§ 1.--Historia.
Con el título de _mercurio_ estudiarémos las diferentes preparaciones y
sus diversas sales, porque sus efectos pueden comprenderse en conjunto,
procurando indicar las diferencias y sus particularidades conocidas.
Empezarémos por las sustancias que constituyen los compuestos
_mercuriales_ mas simples, es decir, el _mercurio_ en el estado de
division perfecta, como las trituraciones de _mercurio vivo_ y _soluble
de Hahnemann_, preparacion que se altera fácilmente estando triturada,
pero que es la mas usada; no es ni un óxido ni un protóxido, sino un
_sub-protonitrato-amoníaco-mercurial_; vendrán despues el _óxido ó
precipitado rojo de mercurio_, luego las combinaciones del _mercurio_
con el _azufre_, el _yodo_ y el _bromo_, ó los _sulfuros negro_ y _rojo
de mercurio_, el _protoyoduro_ y _peryoduro de mercurio_, el
_protobromuro_ y el _deuto_ ó _bibromuro de mercurio_. Restan aun las
preparaciones en que entra el _cloro_, y son, el _protocloruro_ y
_deutocloruro de mercurio_, es decir, el _mercurio vivo_ ó _calomelano_
y el _sublimado corrosivo_; las en que entra el _cianógeno_ para formar
el _cianuro_ ó _prusiato de mercurio_, y por último, el _acetato_,
_nitrato de mercurio_, etc.
Desde principios del siglo pasado se ha usado mucho el _mercurio_ y ha
sido objeto de numerosos escritos. Pocos son los medicamentos que hayan
producido efectos tan benéficos á la par que tan fatales, pudiéndose
aplicar aquí aquello de: _Abussus optimi pessimus_[8].
Independientemente de los efectos desastrosos de las dósis escesivas ó
por largo tiempo usadas en las afecciones sifilíticas positivas, hubo un
tiempo en que se le prodigó en la mayor parte de las enfermedades, en la
gratuita hipótesis de una sífilis latente. Hoy se comete la injusticia
contraría, al creer que el elemento sifilítico no complica muchas
enfermedades sobre todo crónicas. Se puede atribuir esta falsa seguridad
al abuso mismo que se ha hecho del _mercurio_ y á la opinion que
considera á muchas gonorreas como no sifilíticas.
Hablando en su cátedra del _mercurio_ el erudito Zlatarowich, profesor
de materia médica y de terapéutica en Viena, se quedó admirado de la
grande semejanza de sus efectos fisiológicos con los síntomas de las
sífilis, y que no podia continuar sus lecciones sino con la ayuda de los
trabajos de Hahnemann; sus esplicaciones desde entonces tomaron un
interés estraordinario.
Muchos prácticos dejan de curar ó curan muy lentamente la sífilis por el
uso que hacen de dósis crecidas de _mercurio_, pues en vez de
disminuirlas, las aumentan mas y mas sin pensar que las atenuaciones
convenientemente debilitadas desenvuelven mejor y con mas seguridad los
efectos especiales curativos únicos que deben investigarse.
Aun cuando Hahnemann no hubiera prestado mas servicios que el de fijar
la atencion de los prácticos sobre este punto, bastaria para merecer
bien de la humanidad y de la ciencia.
Administrado primeramente el _mercurio_ en la sífilis únicamente, se ha
estendido despues su uso á un gran número de enfermedades, tales como la
lepra, el escorbuto, la escrófula, varias afecciones de los ojos, la
angina; en casi todas las afecciones catarrales y flegmásicas de las
membranas mucosas, de las glándulas y de la piel; en la viruela y otras
muchas enfermedades cutáneas; en las afecciones verminosas, la plica, el
antrax, la peste, la hidropesía, la neumonía, la hepatitis, la metritis,
la disentería, el histerismo, la epilepsia, la manía, el tétanos, la
rabia. Es casi increible que se use hoy tan poco el _mercurio_ en estas
enfermedades, siendo un hecho su similitud con la mayor parte de ellas,
y que en algunas es en estremo eficaz.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Al estudiar el _mercurio_, importa mucho mas que con cualquier otro
medicamento, estudiar su accion en conjunto y en todos los aparatos,
segun lo que repetidas veces hemos manifestado. Pero al abordar este
trabajo, no es posible desconocer con cuánta razon prácticos
distinguidos han podido decir que bastaba un pequeño número de
medicamentos bien conocidos para obtener los resultados apetecidos. En
efecto, con la posesion de treinta medicamentos tan perfectamente
conocidos como este, se logrará, bien empleados, resultados tan
numerosos como variados; medios que evitarian, en una infinidad de
casos, el recurrir á otros menos conocidos, aunque en apariencia se
manifiesten mas especiales, ¡_tan vasta_ es su esfera de accion, tan
grandes sus propiedades!
El _mercurio_ ataca á todos los órganos, pero solo parece obrar
electivamente sobre el sistema linfático, y por consiguiente sobre la
piel y sus dependencias, sobre las membranas mucosas, serosas, fibrosas
y sero-fibrosas, sobre las aponeurosis, los tendones, los ligamentos,
las cápsulas sinoviales; el periostio, los huesos, sobre el tejido
celular, las glándulas, los gánglios, los vasos linfáticos y sobre las
venas que son como la espansion, y mas especialmente sobre los vasos del
sistema de la vena porta. El _mercurio_ tiene además la especificidad de
ser el antídoto del vírus sifilítico, si bien no le ataca mas que en el
dominio del sistema linfático.
Un autor ha caracterizado perfectamente al _mercurio_ denominándole
medicamento venoso-linfático. Esta palabra comprende todos los efectos
del _mercurio_. No hay órgano que no afecte, porque no hay tampoco uno
en el que no entre algun elemento del sistema linfático, como parte
integrante ó como de relacion. En cuanto á los órganos particulares, hé
aquí el órden en que están segun sus relaciones con los efectos del
_mercurio_, y segun la susceptibilidad para ser modificados mas
fácilmente: las glándulas salivales y las amígdalas, la campanilla, el
velo del paladar, la bóveda palatina, la lengua, los dientes, las
encías, la faringe y la laringe, los órganos génito-urinarios, los ojos,
la nariz, los pulmones, el tubo digestivo, el hígado, las
articulaciones, etc.
La progresion de su influencia en el sistema nervioso es esta:
agitacion, endolorimiento de todo el cuerpo, quebrantamiento, debilidad,
temblores, movimientos convulsivos, calambres, rigidez, resolucion de
las fuerzas radicales, escitabilidad, estremada sensibilidad al dolor,
parálisis.
En el sistema sanguíneo se espresa de este modo: movimientos congestivos
aun violentos, fluxiones, inflamaciones vivas, fiebre ardiente, erética.
Mas en atencion á sus síntomas, estas fluxiones, estas inflamaciones,
esta fiebre, tienen una marcha incierta, poco constante; los tejidos no
reaccionan; el sistema sanguíneo no obra de pronto y como escitado
directamente por el elemento flegmásico, sino de un modo pasivo y
sufriendo el impulso de otro sistema; el linfático es el centro de
accion y el punto de eleccion del medicamento.
El sistema gástrico por sus numerosos síntomas: aftas, estomacace,
fluxiones, depravacion del gusto y del apetito, náuseas, aflujo de
saliva y agua nauseabunda en la boca, vómitos amargos, hipo, dolor
quemante, sensibilidad y tumefaccion en la region hepática, vientre duro
y timpanizado, cólicos, deposiciones diarréicas y disentéricas.....,
confirma mas y mas el estado linfático con orgasmo sanguíneo mas ó menos
pronunciado. En todo este conjunto de síntomas, no se halla el carácter
gástrico esencial, como por ejemplo, en la _nuez vómica_; sino una
afeccion principal del sistema linfático en las membranas mucosas y sus
folículos, en el tejido celular y sus mallas, en las glándulas y sus
vasos capilares.
Despues de la primera influencia pronta y rápida del medicamento sobre
tal ó cual órgano, la alteracion del sistema nervioso parece agotar su
propia actividad; desde entonces todo toma una marcha crónica hácia la
descomposicion; pues el último término de la accion del _mercurio_ es el
de disminuir la cohesion de las fibras, de reblandecer los tejidos, de
relajar las mallas de las láminas celulares en las que penetran y se
acumulan los jugos blancos. La accion del _mercurio_ se desarrolla mas
poderosamente por la noche y en la cama que por el dia. Esta
sobreescitacion de su accion empieza con la noche y concluye con ella;
el calor de la cama la aumenta; la aplicacion del frio no la disminuye
sin embargo, y el movimiento agrava el padecimiento. Pudiera decirse que
esta accion, esencialmente descomponente, se detiene por la escitacion
solar y diurna, como si la electricidad positiva del dia ejerciese
alguna influencia.
