No tengo sino el mas profundo respeto para todos aquellos, hombres y

mujeres, que piensan honradamente asi. No tienen la culpa de creer que

aquello que ha existido siempre de un modo tal, no sea lo mejor. No

comprenden que la vida es movimiento e insensiblemente se adhieren a

las capas sociales nuevos elementos de vida y caracter que requieren

necesariamente el cambio y la renovacion. No es posible a la sociedad

estancarse en un sitio, porque ocurrira lo que ocurre a las aguas

estancadas, que despiden pestilentes miasmas. La teoria de que la mujer

solo existe para el hogar y por el hogar ha dejado de existir hace

tiempo. Ella ha tomado insensiblemente su puesto en la vida publica

y ayuda y dirige al hombre aun cuando este no se percate de ello,

y aun cuando no se la reconozca derechos para ello. En las sociedades

modernas, la mujer participa en la direccion de la caridad publica y

en la educacion de los ninos; ejerce como medica, abogada, literata;

forma parte de la legion de la prensa, de muchos empleos publicos y se

interesa y coopera en la supresion de los vicios y miserias sociales.

?Quien no admite que la mujer tiene deberes para su hogar, su esposo e

hijos que debe cumplir ordinariamente con preferencia a cualesquiera

otros deberes? Pero, ?excluye eso, acaso, el cumplimiento de otros

deberes para con Dios, para con el projimo y para con el Estado? El

hombre como la mujer esta lleno de deberes: en cumplirlos ordenada

y totalmente esta el verdadero merito. ?No dedica la mujer filipina

una parte a veces considerable de su tiempo a la iglesia y a otros

deberes llamados de sociedad, a ir de visitas o recibirlas, a concurrir

a fiestas, teatros y bailes?

?Se ha quejado alguien de esto? ?Se ha criticado al menos a las

mujeres porque asistan asiduamente y cumplan publicamente sus deberes

religiosos en los templos llenos de bote en bote; en las calles

publicas, ahitas de muchedumbres tumultuosas, formando cola a lo

largo de las procesiones de los santos, entre empellones y sofocones

desagradables que toleran mansamente a causa de la confesion publica de

su fe? Ellas no van solamente a las iglesias sino a los espectaculos

publicos, a las fiestas populares, alli donde pueden ostentar la

elegancia de sus trajes o satisfacer su curiosidad femenina. Y no

vemos en todo ello ninguna asechanza o peligro para su virtud, sabiendo

que esas mujeres que van a esos puntos y se exhiben de esa manera son

madres, esposas, o hijas que tienen deberes que atender en sus casas.

?Cual es la diferencia, digo ahora, de que la mujer salga tambien de su

casa para asistir o tomar parte en un miting politico donde se trata

de las necesidades publicas o de la conveniencia de eligir a este o a

aquel funcionario? ?Que peligros puede haber para la virtud o pureza de

la mujer en que ella se interese en los asuntos publicos que afectan

al bienestar de las familias, puesto que la mujer en cualquier estado

de su vida ocupa siempre una posicion dentro de la familia? ?Por que

ha de considerarse que la mujer dejara en las zarzas de la politica

la flor de sus encantos si oye a un orador politico--ella que esta

acostumbrada a oir sermones--o, si el caso se presenta, pronuncia ella

misma un discurso expresando su opinion sobre algun asunto de interes

para la familia, sobre la necesidad de remediar ciertos males sociales

o sobre la conveniencia de recoger a ninos abandonados o desvalidos?

Tomemos el caso de una de las cuestiones de mas palpitante interes

en este tiempo, la cuestion del incremento de los juegos. ?Creeis

que esta cuestion no es de aquellas que tienen relacion inmediata

con el bienestar de las familias especialmente de las mujeres dentro

de ellas? ?Quienes son los que mas sufren de los abusos del padre o

del esposo al dedicar gran parte de los ingresos de la familia a los

azares e incertidumbres de su pasion? Son las mujeres y las hijas a

quienes se condenan a sufrir muchas veces privaciones y sufrimientos

innecesarios por causa del vicio y de la falta del hombre en la

familia. Y ?quereis negar a la mujer el derecho de inmiscuirse en

la vida politica para que pueda ilustrar con su opinion al cuerpo

electoral sobre los resultados funestos del juego o para influir con

su voto en la eleccion de funcionarios que se comprometan a llevar

a cabo las deseables medidas? ?Y por que no ha de ser la opinion de

la mujer en un asunto de esta naturaleza de tanto o mejor peso que la

del hombre pues que a ella le alcanzan las consecuencias y resultados

del mal? Como este asunto se pueden encontrar otros muchos en que

el bien y la felicidad de la mujer se halla de un modo o de otro

vitalmente interesados.

