El que quiera ver algún demonio debe rezar el Credo al dar las ocho
de la noche y al pronunciar la resurreccion de la carne, incline su
cabeza hasta casi tocar la tierra y verá entre sus piés la mar de
espíritus malignos.
--Se prohibe barrer en el crepúsculo vespertino, para evitar se toque
á algún ser invisible ó que éste se manche, en cuyo caso el ofendido
se venga causándonos enfermedades.
--El que tiene remolino en la frente, sufrirá vientos contrarios,
cuando navegue.
--El que sueña algún suceso, espera otro real contrario al que vió
en sueños, como por ejemplo. Si se sueña que un enfermo ha muerto,
éste no morirá.
--Es malo silbar por la noche, porque acuden fantasmas.
--El que zurza alguna ropa, de que está vestido, y no se la quite
antes de hacerlo, ya nunca podrá desnudársela. Como observareis,
se diferencia esta superstición ilocana de la análoga malabonesa.
--El que se muerde la lengua, sepa que de él se está hablando en
otra parte.
--Cuando los de Ilocos Norte arrojan ceniza, exclaman: ¡Jesús, María y
Josef! apartaos amigos, que voy á arrojar ceniza, porque temen tocar
á algún espíritu maligno ó sea el consabido sangsangkabagí.
--El hijo que pone las manos en sus padres, será desgraciado y maldito.
--Cuando un ilocano está gravemente enfermo, es asistido por varios
amigos ó deudos durante toda la noche, turnando; y si uno de los
que están de turno, se queda dormido ó tiene muchas ganas de dormir,
el paciente morirá.
--Los ilocanos para hacer el basi, vino que extraen de la caña-dulce,
encierran el líquido después de preparado en una tinaja para su
fermentación, y cuando después de un año abren la tinaja, prohiben ver
en el acto el contenido, pués cuentan que de lo contrario se vuelve
vinagre el basi. También prohiben ver, cuando abren por primera vez
la tinaja, el bagon en conserva, porque, dicen, se corromperá.
--Es de mal agüero la caída de un hombre desde una casa en construcción
y los ilocanos suelen deshacer lo empezado, si ocurre este suceso.
--Cuando los solteros sueñan con una soltera, dán una vuelta á la
almohada, á fin de que la soltera sueñe también con ellos.
--Será sordo, cuando llegue á grande, el niño que tenga por juguete
algún pudunan (este vocablo ilocano no tiene equivalente en castellano,
es un cañuto sin nudos, en el cual enrollan hilo de algodon ó seda.)
--Es malo morder, ni por cariño, el cuello de los niños, pues cuando
queden grandecitos, si les cojemos en brazos, inconscientemente los
soltaremos por su travesura.
--Al niño que coma sesos, le saldrán temprano canas.
--La niña ó el niño que tiene algunas rayas, entre las ordinarias de
los dedos, tendrá hijos ilegítimos, cuando crezca.
--En las épocas aciagas del cólera, los ilocanos niéganse á contestar
al que llame á la puerta de sus casas, y creen que el que llama es
el Sr......... cólera.
--Los ilocanos narran que es pesado dormir á la puesta del sol,
especialmente para los enfermos, y que con ello se agrava la
enfermedad. Por ésto prohiben acostarse á los dolientes.
--El que duerma en la cocina, se casará con una anciana.
--Las viejas del Norte prohiben apoyar la cara en las manos y llevar
éstas en la cabeza, porque tales actitudes parecen indicar que uno
reniega de su vida.
--Los ilocanos dicen que tantos sean los sonidos del canto del chacon,
cuantas son los años de vida que hasta entonces lleva.
Gracias al difunto D. Pastor Velazquez, Presbítero indígena, que con
celo perseguia á los supersticiosos; desaparecieron en Vigan muchas
preocupaciones, que en otros pueblos ilocanos aún se conservan.
--En el pueblo de San Vicente, Ilocos Sur. abundan escultores que
tallan imágenes de Santos, que por su fealdad solo se asemejan á esos
cuadros religiosos procedentes de China.
Y vá una anécdota interesante:
En una sementera del pueblo de Bantay, denominada Anannam, había un
escultor, llamado Severino Marzan. Este labró un Crucifijo con un bolo
ó machete. Los amigos de Severino decían que el referido Crucifijo
era milagroso, á juzgar porque cada vez que iban á visitarla, cambiaba
de rostro.
¿A que obedecían aquellas admirables mudanzas? ¡Personas de mi completa
confianza lo atestiguaban!.....
Pues nada, en las horas, en que el famoso Severino se encontraba en
su casa, observaba que el Crucifijo era imperfecto, y casi todos los
días arreglaba con su bolo las imperfecciones, que, según notaba él,
se multiplicaban cada vez más.
