XII

En todos los escrutinios hay una ventana. Nosotros —tenaces

inquisidores de nuestra propia obra— debemos arrojar por ella todo

lastre inútil. Primero, el cofre de los símbolos —¡ya hay abiertos al

gran público bazares enormes!—: luego, todos nuestros ficheros, para ir

aprendiendo a pensar en soledad.

Y parte de nuestro arcón metafórico, que aún creemos nuevo, debemos

regalarlo a los sencillos fabricantes de género bordado. (Ellos aún

construyen telas «recamadas» para cubrir la «desnudez de la realidad».

Velos de «fantasía», a precios económicos).

No hay que bordar, sino tejer. Y con hilos de la propia entraña. Hilos

con que trenzar la red caliente y armoniosa de un poema, tan vivos

como los de un pentagrama. Y tan pronto salte en las cuerdas el loco

chisporroteo de un trino, como un reflexivo y lento bordoneo las combe.

Siempre ondule la emoción, derramada a lo largo de las fibras en copas

de imágenes.

Ejercicios · 第 14 / 51 题