No veo en todo cuanto pueda hacer la mujer en politica ninguna

actividad perniciosa, y si me apurais mas, digo que semejante actividad

es altamente saludable y beneficiosa para la mujer y para la sociedad

entera. En todos esos casos la mujer se instruye y obtiene mejor

conocimiento del mundo y de la vida. No se considera como un ser

extrano a la sociedad y al gobierno y no se mostrara por tanto ajena

e indiferente a sus miserias y progresos. Nada puede hacer mayor

dano a una sociedad como el encontrar en su seno cuerpos extranos,

absolutamente indiferentes al bien o al mal, piezas inutiles de una

maquinaria que esta en funcion.

Nos aterrorizamos ante la idea de que los impulsos de la mujer,

su fanatismo, su criterio cerrado, segun unos, su debilidad o falta

de caracter, segun otros, su poca preparacion o poca cultura, segun

otros mas, hagan del derecho de sufragio una mera farsa o una comedia

ridicula por la que han de entrar a tener predominio elementos o

intereses privilegiados. Lo que yo digo es que todos esos impulsos,

sentimientos, debilidades e imperfecciones de la mujer se deben

precisamente a su estado de seclusion domestica, efectos de una

educacion o de un sistema tocado de senil debilidad, que no permite

a las facultades naturales de la mujer aquella expansion que es tan

necesaria a la vida como el vapor a la electricidad y la electricidad

a la luz. Y que para corregir esos defectos e imperfecciones, no es lo

mas cuerdo mantener el sistema bajo el cual han crecido y prosperado,

sino producir un cambio violento, un vuelco regenerador para que ella

pudiera, como el ave que ensaya sus alas, volar a los altos espacios,

abundantes de aire y luz, libre para derramar alli la graciosa esencia

de su ser y ensayar los limites de sus facultades e instintos.

Tenemos que procurar a la mujer nuevos objetivos en la vida, otras

ocupaciones elevadas para que pruebe su aptitud y de esta manera

todo eso que se senala como defectuoso y deforme en su caracter

y educacion se eliminara en un ambiente de libertad y publicidad,

donde sin miedo ni piedad se puedan sacar a colacion los defectos y

expurgar al individuo de sus vicios. Y por esto quiero y pretendo

para la mujer derechos politicos, porque entiendo que uno de sus

resultados sera enriquecer, mejorar y favorecer sus aptitudes y

aspiraciones para servir a los altos ideales de la vida y de la

sociedad. La mujer se ocupara menos de fruslerias y pequeneces,

de cortes de vestidos y modas, de chismes y otros topicos comunes,

que constituyen por lo general, el asunto de sus conversaciones y

se esmerara en aprender y tratar de las cosas serias que atanen al

mejoramiento y bienestar sociales.

La politica no es una ocupacion permanente que pueda absorber

el tiempo de una persona que tiene otros negocios regulares que

atender. De hecho, con excepcion de los funcionarios politicos y

ciertos profesionales, la mayoria de los ciudadanos no emplea en

politica mas que el tiempo puramente preciso que le permiten sus

ocupaciones ordinarias. El hombre o la mujer que haga depender su

suerte o sus medios de vida de la politica tiene que convencerse de

que la politica no da para comer pero si para tener hambre.

Es perfectamente compatible la politica con las ocupaciones y tareas

domesticas de la mujer, sea ella madre esposa o hija. La mujer educada

sabe sus responsabilidades y conoce la manera de dividir su tiempo

y anteponer sus obligaciones domesticas a cualesquiera otras fuera

del hogar. Y cuando la mujer esta muy atareada en casa, no hara

politica; o cuando se ve atada al lecho por los dolores y cuidados

de la maternidad no podra hacer politica, aunque quiera. Y, por eso,

cuando se dice que la mujer va a descuidar el hogar por la politica o

va a desatender el cuidado del esposo y de los hijos por el mero hecho

de obtener el sufragio, realmente confieso que, por mi torpeza quiza,

no puedo entenderlo.

