RELACIONES ENTRE AMÉRICA Y EUROPA DURANTE LA EDAD MEDIA.--LOS
VASCOS ESPAÑOLES Y FRANCESES.--LOS INGLESES O IRLANDESES.--LA
ISLANDIA.--ESCRITORES MODERNOS.--LOS SAGAS.--LAS CRÓNICAS.--EL
IRLANDÉS GUNNBJORN.--ERICO EL ROJO EN GROENLANDIA.--BIARNE EN
GROENLANDIA.--LEIF EN HELLULAND, MARKLAND Y VIRLAND.--THORWALL:
SUS EXPEDICIONES; SU MUERTE.--EXPEDICIÓN DE THORSTEIN Y
THORFINN.--THORFINNSBUDI.--LUCHA ENTRE GROENLANDESES Y
ESQUIMALES.--¿ERAN LAS MISMAS REGIONES LAS VISITADAS POR LEIF Y
THORFINN?--GUDRID EN ROMA.--EXPEDICIÓN DE FREYDISA EL 1011.--OTRAS
EXPEDICIONES.--AUTENTICIDAD DE LOS SAGAS.--LA RELIGIÓN CATÓLICA
EN EL NUEVO MUNDO.--LOS OBISPOS.--LOS DIEZMOS DE LOS COLONOS
DE VINLANDIA.--LAS COLONIAS.--INTERRUPCIÓN DE LAS RELACIONES
ENTRE NORMANDOS Y AMERICANOS: SUS CAUSAS.--CORRESPONDENCIA
DE LUGARES ANTIGUOS CON LOS MODERNOS.--ESTATUA ERIGIDA EN
BOSTON A LEIF.--TRABAJOS ARQUEOLÓGICOS.--CASAS DESCUBIERTAS EN
CAMBRIDGE.--LEIF Y COLÓN, SEGÚN FASTENRATH.
Dáse en nuestros días como cosa cierta la comunicación de América con
Europa durante los Tiempos Medios. Cuéntase que los vascos españoles
y franceses, persiguiendo a la ballena en los mares del Norte,
descubrieron las islas y costas de la América Septentrional. Creen
Gaffarel y Marmette que la nomenclatura castellana de _Labrador_ y
_Tierra de labor_, patentiza su hallazgo por vascos españoles, y
respecto a Terranova, muchos nombres geográficos de dicha isla acusan
origen éuskaro. _Rognouse_ se asemeja a Orrongne, villa situada cerca
de San Juan de Luz; _Cabo Raye_, quizás proceda del vocablo arráico;
_Cabo Bretón_, es el nombre de un pueblo inmediato a Bayona; la
palabra _Gratz_ (promontorio), se deriva de la voz Grata. _Vlicillo_,
_ophoportu_, _portuchna_ y otras revelan su origen vascongado. Las
muchas denominaciones geográficas de procedencia vasca que se conservan
en Terranova y en la región francesa del Canadá, algunos determinados
rasgos de sus moradores, la circunstancia, por demás importante, del
largo tiempo que en los citados países se habló la lengua vascongada,
y cierta simpatía entre los colonos franceses de aquellas comarcas y
los españoles, hacen sospechar, con fundamento, si pescadores vascos y
franceses, allá en tiempos lejanos, visitaron y poblaron alguna parte
de la América Septentrional[129].
[129] Véase _Precedentes del descubrimiento de América en
la Edad Media_, por D. Manuel María del Valle, Conferencia
pronunciada en el Ateneo de Madrid el 11 de marzo de 1891.
págs. 72-76.
Los ingleses o los irlandeses, ¿poblaron las Indias del Norte?
Dice Hornio que los ingleses, a causa de las guerras civiles en la
Inglaterra Occidental, abandonaron el país (por el año 1170, o por el
1190), y llegaron al Canadá. En otra parte, el mismo Hornio refiere
que los ingleses, cuando los sajones se apoderaron del territorio en
que ellos vivían, pasaron a las Indias y las poblaron. También han
presumido algunos autores que los indios descienden de irlandeses.
Cotejando las lenguas y costumbres de algunos pueblos del Norte de
América con las de los ingleses e irlandeses, se ha venido a deducir
que las diferencias no son muchas ni importantes[130]. Fijándonos
en los irlandeses, nada tendría de particular que fueran al Nuevo
Mundo, no sólos, sino después de su estancia más o menos larga en
Islandia, y formando parte de las expediciones de los irlandeses.