La influencia del _mercurio_ sobre el moral espresa la naturaleza de su
accion: despues de los síntomas de irascibilidad, sobrevienen los mas
constantes de morosidad, de aversion á toda ocupacion, de insulseces, y
los del último período en fin, como la instabilidad y falta de armonía
en las ideas, la debilidad de la memoria, el disgusto á la vida, la
manía automática. La disolucion moral está en relacion con la física.
El _mercurio_ es análogo á _acónito_ en las afecciones febriles habida
consideracion á la efervescencia sanguínea. Pero esta efervescencia solo
se exacerba en los casos propios del _mercurio_, por la escitacion
nerviosa ó por el eretismo producido por la alteracion de la sangre en
el sentido de empobrecimiento de este líquido, que no es bastante
estimulante y plástico para contener el sistema nervioso en la
estabilidad fisiológica: _sanguis moderator nervorum_; el mercurio obra
sobre el sistema linfático, como el _acónito_ sobre el sanguíneo
arterial.
Las flegmasías propias del _mercurio_ tienen analogía con las de la
_brionia_, en lo relativo al sistema linfático; pero en la congestion é
inflamacion, el _mercurio_ desplega una agudeza mayor y mas rápida, y
llega mas pronto, ya á la supuracion, ya á una acumulacion serosa, ya á
la exudacion plástica, ó á la induracion por la astenia de la fibra.
Tambien se advierte alguna analogía entre la movilidad de las fluxiones
del _mercurio_ y las de la _pulsatila_; pero en el primero, esta
movilidad se estiende á los sistemas nervioso y linfático, y en la
segunda se propaga primitivamente al sistema sanguíneo venoso.
El _mercurio_ se distingue del _arsénico_ por la vivacidad del orgasmo y
del eretismo inicial, y por la relajacion que resulta inmediatamente. El
coriza, por ejemplo, se hace pronto fluente, la bronquitis llega á la
espectoracion, las flogosis intestinales determinan flujos abundantes en
seguida; la fiebre mas pronunciada conduce en poco tiempo á la
postracion, y el calor sofocante rompe en un sudor copioso.
La accion del _mercurio_ es opuesta á la del _azufre_; por esta razon es
tan útil el uso alternativo de los dos en ciertas afecciones crónicas en
las que es preciso acelerar el curso de la enfermedad; el _azufre_ se
dirige al eretismo sanguíneo, y el _mercurio_ al linfático. Hay
perturbacion para la indicacion de uno y otro, y hasta se puede decir
que poseen la propiedad de escitar la vitalidad; el _opio_ hace lo
mismo, pero obrando directamente en el sistema nervioso. El _mercurio_
además está en relacion con la plasticidad, siendo por consiguiente tan
útil como el _carbonato de cal_ en los niños cuyo estado de linfatismo y
de inercia parece impedir ó embotar la accion de los medicamentos.
Respecto á este asunto, es importante indicar que la accion del
_mercurio_ varía en los diversos sistemas orgánicos segun la dósis, mas
que ningun otro medicamento. Así pues, á dósis infinitesimales obra
principalmente en la esfera nerviosa; en atenuaciones menores, asimismo
en dósis masivas, obra en la infeccion sifilítica y en la esfera
vegetativa. Esta observacion es una de las mas prácticas, y aplicable á
todos los medicamentos en mas ó menos escala; pero es de mas importancia
para los destinados á obrar en afecciones virulentas y en las
discrasias, como el _mercurio_, el _azufre_, el _yodo_, el _oro_, el
_hierro_, el _carbonato de potasa_, el _sulfuro de cal_, etc.; es, en
fin, cada dia mas necesaria una posologia que comprenda todos los grados
de cantidad y atenuacion de los medicamentos, desde una dósis de
sustancia pura en disolucion ó en estado de division conveniente, hasta
las dósis tan atenuadas que solo un ignorante es capaz de poner en duda.
Cada práctico puede asegurarse apropiándolas con exactitud en cada caso,
que todas estas dósis gozan de una accion real, positiva. Este hecho,
que es ya del dominio de la ciencia, es el orígen de nuestras riquezas
terapéuticas y la causa de la propagacion del arte de curar.
El _mercurio_ se ha usado con la idea de comunicar á la sangre y á los
humores una potencia refractaria á las leyes de la vida y que les hace
menos propios á la nutricion. Esta hipótesis no produce utilidad alguna
práctica. Confiamos en que estas páginas ofrecerán ideas mas claras, mas
prácticas. El _mercurio_, como tóxico, altera la sangre haciéndola mas
flúida, menos plástica, y produce una caquexia particular, es verdad;
pero no se le emplea para desarrollar efectos antiplásticos generales,
sino para desenvolver efectos terapéuticos en armonía con las acciones
vitales que él modifica y vuelve al estado normal; pues el _mercurio_,
como cualquiera otro medicamento, desarrolla su propiedad curativa de
una manera directa y no por el intermedio de fenómenos tóxicos. Estos no
deben jamás constituir por sí solos, y con esclusion de los síntomas
mas especiales y dinámicos, el diagnóstico múltiple de un medicamento.
Los efectos tóxicos, por último, tienen tambien caractéres particulares
y distintivos, y no pueden ser clasificados bajo un solo punto de vista
para constituir una medicacion única.
Todas las _sales mercuriales_ participan de la accion electiva del
_mercurio_ en el sistema linfático, con la diferencia de que unos
dirigen mas particularmente su accion á la mucosa del intestino, otros á
la piel; aquellos producen mas orgasmo sanguíneo, estos mas eretismo, y
algunos una flojedad mas marcada. Señalarémos estas particularidades en
los párrafos siguientes á propósito de las indicaciones del _mercurio_ y
de la eleccion de sus preparaciones. Darémos además los síntomas
característicos de la accion de este medicamento al describir los casos
que reclamen su uso.
La esperiencia no ha pronunciado su última palabra sobre algunas
preparaciones _mercuriales_, y prácticamente hablando, las hay que no
podemos considerarlas como convenientes. Nos concretarémos, pues, á
indicar el _mercurio vivo_, el _soluble_, el _calomelano_, el _sublimado
corrosivo_, el _cinabrio_, el _protoyoduro de mercurio_ y el _etiope
mineral_. Cada una de estas preparaciones tiene sus indicaciones y su
momento de oportunidad en los diversos grados de la evolucion sifilítica
y en otras muchas enfermedades.
§ III.--Efectos terapéuticos.
=A.= _Afecciones febriles. Flegmasías._--No obstante las dificultades
ínsitas á nuestro objeto por la abundancia de las materias, procurarémos
ordenarlas convenientemente al indicar las numerosas enfermedades y
períodos de las mismas en los que está indicado el _mercurio_; este es
el único modo de evitar las repeticiones así como las confusiones.
Pocas son las fiebres propias del _mercurio_ que tienen el pulso
regular; casi siempre hay algunas pulsaciones mas ó menos fuertes que
las otras, y hasta se observa intermitencia algunas veces; la
irregularidad del pulso denota siempre, respecto al _mercurio_, un
desórden en la circulacion en el sistema de la vena porta, y una
gastricidad en la que el hígado ejerce una influencia que no se puede
desconocer. Hay orgasmo febril en la superficie cutánea; pulsaciones en
las sienes y arterias superficiales, cefalalgia con sensacion como de
distension de dentro á afuera. La reaccion es viva, pero sin
consistencia; domina el eretismo en el aparato cerebral y se agrava por
la noche, á la vez que se presenta una diaforesis copiosa, ó
evacuaciones intestinales abundantes, vómitos biliosos y grande
secrecion salival. Se desarrolla al mismo tiempo grande debilidad,
postracion, calofríos y calor como por bocanadas, ansiedad sin delirio
propiamente dicho: este contraindica siempre al _mercurio_ en las
fiebres nerviosas.
La fiebre sínoca que es propia de este medicamento, tiene los siguientes
síntomas: grande orgasmo, eretismo y ansiedad; es una fiebre comun en
los niños y los jóvenes linfáticos; es generalmente el primer período de
las fiebres catarrales y gástricas. El _mercurio_ juega tambien en el
período subagudo, con diarrea mucosa, palidez y temblor, sin olvidar la
ansiedad. El _calomelano_ reclama un predominio de la accion del hígado
ó de las glándulas salivales.
