corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera preciso
averiguar hasta qué punto la idea representa objetos realmente
existentes; ó si pertenece al órden de las que solo expresan la
relacion de varias ideas, sin que tengamos medio de averiguar si esta
relacion se halla ó nó en el mundo positivo: es decir, si la idea de
substancia es solo obra de nuestro entendimiento, mero resultado de la
combinacion de ciertas ideas, ó si nos es suministrada por la
experiencia misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos;
no sé si podré evitarlos. Para este objeto, comenzaré analizando la
palabra, atendiendo á su valor etimológico, y luego examinaré los
diversos sentidos que se le dan. Este análisis de las palabras, es muy
útil para el análisis de las ideas; porque muchas veces se halla en
las palabras un fondo de verdad y exactitud, que no se habria
sospechado; y del cual no nos aprovechamos debidamente, por falta de
atender al significado comun.
[5.] La palabra substancia, _sub-stancia_, indica algo que está bajo,
_sub-stat_, que es el sujeto sobre el cual están otras cosas; así como
su correlativa accidente ó modificacion, expresa algo que sobreviene
al sujeto, _accidit_; algo que le modifica, que está en él, como una
manera de ser, _modus_.
[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien algo
constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es
sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de modificaciones
que lo afectan, se conserva constante, é idéntico, bajo las diferentes
transformaciones. Cuando decimos que la substancia ha recibido tal ó
cual modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un
modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra, que haya
perdido su íntimo y primitivo ser de substancia para revestirse de
otro; sino que esta mudanza la consideramos como externa, y que ha
dejado intacto un cierto fondo que es lo que apellidamos substancia.
Si así no fuese, si no concibiésemos algo que permanece constante,
idéntico, bajo la modificacion, no concebiríamos la substancia como
distinta de la modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa;
ahora es, y luego cede su puesto á otra muy diferente; pero la
substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la
sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, no
cede su lugar á otra substancia. Desde el momento que atribuyésemos á
la substancia la instabilidad de su modificacion, no se distinguirian
entre sí.
El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una
variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha mudado,
esto es, concebimos algo que existia ya antes de la mudanza, y que
existe todavía despues de ella. Así decimos que tal modificacion ha
desaparecido completamente; lo que no decimos de la substancia, sino
que se presenta, ó que es de otra manera. Algo pues concebimos que
permanece constante, idéntico á sí mismo, bajo las diferentes
modificaciones; y á esto que es el sujeto en que se hacen las
mudanzas, á ese algo que no desaparece con la desaparicion de las
modificaciones, que no se muda íntimamente con las mudanzas de ellas,
á eso lo llamamos substancia, sub-stancia, substratum.
CAPÍTULO II.
APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA Á LOS OBJETOS CORPÓREOS.
[7.] Apliquemos á un objeto corpóreo, las ideas encerradas en la de
substancia, que esto podrá contribuir á aclararlas, y tal vez nos
sugerirá otras nuevas.
Este papel en que escribo, es susceptible de muchas modificaciones;
sobre él puedo escribir mil cosas diferentes, en varios caractéres, en
diversos colores; puedo plegarle de infinitas maneras; puedo darle
infinita variedad de posiciones con respecto á los objetos que le
rodean; puedo hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo
esta infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda.
Hay muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la
misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que no
se muda. Si tiño el papel de verde, y luego de rojo; lo que es ahora
rojo, es lo mismo que antes era verde, y primitivamente blanco; y á
esto permanente refiero todas las mudanzas. Si se me presenta primero
un papel blanco, y despues otro verde, y en seguida otro rojo, claro
es que no es lo mismo que si á un solo papel se le dan todas estas
transformaciones. ¿En qué está la diferencía, á pesar de que las
impresiones que me causa el color son las mismas? Está en que en un
caso hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones
sucesivas; y en otro, este _algo_ no es lo mismo, es otro diferente.
En un caso hay distintas modificaciones, en otro distintas
substancias.
