§ I.--Historia.
El _azufre_ es uno de los medicamentos conocidos desde los mas remotos
tiempos y cuyo uso está mas generalizado, y por consiguiente del que mas
se ha abusado. Lo que mas admira desde luego en el exámen de los
trabajos á que ha dado lugar, es la incertidumbre que reina sobre su
accion electiva y sus verdaderas propiedades dinámicas. Se le ha
convertido en espectorante, estomacal, sudorífico, tónico, escitante,
fundente, resolutivo, laxante; cada autor, en fin, ha creido ver una faz
de curabilidad, cuando no se ha atenido á su accion mecánica y química.
Basta considerar las indicaciones que hoy llena en ciertas aguas
minerales sulfurosas, para convencerse de la oscuridad que reina, no
solo en cuanto á sus propiedades, sino en su posologia, puesto que es
raro el autor que indica las dósis con las que se obtienen los efectos
discrásicos, y que confunden generalmente el retroceso de un herpe bajo
la influencia del _azufre_ á ciertas dósis con su curacion ó su
metástasis por dósis sumamente débiles.
Debemos á los trabajos de Hahnemann y á los de varios médicos que
tambien se han dedicado al progreso de la materia médica, el conocer la
grande esfera de accion del _azufre_. Aun les debemos más, pues al
describir los efectos fisiológicos han trazado la patologia de las
enfermedades crónicas, como Hahnemann lo ha hecho de la diátesis
herpética, universalmente reconocida hoy[24] como la mas comun, la mas
general, y que poseemos en el _azufre_ el medicamento que mejor
corresponde á la misma en todas sus manifestaciones.
Siendo tan numerosos los hechos y tantos los documentos que debemos
analizar, esperimentamos cierto embarazo, mas principalmente en el
estudio del _azufre_ que en el de otros medicamentos, para dar á esta
obra el órden y claridad que la parte práctica de nuestra esposicion
exige, y para no faltar á la concision que nos hemos propuesto observar.
Antes de pasar adelante creemos conveniente sentar un principio mas ó
menos esplícitamente admitido hoy, que está basado en la mas rigorosa
observacion de los hechos. Este principio consiste en que así como se ha
reconocido en la sífilis tres y aun cuatro períodos, que constituyen la
série de sus evoluciones en el organismo, del mismo modo es preciso
establecer para el herpetismo los períodos primario, secundario,
terciario y aun cuaternario, segun que la afeccion herpética se fija en
la piel (herpes primario), que invade las membranas mucosas (herpes
secundario), que se estiende á los vasos y gánglios linfáticos
(terciario), ó que ataca á los órganos parenquimatosos y constituye las
lesiones orgánicas (herpes cuaternario): estas diversas manifestaciones
del herpetismo corresponden á la electividad del _azufre_ y á la
evolucion completa de su accion en el organismo.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Los efectos del _azufre_ se espresan en toda la economía y tienen algo,
en cierto modo, de todas las enfermedades. Su accion electiva afecta al
sistema capilar arterial y venoso, lo cual le da una esfera de accion
universal y bastante precisa sin embargo, con un carácter de eretismo
en el que domina la irritabilidad del árbol circulatorio.
Bajo la influencia del _azufre_ parece que el organismo está sometido á
un trabajo de descomposicion lenta, en el que, acelerado el processus
plástico por la irritabilidad del sistema nervioso y de la circulacion
arterial, gasta las fuerzas de la vida orgánica. Este movimiento
molecular exagerado lleva á la esfera nutritiva materiales alterados que
aceleran la marcha de la caquexia.
Todos los síntomas, así físicos como morales, espresan el modo de obrar
del _azufre_, en lo cual difiere muy poco de otros medicamentos, como el
_mercurio_ por ejemplo. Pero así como este obra con preferencia en el
sistema linfático y la plasticidad, dando lugar á los derrames serosos,
infartos pasivos, erosion de los tejidos y la disolucion de los
elementos orgánicos, el _azufre_ ataca directamente los fenómenos de la
vida vegetativa por la irritabilidad nerviosa y sanguínea, resultando el
eretismo y la persistencia de la plasticidad y de la nutricion aun en
medio de las mas grandes desorganizaciones.
