Dimteng itay, cacabsalco á caingungutac
ti aldao á tinudingan ti Dios á poon ti imbag
a incay panagasaoa panagcaysa á siayat
iti natan-oc á Sacramento á incay inaoat
Natungpal itayen ti tinartarigagayanyo
á pinagcal-láysa daguiti puspusoyo;
ti napateg á bendicíonna inaoatyo
iti Santa Iglesia nga inátayo.
Itan ti cababalinto panagbiagyó
nupay dua maymaysa ti baguiyo.
á mangipaquita mangipatalgued cadacayó
ti rebbengyo á panagayan-ayat panagdungo-dungngo
Iti caoar á mamasingalot cadaguiti pusoyo
dinto maoar-oaren inganat lungpal biagyo
rosasto laeng ti arigna no tungpalenyo,
ti panagayan-ayat á incariyo
Anansata no ragsac ti maysa ragsacyo á dua
no rigat ti maysa, rigatyo met á dua
aday-oanyo ti ilem quen panagduadua
á mangirurumen ti sudi ti panagtalentalec ti agasaoa
Alá Severino aoatem ti capalgan á saniata
á ited ti Aputayo á Dios á isagut quenca
salimetmetam cas napateg unay á perla
i'a nagmumutan ti pusom ti concha á pacaidulinanna
Isu dayla daydi sabong á inca naquita
ti sidong asi quen dongngo ti maysa nga iná
á naiduma ti lasbang quen rangpáyana
iti panagdungngo, panagtaraquenna
Nupay casano ti saquit ti naquemna [61]
á mangisina, mangyadayó ti dinnana
maipapilit itayen á purosenna [62]
á yaoat tapno sicapay [63] ti manapaya [64]
Tapno di malaylay ti rangpáyana
ti ayat quen dongngom dicanto isina
ta isunto ti cas linnao á pagbiaganna.
quen mangted ti nacay-ayát á lasbangna
Ti nadungngo á panagtaripatom quencuana
isunto ti cas bálsamo á mangserra
iti sugat á gapuanan ti pannacaisinana
cadaguiti ima á nacasapsapuyutanna
Quet sicá caingungutco á Vicenta.
ti sudi quen dalusna inca ipaquita
ti pinagayalmo itá pinilim asaoa
á nangyaoatam ta pusom quen ima
Anansata amin á pinagtignaymo inca ipaquita
ti tarigagaymo nga agservi quencuana:
ammoem amin ti pagayatanna
isu ti aramidem uray dina ibaga quenca
No ti apotayo á Dios ta [65] iccannacayto
ti bunga ti panagasaoayo
ipaquitamto ti dacquel á salucagmo
iti pannacaay-oanda pannacasursuro
Panunutem á isuda ti capatgan á saniata
á mabalin á iparabur ti Dios quenca
á ragsac quen lio-lioam diloy rabao ti daga
á inganat biagyo sumina
No ubingda pay á maladaga
agaoamton á imaldit iti pusoda
ti panagayat quen panagbutengda
iti Aputayo nga Dios á namarsua cadacuada
Amin met á tao á cadindinnam
nangrona daguiti nacaicamangam
naragsac á rupa ti ipaquilam
agraemca quet inca ida padayaoan
Quet tapno malungpalmo quen masarquedam
amin daguitoy á pagrebbengan
ti aputayo á Dios ti inca pagdeoatan
ti tulong ti gráciana anadiosan
Mayarig coma ti panagbiagyo nga agasaoa
cada San José quen ni [66] Vírgen María
ti dacquet nga urnos quen talnada
quen nasam-it unay nga ay-ayatda
Cas coma agayus á maysa á carayan
ti litnao ti danumna a pagsarmingan
di coma maririboc quen mapitacan
cadaguiti rigat ditoy daga á pagluluáan
Iti camoudiananna daoalec iti Dios ú Apútayo
nga iccannacay ti nanam-ay á panagbiagyo,
dacquel quen saan á maracrac nga urnosyo
ingana patay ti magtenganyo
Agaoaanyo nga iburic iti uneg ti púsoyo
daytoy balacad á itedco cadacayó [67]
napatég á gameng á idátonco
itoy nagasat unay nga aldao ti panagbódayo
Llegó antes [68] hermanos mios que [69] queridos mios
el dia que señaló el [70] Dios que [71] fuente del bien
para ir [72] á casaros (y) uniros que [73] gustosos
en el sublime que Sacramento que fuisteis á recibir [74]
Cumplióse ya antes lo que habiais anhelado
que union [75] de los [76] corazones vuestros [77]
la estimable que bendición suya habeis recibido
la Sta. Iglesia [78] que madre nuestra.
