XLVIII

Hay poetas de infinitos planos, como el cono, es decir, de un solo

plano infinito, que no admite dones de la luz, que nos la devuelve más

pura, más blanca. Hay otros que solo tienen muchos planos, como la

pirámide, y en ellos la luz incidente desparrama su gavilla de colores.

Hay poemas curvos, suaves, en que el alma no puede herirse al rozar

su contorno. Hay otros en cuyas aristas tememos sangrar, donde los

prismas irisados no dejan deleitarse con el puro cristal. Un cono es lo

más semejante a una colina viva, tan grata de recorrer en torno, tan

dulce para reposar en ella. Una pirámide es semejante a esos altivos

mausoleos donde una tenaz vehemencia fue juntando bloques. Ambas nos

incitan a escalar la cumbre, pero la vida es redonda y la muerte acecha

en las aristas.

Podemos elegir entre el poeta que solo piensa en la vida y el poeta que

solo piensa en la inmortalidad.

Ejercicios · 第 50 / 51 题