[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos las
impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio para referirlas
á un mismo objeto, para enlazarlas en un punto comun, no
encontraríamos ninguna diferencia entre los dos casos expresados. Así,
supongamos que se nos pone delante el papel blanco, y luego obligados
á apartar la vista encontramos despues en el mismo lugar, con las
mismas dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en
seguida apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo:
claro es que nos será imposible distinguir por la simple sucesion de
las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado sucesivamente
con dichos colores, ú otros papeles que se le hayan sustituido. Pero
si estamos presentes, si no apartamos la vista del lugar en que está
el papel, veremos si se le pinta de nuevo ó si se le muda. En el
primer caso, la aparicion del nuevo color se continuará con la misma
sensación del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin
perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion continua de sus
movimientos, de sus posiciones, bajo la mano del pintor. Aseguraremos
pues que el papel es el mismo, porque ha habido continuidad de
sensacion, ó bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,
con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, de
sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es comun á
lo segundo, y á lo primero. Pero si no hay nueva pintura del papel,
sino sustitucion de otro papel pintado, veremos que el primer papel se
quita; se interrumpe pues todo el órden de las sensaciones, y se
presentan otras nuevas. Estas no tienen enlace con aquellas, y así hay
para nosotros una _cosa_ distinta.
[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de
substancia con respecto á los cuerpos; ó hablando con mas propiedad,
como aplicamos á los cuerpos la idea de substancia. Cuando encontramos
un lazo de varias sensaciones que las une por decirlo así en un mismo
punto, _aquello_ en que concebimos que se unen, lo llamamos
substancia. Y como encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos
independientes entre sí, naturalmente decimos que hay muchas
substancias corpóreas.
[10.] Al sentir una impresion, si la referimos á un objeto, ó la
consideramos como objetiva, jamás la llamamos substancia, porque aquel
objeto por sí solo, no es capaz de enlazar varias sensaciones.
Recibimos la sensacion de encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun
los filósofos, fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es
decir, consideran el encarnado nó como una simple sensacion, sino como
una calidad externa. A esta calidad por sí sola, nadie la llamará
substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de lazo á otras
impresiones, ó á otras calidades. Si hay mudanza de color, el
encarnado desaparece, y por tanto la impresion nueva se enlaza en el
órden del tiempo con la de encarnado, mas no reside en ella. Si hay
cambio de figura, aunque el encarnado continúe, no concebimos á este
color como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que
la permanencia del encarnado es indiferente á la variedad de figuras,
y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, continuando ó
desapareciendo aquel color.
Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se enlaza
necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones enlazadas en
un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las otras y
recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es lazo necesario; y
por tanto, aunque las objetivemos, no las atribuimos el carácter de
substancia, de algo que permanezca idéntico á pesar de las mudanzas, y
que sea como el recipiente de todas ellas.
[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria á todas las
sensaciones, ó cuando menos á las dos principales, vision y tacto; la
extension; á la cual miramos como un recipiente de todas las
sensaciones, ya las consideremos en nosotros, ya en los objetos. No
vemos ni imaginamos, blanco ó negro, no tocamos ni imaginamos,
caliente ó frio, blando ó duro, sin extension en que residan la
blancura ó negrura, la blandura ó la dureza, el calor ó el frio. Así
la extensión podria quizás merecernos el honor de substancia, si no
estuviese sujeta á otra condicion que la priva de este título. Si
bien, cuando concebimos la extension en general, en toda su
abstraccion, considerándola con el puro entendimiento como una mera
continuidad, prescindimos absolutamente de toda figura; no obstante,
cuando hemos menester una extension aplicada, que nos sirva de
recipiente de las sensaciones, nos es imposible hallarla sin una
configuracion determinada. No vemos simplemente un color, sino que le
vemos en una extension circular, triangular ó de otra especie. Estas
figuras se confunden con la extension misma, en cuanto es aplicada; y
además tampoco sirven de lazo para las demás sensaciones. A veces, es
verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes grados
de calor ó frio, diferentes posiciones etc. etc., pero tambien á veces
sucede lo contrario, y con el mismo color, con el mismo grado de calor
ó frio, es decir con la continuidad de otras sensaciones, el objeto
cambia de figura; y así como un círculo rojo se hacia antes círculo
verde, así el mismo objeto rojo se hace circular, y despues
triangular. En el primer caso la figura circular servia de lazo á las
sensaciones de los colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo
á las figuras.
