Todo esto aparte, mal podría M. Curel cobrar esos trimestres, de que el
señor don Enrique Gómez Carrillo está tan al tanto, cuando _La comida
de las fieras_ no se ha representado en España ni en América desde
hace once ó doce años. Como se ve, á pesar de mi buen deseo, no puede
hallarse el fondo de verdad que yo deseaba en las afirmaciones de don
Enrique Gómez Carrillo.
¿Ha sido ligereza? Para ligereza, es demasiado. ¿Ha sido mala
intención? Para mala intención, es poco. ¿Ha sido ironía? Para
ironía faltaba el fundamento de que _La comida de las fieras_ fuera,
en efecto, algo parecido á _Le repas du lion_. ¿Ha sido una broma
literaria? Como broma sí hubiera tenido gracia... allá en la juventud
de don Enrique Gómez Carrillo.
Contra la opinión de muchos, yo creo que sólo ha habido ligereza por
parte de don Enrique Gómez Carrillo, y espero que se apresurará á
rectificarla.
Don Enrique Gómez Carrillo, por su historia literaria, por su
significación, no está en el caso de que se le confunda con uno de
esos jovenzuelos cronistas que sueltan dos ó tres impertinencias, para
llamar la atención, en cualquier periódico de ventura.
Y conste que el menos molestado con «la ligereza» he sido yo. En esta
semana la actualidad era hablar, en pro ó en contra, de la Prensa.
Don Enrique Gómez Carrillo me ha dado asunto para no verme obligado á
opinar; asunto y argumento. Muchas gracias.