Según mis paisanos, el rayo ó el trueno (casi son una misma cosa para
ellos) es un cerdo que sale de la tierra en tiempo de tormentas. Una
persona respetable y fidedigna (no digo ilustrada), me aseguró bajo
palabra de honor que en una tormenta vió salir cerca del tronco
de cierto árbol un cerdo blanco, que convirtiéndose en fuego
¡horror! tronó y desapareció.
En Ilocos Norte se dice que el rayo al principio es cerdo ó gallo
blanco, y asegura un tao haber visto con sus propios ojos (?) un
gallo blanco antes de haber descargado una chispa eléctrica sobre el
tribunal del pueblo de Sarrat; el cual gallo, corriendo velozmente
se convirtió en rayo, que luego redujo á cenizas el referido tribunal.
Y ¿cómo se esplica esto? ¿Una descarga eléctrica habrá quizás
abrasado, reducido á cenizas y hecho desaparecer de un modo horroroso
el gallo? Muchos meteorólogos aseveran que el rayo puede reducir á
pavesas á su víctima; pero los ilocanos cuentan que el rayo absorve
solo los sesos de sus víctimas animales, fundándose ellos en que
los muertos por una descarga eléctrica no presentan otra lesión que
algunos agujeros en la cabeza, y no tienen sesos.
Los ilocanos temen más al trueno que al rayo, y narran que es peligroso
comer al tiempo de estallar una tormenta, porque puede que el trueno
hambriento venga á arrebatarles la comida. Asimismo es peligroso para
ellos montar en cualquier animal cornígero; usar alhajas de valor
como oro, plata y brillantes (por esta creencia se suele encontrar
en los campos muchas veces alhajas de valor, que sus dueños arrojan
mientras dura la tormenta), estar debajo de los árboles y tener en
la mano espejos, vidrios, cristales y metales relucientes.
Según los ilocanos, el rayo respeta el agua y teme las hojas de la
caña de azúcar, y así, un hombre que esté debajo del agua ó metido
en la espesura de un caña-dulzal, queda libre del rayo. Y dicen que
las hojas de la caña de azúcar hieren al rayo.
Los de Ilocos Norte suelen vendar su cabeza, cuando descarga una
tormenta, con palmas de coco, benditas el Domingo de Ramos, para
evitar el peligro.
Es creencia entre los ilocanos que el fuego producido por el rayo y
por la centella, no se puede apagar con agua, sino con vinagre. Por
esto, cuando se quemó la Casa-Gobierno de Abra, todas las casas de
Bangued sufrieron carencia absoluta de vinagre.
Digamos entre paréntesis que los ilocanos extraen el vinagre de la
caña-dulce á diferencia de los peninsulares, que lo sacan de las
uvas. El vinagre ilocano es de la clase superior que se conoce en
Filipinas, y es mas fuerte que el que viene de Europa y América.
Algunas viejas ilocanas aseguran que el trueno no es mas que el ruido
producido por el coche de Dios, cuando sale.
Los ilocanos atribuyen al relámpago la aparición del hongo.
Decir que fulano es «rayo» ó «víctima del rayo», es un insulto para
los ilocanos y tagalos.
Las personas que por casualidad no mueran, al descargar cerca de ellos
una chispa eléctrica y pierden por algunos momentos el conocimiento,
dícese que solo han recibido el hedor del rayo.
--Es malo señalar con el dedo el arco-iris, pues el dedo se acortará.
--Si en el día de S. Lorenzo sopla un viento fuerte creen los ilocanos
que el mártir de la parrilla está despierto, y en otro caso aseveran
que está dormido.
--El fuego de San Telmo extravía á los caminantes. Aparece como si
estuviese cerca y si nos aprocsimamos á él, creyendo que es luz de
una casa, se aleja insensiblemente. Si en una noche nos extraviamos,
debemos desnudarnos la camisa y luego volver á vestirla pero puesta
revéz.
Con esto se evita el extravío, que según los ilocanos, es obra
del diablo.