A VICENTA Y SEVERINO EN EL DIA DE SU BODA.

Dimteng itay, cacabsalco á caingungutac

ti aldao á tinudingan ti Dios á poon ti imbag

a incay panagasaoa panagcaysa á siayat

iti natan-oc á Sacramento á incay inaoat

Natungpal itayen ti tinartarigagayanyo

á pinagcal-láysa daguiti puspusoyo;

ti napateg á bendicíonna inaoatyo

iti Santa Iglesia nga inátayo.

Itan ti cababalinto panagbiagyó

nupay dua maymaysa ti baguiyo.

á mangipaquita mangipatalgued cadacayó

ti rebbengyo á panagayan-ayat panagdungo-dungngo

Iti caoar á mamasingalot cadaguiti pusoyo

dinto maoar-oaren inganat lungpal biagyo

rosasto laeng ti arigna no tungpalenyo,

ti panagayan-ayat á incariyo

Anansata no ragsac ti maysa ragsacyo á dua

no rigat ti maysa, rigatyo met á dua

aday-oanyo ti ilem quen panagduadua

á mangirurumen ti sudi ti panagtalentalec ti agasaoa

Alá Severino aoatem ti capalgan á saniata

á ited ti Aputayo á Dios á isagut quenca

salimetmetam cas napateg unay á perla

i'a nagmumutan ti pusom ti concha á pacaidulinanna

Isu dayla daydi sabong á inca naquita

ti sidong asi quen dongngo ti maysa nga iná

á naiduma ti lasbang quen rangpáyana

iti panagdungngo, panagtaraquenna

Nupay casano ti saquit ti naquemna [61]

á mangisina, mangyadayó ti dinnana

maipapilit itayen á purosenna [62]

á yaoat tapno sicapay [63] ti manapaya [64]

Tapno di malaylay ti rangpáyana

ti ayat quen dongngom dicanto isina

ta isunto ti cas linnao á pagbiaganna.

quen mangted ti nacay-ayát á lasbangna

Ti nadungngo á panagtaripatom quencuana

isunto ti cas bálsamo á mangserra

iti sugat á gapuanan ti pannacaisinana

cadaguiti ima á nacasapsapuyutanna

Quet sicá caingungutco á Vicenta.

ti sudi quen dalusna inca ipaquita

ti pinagayalmo itá pinilim asaoa

á nangyaoatam ta pusom quen ima

Anansata amin á pinagtignaymo inca ipaquita

ti tarigagaymo nga agservi quencuana:

ammoem amin ti pagayatanna

isu ti aramidem uray dina ibaga quenca

No ti apotayo á Dios ta [65] iccannacayto

ti bunga ti panagasaoayo

ipaquitamto ti dacquel á salucagmo

iti pannacaay-oanda pannacasursuro

Panunutem á isuda ti capatgan á saniata

á mabalin á iparabur ti Dios quenca

á ragsac quen lio-lioam diloy rabao ti daga

á inganat biagyo sumina

No ubingda pay á maladaga

agaoamton á imaldit iti pusoda

ti panagayat quen panagbutengda

iti Aputayo nga Dios á namarsua cadacuada

Amin met á tao á cadindinnam

nangrona daguiti nacaicamangam

naragsac á rupa ti ipaquilam

agraemca quet inca ida padayaoan

Quet tapno malungpalmo quen masarquedam

amin daguitoy á pagrebbengan

ti aputayo á Dios ti inca pagdeoatan

ti tulong ti gráciana anadiosan

Mayarig coma ti panagbiagyo nga agasaoa

cada San José quen ni [66] Vírgen María

ti dacquet nga urnos quen talnada

quen nasam-it unay nga ay-ayatda

Cas coma agayus á maysa á carayan

ti litnao ti danumna a pagsarmingan

di coma maririboc quen mapitacan

cadaguiti rigat ditoy daga á pagluluáan

Iti camoudiananna daoalec iti Dios ú Apútayo

nga iccannacay ti nanam-ay á panagbiagyo,

dacquel quen saan á maracrac nga urnosyo

ingana patay ti magtenganyo

Agaoaanyo nga iburic iti uneg ti púsoyo

daytoy balacad á itedco cadacayó [67]

napatég á gameng á idátonco

itoy nagasat unay nga aldao ti panagbódayo

Llegó antes [68] hermanos mios que [69] queridos mios

el dia que señaló el [70] Dios que [71] fuente del bien

para ir [72] á casaros (y) uniros que [73] gustosos

en el sublime que Sacramento que fuisteis á recibir [74]

Cumplióse ya antes lo que habiais anhelado

que union [75] de los [76] corazones vuestros [77]

la estimable que bendición suya habeis recibido

la Sta. Iglesia [78] que madre nuestra.