Insistis en que la mujer, segun el plan divino, es para el hogar y el

hombre para la sociedad y en eso consiste la verdadera division del

trabajo entre las dos mitades del genero humano. ?Me quereis decir

por que, si eso fuera el plan de Dios, todas las religiones y todas

las escuelas de moral coinciden en prescribir el deber al projimo,

el amor a los semejantes? ?Se ha dirigido el Senor solo al hombre

y no a la mujer tambien cuando entre temblores de tierra y llamas

resplandecientes entrego el mundo las tablas del Decalogo y dijo:

"Ama a tu projimo como a ti mismo"? ?Se refiere al hombre y no a la

mujer inclusive aquel precepto universal, contenido de toda moral y de

toda religion, que dice: "Haz a tu projimo lo que quieras que hagan

contigo"? Estos preceptos me indican que el hombre y la mujer tienen

deberes para con los demas, tienen deberes para con sus semejantes

y que no deben concentrar su felicidad en el hogar sino tambien,

fuera de el, en la sociedad. ?Me quereis decir si el hogar puede ser

feliz entretanto que la sociedad no lo sea, puesto que la sociedad es

nada mas que la ampliacion y la suma de todos los hogares, y todas

las miserias y males de la sociedad repercuten en el hogar de la

misma manera que la felicidad y el bienestar del hogar influyen en

el bienestar y felicidad de la sociedad?

Quereis hacer una division imposible, dividir al individuo humano en

dos mitades: mitad feliz en el hogar y mitad infeliz en la sociedad,

o viceversa. Podeis hacer, si quereis, esa division; pero una de dos:

o teneis que barrer por inutiles todos vuestros codigos que dan al

hombre el gobierno y administracion de la casa para arreglar otros que

entreguen ambos poderes a la mujer; o teneis que admitir a la mujer,

si no quereis eso, en la participacion de los negocios publicos para

que ella pueda, como en el hogar, ayudar al hombre a formar y cimentar

la felicidad de ese otro hogar grande que se llama sociedad.

Se dice que la mujer al presentarse en el escenario politico se

enajenara al punto el respeto y la admiracion del hombre y, lejos

de ganar, perdera las ventajas en que su actual posicion le coloca,

fuera de toda lucha directa con el hombre, siendo adorable y adorada

en todas partes y reinando suprema en el hogar con la autoridad

indiscutible de la madre o de la esposa, envuelta en ese esplendido

manto de gracia y majestad de que la ha dotado la Naturaleza, pura

e impoluta de las manchas que las luchas e intrigas politicas dejan

siempre en la reputacion y en la dignidad humanas.

No creo que haya dejado de expresar deliberadamente en terminos mas

poeticos y exactos la posicion de nuestros adversarios, y al decir

"de nuestros adversarios" yo incluyo a la innumerable legion de

mujeres que titubean aun en pedir el sufragio por consideraciones

que no se si llamarlas egoistas.

Pero, con todo, digo que ese ideal politico de la mujer no puede

desaparecer porque ella sea educada en la politica a la manera que

se educa en las ciencias y en las artes. La educacion politica,

lejos de perjudicar los encantos naturales de la mujer los realzara,

a mi juicio, por la misma razon y motivo que la educacion actual de

la mujer moderna le ha dado otros encantos que no poseia la mujer

antigua. A menos que sostengais que la educacion es en si misma un

mal mas que un bien, que desmejora el caracter en vez de mejorarlo,

no podeis eludir la deduccion de que ampliando los conocimientos y

las experiencias de la mujer, dariais mas vigor, mas energia y mas

encanto a la personalidad femenina.

Nada infunde mayor respeto como la educacion; la educacion es lo que

eleva el nivel de las personas. Desde el momento en que uno muestra

ser educado, al punto obtiene la consideracion y el respeto de los

demas. A pesar de los prejuicios de raza, solamente por su educacion

el hombre amarillo u oscuro puede conquistar el respeto y a veces la

admiracion del hombre blanco.

