Los ilocanos tienen curanderos supersticiosos, denominados
maibangbangon, mango-odon y amigos de los sangkabagí; á los llamados
mannuma (tauak en tagalo) que dicen haber nacido en un mismo día que
una culebra y por esta sola circunstancia son respetados y temidos por
los reptiles y tienen poder para curar por medio de piedras milagrosas
las mordeduras de las culebras y son obedecidos cuando llaman con un
silbido á todos los reptiles del lugar donde ocurra la desgracia;
y además, nosotros los ilocanos tenemos á los adivinos llamados
mammadlés ó mannilao.
Para averiguar quién ha encontrado ó hurtado un objeto perdido, se
hace mascar arroz á aquellos, sobre quienes recaigan sospechas. Y
mascado ya, que lo arrojen. El que haya mascado arroz, que ha salido
amarillo, será el autor del hurto.
--Hay otras muchas maneras de averiguar quién es el ladron de las cosas
perdidas. Se escriben separadamente los nombres de los sospechosos en
varios papelitos. Estos se ponen en una olla de agua hirviente; se
enciende una vela bendita y se rezan unos credos. Al final de estas
ceremonias, se examinan los papelitos, en los cuales desaparecerán
los nombres escritos, excepto el del ladron. [23]
--En Ilocos abundan taos que dicen saber adivinar quién es el ladron
y el lugar donde se encuentran las cosas perdidas.
Parece probable que no hubo en Ilocos Mangasalat, pues allí se dice
que las yerbas, piedras ú otros objetos amatorios no se confeccionan
ó se hacen, sino que por su naturaleza misma son maravillosos,
á diferencia de lo que la historia de Filipinas dice del Mangasalat.