Sí; en Ilocos abundan escultores de esta ralea y por ende imágenes
estrámboticas. Y cuando vivia el citado padre Pastor, mandaba
quemarlas. Esta acción le valió por parte de la gente baja de Ilocos
afirmaciones supersticiosas. Desgraciadamente el padre Pastor padeció
de la enfermedad que tanto atormentó al pacientísimo Job y hé aquí
que los escultores la atribuyeron á dicha acción para ellos cruel
é indigna.
--Ninguno pase por encima de los chiquillos, á fin de que éstos no
sean desgraciados.
--No midas al chiquillo, si deseas que se desarrolle.
--Ni le des coscorron, á fin de que no se vuelva tonto.
--Para que las criaturas tengan narices aguileñas, tócalas el paladar.
--Será bravo el chiquitín cuando llegue á ser grande, si tiene en la
coronilla dos remolinos. Si tiene uno sólo y muy en medio, será cura.
--Cuando abundan mangas (frutas), el sembrado de palay es pobre
y escaso.
--Es malo no recoger el petate, al levantarse de la cama, porque el
dueño vivirá achacoso.
--El que duerme teniendo por cabecera el Sur ó Este, se levantará
enfermo.
--El que afila bolos por la noche y no se pone salakot (especie de
sombrero), sufrirá quebradura ó hérnia.
--El que silba por la noche será raquítico. Esto os en Ilocos Norte;
en Vigan se cree, como hemos visto, que llama á su alrededor espíritus
malignos.
--Es malo manifestar nuestra sorpresa, cuando en una fuente vemos
formarse algún pez ó cosa parecida, porque nuestra boca en castigo
sufrirá una deformidad.
--También es malo tirar piedras ú otro objeto ó señalar con el dedo
á los árboles en lugares retirados, porque á veces los espíritus
malos nos castigan teniendo el brazo extendido que señale ó arroje,
sin poderse doblar.
--Asimismo es funesto bañarse en los ríos antes de despuntar el sol
ó cuando aún no ha amanecido, porque en esas horas todavía están
bañándose los sangkabagí, y si vamos á turbarles, antes de regresar á
nuestras casas, sentiríamos dolores en el cuerpo, se nos lo hinchará,
tendremos horrorosas erupciones cutáneas é indefectiblemente hemos
de morir.
--Cuando los ilocanos solo ya de noche se acuerdan de la ropa que
hayan expuesto al sol, no las recogen y esperan que el del siguiente
día la caliente otra vez, porque los sangkabagí se la han vestido y
prohiben que se use antes de que los rayos solares la purifiquen, ó
se lave. El vestir ropa no purificada produce enfermedades mortales,
entre otras la de malos embarazos, si se trata de mugeres. Esto es
en Ilocos Norte, y en Ilocos Súr, se funda la prohibición en que no
se deben usar trajes que hayan recibido el rocío de la noche.
--De los malos embarazos ó sea la enfermedad que consiste en la
hinchazon del vientre, nacerá Anticristo.
--Cuando soñamos que nos cae algún diente, ó sentimos picor en el
recto, es señal de que morirá pronto algún pariente.
--Es nuncio de buena suerte en la lotería y otros juegos el soñar
que muchos pescados entran en nuestras redes.
--Si soñamos encontrar mucho dinero, padeceremos de herpes, y para
evitarlo, debemos untar con aceite nuestro cuerpo.
--Cuando soñamos comer baduya ú otra golosina, pronto sentiremos dolor
de vientre, y para alejar el mal futuro, al despertarnos, hemos de
mojar con saliva nuestro dedo pulgar, y hacer cruces con él sobre la
garganta y el vientre.
--Además de las viejas mitológicas, de que hablamos anteriormente,
hay otra pequeña que despierta á algún favorecido suyo,
diciéndole:--Búscame un gallo blanco con patas amarillas, cerdo blanco
con patas negras y perro blanco, los cuales deben ser unigénitos,
y si los encuentras, vete á cavar para recoger una tinaja llena de
monedas de plata de á peso en tal lugar, alrededor de cierto árbol,
y si la hallares, no tengas miedo, aunque haya un ser sobrenatural
en forma de europeo que la custodie; pero una vez ya adquirida, no
te alegres tanto.--Y en efecto, si se cumplen todos los encargos de
la vieja, se consigue dicha tinaja.
--En Vigan he oido en un árbol sonidos, acaso el canto de la cantárida;
pero me aseguraron los palurdos que eran sonidos de la guitarra
del kaibaan.
--Si conseguimos encerrar con un sombrero ó cosa así el remolino
de viento, cuando esté ya en calma, se halla en medio un babató,
que nos da agilidad extraordinaria, sin que nadie nos pueda alcanzar
cuando corremos.