En los casos mas graves, la fiebre adquiere el carácter tifoídeo; hay
somnolencia, sopor, sudor debilitante, turgencia alternativa de los
tegumentos y de algunas vísceras, endolorimiento general, sensacion de
ardor, ó descomposicion de vientre. El _etiope mineral_ ó _sulfuro negro
de mercurio_ es el indicado cuando la fiebre se ha hecho tifoídea ó que
el sistema de la vida de relacion ha caido en la inercia, ó que la
influencia del encéfalo parece como aniquilada, ó que los órganos
abdominales están particularmente afectados, y que hay sentidos obtusos,
estupor, postracion, dientes fuliginosos, lengua como inmóvil, seca y
negra, meteorismo, pulso frecuente y muy débil, y diarrea amarilla,
biliosa.
El doctor Serres (de Montpellier) y algunos médicos han procurado
utilizar las propiedades del _mercurio_ en las fiebres nerviosas graves
en un período avanzado, en el que parece convenir este medicamento á los
síntomas naturales; pero el resultado no ha sido feliz y el _mercurio_
ha sido impotente para reanimar las fuerzas y oponerse á una especie de
disolucion que aparentaba estar en relacion con sus efectos. Mas
asociado el _azufre_ con el _etiope mineral_, el _mercurio_ adquiere una
actividad que el doctor Petroz pudo utilizar admirablemente.
Despues del _ruibarbo_ y la _manzanilla_, el _mercurio soluble_ y el
_acetato de mercurio_ son los mejores medicamentos para las diarreas de
los niños cacoquímicos, pálidos, de nutricion enfermiza, con ó sin
fiebre. Estas dos preparaciones del _mercurio_ convienen perfectamente
en las diarreas de esta edad de la vida en que abundan los jugos
blancos, ya que haya fiebre con somnolencia, agravacion nocturna, ó tan
solo calor y sequedad de la boca. La fiebre verminosa, aun la grave,
cede á _mercurio vivo ó soluble_, si hay deposiciones mucosas, rojizas,
con tenesmo, ardor y escoriacion en el ano; aspecto térreo de la piel,
abatimiento escesivo, y un malestar y gran cantidad de mucosidades
obstruyen la garganta. El _mercurio_ está indicado, aun cuando se
desarrollen síntomas de encefalitis y convulsiones. En estos casos,
Recamier usaba una agua en la que hacia hervir 15 gramos de _mercurio
metálico_ para 250 de líquido; pero las trituraciones homeopáticas son
incomparablemente preferibles.
El _mercurio vivo_ está perfectamente indicado en el período de
supuracion de la viruela, tanto por los síntomas de la garganta, el
estado de la nariz y de los ojos, y la agitacion, como por la supuracion
del dérmis, oponiéndose á la formacion de cicatrices indelebles. Solo la
_tuya_ puede ser superior á veces por su accion electiva en el dérmis.
El _mercurio_ ocupa un importante lugar en el tratamiento de las fiebres
con inflamacion de las mucosas y lentitud en su curso, superficialidad
de la afeccion, eretismo, dolores quemantes y tendencia á la diarrea y á
la ulceracion. Es igualmente eficaz en las afecciones inflamatorias,
cuando la inflamacion termina por exudacion serosa ó formacion de falsas
membranas, y tambien por supuracion, cuando la parte supurante está
rodeada de una tumefaccion subinflamatoria ó edematosa: su indicacion
está basada, no solo en el movimiento de descomposicion de la sangre ó
de los líquidos que se segregan, sino en los caractéres generales y
locales que acabamos de designar y que la diferencian de la de la
_brionia_... El _mercurio_ es muy útil en las inflamaciones de las
superficies internas que segregan un líquido alterado, y en la
periostitis misma, un nuevo producto que constituya un exóstose. Casi
siempre, en todas estas circunstancias, se alterna ventajosamente el
_mercurio_ con la _brionia_ ó con la _belladona_, segun lo que dejamos
indicado al tratar de estos medicamentos.
Se ha recomendado mucho el _mercurio_ en la encefalitis, ó mas bien en
la aracnoiditis, especialmente en el momento en que amenaza pasar al
hidrocéfalo agudo; es decir, que este medicamento corresponde á la
fluxion mas bien serosa que sanguínea, ó por lo menos en el período de
la inflamacion en que empieza el suero á separarse de la sangre. Pero en
lo que menos se ha pensado, es en que se obtienen mejores resultados de
la primera, segunda ó tercera trituracion del _mercurio vivo_ á la dósis
de 5 á 10 centígramos, que por grandes dósis del mismo.
En la inflamacion de las mucosas, corresponde el _mercurio_ á la
flogosis crónica de las criptas y los folículos mucosos con
hipersecrecion y tendencia á la ulceracion ó á la induracion. En estas
afecciones deben contarse la vaginitis leucorréica, ciertas metritis,
laringitis y la mayor parte de las anginas, así mismo las
seudo-membranosas, los catarros bronquiales y aun la coqueluche, la
grippe, el coriza, la tisis mucosa, la dotinenteritis, y en general
todas las afecciones foliculosas. Es tanto mas necesario el _mercurio_
en su tratamiento, cuanto que es el único medio de oponerse eficazmente
y por electividad á las induraciones, callosidades, escirros, y á las
ulceraciones en que tan frecuentemente terminan estas flogosis crónicas
de las criptas mucosas.
El _mercurio_ está indicado en el período mas agudo de todas estas
afecciones, por su analogía con la índole y síntomas mas principales de
las mismas; tales como ansiedad ó agitacion, abatimiento, frio ó
escalofríos en la plenitud de la fiebre, agravacion de la fiebre ó del
eretismo sanguíneo desde que empieza la noche, aumento de la
sensibilidad, endolorimiento de las partes afectas mas notable que para
el _acónito_ y los medicamentos mas sanguíneos, porque empobrecida ó
alterada la sangre en su vitalidad, no modera ya con regularidad la
accion nerviosa, y comunica á la efervescencia sanguínea un carácter de
agudeza dolorosa, tanto mas viva, cuanto mas rápidamente se gasta para
dar lugar á una marcha crónica; sin esceptuar el muguet de los niños,
inflamacion foliculosa de la mucosa de la boca y aun de todo el tubo
intestinal, en la que el _cinabrio_ es generalmente preferible al
_mercurio vivo_, con especialidad si se desarrolla la ulceracion; el
_borax_ y el _ácido sulfúrico_ son siempre útiles y hasta necesarios en
el último período del muguet.
La neumonía crónica ó con tendencia á la cronicidad por descenso de la
fiebre, aun cuando sea múltiple y ocupe muchos puntos del pulmon se
trata muy bien con el _mercurio_ alternado con _brionia_, medios muy
poderosos para disipar la hepatizacion ó la induracion. En la hepatitis
perenquimatosa es preferible el _calomelano_; pues en este caso está
indicado aun desde el primer período de la flogosis; corresponde tambien
á todos los grados de la hepatitis, alternándole, segun las causas y
período de la afeccion, con el _acónito_, la _manzanilla_, la _brionia_,
la _belladona_.
La peritonitis y las inflamaciones de las membranas sinoviales rara vez
dejan de reclamar el _mercurio_, la _belladona_ y la _brionia_. En la
peritonitis, los dolores son vivos; los sudores debilitan y no calman;
hay sensibilidad exagerada del vientre, tumefaccion y dureza,
borborigmos, desarrollo de gases, ansiedad, cara amarillenta y
espresando un dolor profundo; hay menos orgasmo sanguíneo y escitacion
nerviosa que para la _brionia_, y por consiguiente menos sed. Las
inflamaciones articulares se adaptan al _mercurio_ del mismo modo que á
los otros dos medicamentos, y corresponden á todas las fases de la
inflamacion y de la cronicidad, siendo menor, sin embargo, la
sensibilidad ó la incomodidad al menos.
La inflamacion de los vasos linfáticos requiere _mercurio_, ya que esta
afecte á los gánglios aglomeradamente y en un espacio dado (adenitis),
ya que se presente á lo largo de los vasos blancos (angioleucitis), así
en la parte interna de un miembro, como en el muslo. La _belladona_ es
en este caso un auxiliar muy útil del _mercurio_; como lo es la
_pulsatila_ cuando la rubicundez oscura indica la afeccion simultánea de
las venas. En estos casos se alternan los dos medicamentos, dando una
dósis cada dos horas, y dejando de cuatro á seis horas de intérvalo
entre uno y otro medicamento.