[12.] Privada la extension de los honores de substancia, así como
todas las demás sensaciones, en cuanto objetivadas; observamos que
todas estas variaciones se suceden en los objetos, enlazándose unas
sensaciones con otras. Así un mismo círculo toma diferentes colores, y
un mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se
reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez se
reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos colores.
Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo constante; que bajo
aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo aquella sucesion de ser y
no ser, hay algo permanente; y á esto constante, uno, permanente, á
esto en que se verifican aquellas mudanzas, á esto que es el
recipiente de ellas, que es el punto que las enlaza fuera de nosotros,
y que nos proporciona á nosotros el concebirlas enlazadas, á esto lo
apellidamos substancia.
CAPÍTULO III.
DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA.
[13.] Pero ¿qué es en el órden sensible, el sujeto permanente de las
transformaciones? ¿Es una pura ilusion? ¿Es una realidad? ¿Qué
realidad será esa? ¿No se parece mas bien á una abstraccion? Una cosa
que no es ningun color, sino que se presta á tenerlos todos; que no es
ninguna calidad de las que experimentamos, sino el sujeto causa de
todas ellas; que no es ninguna figura, sino que puede acomodarse á
todas; que no es la extension pura, pues esta es una abstraccion, y
aquello es un ser que sirve como de fondo á las demás cosas; un objeto
corpóreo, que en sí, no puede afectar ningun sentido, ¿que será? ¿No
parece una cualidad oculta de los peripatéticos, un ser misterioso,
fantástico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para guardarnos de
ilusiones apelemos á la experiencia.
[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jamás de la mano,
pintémosle de diferentes colores, borrémoslos, y volvámosle á pintar,
sujetémosle á diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego
endurezcámosle; démosle distintas figuras, de un globo, cilindro,
paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo pregunto: ¿todas esas mudanzas
se han verificado en una misma cosa? sí. ¿Aquella cosa era ninguno de
los colores, ni figuras ni grados de temperatura? nó; pues todas estas
calidades, eran y dejaban de ser permaneciendo la cosa la misma. ¿Cómo
sé que la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido
continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el tacto,
que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y frio, duro y
blando, esta figura ó la otra, ha experimentado que estas se hacian
sin interrumpir la sensacion comun del tacto, de un objeto que no se
soltaba, cuyo peso se experimentaba incesantemente. Luego hay algo
allí que no es las transformaciones, sino lo que se transforma; algo
que es comun á todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí, y
en mí.
[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que nos
resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo siguiente.
1.º La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto etc., etc.,
hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad no hay mas que
nada: y la nada no puede ser sujeto de transformaciones, ni lazo de
impresiones.
2.º La idea de ser que aquí encontramos, no es pura, no es de solo
ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo no las
confundimos con el sujeto.
3.º Lo que acompaña la idea de ser, es la de permanencia entre lo
sucesivo, y la relacion de esta permanencia como punto de enlace, como
centro fijo en medio de la sucesion.
[16.] Si quisiésemos pues definir la substancia corpórea, deberíamos
limitarnos á decir que es _un ser permanente en que se verifican las
mudanzas que se nos ofrecen en los fenómenos sensibles_. A esto se
reduce nuestra ciencia: todo cuanto se añada sobre este punto, no
puede pasar de hipótesis y conjeturas. En vano se me preguntará, qué
es este ser: dadme la intuicion de la esencia de las cosas corpóreas,
y os lo diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es
decir, por las impresiones que en mí producen, no lo sé. Conozco que
aquello es algo; conozco esta relacion con sus formas; conozco que
estas se hallan en aquel sujeto, y no son el sujeto; aquí encuentro el
límite de mi conocimiento. Al objeto que corresponde á esta idea
compuesta de ser permanente y de su relacion á varias formas, á esto
lo llamo substancia corpórea.
[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,
permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es
independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede ó nó existir
sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en particular le es
necesario. Y aquí es de notar una diferencia entre la substancia en sí
y el medio por el cual se nos manifiesta y se pone en comunicacion
activa ó pasiva con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas
formas transitorias con que se reviste. ¿Cómo podríamos tener ni aun
noticia de la existencia de los cuerpos, sino por medio de las
sensaciones? Y el objeto de estas no es la substancia en su íntima
naturaleza, sino sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.
