FLORES Y CRUCES DE MAYO

Flores de Mayo. El primero de este mes empieza en Vigan la fiesta de

una Asociación de solteras, tituladas Hijas de María, las cuales

adornan el altar con flores artificiales, oyen misa á eso de las

seis de la mañana, y las cinco de la tarde van á rezar rosario y

recitar oraciones a la Madre del Amor Hermoso, habiendo sermón los

domingos. Después, un coro de bellas muchachas cantan la Letanía, y las

designadas (unas seis ú ocho jóvenes) suben las gradas del presbiterio

para entregar cada cual una palma de flores artificiales ó naturales y

una bandeja llena de naturales. Dos monaguillos las reciban y colocan

las palmas en los floreros, del altar preparados ad hoc, y esparcen

delante de éste el contenido de las bandejas. El 31 de Mayo terminan

las Flores: entonces hay misa solemne con sermón por la mañana y por

la tarde lucídísima procesión que recorre las plazas de la Iglesia,

asistiendo como alumbrantes verdadero bouquet de lindas babbalasang

(solteras).

En el trayecto de la procesión se levantan bonitos arcos, y una vez

entrada aquella, se encienden fuegos artificiales ó elevan caprichosos

globos de papel que van á perderse en el espacio.

En Manila no llama la atención la manera de que se celebran las

Flores, y sí las procesiones nocturnas llamadas Cruces de Mayo,

que se prolongan hasta agosto.

Varias jóvenes ó sus padres acuerdan celebrar katapúsan ó banquete,

y por sí y ante sí sin necesidad del auxilio del cura párroco ni

de la Iglesia, improvisan en cualquier sitio una capillita ó altar

bien adornado y frente á él, como cimborio, una enramada de la cual

cuelgan muchas frutas y otros comestibles, como pellejos de cerdo

etc. confundiéndose las sandías, mangas, sinigüelas (ciruelas),

plátanos, makupa, pepino, lanka, kamanchile, kasoy, melón, santol,

coco y camote; con pañuelos, biscochos, escobas, cucharones de olla,

bilaos, sombreros, ampao, gatos vivos, pellejo de cerdo cocido,

gallos, lechon y una ó varias ollas llenas de culebras de mar, de

sangre ú otro líquido de olor no muy grato, para chasquear á la gente.

El bitin, que así se llama, remeda mal la forma de un arco triunfal,

y tanto éste como la fachada del altar suelen adornarse con follaje

ó tela blanca abullonada, con banderolas y otros trapos encarnados.

Se procuran una ó dos bandas de música, y naturalmente la hija del que

costea los gastos, ha de ser la heroina de la fiesta y representará

en la procesión el papel de Sta. Elena. Y si no es presentable ó

bonita que digamos, se busca alguna que lo sea. La tarde señalada

se reunen una docena, ó más, de jóvenes y jovencitas bien ataviadas

con flores en la cabellera. La Elena es la mejor vestida y ostenta un

largo velo blanco á guisa de manto real con una diadema en la cabeza,

y lleva en las manos una Cruz. A su lado vá el Rey Constantino, que

representa un muchacho vestido de capitán general con una corona y

manto, y el obispo S. Macario resucitado en otro mocosuelo, con su

mitra, báculo y todo. Van precedidos de dos filas de alumbrantes, los

arrapiezos del vecindario, llevando faroles de papel; siguen luego

lindas muchachas, y cierra la comitiva una banda de música. Después

de la procesión, las invitadas toman la cena, á veces se canta y

baila; pero el principal motivo de los regocijos es la repartición

de los comestibles de la enramada. Cuando tocan á ello, una turba

de rapazuelos la asalta y allí fué Arcadia: ¡qué de gritería y de

arrebatiñas y de pisotones! Ya aquella tiembla con la acometida,

y con el peso de tantos que se esfuerzan en arrancar los objetos,

el Bitin vacila,... y se hunde aplastando á los hambrientos que estan

debajo. Sin embargo, el hundimiento no ha causado ninguna desgracia,

y la algazara, en vez de cesar, sube de punto. Y los musiqueros,

casi reventando de tanto soplar y soplar, completan la animación. A

todo ésto, aumentad los efectos de aquella olla, de que hablamos

anteriormente, al reventar delante del altar, y los chillidos de los

animales colgados.

Y como cualquier hijo de vecino puede hacer su Cruz de Mayo, casi

todas las noches se vé en las calles de Manila procesiones de esta

clase, hasta Agosto, y es natural que según los recursos de cada

cual, lo celebre con mayor ó menor lujo. Y á veces representan en

plena calle un simulacro de la Invención de la Sta. Cruz y declaman

en tagalo la Elena, Constantino y el Obispo, cavando en varios puntos

para encontrarla, y cuando hallan las de los tres crucificados en el

Calvario, las acercan á una señora que finge estar enferma, y sana

momentáneamente al darse con la verdadera del Redentor. Es el tibag

que llaman.

En Ilocos no se conocen estas procesiones, y en Vigan la Invención

se celebra en la capilla del cementerio con un novenario y procesión.

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 58 / 232 题