XVII

Va finando el tiempo de los cultos idolátricos. Nadie vendrá al

templo a contemplar atónico los pesados tapices, a bañarse en el

espeso torrente melódico de los monumentales órganos, sino a quemar

incienso ante el dios verdadero, si en el templo ha surgido la divina

«claridad». Desconfiemos de las capillas en sombra, donde se apelotonan

lienzos y tapices, como de los torbellinos orquestales. La melomanía

en el arte es siempre infantil.

Los anchos tapices y la gran trompetería son buenos para el absorto

feligrés que recuerda ante los muros historiados todo lo aprendido en

las aulas, y en la turbia catarata musical halla idénticas emociones

a las gozadas junto al río doméstico, bajo «la luna de plata»

neurasténica. Él ve en un tapiz que Benjamín y José se abrazan, como

en el texto emocionado, y en otro a la mujer de Lot trocada en bloque

de sal. En uno Andrómeda es liberada por Perseo, y en otro salta de la

espuma el pez dorado de Afrodita. También conoce el ronco estruendo del

mar tempestuoso, y gusta de que se lo repita, infantilmente, un violón.

Ejercicios · 第 19 / 51 题