La Candelaria, (2 de Febrero).--Los ilocanos llevan velas á la Iglesia,
pira bendecir.
Estas candelas benditas ó perdon, se encienden cuando estalla una
tormenta y rezan trisagio; se colocan en las manos de los moribundos,
y sirven para ahuyentar á los diablos. Se adornan con tiras de papel
colorado para distinguirse de las demás.
Miércoles de ceniza.--Empieza la cuaresma. Los niños de las escuelas
oficiales de instrucción primaria, van á la Iglesia en filas de á
dos, precedidos de su indispensable cruz, para ponerse ceniza en la
frente. Esta señal, dicen, les imposibilita moralmente á tomar carne
en toda la cuaresma.
Desde este día, empiezan las canturias de la Pasión, música del canto
llano. En Ilocos se emplea una sola música; y cada uno la canta,
en su casa sin formar concierto como hacen los tagalos. Éstos suelen
por las noches leer la Pasión en las ermitas ó visitas, dos ó tres
mugeres se ponen de rodillas con las manos apoyadas en el altar; una
de ellas empieza entonando alguna estrofa, la segunda contesta con la
siguiente, canta luego la tercera otros versos. y después vuelve á
empezar la primera, ya sabiendo, ya bajando el tono. Y todo esto es
presenciado con respetuoso silencio por el público que se sienta en
los bancos de la iglesia. Después pasan á la sacristía á tomar té ó
la cena, preparada por el que organizó la fiesta, y entran á cantar
otras mugeres. Tambien se hacen conciertos análogos en las casas,
agasajando con una cena á los amigos que acudan.
Otras veces, toman la Pasión como objeto de distracción, y cantando,
la representan con todos sus detalles, empezando por amarrar bien
al inocente que haya aceptado el papel de Cristo, y acabando por
abofetear, azotar, desnudarle, etc.
Viernes de cuaresma.--Ninguno, absolutamente ninguno, come carne en
Ilocos. Por la tarde, desde las dos pasadas hasta las cinco, acuden
las ilocanas á rezar las estaciones dentro de la Iglesia, recorriendo
en grupos de 3, 4, 5 ó más los pasos colocados en las columnas, en
cuyo acto prescinden del manto (velo negro y bruñido que les cubre
desde la cabeza hasta los piés, arrastrando cola á diferencia del
lambong de las tagalas, que solo llega poco más abajo de la cintura),
que casi siempre usan al ir al templo.
Fuera de éste, en las plazas que suele haber en sus alrededores,
grandes cruces de madera señalan los pasos, y van á rezar delante
de ellas á eso de las tres y media, los alumnos de las escuelas
municipales de instrucción primaria, de ambos sexos, formando cada
escuela un grupo.
Entre cuatro y cinco, sale del templo en procesión el Nazareno,
acompañado de unos doscientos devotos, y recorren rezando los mismos
pasos.
El Viernes de Dolores, ó sea la festividad de la Vírgen de esta
advocación, á la imágen del Nazareno, se agregan las de la Virgen y
del evangelista San Juan.
Durante la cuaresma, tiene lugar en los mercados nocturnos el juego
de toktok, que consiste en el choque de dos huevos, perdiendo el
suyo el dueño del que reviente. El extremo agudo del huevo se llama
siko (codo), y el opuesto, que es más blando, kolo del parecido
castellano. Los jugadores gritan siko ó kolo, según la parte del
huevo, con que quieran jugar; si se encuentran dos que llaman sikos,
se cambian los huevos para reconocerlos, porque suele haber embirriados
ó embreados. Expliquémonos: por medio de agujeros practicados con
una aguja, chupan la yema y la clara del huevo, y una vez vacío,
introducen en él, y ¡con qué paciencia! brea amasada con rocío ú
otro aguardiente, (habiendo no poco de superstición en esto), que
endurezca la cáscara. Por eso antes de jugar los examinan, mirando
la luz al través de la cáscara, y si ven en ésta algo negro que no
se parezca á yema, los rechazan. El exámen tiene otro objeto, y es
el de ver si ya está roto el huevo, porque al cambiárselos para el
reconocimiento, suelen trocarse verdaderamente para los efectos del
juego, y de aquí que esta clase de jugada se llame trocada ó torkada,
come dicen en Ilocos.
Los ilocanos no conocen el Carnaval; los tagalos tienen una especie
de tal, y es el domingo que llaman de la Paz, ó sea el anterior
al miércoles de ceniza. Para despedirse, dicen, de la carne, matan
lechones y comen mucho de aquella.
El Domingo de Ramos, los muchachos, y los que no lo son, llevan á la
Iglesia muchas palmas de coco, y algunos ramos de oliva. Las primeras
van adornadas con pajaritos, culebras, estrellas, piñas y otras
figuras, todas hechas de dicha palma. Después, la palma bendita se
coloca en las ventanas para precaverse de los malos vientos, y las
usan en zahumerio para desinfectar las casas.
Por la noche, se sacan en procesión muchas imágenes de Santos y judíos,
y recorren las estaciones ó altares situados en las principales calles
de la población.
En varias estaciones hay enramadas, de las que cuelgan toda clase
de frutas y en un lado, hay altar, donde se entonan los trenos de
Jeremías. Esto es en Vigan. En otros pueblos, tiene lugar la estación
general, que así se llama, otro día, para que no coincidan.
El martes santo, procesión.
El miércoles empiezan las Tinieblas, en que hay necesidad de colocar
vigilantes en las puertas de la Iglesia, para que los muchachos no
introduzcan piedras con que golpear los confesionarios y bancos.
El jueves santo, después de las ceremonias del día, ya no suena la
campana hasta el sábado sino la matraca, á no ser á las tres de la
tarde del viernes, en que toca á muerto. Por la noche, procesión. El
jueves y viernes santo, se establece el mercado en la plaza de la
Catedral de Vigan. Todo el día, bajo un sol que abrasa, no cesa,
la gente de recorrer los pasos rezando las estaciones en una plaza
de la Iglesia, lo que también hacen otros dentro de ésta.
El viernes santo, además de las ceremonias rituales, suele haber en
Vigan sermón de Siete Palabras, si hay quien paga predicador. Por la
noche procesión, á la que asisten vestidas de luto entre otros, las
solteras de buena familia, las cuales sólo se ven en esta procesión
y en la de las hijas de María.
--En viernes santo se dejan cazar fácilmente y abundan venados y
javalíes en los bosques.
--Los tagalos creen que es malo meter ruido y correr, porque se mueve
la cabeza del Señor.
El sábado santo, al echarse al vuelo las campanas, los ilocanos
sacuden los árboles y plantas, para que sean lozanos.
El Domingo de Pascua, el pasabét ó encuentro tiene lugar en una plaza
de la ciudad bajo, un arco triunfal, del que desciende un ángel que
quita á la Virgen el velo de luto.
Y á la retirada, se quema á Judas en efigie ó sea un figurón relleno
de bombas.
--S. José es patron de los casados y de los moribundos.
--S. Vicente Ferrer, abogado de los niños enfermizos.
--8. Juan de Dios, de los enfermos.
--Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de las parturientes.