Asi se llama en Filipinas el amuleto, que ora nos libra de peligros,
ora nos dá poderes maravillosos. Es propio de los bandidos, los cuales
se sirven de él de buena fé ó acaso para rodearse de prestigio ante
la gente menuda, quien por el anting-anting les teme casi tanto
como á seres sobrenaturales. Hay muchas clases de amuletos: unos
consisten en pieles de fetos humanos, con que los bandidos se cubren
el pecho, creyéndose así invulnerables; otros son libritos impresos ó
manuscritos como p. ej. la Oración del Testamento que fué hallado en
el Santo Sepulcro de N. S. J., de la que un malhechor me proporcionó
una copia manuscrita.
Mas adelante hablaremos de otras clases de anting-anting; y aquí
nos limitaremos á copiar algunos párrafos de una correspondencia de
Vigan (Ilocos Sur), fechada en 19 de Julio de 1885 y publicada en La
Oceania Española, y cumplimos con ello nuestro deber de folk-lorista,
de mentar las relaciones de ciertas causas criminales con el Folk-Lore.
Dice la carta:
«Hace algún tiempo que una cuadrilla de gente non sancta viene
merodeando por estos alrededores y en algunos pueblos, ya asaltando
algunas casas que se hallan en despoblado, ó á algunos pobres
viandantes ó carretoneros que se arriesgan á seguir su camino de noche;
pero de pocos dias á esta parte se han propuesto llamar la atención
con algunas fechorías más notables, cuando una muerte en Magsingal
y otra en Sta. María.
Dos veces salió la Guardia civil á perseguirles en los sitios donde se
decía que han sentado sus reales; pero no ha logrado verles el bulto.
Esta partida está capitaneada por un tal Estéban Sales, de quien se
cuentan por estos naturales tantas hazañas bandoléricas, gracias á
su anting-anting. Pero el mártes á media noche unos cuantos hombres
que se cree pertenecían á esta partida, se apostaron cerca de un
puente en el pueblo de Santa María, é intentaron apoderarse de una
cantidad bastante considerable que el pueblo de Sta. Lucía remitía á
esta cabecera, y eran más de dos mil pesos recaudados por el primer
tercio de cédula personal é impuesto provincial; pero gracias á
una precaución del conductor que pidió en Candon tres guardias para
escoltar el carreton en que iba el caudal, no lograron su objeto,
antes bien cayó en manos de los guardias el que hacía de jefe Fabian
Ramos, escapado de la cárcel, y los demás se dieron á precipitada fuga.
Uno de los guardias fué herido en una mano al querer arrebatar un
puñal que el malhechor llevaba, y éste á su vez quedó herido en
una oreja. Dicen que llevaba puesta una cota hecha con pequeñas
piezas cuadrilongas de carey y asta de carabao, unidas por medio de
anillitas de alambre, y efectivamente, era un recurso defensivo que
podía librarle de unos cuantos machetazos. Se encontraron también en
él dos objetos, que según persona que los vió, parecian un garbanzo
y una abichuela, y eran anting-anting, con los cuales se creía
invulnerable. De todos modos, es una aprehensión importante.
Parece ser que esas preocupaciones son muchas veces la causa de que
esos desgraciados se entreguen á una vida de peligros, pues creyendo
poseer esos dones maravillosos, se engrien y buscan ocasiones de
probar con esas aventuras que son hombres valerosos.»