El _azufre_ es á las afecciones crónicas lo que el _acónito_ á las
agudas, y en los límites de esta comparacion es preciso armonizar el
eretismo y la inflamacion. La cronicidad y la profundidad de la afeccion
forman la síntesis del _azufre_; la agudeza, la menor estension del mal
y la corta duracion de accion constituyen la del _acónito_. Pero ni este
ni aquel tienen el carácter deletéreo del _arsénico_, ni la versatilidad
de la _manzanilla_.
El _azufre_ conviene á todas las constituciones, á todos los
temperamentos, á todas las edades, con la circunstancia, que ejerce
tanta mayor influencia en el organismo, cuanto mas manifiesta es la
diátesis herpética en uno de sus períodos primario, secundario..., y que
es mas análogo á las constituciones escrofulosas irritables, á los
temperamentos bilioso, venoso ó linfático-nervioso, sometidos á
enfermedades rebeldes, en personas sanguíneas ó linfáticas aniquiladas ó
marasmódicas. Tambien corresponde comunmente á afecciones que se agravan
por la tarde y por la noche, al aire libre y con el calor de la cama,
aliviándose con el de la habitacion y con el movimiento; pero en las
lesiones de la sensibilidad influyen menos estas circunstancias.
Este medicamento es el que mas prudencia exige para emplearle en el
tratamiento de las afecciones crónicas inflamatorias con eretismo, sobre
todo en la lesion del pulmon. Nunca serán bastante débiles las dósis en
casos de esta especie, puesto que se trata de obtener un efecto especial
y electivo, desprovisto cuanto sea posible de la accion irritativa sobre
el sistema arterial. El _azufre_, mejor que ningun otro medicamento,
puede despertar la receptividad medicinal en el organismo, apagada al
parecer por la frecuente repeticion de las dósis; ninguno mejor que él
escita el sistema sanguíneo y la sensibilidad, y desarrolla, en el curso
de una enfermedad crónica estacionaria y asténica, una recrudescencia de
los fenómenos de reaccion, ó algun síntoma antiguo que la dé mas
importancia á fin de establecer un tratamiento sobre bases mas seguras,
y poder elegir medicamentos que se adapten mejor, tanto al fondo como á
la forma de la afeccion. Esta particularidad del _azufre_ le hace
aplicable á las enfermedades crónicas poco conocidas y mal determinadas,
porque generalmente reproduce algunos síntomas de la afeccion primitiva
latente, cuya aparicion facilita la eleccion de un medicamento mas
apropiado.
El _mercurio_ y el _opio_ tienen, como el _azufre_, el privilegio de
escitar la vitalidad; pero este es mas apto que aquellos para despertar
la irritabilidad fibrilar en los vasos capilares absorbentes y
exhalantes. El _opio_ desenvuelve mas particularmente la actividad del
sistema nervioso de la vida de relacion, mientras que el _azufre_
estimula la accion del sistema circulatorio arterial y venoso.
La accion directa del _azufre_ sobre este sistema es escitante; pero en
la discrásica, la escitacion se fija en algun órgano cuya testura está
alterada, ó por lo menos mas particularmente afectado, y la astenia que
se desenvuelve en el organismo, se oscurece de cuando en cuando por la
escitacion local que tiende á generalizarse, resultando recrudescencias,
movimientos febriles ó fluxionarios, neuralgias de forma intermitente.
El _azufre_ corresponde por su accion electiva é irritativa sobre el
sistema capilar arterial y venoso, al herpetismo cutáneo, mucoso,
linfático y parenquimatoso, y esta indicacion se comprueba aun mejor:
1.º por su accion alternativa de dentro afuera, ó del esterior al
interior, es decir, de la piel á las mucosas y otros órganos y
_vice-versa_; 2.º por su influencia directa en los órganos provistos de
vasos capilares sanguíneos, ó lo que es lo mismo, en todos los órganos,
esceptuando los tejidos óseo y fibroso, sobre los cuales, en efecto, su
accion es nula ó muy poco pronunciada; 3.º por sus manifestaciones
cutáneas constituyendo una diátesis aguda y aun crónica, análoga á la
herpética por sus vesículas, sus granos, su prurito, sus rubicundeces y
sus diversas erupciones acompañadas siempre de síntomas de irritacion
sanguínea.
Todo esto da al _azufre_ el carácter de medicamento por escelencia de la
diátesis herpética y del herpes, tanto en sus diversas formas, como en
su existencia _in potentia_ ó latente, y en las trasformaciones mas
remotas; de suerte que rara es la enfermedad crónica en cuyo tratamiento
no preste el _azufre_ su poderoso auxilio, ya como medicamento que se
adapta á los síntomas de estas enfermedades, ya considerado como
antiherpético.