Las islas británicas, y en particular Irlanda, la verde _Erin_,
gozaron siempre fama de pueblos aventureros y marítimos. Las costas
de _Hvitramannaland_, que algunos llaman _Irland-it Mikla_, fueron
pobladas--según algunos autores--por irlandeses. Dicho lugar está
colocado al poniente de Irlanda e Islandia, esto es, en dirección de
América. Rafn, en sus _Antiquitates americanæ_, escribe: _Hanc putant
esse Hvitramannaland (Terra Hominum alborum) sive Irlandiam Magnam_.
Al paso que Rafn colocaba a Irland-it-Mikla en la parte meridional
de los Estados Unidos, tal vez en la Florida, Beauvois declara, sin
duda alguna con más acierto, que la verdadera posición de dicho país
se halla mucho más al Norte, ya en la isla de Terranova, ya sobre la
orilla de San Lorenzo.
[130] Véase Fr. Gregorio García, _Origen de los indios_, etc.,
libro 4.º, párrafo 6.º, págs. 260-262.
Comenzaremos haciendo notar, pues es asunto importante, que, ya
monjes de la iglesia anglo-latina e hijos de San Patricio de Irlanda,
ya religiosos de la iglesia cristiana fundada por San Colomba de
Escocia, llegaron (siglos VII y VIII) a las islas bañadas por el
Atlántico y conocidas con los nombres de Hébridas[131], Oreadas[132],
Shetland[133], Feroe[134] e Islandia[135]. Todo esto debe ser cierto,
por cuanto parece probado que los normandos, antes de colonizar a
Islandia, vieron allí hombres que llamaban _Papas_, tal vez cristianos,
los cuales vinieron por el mar de las comarcas de Occidente. Los
citados normandos, al llegar a Islandia, encontraron libros irlandeses,
campanas, cruces y otros muchos objetos, pudiendo deducirse que eran
_vestmannos_, esto es, hombres occidentales[136].
[131] Archipiélago inglés al Oeste de Escocia.
[132] Archipiélago inglés al Norte de Escocia.
[133] Archipiélago inglés al Norte de Escocia.
[134] Archipiélago dinamarqués al Norte de Escocia.
[135] Isla dinamarquesa. La antigua Tule, según algunos
autores, que se halla a los 13° y 50' de longitud, y 65° 4' de
latitud.
[136] _Antiquitates americanæ_, pág. 202.
[Ilustración: La Islandia de Olaus Magnus (1539)]
Algunos autores, después de estudiar la proximidad de Islandia
(grande isla dinamarquesa de Europa, en el Océano Glacial Ártico) con
Groenlandia (vasta comarca insular al Norte de América), han creído
que en los tiempos cuaternarios se comunicaban el Antiguo y el Nuevo
Mundo, por la parte de Occidente. Nosotros tenemos como cosa probada,
que Europa estuvo en relaciones con América durante el siglo X y
comienzos del XI. Si el doctor D. Diego Andrés Rocha, oidor de la Real
Audiencia de Lima, escribió, en el año 1681, curioso libro, afirmando
que entre los nombres indígenas del Perú antiguo y los de varios
pueblos de Europa, existían muchas y notables semejanzas, en nuestros
días se han escrito obras de reconocido mérito que tratan de la misma
materia. A Francia se debe la de Mr. Beauvois, intitulada _Decouvertes
de Scandinaves en Amérique du X^e au XIII^e siècle_, 1859; la de Mr.
Gravier, _Decouverte de l'Amérique par les Normands au X^e siècle_,
1874, y la de Mr. Gaffarel, profesor de la Facultad de Letras de Dijon,
y cuyo título es _Histoire de la decouverte de l'Amérique, depuis les
origenes jusq'a la mort de Cristophe Colomb_, 1892. Llaman la atención,
entre los norteamericanos, Eben Norton Horsford, _Discovery of América
by Northmen_, 1888, y _The problem of the Northmen_; B. F. de Costa,
_Decouverte de l'Amérique avant C. Colomb par les hommes du Nord_,
1869, y _The Icelandic Discoverers of América_, 1888.
