En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamados maibangbangon
además de los amigos de los sangkabagi. Los maibangbangon dicen estar
inspirados en sueños por una vieja. También dice el vulgo ilocano que
en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz
frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana
formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María
Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue
á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja
me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de
la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se
conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos
no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»
[17]. Por lo tanto, además de los anitos varones, hubo también diosas
ó anitos mujeres, una de las cuales probablemente se llamaba Aran,
nombre de la esposa de Angngaló (Adan fabuloso de los ilocanos.) El
P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres. [18]
Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los
ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los
objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento de Apo
(señor) al oro [19], plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo
muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen
carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido
tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento),
y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la
tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.