Ahora-ya la práctica de-la vida-vuestra
aunque dos (debieran ser) uno el cuerpo vuestro
que demuestra, justifica [79] á-vosotros
lo que debeis amaros (y) estimaros.
La cadena que eslabona á los corazones vuestros
jamás se desenlazará hasta el fin (de la) vida vuestra
rosas será [80] sólo [81] la semejanza si cumplís
el mutuo-amor que prometido habeis.
Por-lo-tanto si gozo de uno, gozo vuestro que dos [82]
si tormento de uno, tormento-vuestro también que dos;
alejaos-de la sospecha y dudas
que pierde la pureza de la confianza de los esposos.
Ea Severino, recibe el más estimable que bien
que da el señor nuestro que Dios que [83] dota á tí;
cuida (la) como valiosa muy [84] que perla
ese fondo del corazón tuyo (será) la concha en que se guarde.
Es esa aquella flor que has visto
en el regazo, compasión y estimación de una que madre
que (era) singular la lozanía y desarrollo [85] suyo
en medio de estimaciones (y) cuidados-suyos.
Aunque (es) el dolor de la razón suya
que la separa, la aleja de la cercanía suya [86],
se obligó antes ya á cortarla (del tallo)
á entregar (la) para que tu también quien la cuide.
Para-que no se-marchite la lozanía suya
el amor y estimación tuya no-serás alejar [87]
porque será el como rocío por el cual viva
y (quien) dará preciosa que lozanía suya.
El amoroso que cuidado tuyo á ella
será el como bálsamo que cierra
la herida que (es) huella de la separación suya
de las manos en que se cuidó.
Y tú querida mia que Vicenta
el valor y pureza suya vé á demostrar
el [88] amor tuyo á ese (que) has escogido por esposo
á quien entregaste tu corazón y mano.
Por lo tanto, (en) todos que movimientos tuyos
el deseo-tuyo de servir-le;
aprende todo lo que quiera
(y) es lo que hagas aunque no lo diga á tí.
Si el señor nuestro que Dios daráos
el [89] fruto del casamiento vuestro
demostrarás el grande que previsión tuya
en el modo de que cuiden (y) eduquen.
Considera que son el más estimable que bien
con que pueda favorecer el Dios á tí.
la alegría y consuelo tuyo aquí en la superficie de la tierra
hasta la vida vuestra se separe.
Cuando niños aun como pollitos [90]
procurarás ya grabar en el corazón suyo
el amor y temor suyo
al señor nuestro que Dios quien crió á ellos.
Todos también los hombres con quienes te roces
especialmente los suegros tuyos
alegre que cara la que muestres
respeta y vé á ellos venerar.
Y para que cumplas y soportes
todas [91] estas que obligaciones
el señor nuestro, que Dios (es) á quien vas á pedir
el apoyo de la gracia suya que divina.
Semeje ojalá la vida vuestra de casados
á S. José y la Vírgen María
á la grande que-armonía y tranquilidad suya
y al tierno muy que amor suyo.
Cómo ojalá desliza el uno que rio
la pureza del agua suya que se puede servir de espejo
no ojalá se enturbie y se enlode
con los tormentos de esta tierra donde se llora.
Por último pido al Dios (que) Señor Nuestro
que de-os la feliz que vida
grande y que no se destruya que armonía
hasta que la muerte es la que encontreis.
Procurad grabar en el fondo de vuestros corazones
este consejo que doy á vosotros
valioso que bien que ofrezco
en este venturoso muy que dia de la boda vuestra.
Vigan 9 de Mayo de 1877.
Estoy seguro de que los filólogos me agradecerán la traducción
literal anterior, habiendo procurado conservar en las notas las
particularidades del idioma ilocano y de su estructura.
¡Qué diferente ésta de la de los idiomas de orígen latino!
A todos parecerá á primera vista la anterior poesía como una cadena
de grandes disparates gramaticales; pero perdonadme el que me atreva
á calificarla de bastante buena. Será muy difícil conseguir que mis
lectores europeos se conformen conmigo, y lo comprendo, porque no
les es dado profundizar la literatura ilocana.
Hay diversos gustos en las poesías, y gustos tan opuestos como el
europeo y el filipino. En efecto; un poema del mejor vate que ha
tenido Europa, traducido literalmente, en el sentido riguroso de
la palabra, no nos llama tanto la atención como una poesía nuestra,
medianamente buena.
