Como ya está admitido que todo lo supersticioso debe pertenecer á
la Mitología ó á religiones, ya extinguidas ó no, vamos á incluir en
este capítulo, todas las supersticiones de que tengamos conocimiento,
dejando solamente para los siguientes las que se relacionen con
ciertas costumbres y la medicina, que se consignarán en sus respectivos
lugares.
Este artículo sirve para contestar el cuestionario de Mr. Paul
Sébillot, el autor de Les contes des marins, manifestándole lo que
sabemos en Filipinas sobre el Folk-Lore del mar, siguiendo el órden
de su citado interrogatorio.
La parte del mar cercana á la playa se llama baybay en ilocano,
y dagat en tagalo; y la lejana, taao en el primero, y kalautan nang
dagat en el segundo.
Adivinanzas sobre el mar: No recuerdo ninguna de Ilocos; pero los
tagalos conservan las siguientes:
1) Bibingka nang hari
Hindi mahati-hati.
Traducción: Bibingka (golosina del país que remeda la forma de una
torta, la que, según el vulgo filipino, la tiene tambien el mar)
de rey, (que) no se puede dividir.
2) Baboy sa Marigondon
Hangang dito gumugulong.
Versión: Cerdo de Marigondon, (que) hasta aquí llega rodando:--La ola.
Probervio:
Kung ang dagat ay mababao
Ay maugong.
Traducción: Si la mar es de poca profundidad, es ruidosa, lo cual
significa que mientras uno más charla, sabe menos.
La marea: El flujo y reflujo se llaman atab y ugut en ilocano. En
Ilocos atribuyen al crecimiento y decrecimiento de la luna este
fenómeno. El reflujo influye favorablemente en los dolientes, y
vice-versa el flujo.
Es malo arrojar excremento en el mar, mostrar el trasero á él,
y gritar, porque nos traga, si lo hacemos.
La mar es sagrada, y todo el que muera ahogado en ella, irá al cielo.
La causa de las olas es el viento.
El agua del mar cura la sarna y la tuberculosis.
Ya hemos indicado en la pág. 52 la causa de la salazon del mar.
Cuando una culebra llegue á tener proporciones extraordinarias, se
dirije al mar acompañada de muchas más pequeñas, que van á despedirla,
y ya en la playa, se vuelve la primera á las demás, las saluda con
una inclinación de cabeza y luego se lanza al mar yendo á parar á
la isla imaginaria de las culebras, á donde vá á morir. Dicen los
ilocanos que una nave tocó en esta isla y la tripulación encontró
muchos culebrones momificados ó convertidos en piedra ó madera.
Ya hemos visto que en Zambales hay un peñasco tradicional que tiene
la forma de un horno.
Diz que un pueblo de Ilocos Norte por su excesivo orgullo fué tragado
por las olas y convertido en el lago que hoy se conoce con el nombre
de Nalbuan (tragado por el mar). Los habitantes eran tan vanidosos que
cuando uno estrenaba algún vestido, todos los demás le imitaban. En
castigo de Dios, sus habitantes se convirtieron en peces, por lo cual,
segun la conseja, los que se hallan en dicho lago se ven con aretes. La
maldición divina es causa de que sea completamente inútil, y se han
frustrado todos los exfuerzos de los Gobernadores de aquella provincia
para convertirlo en puerto, uniéndolo con la mar por medio de un canal.
Una campana de la iglesia de San Francisco de Manila fué hallada
flotando en la bahía de esta ciudad, y todas las órdenes religiosas
hicieron grandes exfuerzos para sacarla á tierra; pero no lo
consiguieron por su gran peso á pesar de su pequeñez y sólo cuando
fueron los PP. Menores se dejó llevar con admirable facilidad. Según
la conseja, esta campana suena, sin tocarla.
En el mar, no muy lejos del Corregidor, según el vulgo, se suelen
ver dentro del agua algunos edificios encantados ó de hadas, que
detienen los buques, si no se les arroja algún tributo de morisqueta
ó arroz cocido.
El arco-iris, si aparece en Oriente, es señal de que no prosigue la
lluvia que haya empezado á caer ó amaga; si en Occidente, anuncia
temporal; y si alrededor de la luna, predice vientos secos.
El viento, según los ilocanos, nace de ciertos cañaverales solitarios
del Abra.
La rosa de vientos de los ilocanos se reduce á los puntos cardinales,
ó sean: Amián (viento del Norte), Puyupuy ó Laud (Oeste), Abagat (Sur),
y Dugudug ó Daya ó sea el que se cree proceder de la Bocana del Abra,
llevando fiebres en sus alas.
Es más completa la siguiente de los tagalos, que he formado en Manila,
y supongo haber dejado de recoger algunos datos.
Cuando los peces lumbá-lumbá (tag. é iloc.) siguen la dirección del
buque, es presagio de viaje próspero; pero si saltan en dirección
opuesta, anuncian vientos contrarios.
En Vigan he visto representar una comedia, en la que estaban
personificados los cuatro elementos.
A veces, de noche se oyen en la tierra los repiques de campana del
cielo, y el que tiene la dicha de escucharlos, tendrá larga vida.
Los ilocanos dicen que el sol zambulle en el mar, porque viviendo
ellos en costas, parecen verlo así.