Para presentar el cuadro de los síntomas esenciales del _azufre_, seria
menester reproducir los que caracterizan una multitud de enfermedades
crónicas; son, pues, muy numerosos y representan afecciones asmáticas,
tisiformes, flegmorrágicas, hemotóicas, hemorrágicas, mucosas,
nerviosas, linfáticas, escrofulosas, venosas, lesiones orgánicas,
enfermedades cutáneas, caquexias, fiebres; pero todas tienen el carácter
irritativo debido á la sobreescitacion de los capilares arteriales y
venosos; la mayor parte, por no decir todas, esperimentan
recrudescencias febriles, y aun cuando se fijen en el sistema linfático
ó venoso, hay dolor, rubicundez, eretismo local por lo menos. Los
infartos escrofulosos no corresponden por lo mismo á este medicamento,
si no presentan estos caractéres y aun la ulceracion; en fin, las
afecciones puras de los huesos, de los ligamentos y tejidos blancos
corresponderán á su esfera de accion, siempre que haya inflamacion
crónica con eretismo, y cuando la sangre arterial se estienda á los
capilares linfáticos ó venosos.
Para evitar repeticiones, completarémos los detalles relativos á la
accion fisiológica del _azufre_ con sus efectos terapéuticos.
§ III.--Efectos terapéuticos.
=A.= _Afecciones febriles._--Los efectos curativos del azufre en las
afecciones febriles son análogos á sus efectos fisiológicos. Estas
afecciones dependen siempre, ya de una lesion orgánica, de una fluxion
herpética, ó de un exantema, ya de una alteracion de los líquidos ó
sólidos que sobreviene en el curso de una fiebre esencial. En todos
estos casos la fiebre es mas bien insidiosa que intensa. La fiebre
héctica ó subaguda de este género es erética, generalmente remitente,
alguna vez intermitente, siempre irregular en sus estadios; el frio es
angustioso, el enfermo muy sensible á la impresion del aire esterior, el
calor acre y seco. El sudor se presenta generalmente en el momento en
que el sueño produce la laxitud, y calma la irritabilidad de la fibra.
Esta calma y este sudor son sin embargo, por regla general, parciales ó
desigualmente repartidos por lo menos. El sudor es ácido y de olor agrio
y acre. Sucede asimismo que tanto los calofríos como el calor y el sudor
existen simultáneamente, pero en distintas partes del cuerpo. Las
exacerbaciones nocturnas se presentan con calor incómodo y con
alternativas de frio, calor y sudores parciales. El calor está
acompañado de rubicundeces, especialmente en la cara y partes provistas
de muchos nervios, ó en relacion simpática con los órganos esenciales.
Las palmas de las manos y plantas de los piés son, bajo este punto de
vista, las partes en las que el frio, calor y sudor se espresan con mas
intensidad, prueba evidente de que existe una lesion profunda y una
grande irritabilidad.
El _azufre_ interviene en una fiebre subaguda cualquiera, cuando el
enfermo padece ó ha tenido alguna flogosis subaguda, una neuralgia, una
congestion, aunque solo sea hemorroidal, una erupcion, siempre que estos
accidentes se presenten con frecuencia bajo una ú otra forma, ó
cambiando de sitio, segun las estaciones y las evoluciones de la
actividad vital en los diversos órganos, en las grandes épocas
fisiológicas de la existencia, como por ejemplo cuando á las costras
serpiginosas, las adenitis... de la infancia, suceden los dartros, las
oftalmías... de una edad avanzada; y cuando mas tarde aun, las
laringitis, las hemicráneas... reemplazan á las gastritis, las
hemorróides, las leucorreas... á los infartos del hígado y catarros de
la vejiga..... en fin, cuando, en todas las edades, pero en diversas
estaciones, se manifiestan fluxiones, forúnculos, epistaxis, neurosis,
erisipelas...