?Cuando ha inspirado la mujer mayor respeto al hombre sino cuando

la ha visto instruida y educada a su altura en los colegios y

universidades? ?Antes, cuando la mujer permanecia en estado de

ignorancia era acaso mas respetada que ahora? Estoy dispuesto a

convenir en que era mas asediada, mas agasajada quizas, pero no

por eso mas respetada. ?Llamais respeto y consideracion a aquellas

vanas formulas de etiqueta que hacian doblar el espinazo del hombre

a la vista de una mujer y le hacian decir cuatro frases vulgares de

cumplimiento, para hinchar la vanidad o marear la cabeza de una mujer

credula y fatua? ?Llamais respeto a ese habito singular de algunos

hombres de calificar siempre de divinos los ojos de la mujer que tiene

delante, de comparar sus labios a lindos petalos de rosa, sus dientes

a sarta de diminutas perlas, su cintura a cimbreante tallo de azucena

y otras tantas necedades de ese jaez? Si es esa la forma de respeto

y consideracion que perderia la mujer por dedicarse a la politica,

ella debe celebrarlo, porque todas esas formulas insustanciales de

galanteria no pasan de ser lo que el cacareo del gallo para sorprender

y asaltar repentinamente a la descuidada gallina.

?Ni como puede, en verdad, inspirar respeto la debilidad y la

ignorancia? De hecho cuando la mujer estaba en aquel estado en que se

tasaban sus conocimientos, porque se creia que un poco de culinaria,

de bordado y de piano, a mas de saber el catecismo, eran suficientes

para el matrimonio, unica carrera que se le permitia, el hombre le

dispensaba toda clase de consideraciones y cortesias, pero estas

no estaban inspiradas en un verdadero sentimiento de respeto sino

mas bien en una especie de caballerosidad, hija de la idea de que la

mujer siendo de suyo debil e ignorante, merecia de parte del hombre,

aquella proteccion, consideracion y cortesia debidas a la debilidad

y a la ignorancia. ?Es esta acaso la idea que quieren las mujeres

que se tenga de si mismas? El respeto es un sentimiento que nace

de la idea de igualdad y a menos que la mujer se coloque al nivel

del hombre en las cuestiones politicas, no dejaran de oirse estas o

semejantes ignominiosas exclamaciones. iPero, mujer, que entiendes

de estas cosas! No te metas en asuntos que no te importan.

No necesita preocuparse la mujer de que al participar en el sufragio, y

como resultado de el habra de perder necesariamente las consideraciones

y cortesias de que se ve rodeada en la actualidad, fuera de toda lucha

directa con el hombre y libre de ser atacada por el como una rival

a quien hay que anular y destruir por propia conservacion. En primer

lugar, es un error el considerar que la intervencion de la mujer en

la vida publica dara por resultado la rivalidad de los dos sexos. La

atraccion y simpatia entre el hombre y la mujer nace precisamente

de la oposicion del sexo: si no hubiera mas que puramente hombres o

puramente mujeres, acaso seria posible pensar que se destruirian porque

no tendria objeto la vida ni la especie humana se reproduciria. De

modo que en el interes de un sexo esta el no destruir al otro sexo. La

politica, por otro lado, no es siempre una lucha personal; en su

sentido propio y elevado es lucha de ideas y principios, de teorias

y procedimientos y suponiendo el caso de que un hombre y una mujer

se ponen frente a frente en una lucha politica no estan obligados

seguramente a dar un espectaculo de _boxeo_ y de matarse a brazo

partido, sino solamente a presentar puntos de vista y opiniones que

tienen mas o menos fundamento, segun sus propios juicios. No creo que

ningun hombre tenga derecho a insultar a una mujer por el hecho de

ser su oponente, cuando no lo tiene tratandose de un hombre. Y en el

caso de que las pasiones politicas dieran lugar a semejante insulto,

?no tendria la mujer el mismo derecho para contestar o echar otro

insulto? He aqui un caso en que la mujer tendra oportunidad para

aprender a ser independiente en sus juicios y en sus acciones, ya

que algunos parece que no quieren el sufragio sino a condicion de

que la mujer tenga independiente manera de pensar y obrar. No quiero

tampoco suponer que muchos hombres no quieren el sufragio de la mujer

porque temen que pueden resultar vencidos en una discusion publica

y el prestigio del sexo quedaria mal parado.

