Aprovechando los materiales folk-lóricos recogidos en Andalucía
por D. Alejandro Guichot [28] y D. Luis Montoto [29], en Madrid
por D. Eugenio de Olavarría y Huarte [30], en Cataluña por D. José
Perez Ballesteros [31], en Asturias por D. Luis Giner Arivau [32], en
Portugal por Consiglieri Pedroso en su Tradiçoes populares portuguezas,
y otros autores, he formado la siguiente lista de supersticiones,
que supongo hayan introducido los españoles en los pasados siglos, lo
que no sería extraño, puesto que en los primeros días de la dominación
española, estaban en boga en la Península las creencias más absurdas.
En la Biblioteca de las tradiciones españolas, hay un curioso trabajo
folk-lórico del autor de la Historia de D. Pedro I de Castilla,
D. José María Montoto, que es una versión del libro V. del «Hormiguero»
del P. Nyder con interesantes adiciones del traductor, en el cual se
habla extensamente de los maleficios y demonios, según los sábios de
pasadas centurias.
Ahora bien, casi todas las creencias ó noticias que contiene dicha
obra fueron introducidas en Filipinas, y para probar este aserto,
vendría aquí como de perlas mi largo juguete literario intitulado El
Diablo en Filipinas, según rezan nuestras crónicas; pero para evitar
repeticiones, remito á los lectores á mi humilde libro Artículos
Varios sobre etnografía, historia y costumbres de Filipinas, que
interesará á los folk-loristas, aunque me esté mal el decirlo.
--Los gallos en llegando á viejo, ó estando siete años en alguna
casa pone un huevo del que nace cierto lagarto verde que mata al
dueño de la casa; ó una serpiente que si mira primero al dueño, éste
morirá; pero si se adelanta en mirarla, ella es la que fina, según
los portugueses [33] y franceses [34]. Del huevo nace el basilisco,
según los italianos [35] é ingleses [36], y también en el centro de
Europa [37]. El P. Feijóo dice que «es verdad que el gallo, en su
última vejez, pone un huevo.» Los gallegos é ilocanos están acordes
en que es un escorpión el contenido del huevo.
--En Castilla como en Ilocos, se tiran los dientes caidos al tejado,
para que nazcan otros.
--Según las andaluzas, las cualidades personales del sacerdote que
bautiza, han de influir en la suerte del bautizado. Algo de esto
creen las ilocanas; pero atribuyen especialmente á la madrina ó
padrino esa influencia.
--Los ilocanos creen en la superstición madrileña de que si el niño
enferma, cuando esté próximo á morirse, debe recibir la bendición de
su madrina, pues si no, sufrirá mucho; y que todo niño que fallece,
guarda una silla en el cielo á su madrina.
--Si al recibir el agua del bautismo, la criatura llora, será
impresionable, y si no, será de temple sufrido, segun los andaluces;
y al decir de los ilocanos llegará á grande ó morirá, según haya
llorado ó no.
--Las nubes bajan al mar para recojer agua.
--En mi citado trabajo El Diablo en Filipinas, se menciona un caso de
un temporal producido por el demonio, lo cual recuerda los nubeiros
de Asturias.
--Los castellanos y tagalos dicen que los gatos son muy duros para
morir, porque tienen siete vidas. Según los ilocanos son nueve las
vidas del gato.
--Los andaluces untan con aceite los piés del gato, que desean
trasladar de una casa á otra, para que de ésta no se escape. Los
ilocanos lo meten en un saco para conseguir el mismo objeto.
--Es señal de viento correr mucho los gatos, dicen los gallegos,
y los filipinos sustituyen por dichos animales las cucarachas.
--Cuando el gato se lava la cara, anuncia lluvia, según los gallegos,
y al decir de los ilocanos, llueve, si bañamos á dicho animal.
--Los portugueses creen que «cuando un gallo canta cuatro veces antes
de media noche es presagio de muerte». Los de Vigan dicen que cuando
el gallo se asusta por la noche y grita es señal de que algún pariente
ó amigo ha muerto.
--Los ilocanos cuando bostezan, hacen una cruz sobre los labios,
no para que no entre el demonio, según creencia española, sino para
no ser atacado de cólera. Cuentan que en las épocas de epidemia,
muchos mueren al bostezar.
--El refrán castellano dice: «A quien madruga, el día (ó Dios) le
ayuda.» Los ilocanos afirman que es bueno madrugar, porque el Papa
bendice al mundo por la madrugada.
--Lo que nos pasa el día de Año nuevo, se repite en todo el año. Así
creen los castellanos é ilocanos.
--El ninon crú (lignum crucis) se encuentra entre las ricas ilocanas
y llaman «Cruz verdadera de Jerusalem ó pedazo de la cruz, donde
murió crucificado el Redentor.» Las ilocanas como las andaluzas,
creen que la cruz crece echando espigas.
--Los peninsulares dicen: «Tirar el pan al suelo, ó quemarlo,
es pecado.» Los ilocanos creen que si desperdician la morisqueta,
sufrirán hambre.
--Es malo fingirse muerto, porque Dios suele hacer que el que lo
imite fallezca verdaderamente.
--No conviene cruzar miradas con el que tenga mal de ojo porque
nos contagiamos.
--Dormir con la cabecera de la cama al Este es malo para los
ilocanos. Para los peninsulares (españoles y portugueses) es bueno. El
Sur es mala cabecera, para ambos: peninsulares é ilocanos.
