TAGIROOT [21]

Se llaman así las yerbas amatorias, en ilocano; gayuma en tagalo.

El que adquiera la flor de la yerba llamada en ilocano pakó, será

rico y amado frenéticamente por las mujeres. Parece que esta yerba no

es florífera. Nos recuerda la encantadora carissia de los antiguos,

a que se atribuye igual virtud.

--El que pueda adquirir la flor del kanónong, que dá el tamarindo,

[22] será admirado en las peleas y guerras, pues los proyectiles

no le hieren y el que intente descargarle puñetazos, garrotazos ó

apedrearle, tendrá los brazos inmóviles y extendidos. En una palabra,

será del todo invulnerable; pero como se ve, es imposible que un

árbol produzca flores de otro de diferente especie.

Las yerbas amatorias se encuentran en el día del Viernes Santo,

según los ilocanos.

--Si en el lugar, donde se enlazan las ramas de varios árboles,

se encuentra una flor y debajo de ésta, allá en el suelo y en línea

vertical, se halla una yerba, ésta será la deseada. A más de ella,

se debe buscar otras dos de diferentes colores y con las mismas

condiciones.

Las tres yerbas se ponen en un cañuto lleno de aceite de coco,

que servirá de alimento á las yerbas. Con éstas se consigue el caso

singular de que las mujeres se enamoren del dichoso poseedor.

--Si la yerba es la llamada aribobó, su virtud de atraer será mayor

que en otro caso, pues basta pensar en enamorarnos de cierta jóven,

para que ésta, por mas virtuosa que sea, llegue á declararnos su amor.

--En mi niñez tuve un amigo tinguian. Era el famoso capitan Aquino,

que envenenó á muchos chiquillos. El me vendió en dos cuartos unas

raices que se parecían á cabellos crespos, aseverándome, que tenían

el poder de conquistar corazones.

«Para eso, me dijo, ponlas en un frasquito lleno de aceite, para

que no mueran; mójalas con tu lengua antes de aplicarlas á la mujer,

que te agrade. Y cuidado con comunicar este secreto á otro, porque

perderían su virtud.»

Á pesar de este encargo, se lo dije á nuestros criados, los cuales

me aconsejaron arrojarlas, diciéndo que el tinguian trataba de

envenenarme.

No hubo tan mala intención: los chiquillos de mi amistad me las

pidieron y aplicaron á una vendedora de golosinas, que.... la emprendió

con ellos á bofetadas.

--El humo de cigarrillo, rociado con aceite de coco que tiene un solo

ojo, tambien atrae el amor de las babbalasang. Llaman ojos de coco

los ilocanos, los agujeros, que tienen las frutas de dicha palma en

la parte superior.

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 32 / 232 题