Yo, desde niño, he estudiado la literatura europea; se ha formado mi
gusto estético en los colegios españoles; y me gusta infinitamente
más la literatura europea que la filipina. Y sin embargo cuando
oigo una canción del país, me encanta muchísimo, aunque después,
analizando sus frases, resulte un cúmulo de disparates.
Hé aquí la traducción libre, pero fiel, de la anterior
felicitación-consejo.
«Ya llegó, mis queridos hermanos, el día señalado por Dios; la fuente
del bien, en que os casárais y uniérais en el sublime sacramento,
que acabais de recibir.
«Ya se cumplió la fusión de vuestros corazones, que tanto habeis
anhelado, y recibisteis la estimable bendición de nuestra Sta. Madre
Iglesia.
«Ahora, aunque tengais dos cuerpos, sois como uno sólo en la práctica
de la vida; tal es vuestra obligación de amaros y estimaros mutuamente.
«La cadena que eslabona vuestros corazones, jamás se romperá hasta
vuestra muerte, y si cumplís vuestra promesa de amaros, tendreis una
vida sólo comparable, á las brillantes rosas.
«Por lo tanto, el objeto de alegría para uno, lo será para vosotros
dos, y así tambien en los tormentos; desechad las desconfianzas y
sospechas que perturban la buena armonía de los esposos.
«Esa, Severino, recibe el más estimable bien con que Dios te pudiera
favorecer; guárdalo como si fuese valiosísima flor, y el fondo de tu
corazón sea la concha que la oculte.
«Esa es aquella flor llena de lozanía y hermosura singular, que
viste en el amoroso regazo de una madre, que la cuidaba con solicitud
y estimación.
«Aunque fuese muy doloroso para ella privarse de su hija, se obligó
á entregártela para que tu la cuides como la había criado.
«Para que no se marchite su lozanía, no separes un momento de ella
tu amor y tu estimación, que serán el rocío que la fecunde y dé
nueva lozanía.
«Tus amorosos cuidados serán el bálsamo que cierre la herida que ha
recibido al separarse de aquellas manos que la habían acariciado.
«Y tu, mi adorada Vicenta, demuestra el valor y la pureza de tu
amor hácia el esposo á quien has escogido, al entregar tus manos y
tu corazón.
«En todas tus acciones, pués, has de demostrar tus deseos de servirle;
inquiere lo que más le agradece y hazlo, aunque no te lo diga.
«Y si Dios os concede algún fruto de vuestro matrimonio, has de
cuidarle y educarle bien.
«Considera tu que vuestros hijos serían los más estimables bienes
con que Dios pudiera favorecerte; y serían tu alegría y consuelo en
la tierra hasta vuestra muerte.
«Cuando niños aún, ya procurarás grabar en su corazón el amor y el
temor de Dios que les crió.
«Sé bondadosa con todos los que te rodean, especialmente con tus
suegros, á quienes debes venerar y respetar.
«Y para que puedas soportar y cumplir con todas estas obligaciones,
implora el auxilio de la gracia divina.
«Ojalá vuestra vida de casados tuviese la gran armonía, tranquilidad
y tierno amor mútuo de San José y la Virgen María.
«Ojalá fuese como un rio que se desliza mansamente y cuyas aguas son
tan cristalinas que puedan servir de espejo, y que no se enturbien
y enloden con las miserias de este valle de lágrimas.
«Por último, pido á Dios os conceda una vida féliz, grande é
imperturbable armonía hasta que encontreis la muerte.
«Procura esculpir en el fondo de vuestros corazones esto consejo que
os doy, el más valioso don que puedo ofreceros en este venturoso día
de vuestra boda.»
Como se vé, es de innegable importancia la anterior composición. Con
gran oportunidad recuerda al esposo las caricias con que la madre
criara á su hija, y el sacrificio que hacen las dos al separarse,
para que aquel cuide á su esposa tan bien como la cuidara su misma
madre. Y dirigiéndose á la esposa, compendia los deberes de una mujer
casada en aquella estrofa que dice: «En todas tus acciones has de
demostrar tus deseos de servirle; inquiere lo que más le agrade,
y hazlo aunque no te lo diga.»
Que un vate europeo presento la anterior poesía con las galas de su
imaginación, y no dudo que resultaría notable.
Pués bien, Leona Florentino ha conseguido hacerlo en su idioma de
una manera brillante.
Es de advertir que las repeticiones que se notan en la anterior
poesía, no son ripios, sino adornos literarios. Las fáciles reglas
de la Poética filipina hacen innecesarios los ripios.
Para no cansar tanto á los lectores, nos limitaremos á traducir
libremente las siguientes poesías, pero siempre procurando conservarlas
con la mayor fidelidad posible.