CAPÍTULO IV.
RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA CON SUS ACCIDENTES.
[18.] En la idea de substancia corpórea, se incluye perfectamente la
idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra de un modo muy
imperfecto. En toda substancia corpórea no concebimos sino una unidad
facticia por decirlo así: pues lo que en ella permanece, no es uno,
sino un agregado de muchos, como lo manifiesta la divisibilidad de la
materia. De cualquiera substancia corpórea podemos hacer muchas, que
tendrán el mismo derecho que la primera á llamarse substancias. Un
pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en
otros muchos que serán igualmente substancias. Todos ellos juntos
formaban aquello que llamábamos _una_ substancia; pero es claro que
esta unidad era muy imperfecta, que mas bien era una reunion, y que si
la considerábamos como _una_, era por relacion á la unidad de efecto
que nos producia, con el enlace que daba á nuestras sensaciones y á
los fenómenos que de ella resultaban.
[19.] De esto se infiere que toda substancia corpórea encierra
multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los elementos que la
componen. Esta combinacion no es permanente como lo enseña la
experiencia; y por tanto, no hay substancia corpórea que no tenga
cuando menos una modificacion: la disposicion de sus partes.
Prescindiendo de las mudanzas de esta modificacion, claro es que nunca
se la puede confundir con la substancia: aun cuando los cuerpos se
presentasen constantemente á nuestros sentidos con la misma
disposicion de sus partes, el _ser_ permanente, se hallaria en las
partes, y nó en su disposicion. Esta es una cosa externa, que
sobreviene á lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay
partes que reunir y combinar.
[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una diferencia,
y es, que la substancia es independiente de las modificaciones, pero
las modificaciones no son independientes de la substancia. Esta,
permaneciendo la misma, cambia de accidentes; pero un accidente
permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de substancia. La misma
madera puede recibir sucesivamente muchas figuras; pero la misma
figura en número, no puede pasar de una madera á otra. Dos pedazos de
madera pueden tener una figura semejante ó diferente; cúbica,
esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en tal caso,
no hay identidad de figuras, sino semejanza; son las mismas en
especie, mas nó en número.
[21.] Si se me pregunta, cómo sé que no hay mas que semejanza y nó
identidad numérica en las figuras que sucesivamente toman los cuerpos,
que no hay _permanencia_ en las figuras que cambian de sujeto, y por
consiguiente que una misma figura no pasa de una substancia á otra,
así como una misma substancia pasa de una á otra figura, no me será
difícil demostrarlo.
Por de pronto salta á los ojos la extrañeza de una figura cúbica, por
ejemplo, pasando de un cuerpo á otro. ¿Qué es esta forma separada del
cuerpo? ¿Cómo se sostiene en el tránsito? ¿Cómo no es exactamente
igual en ambos, y se presenta con ligeras modificaciones? En el
tránsito ¿habrá tambien sufrido modificacion? Entonces habrá
modificacion de modificacion, y la figura en sí, en abstracto de todo
cuerpo, resultará una especie de substancia de segundo órden,
permanente en medio de las modificaciones. Claro es que esto son
sueños, en que se aplica á la realidad lo que solo conviene á la idea
en abstracto; que ese tránsito de formas supondria una existencia de
ellas, por separado; y así podríamos tener cubos, esferas, triángulos,
círculos etc., en abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en
sí, sin aplicacion á nada figurado.
[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra demostracion mas
rigurosa. Si se supone que una misma figura en número, pasa de un
cuerpo á otro, tendremos que el pedazo de madera A, que pierde la
forma cúbica, la transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual
no puede estar en los dos á un mismo tiempo. Supongamos que despues de
haber quitado á la madera A, la forma cúbica, se la devolvemos sin
tocar al cuerpo B; claro es que no será la misma en los dos; luego
tanta razon habia para que dijésemos que el cuerpo B no habia
adquirido la misma sino otra semejante. Es evidente además que para
dar á un cuerpo la forma cúbica no necesitamos quitársela al otro;
luego la forma del uno no es _individualmente_ la del otro; pues de lo
contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y deja
de existir á un mismo tiempo.