Creemos es esta la ocasion de insistir sobre la disentería y la diarrea
apropiada al _mercurio_, que es la en que siempre existe una afeccion de
los folículos mucosos, y que bajo este punto de vista ofrece un curso
menos agudo ó menos rápido que otras. Esta es la disentería á la que mas
conviene el _sublimado corrosivo_, y el que puede considerarse como
específico. La sed que indica el primer período (congestivo), rara vez
desaparece; cambia de objeto en el segundo y tercero (reblandecimiento,
ulceracion); el enfermo desea entonces aguardiente, bebidas alcohólicas
con las que esperimenta un alivio momentáneo. Hé aquí un carácter muy
importante para la indicacion del _sublimado_, hasta en este último
período, siquiera no sea el medicamento esencial de la ulceracion, que
corresponde al _azufre_, al _carbonato de cal_, al _arsénico_... El
_sublimado corrosivo_ posee todos los efectos del _mercurio_ soluble,
pero en un grado mas enérgico y mas pronunciado. Es la mejor preparacion
mercurial que se debe emplear en las enfermedades agudas que convenga
detener y curar prontamente. Una disentería que se curaria en ocho dias
con el _mercurio soluble_, se cura en cuatro con el _sublimado_;
teniendo muy presente que la disentería de carácter pútrido es del
dominio de otros medicamentos, como el _zumaque_, el _arsénico_. El
_sublimado corrosivo_ es igualmente útil en el estreñimiento por
inflamacion seudo-membranosa de una porcion dada del intestino grueso, y
en los cólicos hemorroidales con tumefaccion del hígado, y éstasis
venoso abdominal.
Acabamos de ver el poder antiflogístico del _mercurio_ y los inmensos
recursos que ofrece bajo este punto de vista práctico. Sus propiedades
se estienden aun á las inflamaciones subagudas, á las fluxiones agudas
escrofulosas, á las induraciones consecutivas de estas flegmasías.
La inflamacion de la glándula mamaria, especialmente en las nodrizas,
exige imperiosamente el _mercurio_, ya solo, ó seguido ó precedido de
_belladona_ y _bryonia_, ya combinado con uno y otro en una pomada que
se aplica á los panadizos incipientes, en las inflamaciones articulares,
etc..... El _mercurio vivo_, el _calomelano_ y el _yoduro de mercurio_
son muy eficaces en las induraciones que persisten en distintos puntos
de la mama despues del descenso de la inflamacion por un éstasis lácteo.
Lo mismo decimos de las adenitis escrofulosas y de las flebitis, despues
de la agudeza hasta la terminacion por induracion. El _yoduro de
mercurio_, en sus efectos fisiológicos, inflama el útero relajándole; y
es el mejor medicamento que se debe emplear en las metritis crónicas
con descenso del útero, hipertrofia ó infarto de este órgano, y
sensacion de pesadez, de calor, de tirantez.....
La parotitis en las personas linfáticas, aun cuando haya llegado á la
supuracion, si hay grande infarto, cede al _mercurio_, que le resuelve
si se le usa desde el principio. Es aun el mejor medicamento y el mas
eficaz en las parotitis. En estos casos, como en las inflamaciones de la
lengua y de las amígdalas, debe administrársele despues de la
_belladona_; pero puede dársele solo en las amigdalitis y anginas de
carácter membranoso; es el mas poderoso modificador conocido de las
afecciones de la garganta. Solo está contraindicado en la angina maligna
ó gangrenosa, y en general, en todas las flegmasías que tiendan á la
gangrena por la malignidad ó por el esceso de inflamacion; la agudeza
nerviosa ó sanguínea, es decir, los estados nerviosos ó sanguíneos no
corresponden á su esfera de accion.
Como medio principal ó accesorio, el _mercurio_ está indicado en todos
los casos de oftalmía subaguda y en gran parte de los crónicos. Su
accion no se limita á la superficie, ataca á las partes profundas del
ojo. En el estado flegmásico catarral y escrofuloso es análogo de
_belladona_; en los casos crónicos, precisa como auxiliares el _azufre_
y el _carbonato de cal_. El _sulfuro negro de mercurio_ está aun muy
poco conocido; pero ha sido muy eficaz en las inflamaciones crónicas de
los ojos, en la blefaritis, la secrecion sebácea, la conjuntivitis
crónica. La iritis reclama el _sublimado corrosivo_, lo mismo que la
inflamacion escrofulosa erética. El _calomelano_ es mas propio de las
inflamaciones oculares indolentes, en el flujo de los oidos de los niños
sin otitis anterior, en la otitis subaguda despues de la _pulsatila_ ó
la _belladona_, así como tambien en las afecciones de los gánglios del
cuello con tension inflamatoria.
La orquitis venérea, el bubon sifilítico, la laringitis y la oftalmía de
la misma naturaleza, la gonorrea virulenta y todas las inflamaciones de
este género exigen _mercurio vivo_ ó _soluble_ de las primeras
atenuaciones, á la dósis de algunos centígramos al dia y por un mes al
menos. Los hechos y la esperiencia mas sólida están acordes en esto con
los síntomas fisiológicos del _mercurio_, para confirmar esta práctica
que es sin contradiccion la mas pronta y segura. Para convencerse si la
gonorrea es ó no virulenta, se ha aconsejado recurrir á la esploracion
por la inoculacion; pero este medio no es siempre aplicable: en estos
casos, que se administre ó no inmediatamente la _copaiba_, es necesario
emplear el _mercurio_ á las dósis arriba indicadas para destruir el
vírus sifilítico si existe; si no existe, este medicamento no producirá
efecto alguno perjudicial y será una garantía de seguridad.
Muchas afecciones erisipelatosas con edema alrededor, dolor quemante,
color rojo claro de la parte, son del dominio del _mercurio_; como la
erisipela de la márgen del ano, que algunas veces exige el _licopodio_,
la inflamacion erisipelatosa del escroto y de las articulaciones, y la
que sobreviene en personas cacoquímicas, escrofulosas, sifilíticas, en
cualquiera parte del cuerpo; el _ácido azótico_ es un auxiliar del
_mercurio_ y se administra con frecuencia en abscesos cutáneos antes del
_sulfuro de cal_, cuando la piel está rubicunda; y en el panadizo
abierto con pus seroso y sanioso. El _sílice_ corresponde á la
estrangulacion de las partes inflamadas y á la lesion de los huesos. En
estas formas patológicas, el _mercurio_ corresponde á la inflamacion del
periostio.
=B.= _Afecciones neurálgicas y reumáticas._--El _mercurio_ no está
indicado en las neuralgias esenciales. El elemento dolor y el espasmo,
en el _mercurio_, dependen de una discrasia ó de una afeccion particular
del órgano afecto de estas lesiones de la sensibilidad y de la
contractilidad; como las caquexias sifilítica, neuro-asténica,
escrofulosa, anémica, serosa; y tambien las congestiones venosas y
linfáticas, las inflamaciones de la misma naturaleza, las flebitis, los
éstasis venosos de la vena porta, las induraciones, las supuraciones
sero-purulentas y saniosas, las erosiones de los tejidos. Las neuralgias
propias del _mercurio_ presentan un ritmo característico mas que ningun
otro medicamento. Se agravan por la noche y en la cama, empezando al
finalizar el dia y concluyendo cuando reaparece. El calor de la cama la
aumenta, pero la aplicacion del frio no alivia y el movimiento exacerba
los padecimientos. Esto es aplicable igualmente á los síntomas febriles.
Los dolores son generalmente profundos, quemantes ó dislacerantes, con
latidos casi siempre, á escepcion de los dolores osteócopos propios del
_mercurio_.
El único carácter que le hace análogo al _zumaque_ y á la _pulsatila_,
es el de que los padecimientos se calman fuera de la cama; los dolores
además se alivian por el movimiento en el _rhux_; los de la _pulsatila_
no tienen la misma fijeza. La _quina_, el _ledum_ y la _manzanilla_
tienen, como el _mercurio_, dolores que se agravan al crepúsculo y se
alivian por la mañana, pero difieren por otras circunstancias.
Repetirémos ahora, que la _brionia_ tiene por caractéres marcados la
agravacion de los dolores por el movimiento, al aire libre, despues de
la comida y hácia media noche; y que la _nuez vómica_, cuyos dolores
tienen casi el mismo ritmo, aparecen especialmente ó se agravan hácia
las dos de la mañana y al despertar; siendo tambien muy manifiestos al
empezar á moverse y aliviándose con la continuacion del movimiento. Hé
aquí datos eminentemente prácticos cuyo conocimiento es algunas veces el
único medio para elegir el medicamento en casos dados. ¡Qué práctico no
habrá observado la variedad estraordinaria de los dolores en cuanto á
circunstancias de este género! La negligencia de estas apreciaciones
pone con frecuencia al médico en la necesidad de recurrir á medios
indirectos de curacion ó á la paliacion por la aplicacion de
vejigatorios, por la administracion de narcóticos, etc.....
