padre, si quieres, pasa esta copa de mí, empero no se haga mi

voluntad, mas la tuya.

43 Y le apareció un ángel del cielo esforzándole.

44 Y estando en agonía oraba más intensamente; y fué su sudor como gotas

grandes de sangre, que descendian hasta la tierra.

45 Y como se levantó de la oracion, y vino á sus discípulos, los halló

durmiendo de tristeza.

46 Y les dijo: )Qué, dormís? Levantáos, y orád que no entréis en tentacion.

47 & Estando aun hablando él, he aquí, una multitud de gente, y el que se

llamaba Júdas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó á Jesus, para

besarle.

48 Entónces Jesus le dijo: )Júdas, con un beso entregas al hijo del hombre?

49 Y viendo los que estaban junto á él lo que habia de ser, le dijeron:

Señor, )heriremos con espada?

50 Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote, y le quitó la oreja

derecha.

51 Y respondiendo Jesus, dijo: Dejád hasta aquí; Y tocando su oreja, le

sanó.

52 Dijo despues Jesus á los príncipes de los sacerdotes, y a los capitanes

del templo y á los ancianos que habian venido contra él: )Como á ladron habéis

salido con espadas y con palos?

53 Habiendo estado con vosotros cada dia en el templo no extendisteis las

manos contra mí, mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

54 & Y prendiéndole, [le] trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los

sacerdotes. Y Pedro le seguia de léjos.

55 Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, y sentándose todos al

derredor, se sentó tambien Pedro entre ellos.

56 Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en

él, dijo: Y este con él era.

57 Entónces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco.

58 Y un poco despues viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo:

Hombre, no soy.

59 Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambien

este estaba con él; porque es Galileo.

60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y luego estando aun él

hablando, el gallo cantó.

61 Entónces, vuelto el Señor, miró á Pedro; y Pedro se acordó de la palabra

del Señor, como le habia dicho,^ Antes que el gallo dé voz me negarás tres

veces.

62 Y saliendo fuera Pedro lloró amargamente.

63 Y los hombres que tenian á Jesus, burlaban de él, hiriéndo[le.]

64 Y cubriéndole herian su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza,

)quién es el que te hirió?

65 Y decian otras muchas cosas injuriándole.

66 Y como fué de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes

de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron a su concilio,

67 Diciendo: )Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no

creeréis;

68 Y tambien si os preguntare, no me responderéis, ni [me] soltaréis;

69 Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra del poder de

Dios.

70 Y dijeron todos: )Luego tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros

lo decís que yo soy.

71 Entónces ellos dijeron: )Qué más testimonio deseamos? porque nosotros

[lo] hemos oido de su boca.

CAPITULO 23.

Y LEVANTÁNDOSE toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.

2 Y comenzaron á acusarle diciendo: A este hemos hallado que pervierte

nuestra nacion, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo

el Rey.

3 Entónces Pilato le preguntó, diciendo: )Eres tu el rey de los Judíos? Y

respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.

4 Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y al pueblo: Ninguna

culpa hallo en este hombre.

5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda

Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

6 Entónces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo

7 Y como entendió que era de la jurisdiccion de Heródes, le remitió á

Heródes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.

8 Y Heródes, viendo á Jesus, se holgó mucho; porque habia mucho que le

deseaba ver; porque habia oido de él muchas cosas; y tenia esperanza que le

veria hacer algun milagro.

9 Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió.

10 Y estaban los príncipes de los sacerdotes, y los escribas acusándole con

gran porfía.

11 Mas Heródes con sus soldados le menospreció, y escarneció, vistiéndole de

una ropa espléndida; y le volvió á enviar á Pilato.

12 Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Heródes en el mismo dia, porque

ántes eran enemigos entre sí.

13 Entónces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los

magistrados, y el pueblo,

14 Les dijo: Me habéis presentado á este por hombre que pervierte al pueblo;

y, he aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en

este hombre de aquellas de que le acusáis.

15 Y ni aun Heródes; porque os remití á él; y he aquí, que ninguna cosa

digna de muerte se le ha hecho.

16 Le soltaré pues castigado.

17 Y tenia necesidad de soltarles uno en la fiesta.

18 Y toda la multitud dió voces á una, diciendo: Afuera con este, y

suéltanos á Barrabas:

19 (El cual habia sido echado en la cárcel por una sedicion hecha en la

ciudad, y una muerte.)

20 Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesus.

21 Mas ellos volvian á dar voces, diciendo: Crucifícale, Crucifícale.

22 Y él les dijo la tercera vez: )Por qué? )Qué mal ha hecho este? ninguna

culpa de muerte he hallado en él: le castigaré pues, y [le] soltaré.

23 Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las

voces de ellos, y de los príncipes de los sacerdotes prevalecieron.

24 Entónces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedian.

25 Y les soltó á aquel que habia sido echado en la cárcel por sedicion y una

muerte, al cual habian pedido; mas entregó á Jesus á la voluntad de ellos.

Reina Valera New Testament of the Bible 1865 · 第 12 / 13 段