Toda fiebre, aunque sea grave, exantemática ó no, que en el período
eruptivo ó de decrecimiento se hace estacionaria con un eretismo y
sequedad que aniquilan las fuerzas del enfermo, reclama el uso del
_azufre_, que para mayor seguridad puede alternarse con el _acónito_. Se
administra igualmente el _azufre_ en el curso de una fiebre para escitar
la reaccion ó reanimar una erupcion que languidece y para impedir la
insensibilidad del organismo á la accion de los medicamentos mas
apropiados, lo cual ocurre especialmente en ciertas fiebres mucosas ó
catarrales subagudas, y en aquellas en que el sistema nervioso ha
sufrido un violento ataque que le mantiene sumido en la astenia, como
sucede en las fiebres nerviosas y algunas eruptivas; en estos casos,
pues, el _azufre_ es apto para moderar la violencia de la erupcion,
sobre todo en la viruela, en el período de supuracion, en cuyo caso el
_azufre_ dispone al organismo para la accion del _mercurio_. Tambien se
le ha usado como preservativo del sarampion, y sus síntomas no
contrarian ciertamente esta medicacion.
=B.= _Afecciones de los bronquios, del pulmon y de las pleuras._--El
_azufre_ está indicado en las afecciones del pulmon y de los bronquios
por muchos de sus síntomas. En la neumonía de curso no muy agudo, el
_azufre_ guarda un término medio entre la _brionia_ y el _fósforo_.
Corresponde además por su accion, cuando la hepatizacion y exudacion
serosa y aun plástica han llegado á su apogeo y empiezan á perder el
carácter de agudeza. La indicacion del _azufre_ exige un eretismo, un
resto de irritacion sanguínea que no requiere el _fósforo_ y que es
insuficiente para _brionia_. El _azufre_ es tanto mas útil cuanto mas se
dirige su accion al tejido celular y á la red capilar de los órganos
parenquimatosos y de los tejidos de estensa superficie, y cuanto mas
altera esta accion el processus plástico y mas escita á los vasos
capilares en el sentido de las trasformaciones orgánicas que tienden á
la reabsorcion de la exudacion y á la desinfartacion de los tejidos.
Es tambien muy conveniente en la pleuresía, en la que se presentan los
calofríos en la época en que la fiebre parece estacionarse, y cuando el
organismo empieza á reaccionar sobre los productos de la inflamacion. En
general, todos los derrames en las pleuras, en el peritóneo y otras
membranas serosas, ya líquidos, ya seudo-membranosos, reclaman por un
momento el uso del _azufre_ antes que haya desaparecido la agudeza, y
generalmente á la vez ó antes que el _sulfuro de cal_.
=C.= _Afecciones flegmásicas, congestiones venosas._--La accion especial
del _azufre_ en los folículos sebáceos de las mucosas le constituye en
un medicamento utilísimo y frecuentemente indicado en las flogosis
subagudas de las membranas mucosas con irritacion ó eretismo; tales son,
segun lo hemos observado, las bronquitis subagudas ó crónicas con
exacerbacion, la tisis mucosa, el catarro vesical... No es menos eficaz
en las flegmasías del tejido celular y de los órganos parenquimatosos,
cuando la irritabilidad local y la hiperemia han aglomerado la sangre
arterial en vasos capilares contiguos y continuos, de los que está
escluida en el estado fisiológico, precisándose para esto que la
inflamacion prolongue su duracion, pero conservando, sin embargo, parte
de la agudeza y de la irritabilidad.
El _azufre_, en fin, conviene en toda afeccion flegmásica y febril de
carácter erético, ya tenga una marcha lenta, ó que no conduzca
francamente á una erupcion, á una fluxion, ó ya que cuando la afeccion
llegue al período de supuracion, de exudacion ó secrecion, termine por
induracion ó por flujo de pus, por derrames serosos ó abundantes
secreciones mucosas, pero conservando siempre en estos casos cierta
irritacion sanguínea general ó local.
Segun los datos que dejamos sentados, fácilmente se puede deducir que el
_azufre_ está indicado: 1.º en la diarrea crónica irritativa y con
atonía profunda,--doble indicacion que puede llenarse con dósis mas ó
menos débiles,--así como en la lientería, en el estreñimiento sobre todo
hemorroidal, en la uretritis antigua ó gota militar con flujo seroso y
sin dolor; la _thuya_ es muy útil despues del _azufre_;
2.º En todos los flujos mucosos y moco-purulentos, sea cual quiera el
sitio;
3.º En muchas hipersecreciones ó secreciones alteradas ó anormales, cuya
etiología es oscura y su causa indeterminada; en el sudor de los piés y
de las axilas, en la capa grasienta de los cabellos, de las palmas de
las manos ó de la piel de la barba, y aun en la secrecion oleaginosa de
todo el cuerpo, ó simplemente en el sudor general ó local con aumento de
calor y marasmo;
4.º En la irritacion de las hemorróides, despues de la _nuez vómica_, y
en la mayor parte de las hemorragias con eretismo, tales como la
hematuria, epistaxis... y aun la misma menstruacion escesiva ó
anticipada, así como tambien en la supresion de la misma por atonía
anémica ó escrofulosa;
5.º En las congestiones cefálicas, pulmonales, abdominales, hepáticas...