En la Edad Media--según unos escritores en el siglo XII y según otros
en el XIII--se escribieron los Sagas[137], relaciones históricas y a
veces legendarias de la antigua Escandinavia (hoy Dinamarca, Suecia
y Noruega), que los poetas y cantores recitaban en las reuniones
públicas y en el seno de las familias. Recordaremos que en la segunda
mitad del siglo IX, cuando el terrible Haroldo Haarfager, después
de vencer en la famosa batalla de Hafursfiord, reunió bajo su cetro
la Noruega, muchos nobles y distinguidas familias se retiraron a
Islandia (Isla del hielo), buscando una libertad que no encontraban en
su desgraciado país. Organizóse en Islandia un gobierno republicano
dotado de instituciones religiosas y políticas, análogas a las de la
metrópoli. Respecto a la cultura no huelga decir que la lengua danesa
alcanzó extraordinario desarrollo, la poesía se cultivó con entusiasmo,
las letras y las artes llegaron a un verdadero estado de perfección.
Adoptaron, como era natural, los mismos usos y costumbres que habían
existido en su antigua patria antes de la tiránica dominación de
Haroldo.
[137] El citado escritor Eben Norton Horsford, sostiene, en
uno de los apéndices de su libro, que los _Sagas_ fueron
redactados entre 1387 y 1395.
Del mismo modo que los normandos visitaron a Islandia,--isla que,
por su posición geográfica, es más americana que europea,--también,
en pequeños barquichuelos, recorrieron las costas occidentales y
meridionales de Europa, no sin decir orgullosos en sus cantos que el
huracán estaba a su servicio y los arrojaría donde ellos quisiesen
hacer rumbo.
Con la emigración de Noruega a Islandia aumentó en este último país la
afición a las tradiciones maravillosas. Los islandeses, recorriendo
anualmente las costas del Báltico y de Noruega, ora para recoger en su
antigua patria una herencia, ora por gusto de visitar a sus parientes o
amigos, renovaban la memoria de sus tradiciones. A su vez, el mercader
noruego iba a Islandia a vender los productos de su suelo natal y a
comprar las lanas y el pescado de los mares islandeses. Llegaba en el
otoño y no se volvía hasta la nueva estación. Durante su estancia era
acogido en una cabaña (_bar_) islandesa, y allí, durante las largas
noches de invierno, refería sus viajes y peligros en los mares, y
también las hazañas de los héroes noruegos. Por su parte, el islandés
que salía de su patria, después de recorrer dilatados países, regresaba
a su ahumada choza, donde, rodeado de sus compatriotas, contaba lo
que había visto y admirado. También, cuando llegaba un barco, acudían
todos, deseosos de saber noticias de Noruega, o de Dinamarca y Suecia.
«De modo que las tradiciones de toda la Escandinavia se depositaban
todos los años, como en un archivo de familia, revistiéndose de
aquella vaguedad e idealismo que les comunicaba la distancia, y
conservando, aun con mucha posterioridad, aquel carácter primitivo,
que se hallaba alterado en el continente por el roce con los pueblos
alemanes»[138].
[138] C. Cantú, _Hist. universal_, tomo III, pág. 451.
Dichas tradiciones dieron origen a otros sagas o canciones históricas,
recogidas por cantores de país en país, ya en la choza del pescador y
ya en la tienda del guerrero, ora en la casa del magnate y ora en el
palacio del príncipe. Tales cantores, aunque no gozaron de la fama de
los bardos[139], se les acogía, sin embargo, cariñosamente en todas
partes. Los sagas, sencillos en la forma y en el fondo, transmitidos
de padres a hijos o de vecino a vecino, son--según Torfeo--187. Pueden
considerarse como el libro de las familias. El islandés, a la luz de la
lámpara alimentada por la grasa de la ballena, y rodeado de su familia
y criados, leía los Sagas, acompañando la lectura con explicaciones
y comentarios. La joven lechera los leía durante el invierno en los
establos, y cuando asomaba la primavera en las dehesas. Las paredes de
las casas, las entalladuras en madera o en acero, y los bordados de los
tapices, reproducían escenas de los _Sagas_[140]. Refiere Marmier, que
hallándose estudiando en Reykiavit el _Saga_, de Nial, le sorprendió
la hija de un pescador, la cual le dijo: «Ah, yo conozco ese libro que
he leído muchas veces cuando era niña», y al punto dió noticia de los
pasajes más bellos de la obra. Tiene razón Marmier al exclamar: «¿Sería
posible encontrar una artesana de París que conociese, por ejemplo,
la crónica de Saint Denis?» Prueba todo esto que los islandeses
conservaron sus tradiciones y las transmitieron oralmente, hasta que
las escribieron y emplearon con ellas los caracteres romanos.
