La Naval. Esta festividad se celebra con semejantes solemnidades á
las de la Conversión de S. Pablo que dejamos reseñadas.
En el día de la Vírgen del Rosario, se hacen las elecciones de hermanos
mayores ó sea el llamado pasukát.
Este día se conoce por los ilocanos con el nombre de Naval de
naturales.
Por la noche hay procesión, pasando por frente á la casa del nuevo
hermano mayor. La Virgen ostenta esta noche media gala.
El novenario comienza en la víspera de este día.
A los que predican en las tardes del novenario se pagan tres pesos,
siendo de advertir que éstos siendo del clero secular deben subir
al púlpito con la estola puesta, a diferencia de los predicadores de
Manila que van sin ella. En otros años, estas pláticas se confiaban,
previa licencia del Prelado Diocesano, á los seminaristas ordenados
in sacris, los que cumplian su cometido con la estola puesta á guisa
de banda. Las pláticas se dicen en ilocano.
La Naval de mestizos, de mayor solemnidad, se celebra al final del
novenario. Entonces la Virgen ostenta sus más lujosos vestidos.
Antes de este día hay tríduo con manifiesto de S. D. M.
Las funciones de Iglesia son solemnes, y los regocijos del pueblo
fastuosos.
Comedias, si las hay; juegos de karahay, de anillo, comilonas y bailes.
Por la noche, procesión que pasa frente á la casa del hermano mayor
saliente, el héroe de la fiesta ó quien la celebra pomposamente en
su casa, costeando los gastos de Iglesia, de los fuegos artificiales,
de los juegos populares, etc.
En algunos años se levantó una tribuna frente á la casa del Hermano
mayor. Esta tribuna remeda la forma de un castillo, donde aparece
un centinela que da la voz de ¡quien vive! al pasar el carro de la
Virgen, la cual entonces se para.
El soldado después de repetirlo tres veces sin conseguir contestación,
dispara tres tiros, y observando que su adversario sale incólume,
se postra reconociendo en él á Nuestra Señora, y acto seguido la
saluda con la siguiente loa, ú otra.
«Dios te salve Virgen pura;
De los astros eres brillo,
De los campos bello lirio...
La luz de la clara luna.
Se hallan en tu entendimiento
Tesoro divino y bello,
Dones, riquezas del cielo...
Y la claridad de Febo.
Eres María, la rosa
Cuyo embriagador perfume
Tiene el Eterno afan dulce
De aspirar allá en la Gloria.
Tus virtudes se asemejan
En número á las estrellas,
Más en altura, en grandeza
Y en pudor escedes á ellas.
Verdor eres de las selvas,
De los trinos el objeto
Del ruiseñor mas parlero...
¡O deliciosa azucena!
De pasiones la borrasca
En mar anchuroso encuentra
La muy frágil nave nuestra,
Quitándonos la esperanza.
¡Iris de paz y bonanza!
A nuestra vista apareces,
Para anunciarnos alegre
La tempestad sosegada.»
Ahora sigue la Naval del alma (ti kararua) ó sea la Conmemoración de
los fieles difuntos, que tambien se celebra con un novenario.
Los ilocanos no colocan coronas en las tumbas de sus parientes
finados ni las iluminan; pero llevan velas á un gran catafalco que
se coloca en medio de los templos, y los campesinos arroz, huevos,
sinuman etc., cuyo producto, una vez vendidos, parece que se aplica
á misas en sufragio de las almas de los difuntos.
Los rústicos creen, al llevar los comestibles, que sirven para
alimentar á las almas de sus parientes. En algunos pueblos se llevan
á la Iglesia hasta guisados.