En segundo lugar, si lo que quiere la mujer es encontrar siempre en

el hombre aquella especie de adoracion que se tributa a un idolo, ella

puede estar segura de ello con sufragio o sin sufragio. Esa adoracion

no nace en el hombre por el hecho de que la mujer tenga menos derechos

o este privada de ellos, nace de que la mujer es mujer, arquetipo

de gracia y belleza de la creacion y el hombre quemara siempre el

incienso de su admiracion ante el ara de esas divinidades. Recordad

que se ha dicho siempre que el Cristianismo elevo la condicion de

la mujer y la dio mas derechos; y sin embargo los pueblos cristianos

son los que rodean a la mujer de mayores consideraciones y respetos.

El sufragio no hara menos hermosos los cabellos largos de la mujer,

ni empalidecera la rosa de sus mejillas y de sus labios ni hara menos

graciosas las curvas de su talle, por el contrario la imprimira una

gracia adicional--la de saber escribir una balota con su pequena

letra--y mientras sea asi, el hombre guardara siempre para ella aquel

tesoro de amor, de ternura y de adoracion que en todas partes y en

todos tiempos y por los siglos de los siglos inspirara la idea de la

gracia y de la belleza. Hercules se rendira siempre a Venus por ser

Venus, aunque Venus sea sufragista.

La educacion politica dara a la mujer nuevas armas para atraerse

el respeto y la admiracion del hombre. La mujer entendera que su

obligacion no consiste solamente en dar hijos a la Patria sino

en educar y dirigir sus sentimientos, de modo que desde ninos se

interesen en las cosas que se puedan hacer para mejorar las condiciones

sociales, inspirandoles de este modo el amor o la aficion a servir

una causa determinada o un partido determinado en pro del interes

publico. La conciencia publica se dilatara, se robustecera conteniendo

y reflejando los sentimientos de la mujer, elemento pasivo, hoy por

hoy, de nuestra ciudadania, y en horas de crisis, cuando la nacion

alguna vez se encuentre en peligro, ella se vera servida y ayudada,

no solo por ciudadanos, sino tambien por ciudadanas, que no van a ser

improvisadas ni inexpertas en las tareas y deberes colectivos sino

acostumbradas a la disciplina de la organizacion y a los llamamientos

del servicio publico.

Tiene--?que duda cabe?--sus infinitas ventajas para el hombre el dejar

a la mujer en la ignorancia, no solo de la politica sino tambien

de otras materias. ?No es mas facil asi al hombre satisfacer sus

caprichos y hacer de ella un juguete que puede dejar o utilizar cuando

quiera? Ella es obediente, sumisa, resignada; no discute ni razona

nunca; calla, obedece, sirve, un mueble hermoso que se diferencia

de los demas de la casa en que tiene vida; muneca deliciosa porque

habla y tiene un poco de juicio. Yo se que este es el ideal que muchos

hombres quieren, por la sencilla y unica razon de que asi les conviene.

Pero no es esa la mujer como debe ser; la mujer que nuestro siglo

ha redimido de la ignorancia y de la esclavitud; la mujer que ha

recibido de Dios una inteligencia, una voluntad y un corazon para que

los cultive y perfeccione al objeto de que ella sea, no la sierva del

hombre sino su companera, no la subdita de un rey sino reina al lado

del rey, fieles y constantes aliados desde la cuna hasta el sepulcro,

en la hora feliz o en la adversa, no solo en las intimidades del

santuario domestico, sino tambien en los abiertos y dilatados espacios

de la vida publica. El hombre y la mujer han sido hechos para unirse,

comprenderse y amarse, para estar juntos siempre a trabajar, sufrir

y luchar por cuanto hay de bueno y de bello en la vida, para afirmar

el reinado de la pareja humana sobre el planeta y hacer de el una

habitacion digna y feliz, libre de tiranias y sufrimientos y apta

para ser vivida por seres pacificos e inteligentes y no por buitres

y otras fieras voraces.

Esta es la mision de la mujer y del hombre sobre la tierra tal como la

comprendo y la concibo. Hasta que el hombre y la mujer no se encuentren

en un perfecto nivel, en un plano completo de igualdad segun sus

naturalezas respectivas de modo que pueda haber una comunion intima

de pensamientos, afectos e intereses, la vida sera siempre ominosa y

miserable para el uno o para la otra, y la Humanidad no triunfara de

sus presentes desdichas. La criatura femenina ha salido de la mano de

Dios tan perfecta como el hombre y no es justo privarla de ninguna de

las satisfacciones y ventajas que al hombre proporcionan las ciencias,

las artes y la politica. Si la politica es una noble ocupacion de la

vida, ciencia y arte de hacer la felicidad de los pueblos, justo es

que la mujer contribuya con cuanto quiera y con cuanto pueda a lograr

esa felicidad.