Ahora-ya la práctica de-la vida-vuestra

aunque dos (debieran ser) uno el cuerpo vuestro

que demuestra, justifica [79] á-vosotros

lo que debeis amaros (y) estimaros.

La cadena que eslabona á los corazones vuestros

jamás se desenlazará hasta el fin (de la) vida vuestra

rosas será [80] sólo [81] la semejanza si cumplís

el mutuo-amor que prometido habeis.

Por-lo-tanto si gozo de uno, gozo vuestro que dos [82]

si tormento de uno, tormento-vuestro también que dos;

alejaos-de la sospecha y dudas

que pierde la pureza de la confianza de los esposos.

Ea Severino, recibe el más estimable que bien

que da el señor nuestro que Dios que [83] dota á tí;

cuida (la) como valiosa muy [84] que perla

ese fondo del corazón tuyo (será) la concha en que se guarde.

Es esa aquella flor que has visto

en el regazo, compasión y estimación de una que madre

que (era) singular la lozanía y desarrollo [85] suyo

en medio de estimaciones (y) cuidados-suyos.

Aunque (es) el dolor de la razón suya

que la separa, la aleja de la cercanía suya [86],

se obligó antes ya á cortarla (del tallo)

á entregar (la) para que tu también quien la cuide.

Para-que no se-marchite la lozanía suya

el amor y estimación tuya no-serás alejar [87]

porque será el como rocío por el cual viva

y (quien) dará preciosa que lozanía suya.

El amoroso que cuidado tuyo á ella

será el como bálsamo que cierra

la herida que (es) huella de la separación suya

de las manos en que se cuidó.

Y tú querida mia que Vicenta

el valor y pureza suya vé á demostrar

el [88] amor tuyo á ese (que) has escogido por esposo

á quien entregaste tu corazón y mano.

Por lo tanto, (en) todos que movimientos tuyos

el deseo-tuyo de servir-le;

aprende todo lo que quiera

(y) es lo que hagas aunque no lo diga á tí.

Si el señor nuestro que Dios daráos

el [89] fruto del casamiento vuestro

demostrarás el grande que previsión tuya

en el modo de que cuiden (y) eduquen.

Considera que son el más estimable que bien

con que pueda favorecer el Dios á tí.

la alegría y consuelo tuyo aquí en la superficie de la tierra

hasta la vida vuestra se separe.

Cuando niños aun como pollitos [90]

procurarás ya grabar en el corazón suyo

el amor y temor suyo

al señor nuestro que Dios quien crió á ellos.

Todos también los hombres con quienes te roces

especialmente los suegros tuyos

alegre que cara la que muestres

respeta y vé á ellos venerar.

Y para que cumplas y soportes

todas [91] estas que obligaciones

el señor nuestro, que Dios (es) á quien vas á pedir

el apoyo de la gracia suya que divina.

Semeje ojalá la vida vuestra de casados

á S. José y la Vírgen María

á la grande que-armonía y tranquilidad suya

y al tierno muy que amor suyo.

Cómo ojalá desliza el uno que rio

la pureza del agua suya que se puede servir de espejo

no ojalá se enturbie y se enlode

con los tormentos de esta tierra donde se llora.

Por último pido al Dios (que) Señor Nuestro

que de-os la feliz que vida

grande y que no se destruya que armonía

hasta que la muerte es la que encontreis.

Procurad grabar en el fondo de vuestros corazones

este consejo que doy á vosotros

valioso que bien que ofrezco

en este venturoso muy que dia de la boda vuestra.

Vigan 9 de Mayo de 1877.

Estoy seguro de que los filólogos me agradecerán la traducción

literal anterior, habiendo procurado conservar en las notas las

particularidades del idioma ilocano y de su estructura.

¡Qué diferente ésta de la de los idiomas de orígen latino!

A todos parecerá á primera vista la anterior poesía como una cadena

de grandes disparates gramaticales; pero perdonadme el que me atreva

á calificarla de bastante buena. Será muy difícil conseguir que mis

lectores europeos se conformen conmigo, y lo comprendo, porque no

les es dado profundizar la literatura ilocana.

Hay diversos gustos en las poesías, y gustos tan opuestos como el

europeo y el filipino. En efecto; un poema del mejor vate que ha

tenido Europa, traducido literalmente, en el sentido riguroso de

la palabra, no nos llama tanto la atención como una poesía nuestra,

medianamente buena.

