Se llaman así las yerbas amatorias, en ilocano; gayuma en tagalo.
El que adquiera la flor de la yerba llamada en ilocano pakó, será
rico y amado frenéticamente por las mujeres. Parece que esta yerba no
es florífera. Nos recuerda la encantadora carissia de los antiguos,
a que se atribuye igual virtud.
--El que pueda adquirir la flor del kanónong, que dá el tamarindo,
[22] será admirado en las peleas y guerras, pues los proyectiles
no le hieren y el que intente descargarle puñetazos, garrotazos ó
apedrearle, tendrá los brazos inmóviles y extendidos. En una palabra,
será del todo invulnerable; pero como se ve, es imposible que un
árbol produzca flores de otro de diferente especie.
Las yerbas amatorias se encuentran en el día del Viernes Santo,
según los ilocanos.
--Si en el lugar, donde se enlazan las ramas de varios árboles,
se encuentra una flor y debajo de ésta, allá en el suelo y en línea
vertical, se halla una yerba, ésta será la deseada. A más de ella,
se debe buscar otras dos de diferentes colores y con las mismas
condiciones.
Las tres yerbas se ponen en un cañuto lleno de aceite de coco,
que servirá de alimento á las yerbas. Con éstas se consigue el caso
singular de que las mujeres se enamoren del dichoso poseedor.
--Si la yerba es la llamada aribobó, su virtud de atraer será mayor
que en otro caso, pues basta pensar en enamorarnos de cierta jóven,
para que ésta, por mas virtuosa que sea, llegue á declararnos su amor.
--En mi niñez tuve un amigo tinguian. Era el famoso capitan Aquino,
que envenenó á muchos chiquillos. El me vendió en dos cuartos unas
raices que se parecían á cabellos crespos, aseverándome, que tenían
el poder de conquistar corazones.
«Para eso, me dijo, ponlas en un frasquito lleno de aceite, para
que no mueran; mójalas con tu lengua antes de aplicarlas á la mujer,
que te agrade. Y cuidado con comunicar este secreto á otro, porque
perderían su virtud.»
Á pesar de este encargo, se lo dije á nuestros criados, los cuales
me aconsejaron arrojarlas, diciéndo que el tinguian trataba de
envenenarme.
No hubo tan mala intención: los chiquillos de mi amistad me las
pidieron y aplicaron á una vendedora de golosinas, que.... la emprendió
con ellos á bofetadas.
--El humo de cigarrillo, rociado con aceite de coco que tiene un solo
ojo, tambien atrae el amor de las babbalasang. Llaman ojos de coco
los ilocanos, los agujeros, que tienen las frutas de dicha palma en
la parte superior.