[139] Eran los bardos poetas nacionales de raza céltica.
Acompañándose con la lira, celebraban la gloria de los dioses
y de los héroes en las fiestas religiosas, como también
excitaban los guerreros al combate. Fueron los más famosos
Fingal y su hijo Osián.
[140] El año 1261 Islandia volvió a unirse a Noruega. Entonces
conocieron los islandeses la literatura alemana en tiempo del
Grande Interregno (1250-1273) y de la primera, época de la
Casa de Habsburgo.
Nosotros, después de haber leído los libros modernos que tratan del
asunto, como también las crónicas de Adam de Bremen (1043-1072), Ari
Thorgilson (m. 1148), el _Ladnama_ y Nicolás de Thingeyre, somos de
opinión que los normandos islandeses fueron los primeros europeos que
visitaron la América.
Por el año 920, el islandés Gunnbjorn descubrió unas islas situadas
entre Islandia y Groenlandia, las cuales tomaron el nombre de su
descubridor y que desaparecieron en 1456 a causa de erupciones
volcánicas. En el mapa de Ruysch (1508), se lee la siguiente leyenda:
«_Insula hec in anno Domini 1456 fuit totaliter combusta_»[141]. Erico
el Rojo, desterrado de Islandia por haber cometido un homicidio, se
lanzó, por el año 985 o 986, a descubrir tierras, siguiendo los pasos
de Gunnbjorn: logró percibir la costa oriental de Groenlandia en el
grado 64 de latitud septentrional, continuó su viaje por el Sur,
dobló el cabo que los antiguos islandeses denominaban Hvarf, y hoy
llamamos Farewell, viniendo, por último, a fijar su residencia sobre
la costa occidental, en el _fiord_[142] de Igaliskko, que denominó,
para perpetuar el nombre de su persona, _Eriksfiord_. Allí comenzó
la construción de vasto edificio, adosado a una roca, y que llamó
_Brattahlida_. Volvió Erico el Rojo a Islandia con objeto de estimular
a sus compatriotas que le siguiesen hacia el país que él denominaba
_Tierra Verde_, que no otra cosa significa Groenlandia[143]. En el
mismo año que Erico regresaba a Brattahlida, 35 navíos islandeses
se dirigían a Groenlandia, llegando a su destino sólo 14, pues los
restantes se habían perdido a causa de las tempestades y borrascas
del Océano. Con los islandeses que lograron salvarse fundó Erico una
colonia, la cual, dos siglos después, contaba con 8.400 individuos, y
según otros, con 10.000, distribuídos en 280 establecimientos.
[141] Véase Nordenskiol, _Facsimile-Atlas_, tom. XXXII.
[142] Fiord, quiere decir sitio o paraje.
[143] En nuestros tiempos, el marino Davis le dió el nombre de
_Tierra de desolación_.
Por el año 986--cuentan los Sagas del Códice Flateyense el intrépido
joven Biarne, hijo de Heriulf, salió de Noruega en busca de su padre,
que moraba en Islandia. Cuando al llegar a Islandia recibió la
noticia de que su padre había marchado con Erik hacia las regiones
occidentales, sin descargar la nave, emprendió el mismo camino,
encontrando al poco tiempo una tierra donde se levantaban pequeñas
colinas y se hallaban bastantes selvas. A las veinticuatro horas de
navegación divisó una llanura poblada de árboles, pasados tres días
pudo distinguir una isla cubierta de nieve y grandes masas de hielo, y,
últimamente, a los cuatro días, tuvo la dicha de llegar a Groenlandia,
siendo recibido con grandes muestras de cariño por su padre y por Erik.
