Cuando las simpáticas y hermosas ilocanas (solteras) celebran sus
cumpleaños, pues allí no se celebran los días, sus pretendientes
(vulgo, dongguiales) las agasajan con cartas de felicitación. Estas
suelen ser dibujadas y lujosísimas, conteniendo versos acrósticos,
escritos á veces con tinta dorada y letra gótica, que es la que más
agrada á los indígenas.
He aquí una muestra, que me han facilitado:
Pura y risueña la aurora
muestra hoy sus lábios de rosa
alegrando con su hermosa
faz las regiones de Flora.
Entona dulce trinado
el vistoso pajarillo
al gran Febo, cuyo brillo
anima á todo ser creado.
Preciosas abren las flores
su capullo peregrino
á recibir el divino
rocío y ricos olores.
Aura suave y cariñosa
acaricia los sentidos;
mi corazón dá latidos,
de júbilo, ¡Pepa hermosa!...
Númenes bellos del Pindo,
á mí voz prestad piadosos
vuestro plectro ¡oh generosos!
para cantar mi amor lindo,
Grande es hoy, sí, mi consuelo
al llegar tu natal día;
y será más mi alegría
cuando... nos bendiga el Cielo.»
En el capítulo siguiente veremos otras poesías ilocanas.