?Que duda cabe que la mujer tiene facultades, sentimientos, puntos

de vista y metodos propios para hacer las cosas, diferentes del

hombre? iCuantas veces se ha visto que cuando un hombre no se

ha atrevido a hacer una cosa se ha dejado obrar a la mujer para

conseguirla! Ella tiene su propia personalidad y debe darsela,

como al hombre, la libertad necesaria para que pueda desarrollarla,

tener voz decisiva en sus intereses y destinos, tomar por su cuenta

los riesgos de la vida, hacer sus propias aventuras, experimentos y

descubrimientos en vez de que el hombre la fije invariablemente la

pauta de conducta y le imponga el molde en que debe trabajar.

La politica ha dejado de ser lo que debia, se ha hecho demasiado

masculina, se ha vuelto brutal, egoista, personalisima, porque le

ha faltado la bondad, la abnegacion, el altruismo y el espiritu de

sacrificio, que son cualidades caracteristicas del ser femenino. ?Por

que no sacar ventajas de las energias de la mujer, de sus impulsos

y modos de ver las cosas para mejorar nuestras practicas y nuestros

procedimientos en la vida publica? iQuien sabe si la politica se sanea

y se purifica un poco con la presencia y la intervencion de la mujer,

de la misma manera que la presencia de esta en una reunion cohibe en

cierto modo la licencia de las palabras y de la accion de los hombres!

El monopolio ejercido por el hombre sobre las funciones publicas,

ha sido, como otras tantas instituciones ahora desaparecidas, basado

en la fuerza y violencia y con el fin de perpetuarlo se parapeta

detras de la muralla de prejuicios levantada a costa del tiempo y

del orden de cosas establecido, lanzando de alli los dardos de la

satira y del ridiculo contra aquellos que demandan la cesacion de ese

estado de violencia. Asi, ridiculo es la mas fuerte arma que ahora

se esgrime contra la mujer que pretende reclamar justicia y obtener

la reivindicacion de los derechos de su sexo, alguno de los cuales,

como el gobierno de los pueblos, no ha sido negado ni aun en muchas

de las sociedades primitivas.

Por esto, la idea que muchos tienen de la sufragista es muy curiosa. Se

la representa como una mujer que odia los quehaceres de la casa y

esta constantemente fuera de ella, de dia y de noche. La pintura mas

comun es aquella en que la mujer arenga en una especie de asamblea a

algunas de su sexo, mientras su marido se dedica a barrer la casa y

entretener al bebe que llora. Esa es la idea que ha sido vulgarizada

por los cines y revistas y la que esta fijada en la mente de las

muchedumbres que no se paran a reflexionar elevandose por encima de

la superficie de las cosas.

Nada hay, sin embargo, mas lejos de representar la realidad. La

sufragista es una mujer, producto de nuestros tiempos de libertad;

instruida como el hombre, conoce y no rehuye las responsabilidades que

tiene en la familia; pero a la vez esta libre de preocupaciones y cree

sencillamente en el deber de compartir con el hombre los trabajos

concernientes al mejoramiento social, al bienestar publico de la

comunidad en que vive; cree que por lo mismo que en el hogar hay

deberes asignados a su sexo, tiene asimismo deberes que desempenar

en la vida publica. En la vida domestica y familiar no surge ningun

conflicto entre los dos seres por estar repartido el trabajo entre

ambos; no hay motivo tampoco para temer ningun conflicto en la vida

publica si se sabe asignar a cada sexo los deberes que le corresponden

segun su naturaleza.

La sufragista, por el hecho de serlo, no es antagonica a los deberes

de la familia, antes bien comprende que el bienestar de la familia

es el fundamento del bienestar de la sociedad, y tiene conciencia de

que las miserias y vicios sociales afectan a la familia y ella puede

y debe acudir a remediar con el hombre esas miserias y esos vicios.

The Woman and the Right to Vote · 第 3 / 4 段