La cefalalgia del _mercurio_ se espresa por latidos; y si es histérica,
por lancinaciones y un estado erético. El _fósforo_ tiene cefalalgias de
este género, pero con náuseas por la tarde. No enumerarémos todas las
neuralgias del _mercurio_, pero sí indicarémos la odontalgia, una de las
mas frecuentes, porque cuando es catarral se adapta al _mercurio_, así
como tambien la que tiende á la caquexia ó á la cáries del diente;
presenta siempre un fondo linfático, hidroémico, ó de destruccion del
tejido. Aparte del ritmo análogo al del _mercurio_ y los diversos
estados orgánicos que se refieren á los del mismo medicamento, hay aun
agravacion del dolor por la impresion del frio y del calor producida por
los alimentos; el diente ó dientes parecen mas largos, vacilan, hay
salivacion, desprendimiento de las encías, é irritacion frecuente de la
membrana alveolar; se presenta, en fin, casi siempre alguna hinchazon
pálida ó rubicunda de las encías ó de la mejilla.
Las afecciones espasmódicas y aun epileptiformes que se aproximan á los
efectos del _mercurio_, no deben contarse entre las afecciones
diatésicas de las que nos ocuparémos en los párrafos siguientes. Sin
embargo, consignarémos las indicaciones mas notables del _mercurio_ en
las neuroses desarrolladas, como la ninfomanía y la hidrofobia. El
_mercurio_ corresponde por su accion antiplástica y descomponente en las
diátesis caracterizadas, y en muchas neuroses de personas debilitadas
cacoquímicas; pero su accion electiva en la garganta y el útero le hace
muy útil en estas dos neuroses, en personas de una constitucion no ajada
y jóvenes ó linfático-sanguíneas.
La ninfomanía propia del _mercurio_ es la que resulta del abuso de los
placeres, cuando el orgasmo nervioso repetido ha producido temblores
involuntarios y una astenia nerviosa profunda altera la nutricion. Los
síntomas locales son: prurito insoportable y que llega hasta el furor,
irritaciones frecuentes de la vagina y de los grandes labios, sensacion
de quemadura al orinar, leucorreas corrosivas, alteracion de la vista,
irascibilidad, apatía. El _oro_ y la _tuya_, y tambien la _nuez vómica_,
prestan en estos casos servicios muy importantes en un tratamiento
erizado de muchas dificultades.
El _mercurio_ está indicado en los espasmos del exófago y de la laringe
característicos de la hidrofobia: estos espasmos dependen de la
inflamacion de la mucosa faríngea.
La patogenesia del _mercurio_ contiene además el horror á los líquidos,
el furor que escita la vista del agua, el delirio particular de la
hidrofobia y sus alucinaciones, los movimientos espasmódicos del cuerpo.
La _cantárida_ es en esto mas análoga que la _belladona_; pero esta, el
_estramonio_ ó el _beleño_ se adaptan mejor á los espasmos de los
músculos de la faringe que dificultan la deglucion con sensacion de
sequedad.
Las neuralgias reumáticas de la cara, la otitis y la otalgia pueden
exigir _mercurio_ ó _pulsatila_; para el primero, el dolor es mas fijo,
se agrava mas ó con mas constancia por el frio, es mas exactamente
nocturno; para el segundo, los dolores son menos fijos; el calor les
agrava en general mas que el frio, y la existencia de una fluxion pálida
ó encendida le contraindica. En los dolores reumáticos es necesario
tener presente los síntomas siguientes, como indicantes del _mercurio_:
agravacion por toda la noche, cara pálida, alteracion de los rasgos de
la cara, edema de las estremidades, escitacion nerviosa, sudores que no
alivian, y los síntomas que se refieren á la ciática y la gota. En esta
última afeccion, hay rubicundez de la piel y tumefaccion; pero no tofos
como para la _estafisagria_, la _quina_.
Vamos á insistir en este párrafo sobre la fiebre, para marcar los
caractéres del reumatismo febril y de la fiebre reumática que
corresponde á la esfera nerviosa del _mercurio_. En estas afecciones hay
calor vivo y alternativa de escalofríos y bocanadas de calor muy
incómodas; el enfermo se ve precisado á mover incesantemente las partes
dolorosas, y sudores abundantes le molestan y fatigan. El sudor,
especialmente el copioso que no alivia, es una indicacion particular del
_mercurio_, en el estado agudo. Este medicamento es al elemento
reumático-catarral lo que el _acónito_ es al elemento inflamatorio. Con
mucha frecuencia, la _pulsatila_ completa ó confirma la accion del
_mercurio_ en estas afecciones, y hasta es indispensable cuando los
dolores son erráticos y cambian fácilmente de sitio.
El _mercurio_ presenta entre sus efectos el cuadro mas completo del
reumatismo articular subagudo; su accion se dirige á las membranas
sinoviales y tejidos blancos que son el punto de una fluxion cuyo
carácter es mas bien linfático ó seroso que sanguíneo, y que viene á
terminar por un derrame seroso mas bien que piogénico. La _brionia_ es
en este caso el medicamente mas análogo en cuanto á la electividad sobre
los tejidos celulares, membranosos, fibrosos y tendinosos; pero su
accion es mas aguda, mas sanguínea y mas análoga en este sentido á la
del _árnica_; la _sal de nitro_ parece ser el intermediario de la
_brionia_ y el _mercurio_, el cual conserva siempre sus caractéres
distintivos.
=C.= _Afecciones sifilíticas._--El _mercurio_ no cura todas las formas de
la sífilis; pero la esperiencia clínica le indica como un medio
necesario en primer término en todo accidente sifilítico á título de
específico y de antídoto[9]. A todos consta que la sífilis ocupa
sucesivamente, por lo general, la piel, las membranas mucosas, el tejido
celular, los huesos; pero que el círculo de sus transformaciones no está
limitado á estos puntos, y que el sistema nervioso puede afectarse, ó
serlo inmediatamente, especialmente por la generacion. ¿Cuántos asmas,
gastralgias, epilepsias, enajenaciones mentales, etc...., no proceden de
la sífilis? La esperiencia prueba que puede revestirse con todas las
formas de las afecciones de las membranas mucosas y de los diversos
aparatos orgánicos, sin pasar por sus formas comunes y primitivas. En
todas estas circunstancias, el _mercurio_ y sus diferentes preparaciones
se hallan indicadas en primera línea, y dan lugar despues á otros
medicamentos mas ó menos análogos y capaces de completar su accion;
tales son: el _yodo_, el _oro_, el _azufre_, el _sulfuro de cal_, la
_plata_, el _mezereum_.
La gonorrea ó la blenorragia no sifilítica es mas rara de lo que se
cree, siendo prudente en muchos casos en los que las causas de la
infeccion son probables, tratar esta afeccion como virulenta, aun cuando
la inoculacion no sea favorable. Varias razones dan lugar á creer en la
existencia de una gonorrea sicósica, aceptando que la sícosis sea un
vicio independiente de la sífilis. Sea de esto lo que quiera, la
aparicion de escrescencias, verrugas, condilomas, crestas de gallo,
coliflores, en el curso de una afeccion sifilítica, ó en su declinacion
y aun despues de ella, complicaria de un modo estraño el diagnóstico de
las enfermedades venéreas sin los trabajos de Hahnemann y sus discípulos
que han diferenciado la sícosis, no solo por sus síntomas propios, sino
tambien por su tratamiento, como puede verse en los artículos _Tuya_,
_Acido azótico_, _Licopodio_, y como lo harémos ver en este. Sin
embargo, satisfechos con poseer los medios de combatir la sícosis, tan
bien como la sífilis, nos importa poco que se considere á la primera
como una consecuencia de la segunda, y que no se admita la naturaleza
sifilítica de una gonorrea aislada de todo otro síntoma venéreo, hecha
abstraccion de la inoculacion esploradora, puesto que se reconoce la
sencillez de un tratamiento antisifilítico por las dósis pequeñas, y que
se acepta con mas facilidad la necesidad de tratar por el _mercurio_ una
afeccion, que sin este medicamento, produce con frecuencia estragos
tanto mas graves cuanto mas desconocida es su etiología.