Yo, desde niño, he estudiado la literatura europea; se ha formado mi

gusto estético en los colegios españoles; y me gusta infinitamente

más la literatura europea que la filipina. Y sin embargo cuando

oigo una canción del país, me encanta muchísimo, aunque después,

analizando sus frases, resulte un cúmulo de disparates.

Hé aquí la traducción libre, pero fiel, de la anterior

felicitación-consejo.

«Ya llegó, mis queridos hermanos, el día señalado por Dios; la fuente

del bien, en que os casárais y uniérais en el sublime sacramento,

que acabais de recibir.

«Ya se cumplió la fusión de vuestros corazones, que tanto habeis

anhelado, y recibisteis la estimable bendición de nuestra Sta. Madre

Iglesia.

«Ahora, aunque tengais dos cuerpos, sois como uno sólo en la práctica

de la vida; tal es vuestra obligación de amaros y estimaros mutuamente.

«La cadena que eslabona vuestros corazones, jamás se romperá hasta

vuestra muerte, y si cumplís vuestra promesa de amaros, tendreis una

vida sólo comparable, á las brillantes rosas.

«Por lo tanto, el objeto de alegría para uno, lo será para vosotros

dos, y así tambien en los tormentos; desechad las desconfianzas y

sospechas que perturban la buena armonía de los esposos.

«Esa, Severino, recibe el más estimable bien con que Dios te pudiera

favorecer; guárdalo como si fuese valiosísima flor, y el fondo de tu

corazón sea la concha que la oculte.

«Esa es aquella flor llena de lozanía y hermosura singular, que

viste en el amoroso regazo de una madre, que la cuidaba con solicitud

y estimación.

«Aunque fuese muy doloroso para ella privarse de su hija, se obligó

á entregártela para que tu la cuides como la había criado.

«Para que no se marchite su lozanía, no separes un momento de ella

tu amor y tu estimación, que serán el rocío que la fecunde y dé

nueva lozanía.

«Tus amorosos cuidados serán el bálsamo que cierre la herida que ha

recibido al separarse de aquellas manos que la habían acariciado.

«Y tu, mi adorada Vicenta, demuestra el valor y la pureza de tu

amor hácia el esposo á quien has escogido, al entregar tus manos y

tu corazón.

«En todas tus acciones, pués, has de demostrar tus deseos de servirle;

inquiere lo que más le agradece y hazlo, aunque no te lo diga.

«Y si Dios os concede algún fruto de vuestro matrimonio, has de

cuidarle y educarle bien.

«Considera tu que vuestros hijos serían los más estimables bienes

con que Dios pudiera favorecerte; y serían tu alegría y consuelo en

la tierra hasta vuestra muerte.

«Cuando niños aún, ya procurarás grabar en su corazón el amor y el

temor de Dios que les crió.

«Sé bondadosa con todos los que te rodean, especialmente con tus

suegros, á quienes debes venerar y respetar.

«Y para que puedas soportar y cumplir con todas estas obligaciones,

implora el auxilio de la gracia divina.

«Ojalá vuestra vida de casados tuviese la gran armonía, tranquilidad

y tierno amor mútuo de San José y la Virgen María.

«Ojalá fuese como un rio que se desliza mansamente y cuyas aguas son

tan cristalinas que puedan servir de espejo, y que no se enturbien

y enloden con las miserias de este valle de lágrimas.

«Por último, pido á Dios os conceda una vida féliz, grande é

imperturbable armonía hasta que encontreis la muerte.

«Procura esculpir en el fondo de vuestros corazones esto consejo que

os doy, el más valioso don que puedo ofreceros en este venturoso día

de vuestra boda.»

Como se vé, es de innegable importancia la anterior composición. Con

gran oportunidad recuerda al esposo las caricias con que la madre

criara á su hija, y el sacrificio que hacen las dos al separarse,

para que aquel cuide á su esposa tan bien como la cuidara su misma

madre. Y dirigiéndose á la esposa, compendia los deberes de una mujer

casada en aquella estrofa que dice: «En todas tus acciones has de

demostrar tus deseos de servirle; inquiere lo que más le agrade,

y hazlo aunque no te lo diga.»

Que un vate europeo presento la anterior poesía con las galas de su

imaginación, y no dudo que resultaría notable.

Pués bien, Leona Florentino ha conseguido hacerlo en su idioma de

una manera brillante.

Es de advertir que las repeticiones que se notan en la anterior

poesía, no son ripios, sino adornos literarios. Las fáciles reglas

de la Poética filipina hacen innecesarios los ripios.

Para no cansar tanto á los lectores, nos limitaremos á traducir

libremente las siguientes poesías, pero siempre procurando conservarlas

con la mayor fidelidad posible.

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 105 / 232 题