--Para que las visitas no se prolonguen mucho, los ilocanos ponen sal
en sus sillas (las de las visitas). Los españoles colocan una escoba
puesta verticalmente, detrás de la puerta; los portugueses un zapato
ó banco en el mismo sitio, ó echan sal á la lumbre.
--Es creencia vulgar en la Península que algunas personas, nacidas
con privilegios especiales, tienen en la niña del ojo singulares
figuras. Los ilocanos creen que los asesinos tienen una niña del ojo
puesta al revés, esto es, cabeza abajo y piés arriba.
--«Estirándose mucho, cuando se duerme, crece el cuerpo» dicen los
castellanos. Los ilocanos creen crecer siempre que se estiren.
--«Por cada cana que se arranque de la cabeza salen siete,» así
aseguran los castellanos. Los ilocanos también aseguran que si se
arrancan las canas, se multiplican.
El que se baña ron agua de Mayo, se le curarán los sarpullidos
[38], dicen los ilocanos. Los andaluces creen que el agua de Mayo
hace crecer el cabello, por eso los muchachos de aquellas provincias
cuando atraviesan la calle, van descubiertos para que la lluvia les
moje el cabello, cantando á la vez estos versos.
Agua de Mayo
Crece el pelo:
¿Quién te lo ha dicho,
Mis dos luceros?
--En viernes te cortarás las uñas para que no tengas dolor de
muelas. Así se dice en España; pero los ilocanos y tagalos cuentan
que es malo cortarlas en ese dia, porque «está el diablo cortándoselas
tambien,» añaden los portugueses.
--«De los esposos, muere primero aquel que tenga la oreja mas pequeña.»
Así creen los españoles. Los ilocanos aseveran que los que tienen
oreja pequeña, tienen vida corta, y vice-versa.
--En España está bastante generalizado contar cosas ridículas sobre
los antojos. En Ilocos es creencia que el niño debe tomar el color
ó forma del objeto con que se antojen las preñadas.
--Los españoles y portugueses observan para averiguar el sexo del feto
con que pié acostumbra la preñada á subir primero una escalera; si
el derecho será niña, y si el izquierdo, niño. Los ilocanos observan
cuando la preñada se levanta de la cama, que pié levanta primero
al andar; según sea el derecho ó izquierdo, será varón ó mujer el
que nazca.
--«El niño que nace de pié (en ilocano se llama súni es
dichoso;»--dicen los castellanos. Los de Ilocos creen que tiene el tal
niño la virtud de hacer pasar la espina que se clava en la garganta
del que come pescado, con solo sobar lijeramente aquella parte,
ó con invocar el paciente el nombre del súni.
--Cuando los niños recien nacidos miran al techo y se ríen es que
ven angelitos, afirman los andaluces. Los ilocanos creen que en ésto,
los niños se sonrien, porque se les aparece su ángel de la guarda.
--Para quitar el hipo á una persona, conviene que beba siete buches
de agua, según los portugueses. Tambien los ilocanos beben agua.
--Es señal de muerte el que el enfermo manifieste deseos de vestirse
y empieze á arreglar su cama. Los ilocanos tienen otra señal muy
parecida, que es cuando el paciente se limpia las uñas.
--Los ilocanos y españoles rezan un padre nuestro, en sufragio del
alma del que en sueños se les aparece, para que no vuelva á hacerlo.
Los aparecidos--según el vulgo de Ilocos y Asturias--sólo se aparecen
á los que sean capaces de resistir las emociones que su presencia
ha de causar: á veces solo se anuncian por la voz, como ocurre por
conducto de los maluganan, de que hablamos en la pág. 46; y en otros
casos--aunque son los menos--revisten formas de animales, como el
alma de un tal Insó (Lorenzo) Manangkonq, que murió en Vigan, y que
después volvió en forma de perro tísico al mundo para sufrir una pena
impuesta por el Eterno. Los asturianos cuentan que el alma en pena se
despide dando una bofetada á la persona que cumple lo que el difunto
la mandó; y los ilocanos atribuyen á pellizcos de almas el cardenal
con que algunas personas suelen amanecer sin haber recibido golpe,
ó lo han recibido sin sentirlo.
--La bruja, tal como la pinta el citado Arivau, es ni más ni menos
que mangkukulam de los tagalos, tambien muger que tiene pacto con el
demonio, y si apaleamos á los que ataque invisiblemente, ella es la
que sufre los golpes, como ocurriera al zapito le la conseja asturiana.
Pero en Ilocos llaman bruja á un ser fabuloso, muy parecido al asuang
de los demás filipinos, el cual, como la bruja de los españoles,
tiene horror á la sal, y vaga por la noche desde las doce ó antes.
--En Inglaterra, España y este archipiélago, los ahullidos de perro
anuncian muertes ú otras desgracias.
--Don José Perez Ballesteros en el Folk-Lore gallego escribe:--«En
Filipinas comer en un plato en el que haya comido un perro chino,
quita el ahogo ó fatiga.» No he oido confirmada esta noticia.
--En Ilocos, como en la Península, está muy generalizada la creencia de
que S. Antonio de Padua hace aparecer los objetos perdidos, por lo que
los ilocanos encienden á él velas, cuando desean encontrar alguna cosa.
--Los Katatao-an se aparecen á veces en forma de sudarios extendidos
en los campos, lo cual recuerda á las Xanas ó lavanderas nocturnas.
--Cuando son muy agudos los cuernos de la luna nueva, predicen
desgracias.
--Se lava la cara el sol, cuando llueve, brillando éste.