Suprimir el flujo en pocos dias con la _copaiba_ y dar inmediatamente el
_mercurio soluble_, como lo hemos dicho anteriormente, es una práctica
tan recomendable como el uso del _mercurio_ solo y de seguida. Este
último proceder es mas propio para oponerse al desarrollo ulterior de
todo síntoma. En los casos rebeldes, la gonorrea puede exigir el uso del
_azufre_, especialmente cuando el líquido es amarillento y la flogosis
local casi nula. El _mercurio_ alternado con el _azufre_ es tambien el
mejor medio para corregir las poluciones sanguinolentas con espasmos
pasajeros que sobrevienen involuntariamente aun en la aproximacion de
los sexos. Es muchas veces necesario en la gonorrea con erecciones
dolorosas, estranguria y flujo de sangre, calmar esta irritacion
violenta con algunas dósis de _cantárida_.
A su vez, el _azufre_ y la _tuya_, dados sucesivamente, curan muy bien
las gonorreas indolentes y pasivas que subsisten despues de la
administracion conveniente del _mercurio_. El _sublimado corrosivo_ es
algunas veces necesario en los casos de uretritis crónica. Es preferible
el _yoduro de mercurio_, si hay alguna nudosidad en un punto dado del
canal de la uretra. En las mujeres, es el _mercurio_ con la _tuya_, el
_hierro_ y el _zumaque_, pero usado antes que estos, aun en las
vaginitis no sifilíticas, el mejor medio de corregir la leucorrea
rebelde con dolores de escoriacion en la vagina, y quemantes con prurito
en los grandes labios. Necesario es á veces recurrir á otros
medicamentos, como la _sepia_, el _licopodio_, el _azufre_ y aun el
_estaño_. Las indicaciones del _mercurio_ consisten en un estado
inflamatorio de la mucosa vaginal que tiene un color rojo-oscuro, en un
flujo abundante y corrosivo y en la tumefaccion de los grandes labios.
En fin, el _precipitado rojo_ y el _cinabrio_ ó _sulfuro rojo de
mercurio_, obran con mucha eficacia; del mismo modo que en los afectados
de balanitis con erosion del glande y flujo como lechoso, y en las
gonorreas subagudas por recidivas, si hay hinchazon de los vasos
linfáticos á lo largo del pene y del prepucio.
La aplicacion de las diversas preparaciones del _mercurio_ en las
úlceras sifilíticas de toda especie, exige distinciones que indicarémos,
aunque ligeramente. El chancro primitivo, en la primera sífilis ó en una
segunda infeccion despues de una curacion perfecta, exige simplemente el
uso del _mercurio vivo_ ó _soluble_, á la dósis de 3 á 4 gramos de cada
una de las tres trituraciones, tomados por fracciones cotidianas por
mañana y tarde, durante veinticinco á treinta dias. El _precipitado
rojo_ es la preparacion preferible cuando el anterior ha sido ineficaz
por varias causas, por ejemplo, en personas que han sufrido repetidas
veces la infeccion. El _cinabrio_ se dirige al chancro simple y
primitivo, cuando el fondo se eleva sobre los bordes; la _tuya_ en
iguales casos sucede al anterior con ventaja.
El _precipitado rojo_ conviene en general en el chancro indurado ó
inflamado. Se ha recurrido al _biyoduro de mercurio_ para el chancro
indurado, insensible, y para el bubon indolente. Mas sea cual quiera la
preparacion _mercurial_ elegida, es necesario agotar su accion, despues
de administradas las dósis convenientes, si no se quiere producir una
alteracion ó retardar la mejoría del enfermo. El chancro indurado exige
un tratamiento de dos á tres semanas mas que el chancro primitivo, y
dósis iguales, pero continuadas por mas tiempo.
El chancro, ya primitivo, ya indurado, si tiene un carácter fagedénico
con tendencia á la destruccion de los tejidos, ó si ocupa la uretra y se
inflama al estenderse, reclama el _sublimado corrosivo_, que obra mejor
en las personas debilitadas ó caquécticas, y cuando los dolores son
quemantes. Muchas veces se limita á combatir la malignidad, á
simplificarle; entonces se le reemplaza con otra preparacion que se
adapte mejor al estado del chancro modificado por él. Las úlceras
secundarias del velo del paladar, de las alas de la nariz, las úlceras
escrofulosas de la córnea que se estienden rápidamente y cuya secrecion
es icorosa con fotofobia, y en general, las afecciones escrofulosas con
tumefaccion, inflamacion, destruccion de los tejidos y caquexia,
corresponden perfectamente al _sublimado corrosivo_, así como los
bubones abiertos que se agrandan mucho y son muy dolorosos.
El bubon simple, primitivo, y la orquitis blenorrágica, en una palabra,
todos los accidentes primitivos de la sífilis, en personas bien
constituidas ó poco acostumbradas á la dolencia, les basta el _mercurio_
con ó sin el chancro simple. La oftalmía blenorrágica exige _calomelano_
y algunas veces el _sublimado corrosivo_. El bubon consecutivo al
chancro requiere el _precipitado rojo_, así como tambien las
alteraciones sifilíticas de la boca y de las amígdalas con concreciones
y úlceras, é igualmente las úlceras escrofulosas que empiezan por una
ampolla.
En las aftas de la boca con salivacion, en la estomatitis sin accidente
alguno estraordinario, está indicado el _calomelano_. Respecto á las
aftas, conveniente es hacer constar, que las del _mercurio_ son
profundas y flácidas, con el fondo grisáceo y un color rojo oscuro de la
mucosa que las rodea: este color es pálido en las aftas del _ácido
fosfórico_, y rojo en las del _mezereum_. Las aftas del _ácido
clorhídrico_, del _carbon vegetal_ y de la _quina_ son mas atónicas y
sobrevienen despues de una afeccion gangrenosa, ó son ellas mismas
gangrenosas.
Aun cuando el _precipitado rojo_ es útil en los tubérculos sifilíticos
de la piel, en las sifílides impetiginosas, cuyas costras se cubren de
pequeñas ulceraciones, el _biyoduro de mercurio_ es preferible en las
induraciones tuberculosas que sobrevienen despues de la cicatrizacion de
los chancros indurados. Estas concreciones ocultan el peligro de un
chancro fagedénico, y cuando llegan á abrirse, deben llamar la atencion
del médico. En este caso, el _biyoduro de mercurio_ es un medio eficaz.
Tambien lo es en la epididimitis blenorrágica, en la orquitis subaguda
con ó sin persistencia del flujo, en la sifílide del escroto: esta
afeccion está caracterizada por concreciones cuya superficie se esfolía,
y segrega una serosidad á la que reemplazan películas que se desprenden
y dejan la piel de color rojo de carne con escozor.
El _biyoduro de mercurio_ tambien juega en las úlceras que reemplazan á
las concreciones de que hemos hablado, aun cuando se estiendan y
propaguen á la piel; los abscesos en el ano reclaman igualmente este
medicamento. Estos accesos dejan con frecuencia en pos de sí una
induracion tuberculosa del tejido celular situado entre la piel y la
_fascia superficialis_, induracion que renueva muchas veces el absceso.
El _calomelano_ cura el absceso, y el _biyoduro de mercurio_ la
induracion. Este medicamento es un escelente recurso en los infartos del
útero con descenso de este órgano: esta propiedad curativa resulta, no
solo de los hechos clínicos, sino de sus efectos fisiológicos. Posee,
pues, una utilísima accion en casos de este género que no se refieren á
la sífilis.
Las menores dósis de _calomelanos_ esponen á la salivacion y á la
estomatitis mercurial; por cuya razon debe ser parco el médico en su
uso, aun en dósis estremadamente atenuadas; conviene reservarle para las
afecciones que cura mejor que cualquiera otra sal mercurial, cuando en
estas afecciones hay, por ejemplo, úlceras en la garganta, en la boca,
dolores osteócopos, etc.....
En atencion á lo espuesto, el _mercurio vivo_ es rara vez el mejor medio
en los accidentes secundarios, y mucho menos en los terciarios de la
sífilis, siendo por lo tanto preferibles siempre las preparaciones
mercuriales, á menos que en el principio de una infeccion reciente, se
haya usado convenientemente el _mercurio_. Preciso es confesar que los
tratamientos clandestinos, los remedios secretos ó mal aplicados, y la
negligencia de ciertos enfermos ponen con frecuencia al médico en el
mayor embarazo para apreciar los medios que se han usado y aun la
naturaleza misma del mal que puede ser mercurial y juzgársele
sifilítico, y _vice-versa_. Esto es precisamente lo que constituye una
de las dificultades que se presentan para curar accidentes mas ó menos
remotos, tales como manchas, pústulas; pústulas tuberculosas, aftas
induradas, escoriaciones de las mucosas, placas mucosas, tubérculos,
cáries, periostitis, exóstoses, dolores osteócopos, tumores gomosos,
ozena sifilítica, y otros accidentes mas remotos aun, cuya curacion por
los medios antisifilíticos espresa ó descubre el orígen, como son:
ciertas gastritis, cefáleas y cefalalgias, dolores reumáticos.....
