CALENDARIO POPULAR Y FIESTAS CRISTIANAS

Hé aquí la segunda parte del presente capítulo: en la primera

consignamos los restos de una Religión inculta y prehistórica (no

extinguida), que por la gran antigüedad y el atraso que revela, ha

descendido á la categoría de Mitología, es decir, patraña ó invención,

sancionada por la ignorancia de los antiguos y por el tiempo más ó

menos largo en que fué creida.

Ahora, pasamos á hablar del Cristianismo, que también ya vá pareciendo

incompatible con el progreso intelectual del día, á los que pretenden

monopolizar el amor á la luz de la inteligencia y á la libertad

del pensamiento.

Lunes: este día y el sábado, muchos en Manila acuden á comprar á

las tiendas chínicas por ser baratos los artículos, pues los chinos

se conforman con ganar poco estos días, por cerrar sus cuentas con

sus principales. En Ilocos, se cree que el lunes es buisit ó falto

de suerte, y que se presentan pocos compradores, por lo cual las

verduleras del campo no son exigentes.

--Lo que acaece este día, se repite en toda la semana.

Martes: Nada.

Miércoles: Idem.

Jueves: Por la noche, hay serenata frente á las Casas Reales de las

cabeceras, como los domingos.

Viernes: es buisit, ó de mal agüero, y es malo cortarse las uñas.

Sábado: Si no sale el sol, la lluvia se prolonga.

Domingo: Misa, desde las 4 de la madrugada hasta las ocho, en que

se celebra la llamada Mayor (cantada,) á la que asiste el pedáneo,

acompañado de los cabezas de barangay, tenientes de justicia,

alguaciles y de su banda de música, y es de saber que casi todos

los pueblos ilocanos cuentan con una, sostenida á expensas de la

principalía, de modo que tiene el carácter de municipal, á diferencia

de las bandas de Manila, que pertenecen á particulares.

El órden que se guarda en el camino, es diferente del que siguen los

tagalos: rompe la marcha la banda en hileras de 4 ó 5; detrás siguen

dos lilas de alguaciles, tenientes, cabezas y ex-gobernadorcillos,

cerrando ó cortando estas líneas paralelas otra más corta, en cuyo

centro van el gobernadorcillo, á la derecha de éste el teniente 1.°

y el teniente 2.° á la izquierda.

En Ilocos se distinguen los subalternos de los gobernadorcillos por

los bastones de color que llevan, siendo verde el de los tenientes

y encarnado el de los alguaciles.

A las ocho, ó poco antes de esta hora, los gobernadorcillos de Vigan,

acompañados de sus subalternos y una banda de música, se dirigen á

la Casa-Real, para acompañar al Alcalde á la Iglesia, donde se canta

una misa solemne.

Después de ésta, los gobernadorcillos van á conducir al Jefe de la

provincia á su morada. Algunas veces pasan por el palacio episcopal

á saludar al Iltmo. Sr. Obispo y otras autoridades eclesiásticas.

En otros pueblos, se dirigen al convento parroquial para saludar

y besar la mano al Cura Párroco. Este les agasaja con tabacos y

bebidas. Y después van al municipio para recibir órdenes del pedáneo

local.

En la cabecera de Ilocos Norte vá la principalía, después de

saludar al Párroco, á la casa del Gobernador de la provincia, á

recibir órdenes.

En dicha provincia, á eso de las diez, según un amigo mío, el

gobernadorcillo baja del tribunal, dirigiéndose al grupo de kailianes

y cabezas de barangay, que le espera alrededor del edificio; lo cual

anuncian cuatro tambores y una flauta tocando el Pasabet, con que

suelen anunciar la llegada de las personas de alguna autoridad.

El gobernadorcillo se sienta, apenas llega, y empieza á comunicar

al pueblo las órdenes de carácter general que haya recibido de sus

Superiores.

Por lo regular esta reunión se acaba á las once, en cuya hora los

kailianes van á la casa de sus cabezas de barangay para asistir á

otra junta popular llamada purók.

En esta reunión el cabeza comunica á su vez las disposiciones de sus

superiores á sus tributantes.

La asistencia al purók es obligatoria, incurriendo el que falte a la

hora determinada, en la pena convenida por todos. Hay un auxiliar del

cabeza llamado panglakayen, además del primogénito. El panglakayen es

el encargado de poner en órden al barangay, y de ejecutar las penas

convenidas por los que lo componen.

El cabeza de barangay suele utilizar á sus tributantes, quienes le

ayudan á construir su casa y siempre que haya menester de sus brazos;

y le regalan gallinas, frutas, etc. espontáneamente ó no.

Los cabezas acuden al tribunal ó casa municipal al toque del bombo;

como los músicos; y cuando el gobernadorcillo quiere llamarles,

manda tocarlo en tres ó más lugares céntricos de la población, siendo

diferente el toque de llamada á los cabezas, del de los músicos.

Las disposiciones superiores se promulgan en Ilocos Norte por medio

de bandillos, que deben hacer un número de cabezas y tenientes de

gobernadorcillos, precedidos de una banda de música.

Los ilocanos del Norte van á misa vestidos de chaqueta con los

faldones de la camisa fuera, con la cabeza descubierta y descalzos,

á diferencia de cuando van al campo y hace sol, que entonces usan

sandalias y salakot.

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 52 / 232 题