Sir George Cox confunde lastimosamente el Folk-Lore con la Mitología,
como muchos españoles confunden ésta con la Teogonía.
El Folk-Lore, como hemos visto, es mero arsenal de datos al servicio
de las ciencias todas, á las cuales toca el estudiar sus respectivos
materiales.
El Folk-Lore recoge del vulgo y presta luego á la Mitología, materiales
como las consejas, leyendas fabulosas etc. y la Mitología se encarga
de averiguar si son propias ó exóticas, estudiarlas á la luz de
la historia y en una palabra, servirse de ellas, para reconstruir
una Religión ya extinguida por completo ó en parte. En resúmen, el
Folk-Lore representa fragmentos, que no pueden formar un todo sin el
auxilio de la Mitología.
Ya he publicado la Mitología ilocana [3] que forma parte de la época
prehistórica de mi Historia de Ilocos.
Aquí reproduciré en forma de materiales folk-lóricos los que me
sirvieron para reconstruir la antigua religión de los ilocanos.
Los que comparen este capítulo con la Mitología ilocana, notarán
á primera vista la diferencia que existe entre el Folk-Lore y la
Mitología.
Los ilocanos (en particular los de Ilocos Norte) al principiar á
cortar árboles en los montes, entonan los siguientes versos:
Barí, barí!
Dika agunget pári
Ta pumukan kamí
Iti pabakirda kada kamí.
Cuya traducción literal es la siguiente: "barí-barí (interjección
ilocana que no tiene equivalente en castellano) no te incomodes,
compadre; porque cortamos lo que nos mandan." Esto lo hacen á
fin de que no les odien los espíritus llamados mangmangkík, que
habitan en los árboles, los cuales, según cree el vulgo de Ilocos,
suelen vengarse produciendo graves enfermedades. En la Memoria sobre
etnología y etología de Filipinas para la Exposición filipina de
Madrid, se halla un cuento ilocano que el autor de la citada memoria
me hizo escribir. Se titula Ni Juan Sadút (Juan el Perezoso); según
este cuento, se apareció al héroe de la narración un mangmangkík
en forma humana, cuando trataba de cortar un árbol, sin haber antes
pedido permiso á dicho anito.
Los ilocanos, no pueden darnos perfecta idea acerca de la naturaleza
de los mangmangkík y dicen que no son demonios, según la idea que los
católicos tienen de los demonios, ni sombras ó espectros, ni cafres;
por lo cual yo opino que son los antiguos anitos [4] de los árboles,
aquellos ilocanos en la época de la conquista, que habiendo sido
víctimas del rayo, caiman ó cuchillo, se enterraban por lo regular
al pie de algún árbol con su especie de túmulo, y á quienes, según
el P. Concepción [5] se pedía licencia para entrar en los montes ú
otros lugares á cortar árboles ó plantas.