cuando las hemorróides son la _pars mandans_, en personas irritables ó
sanguíneas.
=D.= _Caquexias._--La diátesis herpética juega en todas las indicaciones
del _azufre_, ya en sus transformaciones ó en sus períodos secundario ó
terciario, ya cuando es evidente, visible, esterna, con formas
irrecusables ó síntomas claramente indicadores. Estas afecciones son
crónicas, y en su estado general se percibe un deterioro debido al
predominio del movimiento eliminador sobre el constitutivo de los
órganos, lo cual esplica la indicacion del _azufre_ en la diátesis
clorótica, anémica, para la cual es análoga la _sal marina_; en la
diátesis escrofulosa con toda clase de afecciones, como oftalmía, tabes
mesentérica, raquitismo, erupciones, úlceras, diarrea y otros flujos
mucosos y purulentos, y en todas las diátesis en que se observe lo
siguiente: 1.º enflaquecimiento con eretismo general y flojedad en las
mucosas con abundante secrecion de mucosidades ó de pus, y algunas veces
edema y derrames serosos con sequedad y eretismo de las superficies
mucosas; 2.º grande susceptibilidad al aire frio y al viento, y
facilidad á acatarrarse y contraer dolores reumáticos; 3.º erupciones,
manchas rojas, afecciones glandulares; 4.º apetito pronunciado y
reparacion insuficiente de los elementos orgánicos.
El _azufre_ basta por si solo para curar á veces las afecciones que se
desarrollan en estas circunstancias con un carácter herpético: por
ejemplo, inflamaciones subirritativas del ojo, cuyas partes todas están
alteradas por su accion profunda y duradera. Pero ya en las oftalmías,
ya en cualquiera afeccion de este género, se le alterna frecuentemente
con el _acónito_, la _manzanilla_, y administrándose antes que el
_azufre_, el _carbonato de cal_, el _sílice_...; pero insistiendo
despues cuanto convenga en el medicamento de que tratamos, y repitiendo
las dósis tanto mas, cuanto mas diste el enfermo de la primera edad.
El _azufre_, en fin, cuando se le usa con constancia y á dósis
convenientes á la edad del enfermo, temperamento é índole de la dolencia
que se trata de combatir, produce curaciones que inútilmente se trataria
de obtener con muchos medicamentos. ¿No es el _azufre_ el medicamento
mas apto para estimular el sistema capilar, aumentar el movimiento
nutritivo y escitar la eliminacion de los elementos constitutivos de los
tejidos y de los jugos nutritivos? En esto consiste el predominio de su
influencia en el corazon y capilares sanguíneos; de que pueda disipar
los éstasis y la inercia venosa y linfática, siempre que la existencia
de lesiones orgánicas graves no contraindiquen su uso é inspiren temores
fundados de que se estiendan y agraven.
Ya lo hemos dicho; pero la importancia del objeto merece que repitamos
que se cambia en general muy pronto de medicamento en el curso de un
tratamiento. Pero volviendo á nuestro asunto, hubiéramos debido indicar
el gran número de afecciones crónicas, desde la catarata hasta la
cáries, para llenar cumplidamente la esposicion de las que exigen el uso
del _azufre_, ya por su electividad, como por la analogía de sus efectos
con el herpetismo. Mas proseguirémos tan solo la enumeracion de las mas
cardinales y que sirven como de tipo para el uso del _azufre_ en otras
del mismo género.
