XII

El actor M. Le-Bargy me ruega que inserte en esta sección la siguiente

carta. Así lo hago con sumo gusto y fina voluntad.

«Sr. D. Jacinto Benavente.

Muy señor mío: He tenido ocasión de decir á uno de sus compañeros

que la improvisación en cualquier arte no me parecía un buen

mecanismo de perfección en el trabajo y que para la _mise en scene_

de una obra dramática prefiero, á los bruscos procedimientos de

los comediantes italianos, el sistema de los ensayos lentos y

minuciosos que han adoptado los teatros de París. Con tal motivo,

se ha lanzado usted á la guerra como un conquistador y ha declarado

que en la interpretación dramática, París ha sido eclipsado por

Roma.

Las opiniones son libres; mas tengo la costumbre, respetándolas

todas, de no prestar atención sino á aquellas que se apoyan sobre

pruebas ó sobre la autoridad de un juicio informado, prudente,

comprensible. Respeto, pues, infinitamente su juicio sobre los

actores franceses; pero excusándome de no poder detenerme en esto,

pues se vislumbra en aquél una idea preconcebida de menosprecio, ó

al menos el desconocimiento absoluto del genio de nuestra raza. Si

yo tomase en consideración lo que ha dicho usted, en particular,

de Sarah Bernhardt y de Mounet Sully, haría, al defender á estos

gloriosos artistas, un esfuerzo más vano sin duda que el que hizo

usted al atacarles.

Antes de despedirme os ruego vengáis un día á París: tendré el

honor y el placer de recibirle, enseñarle nuestro arte dramático en

su propio marco y revelarle esos matices que parecen haber pasado

desapercibidos á su fino discernimiento.

De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte (de 5) · 第 15 / 52 题