Mas sean las que quieran las dificultades de estos tratamientos, se
puede recurrir á medicamentos que, como el _sulfuro de cal_, el _ácido
azótico_, la _tuya_ y el _mezereum_, juegan en las transformaciones de
la sífilis en todo el organismo. Bien pronto volverémos á decir algo de
esto al hablar de las diátesis; pero antes de abordar el exámen de las
afecciones sifilíticas de la piel, indicarémos que el _azoato de
mercurio_ está mejor indicado en las vegetaciones sifilíticas blandas,
sangrantes, poco dolorosas y planas, situadas en la faringe, en el ano
y en la lengua.
En este síntoma, como en cualquiera otro de la sífilis, es muy
importante hacer observar que el médico instruido evita con cuidado toda
cauterizacion y toda escision, hasta la aplicacion de pomadas y lociones
medicamentosas irritantes. La razon de esto es que los síntomas,
chancros y vegetaciones, espresion del vírus interno, cuya manifestacion
esterior indica la fuerza ó languidez, la regularidad ó la aberracion,
importa dejarles subsistentes á fin de reconocer el efecto del
tratamiento en las modificaciones que sufran. Esta práctica es por lo
tanto la mas racional y la mas sencilla, y que desgraciadamente
abandonan algunos enfermos, la que, merced á su impaciencia, estiman mas
cortar una escrescencia que reaparecerá tantas veces como se arranque,
que aguardar algunos dias para verlas arrugarse, desecarse y desaparecer
sin dolor y sin dejar rastro alguno, por la eficaz influencia del
_mercurio_, del _ácido azótico_ y de la _tuya_ administrados al
interior.
=D.= _Afecciones cutáneas._--Es precisa que las afecciones cutáneas
conocidas con el nombre de sifílides y claramente descritas en los
libros, sean fáciles de diagnosticar y que presenten caractéres
inequívocos. El _mercurio_ por otra parte no solo es eficaz en
enfermedades cutáneas procedentes de una manifestacion secundaria de la
sífilis, sino que tambien lo es en varias afecciones herpéticas y
escrofulosas.
Las sifílides pueden revestir todas las formas de las enfermedades
cutáneas. Se manifiestan algunas veces simultáneamente con los síntomas
primitivos, si bien las mas se verifican despues y aun con meses y años
de intérvalo. Hay circunstancias en que estas erupciones están
acompañadas de movimientos febriles y dolores nocturnos en los huesos y
las articulaciones; casi siempre alternan con cualquier otro síntoma
sifilítico. Las partes genitales, la márgen del ano, la cara, la frente,
el dorso, y el abdómen, son los puntos de preferencia. Sea cual quiera
la forma, siempre tienen un color particular de rojo violeta ó de
amarillo sucio; se la designa con el nombre de hepática y cobriza, y
presentan en general una tendencia notable á la ulceracion que reviste
el carácter sifilítico.
Las pústulas sifilíticas, y en particular la _corona veneris_, exigen
con preferencia la _tuya_ y el _ácido azótico_, despues del _mercurio
vivo_ ó el _cinabrio_. Las escamas y todas las esfoliaciones, aun de la
palma de las manos, con el aspecto cobrizo característico, reclaman el
_sublimado corrosivo_, el _cinabrio_, y cuando mas, la _clematis_, el
_licopodio_, el _mezereum_. En los tubérculos, son eficaces el _biyoduro
de mercurio_ y el _carbonato de cal_. Las ulceraciones ceden con el
_etiope mineral_, el _azoato de mercurio_, el _sílice_, la
_estafisagria_ y la _tuya_, cuando se cubren de costras y se sitúan en
los órganos genitales.
En todas las formas de las sifílides están mas indicadas las _sales
mercuriales_ que el _mercurio vivo_. El _cinabrio_ en general,
corresponde mas exactamente á las erupciones vesiculosas, á las
vesículas aisladas ó por placas sobre fondo rojizo, en las tumefacciones
rubicundas, erisipelatosas de las mejillas y de los párpados, en las
manchas mucosas, en las fluxiones de la mucosa nasal con esceso de
secrecion, que la fluxion se estiende al labio con vesículas, y que el
prurito es violento. El calomelano es mas propio para los abscesos en el
ano; el _biyoduro de mercurio_, en las induraciones ó concreciones, y
los tubérculos; el _sublimado corrosivo_ en los casos rebeldes, el
estado caquéctico, las ulceraciones corrosivas, las rubicundeces vagas y
estensas, el _azoato de mercurio_ en el intertrigo, las escoriaciones,
el _mercurio vivo_ ó _soluble_ en la zona no sifilítica antes del
_arsénico_ mismo y otros medicamentos propios de esta erupcion, tales
como el _grafito_, el _causticum_ y el _zumaque_; alternado con el
_azufre_, es un poderoso medio de resolucion en la induracion de la piel
y del tejido celular.
Aun en las afecciones no reputadas como sifilíticas, el _mercurio_ y sus
preparaciones tienen una eficacia superior á la _sepia_ y al _carbon
vegetal_, en la psoriasis; al _petróleo_, _grafito_, _sal marina_,
_carbonato de cal_ y _zumaque_, en el eczema; los mercuriales son útiles
en el tratamiento del ectima y en las grietas, aunque en menor grado que
el _zinc_, la _tuya_ y la _pulsatila_, pero teniendo presente que el
_licopodio_, el _grafito_, el _zinc_ y otros varios medicamentos están
indicados en estas especies de lesiones cutáneas. El _mercurio_ es con
frecuencia preferible á _arsénico_ y _belladona_ en el _lupus_, y entra
como elemento esencial en el tratamiento de la elefantiasis y de la
_flegmasía alba dolens_. Ciertas tiñas reclaman su uso sobre todo
despues del _azufre_ y del _carbonato de cal_; lo mismo puede decirse de
casi todas las afecciones herpéticas en personas escrofulosas ó
linfáticas y de una constitucion floja.
=E.= _Afecciones serosas, caquécticas, anémicas y escrofulosas._--Se
tratan victoriosamente por el _mercurio_ muchas enfermedades, ya sean la
espresion de las caquexias escrofulosa, sifilítica y mercurial, ya que
contribuyan á desarrollar el estado de las mismas. Independientemente de
las afecciones indicadas ya, podemos citar: 1.º las colecciones
serosas, desde el edema é hinchazon de los tegumentos con aspecto flojo
y color pálido y sucio de la piel hasta la ascitis. En todos estos
casos, el _mercurio_ puede jugar en union con la _belladona_, el
_arsénico_ y el _azufre;_ en el hidrocele escrofuloso, el _sílice_ es
muy análogo á _mercurio_. Las hinchazones artríticas, edematosas y
pálidas, con dolores internos y gastrose, exigen _mercurio_ y muchas
veces la _quina_.
2.º Los flujos asténicos, los infartos glandulares ó mucosos con
hipersecrecion ó tendencia á la destruccion de los tejidos. La materia
de estos flujos y de estas secreciones está mal elaborada; la supuracion
es icorosa y de mal carácter; sucede lo contrario que en las
ulceraciones de la sífilis reciente cuando la esfera vegetativa no está
aun alterada. En todos los casos de hipersecreciones hay atonía de la
fibra, astenia nerviosa y descomposicion de los líquidos: sudores
nocturnos, diarreas colicuativas, lientería, otorrea, leucorrea, coriza
con ozena, ligera hinchazon de la nariz y el periostio, salivacion,
supuracion saniosa abundante de las superficies ulceradas y blandas. El
fósforo, el _azufre_, la _quina_ y el _carbonato de cal_ son á veces tan
útiles como el _mercurio_.
3.º La sudamina, el sudor de los piés, la alopecia, la caida ó
deformidad de las uñas, la esterilidad, las pérdidas seminales, la
albuminuria y una multitud de afecciones debidas á una cacoquimia, ó á
una perversion funcional con un fondo de astenia y falta de plasticidad.
4.º Las afecciones caracterizadas por la astenia nerviosa con temblor
muscular, grande debilidad; las parálisis que se desarrollan con
lentitud, parciales ó generales, con infiltraciones serosas en diversos
grados, decoloracion de los tejidos, ausencia del calor natural; las
manías automáticas, la corea, y aun la misma epilepsia.