[23.] Las palabras _transmision_ ó _comunicacion_ del movimiento, que
tanto se usan en la física, expresan una realidad, en cuanto se
limitan al fenómeno sujeto á cálculo; pero significarian un absurdo,
si se las entendiese en el sentido de que el _mismo_ movimiento que se
hallaba en un cuerpo, ha _pasado_ á otro. La suma de las cantidades de
movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que
antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la velocidad,
perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo enseña el cálculo, y lo
atestigua la experiencia. Pero es evidente que no puede suceder que la
_misma_ velocidad individual que estaba en el cuerpo chocante se haya
trasmitido al chocado; pues lejos de que la velocidad sea separable
del cuerpo, pasando de un sujeto á otro, ni siquiera se la concibe
sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo movido, del
espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la cantidad del
movimiento antes del choque, el valor de Q permanece constante despues
del choque; pero esto solo expresa el fenómeno con relacion á sus
efectos, en cuanto sujeto á cálculo; pero nó que la velocidad que
entra en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes
de las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras
expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes del
choque. La cantidad del movimiento será Q = A × V + B × v. Despues del
choque resultará una nueva velocidad, que llamaremos u y tendremos que
la cantidad del movimiento será Q = A × u + B × u. Matemáticamente
hablando, el valor de Q será el mismo; pero esto solo significa que si
se expresan los resultados del movimiento, en números ó en líneas,
tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende ni
se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto se
halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha despegado de
la V, para unirse con la v.
[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los
concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y que las
substancias no están inherentes á otro ser, y son concebidas y existen
realmente, sin esta inherencia. La figura no puede existir sin cosa
figurada; pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se
anonaden todas las demás cosas. Analizando su naturaleza podremos
encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la
existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos
hallamos la relacion de causa y de efecto, mas nó la de inherencia, nó
la de sujeto y modificacion.
[25.] Estas últimas consideraciones explican mas la idea de substancia
corpórea. Habíamos encontrado (Cap. III) las notas siguientes: 1.ª
ente; 2.ª relacion de permanente á lo variable; 3.ª sujeto de estas
variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no
inherencia á otro. Este carácter negativo se halla incluido en el
positivo: _sujeto permanente de variaciones_; porque es claro que al
concebir sujeto _permanente de variaciones_, ya no incluimos la
inherencia, antes bien se la negamos, al menos implícitamente. La no
inherencia supone algo positivo, algo en que se funde el no tener esta
necesidad de estar adherido. ¿Qué es esto? No lo sabemos. Conocemos
que existe, pero no alcanzamos á explicarlo. Probablemente es
inexplicable sin la intuicion de la misma esencia de las cosas; y esta
intuicion nos falta.
CAPÍTULO V.
CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPÓREA EN SÍ MISMA.
[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta aquí,
envuelve una relacion á los accidentes en general (Cap. III). Pero
esta idea no es la de una substancia indeterminada, sino la de
substancia corpórea; y preciso es confesar la dificultad de concebir
una substancia corpórea particular sin ningun accidente. Si á este
papel en que escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis
sentidos, y hasta prescindo de su figura y de su extension: ¿qué me
resta para concebir algo particular determinado, algo que no sea la
idea de ser en general, sino la de este ser en particular? Claro es
que para que el objeto no se me desvanezca completamente, ó para que
perdiendo toda individualidad, no se me confunda en la idea universal,
debo reservarme algo por lo cual pueda decir _esto_; es decir, esto
que se halla aquí, ó que me ha afectado de tal ó cual manera, ó que ha
sido el sujeto de tales ó cuales modificaciones. Por donde se echa de
ver que considero cuando menos su posicion con respecto á los demás
cuerpos, ó su causalidad con relacion á las impresiones que me ha
producido, ó su naturaleza de sujeto de determinados accidentes. Así
pues como la idea de substancia finita en general, envuelve relacion á
ciertos accidentes en general, así la de substancia en particular, la
envuelve á accidentes particulares.
[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir la
substancia corpórea; no es fácil asegurar si la envuelve tambien en su
naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al querer examinarla, nos
hallamos sobre un terreno distinto; se presentan á nuestra
consideracion las cuestiones sobre la esencia de los cuerpos.