¡Auxilio!... ¡Por Dios, don Régulo!... ¡Falso, impostura!...

D. RÉGULO

¡Canallas! ¡Miserables!

D. ACISCLO

¡Sujetarlo, que es una calumnia! ¡Sujetarlo!

EDUARDA

¡Pero estaban los tres!

PEPE

¡Pues no, que se juega!

D. RÉGULO

¿Pero es de veras lo que he oído, Eduarda?

EDUARDA

Yo ignoraba que estuvieses con ellos, pero sí, lo que ha dicho este

señor es la verdad. ¡Mi honor ante todo!

D. ACISCLO

Yo no fue sino que le gasté unas bromas.

PEPE

¡Silencio!

D. RÉGULO

¿De modo que todos aquellos cardenales?...

PEPE

De ese papa. ~(Señala a don Acisclo.)~

D. RÉGULO

¡Déjame que los mate!...

EDUARDA

No, por Dios, vámonos... No te pierdas por esos bribones...

D. RÉGULO

¡Granujas... bandidos!...

EDUARDA

¡Y mañana nos vamos del pueblo!...

D. RÉGULO

¡Me darán ustedes una satisfacción!...

PEPE

¿Qué más satisfacción?... Ha venido usted con una carga de leña y se va

con una viruta, conque no sé...

EDUARDA

¡Cálmate, Régulo, cálmate! ~(Se lo lleva.)~

D. ACISCLO

~(Amenazador.)~ ¡Y usté jugarnos esta encerrona!

PEPE

¿Y la que me preparaban ustedes a mí, señor Arrambla?

CAZORLA

¡Me ha hecho pedazos!

PEPE

Ya le volverá a usted a pegar. ¡No se apure!

D. ACISCLO

¡Ha sido una infamia!

CAZORLA

¡Meternos en una ratonera!

PEPE

¿Pues qué quería usted, zarandearme la masa pilosa y que yo

permaneciese estático?

CAZORLA

¡Qué traición!

PEPE

¡Cada uno tiene su manera de exterminar insectos acrobáticos, mi

cultiparlante amigo!

D. ACISCLO

Vámonos, vámonos, y yo le juro...

ESCENA FINAL

DICHOS, ALFREDO y MONREAL, aparecen por izquierda.

PEPE

No, calma, un poco de calma, señor Alcalde. No hemos terminado.

ALFREDO

Tío, aquí está el señor Monreal.

MONREAL

Señor Ojeda. ~(Se estrechan la mano.)~

PEPE

Pase usted, pase usted... Tengo el honor de presentarle a don Acisclo

Arrambla Pael, Alcalde, dueño y señor de este pueblo insigne, y a su

digno Secretario...

MONREAL

~(Reverencia.)~ Señores... ¿Pero qué les ha ocurrido, les observo una

agitación?...

PEPE

Nada... un ligero _match_ de boxeo. Señor Alcalde, presento a usted al

señor Delegado del Gobierno, que es el que viene a ajustarles a ustedes

las cuentas.

D. ACISCLO

~(Asombrado.)~ ¿Eh?... ¿Cómo?...

MONREAL

Aquí traigo mis credenciales.

D. ACISCLO

Entonces, ¿ustedes han venido?...

ALFREDO

~(Que ha salido con la maleta y la manta.)~ Por su sobrina de usted,

que ya está en la estación.

D. ACISCLO

~(Asombrado )~ ¿Pero qué dicen?

ALFREDO

¡Detalles por correo!

PEPE

Conque aquí le dejo a usted, señor Monreal, con un Alcalde de

pronóstico, los libros, dos kilómetros de longaniza, varios jamones, el

Carlanca, un recibo de dos mil pesetas y un perro rabioso... Y usted,

apreciable y exiguo filósofo tendrá la exquisitez de acompañarnos.

CAZORLA

¿Yo?

PEPE

Hasta el propio _sleeping_, y debemos advertirle que como en la vía

pública cualquier cofrade trate de agredirnos, le alojo a usted en

la deforme pelota que está haciendo pasar por cráneo, un esferoide

plúmbeo. ~(Le apunta con la browning.)~

CAZORLA

Pero...

PEPE

Dale la maleta. ~(Alfredo se la da.)~ Andando. ~(A don Acisclo.)~ ¡Y a

este señor es al que deben ustedes tocarle el pasodoble de Joselito!

¡Que sigan ustedes bien!... ~(Volviendo.)~ ¡Ah, y que conste que los

españoles no podremos gritar con alegría ¡viva España!, hasta que

hayamos matado para siempre el caciquismo! ~(Vase. -- Telón.)~

FIN DE LA FARSA

Los caciques farsa cómica de costumbres de política rural, distribuída en tres actos · 第 6 / 6 段