El _mercurio_, en fin, es uno de los principales medicamentos de la
escrófula; conviene no solo en los infartos linfáticos y en las
flegmasías subagudas de las mucosas, sino tambien en su período
avanzado, si hay sudores nocturnos, flujos colicuativos,
enflaquecimiento rápido, gánglios infartados ó ulcerados, erupciones
costrosas ó pruritosas, especialmente en el cuero cabelludo, orinas
sucias y abundantes, deposiciones fáciles y lientéricas, timpanitis,
raquitismo. En estos casos, las dósis mas débiles son las mas eficaces,
pues su semejanza conduce á la necesidad de su estrema atenuacion.
Obrando el _mercurio_ electivamente en el sistema linfático y sobre la
fuerza plástica, conviene de preferencia en el _habitus_ leucoflegmásico
y en la hinchazon de la piel, con facilidad á resfriarse y á sudar; pero
con la condicion, de que los casos que exigen el _mercurio_, cuanto mas
se separan de estas disposiciones orgánicas, tanto mas distan de este
medicamento y se aproximan á sus sales, desde el _precipitado rojo_
hasta el _sublimado corrosivo_, y desde el _sulfuro de mercurio_ hasta
sus _yoduros_ y _azoatos_. Asimismo conviene el _mercurio_, por sus
efectos, en la alteracion de la nutricion, en la venosidad y en el
estado seroso, en la retardacion del desarrollo intelectual por la
debilidad física y vegetativa; pero se debe recurrir á una de sus sales
si se unen la sequedad de la piel ó de las superficies exhalantes y
algunos fenómenos de eretismo sanguíneo. El _mercurio_, además,
despierta la receptibilidad medicinal cuando la vida vegetativa es la
mas especialmente afectada, y que la astenia plástica y el
entorpecimiento de la inervacion se opone á toda reaccion.
Las indicaciones del _mercurio_ en las afecciones que acabamos de
enumerar sucintamente, están caracterizadas por algunos de los síntomas
que indican su profunda influencia en el organismo, como los siguientes
que completan el cuadro de su accion: calambres, espasmos, grande
fatiga, debilidad enorme, malestar del cuerpo y del espíritu,
somnolencia, ardor de la sangre con temblor de los miembros, infartos
linfáticos, tumefacciones pasivas de las mucosas con hemorragia,
rubicundeces asténicas en la piel, flujos pasivos, secreciones
exageradas, pus mal elaborado, úlceras fagedénicas, edemas; derrames
serosos, decoloracion de los tejidos, color amarillento de la piel,
sudores fáciles, escitabilidad de todos los órganos, marasmo, agravacion
de los síntomas por la noche y con el calor de la cama, grande
sensibilidad y agravacion de los padecimientos al aire frio.
Siempre que en el tratamiento de la sífilis se observe un conjunto de
síntomas como los siguientes: cáries húmedas, úlceras fungosas,
flácidas, asténicas, disolucion de la sangre, vacilacion de los dientes
y erosion de las encías, mal estado de la boca, salivacion, temblores,
fiebre héctica, es muy probable que haya una caquexia mercurial. Desde
entonces se debe proceder á dar un antídoto, entre los que debemos
indicar: 1.º el _azufre_, que es el que mejor corresponde á los síntomas
de la fiebre lenta y al eretismo que sufre en medio de los fenómenos mas
graves. Las aguas minerales sulfurosas obran en este sentido con mucha
eficacia, no por neutralizar el _mercurio_ que pueda existir en la
economía, sino por combatir los efectos del medicamento y las
modificaciones que opera en la vitalidad y los tejidos, especialmente
en la gota mercurial, las tumefacciones articulares aisladas, las
parálisis incipientes con temblores, las flegmorragias. El _mercurio_ es
á su vez uno de los mejores antídotos de los efectos dinámicos del
_azufre_. El _sulfuro de cal_ está igualmente indicado en la caquexia
mercurial, la astenia nerviosa, las cáries, las complicaciones
escrofulosas.
2.º El _ácido azótico_, á la dósis mas débil, pero bien apropiada,
neutraliza los efectos del _mercurio_ y cura las afecciones sifilíticas
agravadas ó sostenidas por este medicamento, como son: las vegetaciones
y las úlceras de los órganos genitales, las aftas y los chancros
corrosivos ó flácidos, los infartos de las glándulas inguinales, las
úlceras de la garganta, la gota militar, las manchas color de violeta ó
cobrizas en la piel con aspecto sucio, la otorrea, la oftalmía, la
ozena, las grietas, los herpes en las manos, de carácter sospechoso, las
pústulas lívidas en la frente y en el dorso, la sensibilidad escesiva
del cuero cabelludo, la alopecia.
3.º El _oro_ puede reemplazar al _ácido azótico_ en un gran número de
estos casos; pero combate mejor aun las cáries de los huesos del cráneo,
de la nariz y de la cara, la destruccion de las partes blandas del
paladar, los dolores osteócopos, los accidentes de la gota anormal, la
dispepsia, las palpitaciones, el hidrotorax incipiente, la ictericia y
las afecciones del hígado.
4.º La _quina_, cuando es mas bien el organismo y no un órgano en
particular el afectado, cuyas fuerzas radicales están alteradas, como
por ejemplo: en la caquexia sin lesion especial, en la fiebre lenta con
descomposicion del vientre y timpanitis, en las hemorragias pasivas y el
edema de diversos órganos. La accion dinámica de la _quina_ está aquí
tan indicada, que no se necesitan mas que dósis muy débiles para
reanimar las fuerzas, volver el tono á la fibra, escitar la vitalidad.
El _sulfato de quinina_ es algunas veces una preparacion mas apropiada
que la _quina_. Dósis mayores son preferibles en ciertos efectos
febriles del _mercurio_ y que toman un tipo intermitente, ó la forma de
esta fiebre larvada, con sensacion de gran dislaceracion en la cabeza ó
en otra parte cualquiera.
5.º El _yodo_ es otro antídoto bien indicado en la salivacion mercurial,
en los infartos linfáticos y ganglionares desarrollados por la
influencia del _mercurio_; el _sílice_ se adapta á las cáries, á las
úlceras degeneradas que se han resistido al _ácido azótico_, al
_oro_.... El _opio_ está indicado en los casos de postracion y para
ayudar ó completar la accion de la _quina_. El _mezereum_, la _clematis_
y el _ácido fosfórico_ convienen cuando el _mercurio_ ha desarrollado
erupciones cutáneas; la _tuya_, el _licopodio_, cuando hay vegetaciones
sostenidas por dósis mercuriales; la _plata_ y otros medicamentos ya
indicados, si las emanaciones ó vapores mercuriales han determinado
accidentes paralíticos.
En las afecciones mercuriales rebeldes á los medicamentos mas
apropiados, no hay algunas veces mas que el _mercurio_ mismo que las
pueda curar. Una multitud de hechos curiosos han establecido para este y
otros medicamentos que las dósis infinitesimales son las mas idóneas
para disipar los efectos diatésicos y dinámicos de sus exageradas dósis.
=Dósis.=--Si es importante no escederse de la dósis conveniente, á fin de
evitar los efectos medicinales que con tanta frecuencia complican la
enfermedad é influyen desventajosamente en su tratamiento, en el
_mercurio_ es mas que en cualquiera otro medicamento. Las afecciones
febriles é inflamaciones locales ceden con dósis muy ténues: algunos
centígramos de la tercera trituracion, repetidos varias veces cada hora,
por ejemplo, ó algunos glóbulos de la cuarta, sesta y aun duodécima
atenuacion disueltos en agua para tomar por cucharadas mas ó menos
aproximadas. Con estas dósis se curan las amigdalitis, las anginas y una
multitud de irritaciones mucosas y de flogosis, de fiebres, de
neuralgias.....
Las trituraciones comunes, es decir, las hechas con un grano, ó con
diez, bastan para el tratamiento de la sífilis, ya se emplee el
_mercurio vivo_, ya una de sus sales, ó de sus compuestos, de _azufre_,
de _yodo_..., segun el período de la sífilis que se haya de tratar ó los
síntomas sifilíticos dominantes; y rara vez habrá precision de recurrir,
no dirémos al licor de Van-Swieten, sino á una solucion mucho menor de
_sublimado corrosivo_; 15 centígramos por 250 gramos de agua destilada,
para tomar á cucharadas cada doce horas.
No pueden negarse los buenos efectos del _ungüento mercurial_ en
fricciones en algunos casos de inflamacion, tal como el panadizo, la
angioleucitis ó inflamacion de los vasos linfáticos.....