§ I.--Historia.
Es la resina estraida del _guayaco_, planta de la familia de las
rutáceas, _Juss_.--De la decandria monoginia, de _Linn_.--El _guayaco_
debe ocupar un lugar en la materia médica, si se atiende á lo que de él
han escrito los médicos antiguos y al frecuente uso que se ha hecho
hasta últimos del siglo pasado. En el dia, parece estar limitado á
algunos casos de gota. Muchos autores se han ocupado de este
medicamento, entre los que se cuentan, Ulric de Hutten, Montagnana,
Jacques Béthencourt, Teuthorn, Hahnemann, etc. Los primeros le emplearon
en la sífilis y la lepra que en el siglo XVI se confundian con
frecuencia. Las curaciones de estas enfermedades obtenidas por este
medio en aquella época en que tan terribles y graves eran, no podian
menos de animar al estudio de los efectos y propiedades del _guayaco_.
No pudiendo negar Giacomini los casos de curacion obtenidos en la India,
de un mal que solo podia ser la lepra ó una viruela degenerada, trata de
atenuar la significacion de estos hechos, pretendiendo, que estas
afecciones son menos graves en este país, lo cual es inexacto, y
manifestando que el _guayaco_ es allí mas activo por ser indígeno y por
emplearse en las mejores condiciones, lo cual es muy posible.
En Europa, se ha utilizado el _guayaco_ en estas afecciones y en el
reumatismo agudo y crónico, el coriza y catarro tambien crónicos, la
gota aguda y crónica, la diarrea y otros flujos mucosos, en la
escrófula, la amenorrea, la fiebre héctica, la amaurosis, la sordera, la
cáries, y en las erupciones crónicas como los dartros.
§ II.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.
Las observaciones antiguas atribuyen al _guayaco_ los efectos
fisiológicos siguientes: neuralgias, várices, contracturas y
acortamiento de las partes musculosas y tendinosas, tumefacciones
subcutáneas y articulares, aumento de la cantidad de orina, sudores
abundantes. Los síntomas observados por Hahnemann y otros
esperimentadores armonizan con los anteriores y confirman el dato
práctico de los antiguos que consideraban al _guayaco_ como mas eficaz,
y solamente curativo, en personas de una constitucion débil y en las que
la enfermedad es crónica ó tiende á serlo. Los fenómenos diatésicos del
_guayaco_ se elevan hasta la fiebre lenta, con exacerbacion por la
mañana y por la tarde, con debilidad, hinchazon con palidez de la cara,
consuncion. Pero precisamente estos fenómenos y la altura á que llegan,
prueban que la accion del _guayaco_ es primeramente escitante. Esto
mismo se ve confirmado por las observaciones de Barthez que le ha visto
producir cefalalgias y hemorragias pronunciadas, y lo que demuestran los
ensayos sobre el hombre sano; como lo indican los siguientes síntomas:
pulso acelerado, fiebre ardiente precedida de bostezos, necesidad de
estirarse, calofrío y horripilaciones: esta fiebre es seguida de sudores
abundantes, sobre todo en la cabeza y por la mañana, de quebrantamiento
y debilidad de los miembros con pereza y horror al movimiento, sed y
conato inútil de orinar, estreñimiento y tos seca.
Hé aquí el cuadro de los restantes síntomas fisiológicos del _guayaco_:
dolores articulares; dislacerantes y lancinantes en los miembros;
contracciones de las partes afectadas; agravacion de los dolores al
menor movimiento; punzadas en el pecho; dolores presivos en las íngles;
lancinaciones en la uretra; rigidez en la nuca y en un lado del dorso;
constricciones entre los omóplatos, en el estómago, en el pecho;
punzadas en los brazos y antebrazos; dolores nocturnos profundos en los
muslos, seguidos de tension paralítica y debilidad al cambiar de
posicion; lancinaciones violentas en el cerebro; pulsaciones en las
sienes; dolores dislacerantes en un solo lado de la cabeza, en los
oidos; punzadas en las mejillas y en los dientes; dolor presivo al
comprimirse las dos mandíbulas; dolor quemante en la garganta.
Gusto soso, falta de apetito, eructos y náuseas como si la garganta
estuviese llena de flemas, repugnancia de la leche, borborigmos; emision
frecuente y repetida de orinas, leucorreas; abundantes mucosidades
nasales y faríngeas, espectoracion purulenta, sudores igualmente
abundantes; hinchazon de los párpados, pupilas dilatadas; debilidad de
la memoria y olvido de los nombres; flojedad, adormecimiento de los
miembros, debilidad paralítica.
Algunos síntomas tales como la mirada fija, la falta de ideas, la
abolicion de la vista, pulsaciones en la cabeza con sensacion de
abultamiento y plenitud de los vasos sanguíneos, la somnolencia despues
de medio dia, la pesadilla, la rigidez de un solo lado del dorso, dan
algun fundamento á los que han aconsejado el _guayaco_ en los accidentes
apopléticos. Estos accidentes se refieren á la diátesis artrítica, y á
la caquexia consuntiva que parece ser el complemento de la accion del
_guayaco_, su efecto crónico, el resultado de su accion prolongada.
El prurito ardiente en la piel que aumenta rascándose, sobre todo en el
dorso, los granos en la nariz y la ceja, pueden justificar su uso en
ciertos dartros, si se considera á estos síntomas como el rudimento de
una accion sobre la piel: esto es presumible, porque el _guayaco_ está
mal estudiado y peor esperimentarlo. Se le podrá tambien emplear en las
afecciones reumáticas, especialmente en el reumatismo blenorrágico, en
la artritis con tumefaccion y contracturas, en algunas periostitis, en
la hemicránea de las personas flacas ó que descienden de padres gotosos,
en algunos flujos mucosos ó purulentos, como la leucorrea, coriza
crónico, otorrea, bronquitis crónica ó la misma tisis mucosa.
=Dósis.=--La tintura en cantidad de dos á veinte gotas en una pocion, ó
algunas de estas ó glóbulos de las primeras atenuaciones, cada
veinticuatro horas, son las dósis usadas, las primeras con preferencia á
las otras.