=E.= _Afecciones nerviosas y neurálgicas._--Las neuroses, las neuralgias y
las parálisis propias del _azufre_ reconocen por causa el herpetismo,
una metástasis dartrosa, una erupcion abortada, una diátesis herpética
hereditaria. Siempre que los antecedentes ó los síntomas existentes
conduzcan al médico á formar este diagnóstico etiológico, es necesario
administrar el _azufre_, aparte de los medicamentos mas especialmente
indicados: 1.º en las afecciones convulsivas crónicas, en la coqueluche
rebelde, en el histerismo y los accesos epileptiformes; 2.º en la
hipocondría, en diversas manías religiosas y filosóficas, en la
enajenacion mental á consecuencia de falsas crísis de las fiebres
nerviosas, ó de los escesos en el estudio; 3.º en la gota crónica, sobre
todo irregular, con violento eretismo local, rubicundez y tension, ó
atonía profunda y sobreescitacion nerviosa cerebral ó general; 4.º en
los dolores reumáticos de la cabeza, de los dientes, de los miembros; en
las afecciones reumáticas de las articulaciones de las vísceras y de las
membranas serosas; 5.º en el asma y toda afeccion asmática; 6.º en
enfermedades neuro-asténicas y en ciertos casos de atrofia muscular,
especialmente en los niños. La ciencia reconoce hoy y la clínica há ya
mucho tiempo que tiene establecidas las relaciones de todas las
afecciones de este género con las erupciones cutáneas y el herpes mucoso
ó secundario.
=F.= _Afecciones cutáneas._--Si se divide á los exantemas crónicos en tres
clases segun la parte de los tegumentos que afectan, ó sea el epidérmis,
el dérmis y el cuerpo mucoso de Malpigio, el _azufre_ está indicado en
todas, porque reune en sus efectos sobre el sistema cutáneo los de
todos los medicamentos, ya consistan en el reblandecimiento, esfoliacion
ó pérdida de sustancia, ya en la induracion, granulacion, hipertrofia,
nueva formacion. Muchos medicamentos son, sin embargo, sus mejores
auxiliares, no solo para preparar las lesiones y los tejidos á su
accion, sino tambien para completarla ó especializarla más.
En las divisiones ordinarias de las afecciones cutáneas, el _azufre_
corresponde á las formas vesiculosas y papulosas, á las erupciones
psóricas ó sarnosas, miliares ó costrosas, en las manchas rojas,
hepáticas y furfuráceas, cuando en estas afecciones hay prurito
desagradable, con calor despues de rascarse. Este prurito ardiente, si
existe solo, mas violento por la noche y en la cama que por el dia,
reclama igualmente el _azufre_.
Entre las particularidades de los efectos del _azufre_ sobresalen
algunos que le hacen útil: en la miliar y la urticaria, que afectan
completamente á un miembro con prurito y escoriaciones; en las costras
herpéticas sobre una base inflamatoria, pruritosa y caliente, ó que se
abren fácilmente; en las erupciones secas de la cabeza y del cuero
cabelludo; en la costra láctea serpiginosa, en las escoriaciones
epidérmicas de las palmas de las manos; en la pityriasis con alopecia;
en los herpes furfuráceos con flíctenas, en las grietas del pezon
despues de _árnica_, haya ó no auréola eritematosa, y en las que tambien
juega el _grafito_; en el intertrigo, en los sabañones inflamados, en la
rubicundez de la nariz y otros éstasis sanguíneos cutáneos con prurito y
calor; en las úlceras con pus sanguinolento y seroso; en los empeines ó
paños, obstruccion de los folículos sebáceos en los que se acumula una
materia caseiforme y cuya inflamacion produce un acné propio del
_grafito_; en los casos de sarna trasformada ó inveterada con grande
prurito, cuando las vesículas aparecen en todas partes menos en las
manos, que se presentan en estaciones y en regiones orgánicas dadas, que
se ulceran frecuentemente, se cubren de costras y se complican con
forúnculos saniosos; en el panadizo y otras inflamaciones tambien
erisipelatosas que se reproducen con frecuencia y alternan con orzuelos,
irritacion en la laringe, dolores reumáticos.
Hé aquí, pues, el medicamento que ha podido considerársele como una
panacea y un bálsamo: espuestas quedan sus indicaciones, que con
sentimiento hemos reducido á tan corta estension. Aliéntanos la idea de
haber auxiliado al lector á fin de determinar su electividad y sus
propiedades, y de haberle puesto en disposicion de aprovechar su
patogenesia y los análisis de sus efectos clínicos.