Regresó Biarne a Noruega, y si damos crédito a modernos escritores,
especialmente a Yeclercq, las comarcas recorridas por el famoso marino
debieron ser las de Nantuket, Nueva Escocia y Terranova. Gravier afirma
que fueron las cuatro comarcas de Nueva Inglaterra, Nueva Escocia,
Terranova y golfo de Maine; y Geffroy, no sólo declara que llegó a
las costas de América, sino que descubrió el río San Lorenzo. Parece
verosímil que el continente encontrado por Biarne y sus compañeros
fuese, ya las costas del Labrador, ya las de los modernos Estados
Unidos, y por lo que respecta a la isla, podría corresponder, según
la autorizada opinión de Gaffarel, a Terranova o a cualquiera de las
situadas en los Estrechos de Davis y de Hudson. Dedúcese todo esto
por el probable derrotero del viaje, y también por la posición y
caracteres de las tierras indicadas[144]. Llegase o no Biarne a las
costas americanas o del Nuevo Mundo, su nombre figurará siempre entre
los intrépidos navegantes.
[144] Véase Valle, ob. cit. págs. 33 y 34.
El nunca bastante alabado Leif Erikson, hijo de Erico el Rojo y
que vivió en la corte de Olaf u Olaw I de Noruega (996-1000) fué
el continuador de la obra de Biarne. Cuando la mayor parte de las
naciones o pueblos de Europa se hallaban sobrecogidos de espanto y
de terror porque se aproximaba el año 1000, tristísimo año 1000, que
llevaba consigo el fin o acabamiento del mundo y, por consiguiente,
la muerte de la humanidad; cuando el rey Olaf, recién convertido al
cristianismo, hacía difundir su religión por todos sus Estados, el
marino Leif acometió la empresa desde las regiones más septentrionales
de Europa, de buscar, surcando el Atlántico, los países que sus
predecesores Gunnbiorn, Erico el Rojo y Biarne habían descubierto,
pero no explorado. Leif, en un barco que compró y seguido de 35
hombres, se lanzó al Océano, y después de grandes trabajos, llegó a
una región llana, pedregosa, desolada y cubierta en muchas partes por
montañas de nieve, a las cuales dió el nombre de _Helluland_ (Tierra
pedregosa) y habiendo encontrado luego inmensas y dilatadas selvas,
llamó aquella tierra _Markland_ (Tierra de los bosques). A los dos
días de navegación llegaron los normandos a una isla, separada del
continente por peligroso estrecho. Descubríanse en la parte continental
corrientes aguas, saliendo de tranquilo lago. Decididos a permanecer en
aquellos lugares durante el invierno, levantaron barracas de madera,
a las que dieron el nombre de _Leifsbudir_ (Casas de Leif). El clima
era dulce, la tierra se hallaba alfombrada de hierba, y en el río y
el lago abundaban salmones. Cuando terminaron los modestos trabajos
de edificación, los inmigrantes se dedicaron a reconocer el país,
con cuyo objeto salían en grupos, no sin que el jefe les ordenara la
vuelta al acercarse la noche. Tardó un día más de lo justo uno de los
expedicionarios, alemán de origen, llamado Tyrker, amigo desde la
niñez de Leif. Como el citado jefe reprendiese su tardanza, contestó
Tyrker lo que sigue: «No me fuí tan lejos como suponéis; en cambio os
traigo algo nuevo, porque he encontrado viñas cargadas de uvas.» Por
esta razón Leif puso al país el nombre de _Vinland_ (Tierra del vino).
Llegada la primavera, Leif determinó regresar a su patria, cargando
la nave de pieles, maderas y uvas. Todos sus compatriotas alababan el
valor y la fortuna de Leif[145].
[145] De _La Tribuna_, periódico de Madrid del 24 de Octubre
de 1912, copiamos lo siguiente:
«Un sabio americano, en el «American Museum of Natural
History», trae una gran cantidad de datos acerca de una
tribu de raza blanca que vive hace siglos en la isla
Victoria, separada del resto del mundo. Estos blancos son
cerca de 2.000 y los descendientes de una expedición mandada
por Leif Erickson. Con motivo de su existencia, se trata
ampliamente en dicho artículo de la cuestión precolombiana,
y se afirma que América fué descubierta por los noruegos y
escandinavos en el siglo X, es decir, cerca de cinco siglos
antes que Colón condujese sus naves a aquellas tierras. La
ciencia está conforme en que los escandinavos y noruegos la
habían descubierto; pero también lo está en que no sabían de
qué se trataba, y que estos pensaban, como pensó Colón, que
eran las costas de Asia.
[Ilustración: