La Concepción, patrona de los estudiantes del seminario de
Vigan. Cuando estaban los Paulistas al frente de dicho establecimiento,
se celebraba en grande esta festividad: los estudiantes, vestidos de
marinos ó cosa así, daban en la víspera un paseo que podríamos llamar
de antorchas, si en vez de éstas, no llevasen faroles de papel. Iban
acompañados de una banda de música y paraban delante de los cuadros
de la Vírgen que algunas casas ponían de manifiesto en las ventanas,
para entonar el canto religioso Juro seguir, Dios mio.
La fachada del seminario, adornada con banderolas y arcos de telas
abullonadas, se iluminaba profusamente. Delante de ella, daba serenata
una ó dos bandas de música y se elevaban globos aerostáticos de papel.
Al día siguiente, misa, sermón, comunión general de los escolares
y procesión.
Ahora las hijas de María rivalizan á los estudiantes en celebrar
mejor esta, festividad, pues reconocen asimismo como Patrona á María
Inmaculada.
Las Pascuas: Empieza la animación con las Misas de Aguinaldo. Un cuarto
de hora antes de las cuatro de la madrugada, un repique general de
campanas interrumpe el tranquilo sueño de los ilocanos, é inmenso
gentío acude en tropel a la Iglesia del pueblo para oir la misa de
aguinaldo. El templo de Vigan se ilumina en esta sola ocasión con
arañas de papel.
Después de la misa, grupos de lindas jóvenes, acompañadas de sus
pretendientes (tambien los hay de un sólo sexo), recorren las calles
de la ciudad, iluminadas en varias partes por cilíndricos hornillos
de barro, del tamaño de un plato pequeño, donde se cuece la golosina
ilocana llamada bibingka.
Los transeuntes que rebosan de alegría, se acercan á estos hornillos
para comprar lo que allí se confecciona, y la bibingkera para atender
á tantos consumidores aventa con su paypay (abanico) de bambú que
recuerda la forma de un guión de Iglesia y á cada momento levanta
la tapadera con su carga de brasas, para ver si ya está sazonada la
bibingka, y si vé que falta calor debajo, mete más leña por allí. En
Ilocos no se usa el carbon como combustible, sino en las fraguas.
Cuando ya cada cual tiene su bibingka en la mano, comiendo en plena
calle, sin necesidad de mesa ni de cubiertos, se dirigen á la próxima
colina de Mira, situada al SO. de Vigan, desde la cual se descubren
la población, las fértiles huertas y campiñas de los alrededores,
la mar, el pueblo vecino de Bantay y los montes de Abra. Y si nó,
á los amenos jardines de S. Julian, Ayusan, Kotta, etc. ó á tomar
baños en las aguas del manso Abra.
Antes de salir el sol, cuando la aurora ya llena de resplandores
la faz de la tierra, entonces son de ver hermosas pollitas con sus
camisas de franela de varios colores y con su pañuelo casi tan grande
como un abrigo, liado al cuello y tendido sombre el hombro derecho;
y sobre las espaldas un haz de finos y negros cabellos. Ya se retiran
alegres á sus casas llevando flores en las manos ó en la cabellera, y
al rededor de ellas algunos galanes, llevando cada cual una caña-dulce
con sus punzantes hojas, que no parecen sino como signos de elección
por parte de sus bellas compañeras, cual nueva vara de S. José.
Y por las noches, los niños y muchachos del vecindario arrastran por
las calles encendidos conejos de papel con ruedas, y la población se
ilumina con faroles de papel, de múltiples figuras, como de estrellas,
buques, culebras, hombres, mujeres etc., etc.
En la Noche-Buena, la alegría aumenta. Unos preparan con dulce afan el
sinuman ó golosina que se ha de dar á los chicuelos y mendigantes, que
acudan á pedir algún aguinaldo; otros terminan ó hacen las primeras
pruebas de algún farol á veces de mecanismo curioso, como p. ej.,
el que se requiera para despertar la hilaridad de los transeuntes,
presentándoles la figura de una culebra que acomete á un chino,
el cual se defiende con un palo.
Varias bandas de música, alguna orquesta ó comparsa de jóvenes,
vestidos de marinos, recorre la población ó dá serenatas tocando y
cantando frente á las casas en demanda de algún aguinaldo.
La animación se prolonga hasta el amanecer, cuidando de tomar el
tradicional arroz-caldo y otros sabrosos platos, con que apagar el
hambre que han tenido por la abstinencia del día anterior, porque es
de saber que los ilocanos son católicos hasta el fanatismo.
En la Noche-Buena se abre en Vigan al público el Arbol de Navidad,
el Belen de doña Pateria, que es bastante bueno y no hay ningún vecino
que durante las Pascuas no vaya á visitarlo.
A la mañana siguiente, después de la misa, circula por las calles
mucha gente: los campesinos visitan las casas de los ricos recibiendo
por aguinaldo algún tabaco, sinuman, cuartos ó vino.
Lo mismo hace la orquesta de la Iglesia, yendo á las casas á repetir
los villancicos, que cantara la noche anterior en el coro.
Y la clase acomodada visita personalmente á sus amigos y
conocimientos. En las provincias ilocanas todavía no se emplean para
estos casos las tarjetas, á no ser los estudiantes que envían á sus
padres ó alguna tía, parienta ó novia una andanada de versos en ilocano
ó castellano, pero arreglados según la especial poética filipina,
que veremos en su lugar. Pero cuidado que el papel es lujoso, y las
letras góticas, á veces doradas.
Las bromas del día de Inocentes no se conocen en Ilocos.
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