=Dósis.=--Las observaciones que dejamos ya hechas sobre las dósis, tienen
ahora una esplicacion particular. En general no existen razones bastante
satisfactorias para optar con preferencia por las pequeñas ó las
grandes. Es por consiguiente lógico y natural el recurrir á dósis tanto
mas débiles cuanto mas apropiado sea el medicamento, puesto que tiende á
escitar la reaccion curativa en el sentido de las sinergias morbosas.
Las dósis mas fuertes deben reservarse para los casos en que las
indicaciones sean menos precisas, basadas mas bien en un conjunto de
fenómenos discrásicos ó racionales, que, como espresion sintética del
estado morboso, no se adaptan exactamente á los síntomas especiales
capaces de caracterizar mejor el diagnóstico de la enfermedad y del
medicamento. La accion, pues, del _azufre_, caracterizada por el
eretismo en los fenómenos propios de su esfera activa, determinaria
especialmente, si coexistiese una lesion orgánica interna, un
incremento de irritabilidad insidiosa, funesta por lo mismo, si en estas
circunstancias no se le administrase á las dósis mas débiles. No hay el
mismo peligro en los estados diatésicos sin lesion orgánica interna, ya
convenga tan solo al fondo herpético de la afeccion, ya se pretenda
estimular el sistema sanguíneo, disipar la inercia y despertar alguna
manifestacion herpética.
Las tres primeras trituraciones y la tintura del _azufre_, hechas segun
lo preceptuado en la farmacopea hahnemanniana, son dósis suficientes
para muchas afecciones esternas, tales como dartros, úlceras,
irritaciones eritematosas crónicas, y en la misma sarna; se administran
2 ó 3 decígramos de la primera á la tercera trituracion, en tres ó
cuatro dósis al dia, ó bien de 2 á 20 gotas de la tintura por fracciones
de la misma manera. Las aplicaciones esteriores, aun en la sarna, no
deben pasar nunca de estas cantidades, ya en pomada con dos partes de la
tintura ó de la primera trituracion para quince de manteca, ya en
lociones con dos partes de la tintura para diez ó quince de agua pura.
Estas lociones repetidas tres ó cuatro veces al dia, constituyen quizá
el mejor modo de tratar la sarna, dando al interior dósis como las que
se acaban de designar, y continuando el tratamiento por una decena de
dias. No ignoramos que se puede suprimir una erupcion sarnosa en menos
tiempo; pero la esperiencia prueba que estas supresiones no son
ordinariamente verdaderas curaciones. Se puede, en fin, espolvorear
ventajosamente las úlceras sórdidas, varicosas y ciertas lesiones
cutáneas exudantes, con la segunda ó tercera trituracion.
Las afecciones orgánicas internas del pulmon, del hígado..., con fiebre
héctica, exigen dósis mas débiles; bastan algunos glóbulos de la
trigésima atenuacion; y no es por lo general lo mejor repetirlas sin que
hayan pasado bastantes dias y aun semanas á veces, porque la accion del
_azufre_ se prolonga además bastante en estos casos para permitir
intercalar algun otro medicamento durante el tiempo de su accion. El
organismo se escita algunas veces peligrosamente con la influencia de
las dósis fuertes; y lesiones, como las del pulmon por ejemplo, pueden
agravarse insidiosamente, mientras que con las débiles se calma la
irritabilidad y la fiebre, obrando favorablemente en los tejidos
alterados. Las dósis medias de la sesta á la trigésima atenuacion son
preferibles en casos en que la irritabilidad es menor, y en las
afecciones cutáneas, lesiones esternas, escrófulas, etc.
Insistiendo aun sobre este asunto, dirémos que no hay medicamento que
mas precise adaptar bien sus dósis al género de enfermedad, á su
intensidad y al temperamento del enfermo: todos los grados de la escala
posológica son necesarios en el _azufre_, y todos tienen su oportunidad.
Solo deben usarse las dósis miasmáticas, si así podemos espresarnos,
para no conmover el organismo y dar lugar á frecuentes agravaciones. El
azufre, en fin, es el mas relacionado con un gran número de enfermedades
y medicamentos, y el que tiene antídotos mas numerosos, siéndolo él á su
vez de muchos medicamentos. Concluirémos con indicar el abuso que se
hace de ciertas aguas _sulfurosas_ como antídoto del _mercurio_, en
casos de sífilis tratados por grandes dósis del mismo, pues seria mas
racional el limitarse á dósis suficientes, pero no escesivas y
perjudiciales.