[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese

corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera preciso

averiguar hasta qué punto la idea representa objetos realmente

existentes; ó si pertenece al órden de las que solo expresan la

relacion de varias ideas, sin que tengamos medio de averiguar si esta

relacion se halla ó nó en el mundo positivo: es decir, si la idea de

substancia es solo obra de nuestro entendimiento, mero resultado de la

combinacion de ciertas ideas, ó si nos es suministrada por la

experiencia misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos;

no sé si podré evitarlos. Para este objeto, comenzaré analizando la

palabra, atendiendo á su valor etimológico, y luego examinaré los

diversos sentidos que se le dan. Este análisis de las palabras, es muy

útil para el análisis de las ideas; porque muchas veces se halla en

las palabras un fondo de verdad y exactitud, que no se habria

sospechado; y del cual no nos aprovechamos debidamente, por falta de

atender al significado comun.

[5.] La palabra substancia, _sub-stancia_, indica algo que está bajo,

_sub-stat_, que es el sujeto sobre el cual están otras cosas; así como

su correlativa accidente ó modificacion, expresa algo que sobreviene

al sujeto, _accidit_; algo que le modifica, que está en él, como una

manera de ser, _modus_.

[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien algo

constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es

sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de modificaciones

que lo afectan, se conserva constante, é idéntico, bajo las diferentes

transformaciones. Cuando decimos que la substancia ha recibido tal ó

cual modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un

modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra, que haya

perdido su íntimo y primitivo ser de substancia para revestirse de

otro; sino que esta mudanza la consideramos como externa, y que ha

dejado intacto un cierto fondo que es lo que apellidamos substancia.

Si así no fuese, si no concibiésemos algo que permanece constante,

idéntico, bajo la modificacion, no concebiríamos la substancia como

distinta de la modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa;

ahora es, y luego cede su puesto á otra muy diferente; pero la

substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la

sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, no

cede su lugar á otra substancia. Desde el momento que atribuyésemos á

la substancia la instabilidad de su modificacion, no se distinguirian

entre sí.

El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una

variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha mudado,

esto es, concebimos algo que existia ya antes de la mudanza, y que

existe todavía despues de ella. Así decimos que tal modificacion ha

desaparecido completamente; lo que no decimos de la substancia, sino

que se presenta, ó que es de otra manera. Algo pues concebimos que

permanece constante, idéntico á sí mismo, bajo las diferentes

modificaciones; y á esto que es el sujeto en que se hacen las

mudanzas, á ese algo que no desaparece con la desaparicion de las

modificaciones, que no se muda íntimamente con las mudanzas de ellas,

á eso lo llamamos substancia, sub-stancia, substratum.

CAPÍTULO II.

APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA Á LOS OBJETOS CORPÓREOS.

[7.] Apliquemos á un objeto corpóreo, las ideas encerradas en la de

substancia, que esto podrá contribuir á aclararlas, y tal vez nos

sugerirá otras nuevas.

Este papel en que escribo, es susceptible de muchas modificaciones;

sobre él puedo escribir mil cosas diferentes, en varios caractéres, en

diversos colores; puedo plegarle de infinitas maneras; puedo darle

infinita variedad de posiciones con respecto á los objetos que le

rodean; puedo hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo

esta infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda.

Hay muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la

misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que no

se muda. Si tiño el papel de verde, y luego de rojo; lo que es ahora

rojo, es lo mismo que antes era verde, y primitivamente blanco; y á

esto permanente refiero todas las mudanzas. Si se me presenta primero

un papel blanco, y despues otro verde, y en seguida otro rojo, claro

es que no es lo mismo que si á un solo papel se le dan todas estas

transformaciones. ¿En qué está la diferencía, á pesar de que las

impresiones que me causa el color son las mismas? Está en que en un

caso hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones

sucesivas; y en otro, este _algo_ no es lo mismo, es otro diferente.

En un caso hay distintas modificaciones, en otro distintas

substancias.

[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos las

impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio para referirlas

á un mismo objeto, para enlazarlas en un punto comun, no

encontraríamos ninguna diferencia entre los dos casos expresados. Así,

supongamos que se nos pone delante el papel blanco, y luego obligados

á apartar la vista encontramos despues en el mismo lugar, con las

mismas dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en

seguida apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo:

claro es que nos será imposible distinguir por la simple sucesion de

las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado sucesivamente

con dichos colores, ú otros papeles que se le hayan sustituido. Pero

si estamos presentes, si no apartamos la vista del lugar en que está

el papel, veremos si se le pinta de nuevo ó si se le muda. En el

primer caso, la aparicion del nuevo color se continuará con la misma

sensación del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin

perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion continua de sus

movimientos, de sus posiciones, bajo la mano del pintor. Aseguraremos

pues que el papel es el mismo, porque ha habido continuidad de

sensacion, ó bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,

con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, de

sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es comun á

lo segundo, y á lo primero. Pero si no hay nueva pintura del papel,

sino sustitucion de otro papel pintado, veremos que el primer papel se

quita; se interrumpe pues todo el órden de las sensaciones, y se

presentan otras nuevas. Estas no tienen enlace con aquellas, y así hay

para nosotros una _cosa_ distinta.

[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de

substancia con respecto á los cuerpos; ó hablando con mas propiedad,

como aplicamos á los cuerpos la idea de substancia. Cuando encontramos

un lazo de varias sensaciones que las une por decirlo así en un mismo

punto, _aquello_ en que concebimos que se unen, lo llamamos

substancia. Y como encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos

independientes entre sí, naturalmente decimos que hay muchas

substancias corpóreas.

[10.] Al sentir una impresion, si la referimos á un objeto, ó la

consideramos como objetiva, jamás la llamamos substancia, porque aquel

objeto por sí solo, no es capaz de enlazar varias sensaciones.

Recibimos la sensacion de encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun

los filósofos, fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es

decir, consideran el encarnado nó como una simple sensacion, sino como

una calidad externa. A esta calidad por sí sola, nadie la llamará

substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de lazo á otras

impresiones, ó á otras calidades. Si hay mudanza de color, el

encarnado desaparece, y por tanto la impresion nueva se enlaza en el

órden del tiempo con la de encarnado, mas no reside en ella. Si hay

cambio de figura, aunque el encarnado continúe, no concebimos á este

color como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que

la permanencia del encarnado es indiferente á la variedad de figuras,

y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, continuando ó

desapareciendo aquel color.

Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se enlaza

necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones enlazadas en

un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las otras y

recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es lazo necesario; y

por tanto, aunque las objetivemos, no las atribuimos el carácter de

substancia, de algo que permanezca idéntico á pesar de las mudanzas, y

que sea como el recipiente de todas ellas.

[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria á todas las

sensaciones, ó cuando menos á las dos principales, vision y tacto; la

extension; á la cual miramos como un recipiente de todas las

sensaciones, ya las consideremos en nosotros, ya en los objetos. No

vemos ni imaginamos, blanco ó negro, no tocamos ni imaginamos,

caliente ó frio, blando ó duro, sin extension en que residan la

blancura ó negrura, la blandura ó la dureza, el calor ó el frio. Así

la extensión podria quizás merecernos el honor de substancia, si no

estuviese sujeta á otra condicion que la priva de este título. Si

bien, cuando concebimos la extension en general, en toda su

abstraccion, considerándola con el puro entendimiento como una mera

continuidad, prescindimos absolutamente de toda figura; no obstante,

cuando hemos menester una extension aplicada, que nos sirva de

recipiente de las sensaciones, nos es imposible hallarla sin una

configuracion determinada. No vemos simplemente un color, sino que le

vemos en una extension circular, triangular ó de otra especie. Estas

figuras se confunden con la extension misma, en cuanto es aplicada; y

además tampoco sirven de lazo para las demás sensaciones. A veces, es

verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes grados

de calor ó frio, diferentes posiciones etc. etc., pero tambien á veces

sucede lo contrario, y con el mismo color, con el mismo grado de calor

ó frio, es decir con la continuidad de otras sensaciones, el objeto

cambia de figura; y así como un círculo rojo se hacia antes círculo

verde, así el mismo objeto rojo se hace circular, y despues

triangular. En el primer caso la figura circular servia de lazo á las

sensaciones de los colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo

á las figuras.

[12.] Privada la extension de los honores de substancia, así como

todas las demás sensaciones, en cuanto objetivadas; observamos que

todas estas variaciones se suceden en los objetos, enlazándose unas

sensaciones con otras. Así un mismo círculo toma diferentes colores, y

un mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se

reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez se

reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos colores.

Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo constante; que bajo

aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo aquella sucesion de ser y

no ser, hay algo permanente; y á esto constante, uno, permanente, á

esto en que se verifican aquellas mudanzas, á esto que es el

recipiente de ellas, que es el punto que las enlaza fuera de nosotros,

y que nos proporciona á nosotros el concebirlas enlazadas, á esto lo

apellidamos substancia.

CAPÍTULO III.

DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA.

[13.] Pero ¿qué es en el órden sensible, el sujeto permanente de las

transformaciones? ¿Es una pura ilusion? ¿Es una realidad? ¿Qué

realidad será esa? ¿No se parece mas bien á una abstraccion? Una cosa

que no es ningun color, sino que se presta á tenerlos todos; que no es

ninguna calidad de las que experimentamos, sino el sujeto causa de

todas ellas; que no es ninguna figura, sino que puede acomodarse á

todas; que no es la extension pura, pues esta es una abstraccion, y

aquello es un ser que sirve como de fondo á las demás cosas; un objeto

corpóreo, que en sí, no puede afectar ningun sentido, ¿que será? ¿No

parece una cualidad oculta de los peripatéticos, un ser misterioso,

fantástico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para guardarnos de

ilusiones apelemos á la experiencia.

[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jamás de la mano,

pintémosle de diferentes colores, borrémoslos, y volvámosle á pintar,

sujetémosle á diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego

endurezcámosle; démosle distintas figuras, de un globo, cilindro,

paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo pregunto: ¿todas esas mudanzas

se han verificado en una misma cosa? sí. ¿Aquella cosa era ninguno de

los colores, ni figuras ni grados de temperatura? nó; pues todas estas

calidades, eran y dejaban de ser permaneciendo la cosa la misma. ¿Cómo

sé que la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido

continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el tacto,

que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y frio, duro y

blando, esta figura ó la otra, ha experimentado que estas se hacian

sin interrumpir la sensacion comun del tacto, de un objeto que no se

soltaba, cuyo peso se experimentaba incesantemente. Luego hay algo

allí que no es las transformaciones, sino lo que se transforma; algo

que es comun á todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí, y

en mí.

[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que nos

resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo siguiente.

1.º La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto etc., etc.,

hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad no hay mas que

nada: y la nada no puede ser sujeto de transformaciones, ni lazo de

impresiones.

2.º La idea de ser que aquí encontramos, no es pura, no es de solo

ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo no las

confundimos con el sujeto.

3.º Lo que acompaña la idea de ser, es la de permanencia entre lo

sucesivo, y la relacion de esta permanencia como punto de enlace, como

centro fijo en medio de la sucesion.

[16.] Si quisiésemos pues definir la substancia corpórea, deberíamos

limitarnos á decir que es _un ser permanente en que se verifican las

mudanzas que se nos ofrecen en los fenómenos sensibles_. A esto se

reduce nuestra ciencia: todo cuanto se añada sobre este punto, no

puede pasar de hipótesis y conjeturas. En vano se me preguntará, qué

es este ser: dadme la intuicion de la esencia de las cosas corpóreas,

y os lo diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es

decir, por las impresiones que en mí producen, no lo sé. Conozco que

aquello es algo; conozco esta relacion con sus formas; conozco que

estas se hallan en aquel sujeto, y no son el sujeto; aquí encuentro el

límite de mi conocimiento. Al objeto que corresponde á esta idea

compuesta de ser permanente y de su relacion á varias formas, á esto

lo llamo substancia corpórea.

[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,

permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es

independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede ó nó existir

sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en particular le es

necesario. Y aquí es de notar una diferencia entre la substancia en sí

y el medio por el cual se nos manifiesta y se pone en comunicacion

activa ó pasiva con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas

formas transitorias con que se reviste. ¿Cómo podríamos tener ni aun

noticia de la existencia de los cuerpos, sino por medio de las

sensaciones? Y el objeto de estas no es la substancia en su íntima

naturaleza, sino sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.

CAPÍTULO IV.

RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA CON SUS ACCIDENTES.

[18.] En la idea de substancia corpórea, se incluye perfectamente la

idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra de un modo muy

imperfecto. En toda substancia corpórea no concebimos sino una unidad

facticia por decirlo así: pues lo que en ella permanece, no es uno,

sino un agregado de muchos, como lo manifiesta la divisibilidad de la

materia. De cualquiera substancia corpórea podemos hacer muchas, que

tendrán el mismo derecho que la primera á llamarse substancias. Un

pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en

otros muchos que serán igualmente substancias. Todos ellos juntos

formaban aquello que llamábamos _una_ substancia; pero es claro que

esta unidad era muy imperfecta, que mas bien era una reunion, y que si

la considerábamos como _una_, era por relacion á la unidad de efecto

que nos producia, con el enlace que daba á nuestras sensaciones y á

los fenómenos que de ella resultaban.

[19.] De esto se infiere que toda substancia corpórea encierra

multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los elementos que la

componen. Esta combinacion no es permanente como lo enseña la

experiencia; y por tanto, no hay substancia corpórea que no tenga

cuando menos una modificacion: la disposicion de sus partes.

Prescindiendo de las mudanzas de esta modificacion, claro es que nunca

se la puede confundir con la substancia: aun cuando los cuerpos se

presentasen constantemente á nuestros sentidos con la misma

disposicion de sus partes, el _ser_ permanente, se hallaria en las

partes, y nó en su disposicion. Esta es una cosa externa, que

sobreviene á lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay

partes que reunir y combinar.

[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una diferencia,

y es, que la substancia es independiente de las modificaciones, pero

las modificaciones no son independientes de la substancia. Esta,

permaneciendo la misma, cambia de accidentes; pero un accidente

permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de substancia. La misma

madera puede recibir sucesivamente muchas figuras; pero la misma

figura en número, no puede pasar de una madera á otra. Dos pedazos de

madera pueden tener una figura semejante ó diferente; cúbica,

esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en tal caso,

no hay identidad de figuras, sino semejanza; son las mismas en

especie, mas nó en número.

[21.] Si se me pregunta, cómo sé que no hay mas que semejanza y nó

identidad numérica en las figuras que sucesivamente toman los cuerpos,

que no hay _permanencia_ en las figuras que cambian de sujeto, y por

consiguiente que una misma figura no pasa de una substancia á otra,

así como una misma substancia pasa de una á otra figura, no me será

difícil demostrarlo.

Por de pronto salta á los ojos la extrañeza de una figura cúbica, por

ejemplo, pasando de un cuerpo á otro. ¿Qué es esta forma separada del

cuerpo? ¿Cómo se sostiene en el tránsito? ¿Cómo no es exactamente

igual en ambos, y se presenta con ligeras modificaciones? En el

tránsito ¿habrá tambien sufrido modificacion? Entonces habrá

modificacion de modificacion, y la figura en sí, en abstracto de todo

cuerpo, resultará una especie de substancia de segundo órden,

permanente en medio de las modificaciones. Claro es que esto son

sueños, en que se aplica á la realidad lo que solo conviene á la idea

en abstracto; que ese tránsito de formas supondria una existencia de

ellas, por separado; y así podríamos tener cubos, esferas, triángulos,

círculos etc., en abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en

sí, sin aplicacion á nada figurado.

[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra demostracion mas

rigurosa. Si se supone que una misma figura en número, pasa de un

cuerpo á otro, tendremos que el pedazo de madera A, que pierde la

forma cúbica, la transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual

no puede estar en los dos á un mismo tiempo. Supongamos que despues de

haber quitado á la madera A, la forma cúbica, se la devolvemos sin

tocar al cuerpo B; claro es que no será la misma en los dos; luego

tanta razon habia para que dijésemos que el cuerpo B no habia

adquirido la misma sino otra semejante. Es evidente además que para

dar á un cuerpo la forma cúbica no necesitamos quitársela al otro;

luego la forma del uno no es _individualmente_ la del otro; pues de lo

contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y deja

de existir á un mismo tiempo.

[23.] Las palabras _transmision_ ó _comunicacion_ del movimiento, que

tanto se usan en la física, expresan una realidad, en cuanto se

limitan al fenómeno sujeto á cálculo; pero significarian un absurdo,

si se las entendiese en el sentido de que el _mismo_ movimiento que se

hallaba en un cuerpo, ha _pasado_ á otro. La suma de las cantidades de

movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que

antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la velocidad,

perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo enseña el cálculo, y lo

atestigua la experiencia. Pero es evidente que no puede suceder que la

_misma_ velocidad individual que estaba en el cuerpo chocante se haya

trasmitido al chocado; pues lejos de que la velocidad sea separable

del cuerpo, pasando de un sujeto á otro, ni siquiera se la concibe

sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo movido, del

espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la cantidad del

movimiento antes del choque, el valor de Q permanece constante despues

del choque; pero esto solo expresa el fenómeno con relacion á sus

efectos, en cuanto sujeto á cálculo; pero nó que la velocidad que

entra en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes

de las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras

expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes del

choque. La cantidad del movimiento será Q = A × V + B × v. Despues del

choque resultará una nueva velocidad, que llamaremos u y tendremos que

la cantidad del movimiento será Q = A × u + B × u. Matemáticamente

hablando, el valor de Q será el mismo; pero esto solo significa que si

se expresan los resultados del movimiento, en números ó en líneas,

tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende ni

se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto se

halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha despegado de

la V, para unirse con la v.

[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los

concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y que las

substancias no están inherentes á otro ser, y son concebidas y existen

realmente, sin esta inherencia. La figura no puede existir sin cosa

figurada; pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se

anonaden todas las demás cosas. Analizando su naturaleza podremos

encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la

existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos

hallamos la relacion de causa y de efecto, mas nó la de inherencia, nó

la de sujeto y modificacion.

[25.] Estas últimas consideraciones explican mas la idea de substancia

corpórea. Habíamos encontrado (Cap. III) las notas siguientes: 1.ª

ente; 2.ª relacion de permanente á lo variable; 3.ª sujeto de estas

variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no

inherencia á otro. Este carácter negativo se halla incluido en el

positivo: _sujeto permanente de variaciones_; porque es claro que al

concebir sujeto _permanente de variaciones_, ya no incluimos la

inherencia, antes bien se la negamos, al menos implícitamente. La no

inherencia supone algo positivo, algo en que se funde el no tener esta

necesidad de estar adherido. ¿Qué es esto? No lo sabemos. Conocemos

que existe, pero no alcanzamos á explicarlo. Probablemente es

inexplicable sin la intuicion de la misma esencia de las cosas; y esta

intuicion nos falta.

CAPÍTULO V.

CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPÓREA EN SÍ MISMA.

[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta aquí,

envuelve una relacion á los accidentes en general (Cap. III). Pero

esta idea no es la de una substancia indeterminada, sino la de

substancia corpórea; y preciso es confesar la dificultad de concebir

una substancia corpórea particular sin ningun accidente. Si á este

papel en que escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis

sentidos, y hasta prescindo de su figura y de su extension: ¿qué me

resta para concebir algo particular determinado, algo que no sea la

idea de ser en general, sino la de este ser en particular? Claro es

que para que el objeto no se me desvanezca completamente, ó para que

perdiendo toda individualidad, no se me confunda en la idea universal,

debo reservarme algo por lo cual pueda decir _esto_; es decir, esto

que se halla aquí, ó que me ha afectado de tal ó cual manera, ó que ha

sido el sujeto de tales ó cuales modificaciones. Por donde se echa de

ver que considero cuando menos su posicion con respecto á los demás

cuerpos, ó su causalidad con relacion á las impresiones que me ha

producido, ó su naturaleza de sujeto de determinados accidentes. Así

pues como la idea de substancia finita en general, envuelve relacion á

ciertos accidentes en general, así la de substancia en particular, la

envuelve á accidentes particulares.

[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir la

substancia corpórea; no es fácil asegurar si la envuelve tambien en su

naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al querer examinarla, nos

hallamos sobre un terreno distinto; se presentan á nuestra

consideracion las cuestiones sobre la esencia de los cuerpos.

Filosofía Fundamental, Tomo IV · 第 5 / 21 段